Capítulo 3.
El menor de los Black estaba en la enfermería dormido soñando que perseguía una snitch. Cuando casi la había atrapado, la snich se transformó en un animal plateado que galopaba y cuando Regulus lo tuvo más cerca se dio cuenta de que era un ciervo. Intentaba atraparlo pero no lo conseguía, gritaba para que se detuviera pero el animal no hizo caso. Cuando casi atrapó al ciervo, se despertó sobresaltado por un retortijón en el estómago.
Intentó levantarse pero no había puesto los dos pies en el suelo, cuando se mareó.
La enfermera escuchó alboroto y salió a mirar asustada y vio al joven Black casi tirado en el suelo.
Levitó al muchacho hasta la cama y le hizo un chequeo.
Entonces uno de los hechizos lanzó una luz malva y la enfermera palideció.
-¿Qué ocurre señora Ponffrey? -Dijo el joven asustado.
La enfermera tras unos segundos pudo recuperarse y preguntó con toda la calma de la que fue capaz:
-¿Señor Black ha tenido sexo recientemente?
-¿Cómo dice? -Preguntó el chico incrédulo.
-Solo contésteme señor Black.
-¿Y eso que importa?
-¿Cuando fue la última vez que tuvo sexo? -Preguntó la enfermera empezando a perder la paciencia.
El chico se dio cuenta de eso y dijo:
-Hace dos meses ¿Por qué?
-¿Con cuántas personas ha tenido sexo?
-Con tres personas.
¿Y sabe con quién ha sido la última persona con la que ha tenido sexo?
-¿Por qué tantas preguntas?
-¿Lo sabe o no? -Preguntó la enfermera preocupada.
-(Porque si el chico no lo sabía...) -Pensaba ella.
-Si lo sé. Pero no entiendo que tiene que ver esto con nada. -Contestó el Slytherin cada vez más asustado.
-(Que no sea lo que estoy pensando por favor. O si no... no me lo quiero ni imaginar) -Pensaba Regulus.
-¿Va a decirme con quién ha tenido sexo por última vez?
-De ninguna manera.
-Señor Black está usted esperando un bebé.
Regulus se quedó en blanco intentando procesar la información.
-(¿Un bebé de él? Voy a tener un hijo. Voy a tener un hijo con... con... con el mejor amigo de mi hermano) -Pensaba el menor.
-¿Está de broma verdad?
-No bromeo con el diagnóstico de mis pacientes. -Dijo la mujer ofendida.
-Esto no puede ser verdad. ¡Dígame que no es verdad! -Gritó desesperado.
-Lo siento señor Black pero tengo que comentárselo al director y su familia. -Dijo ella con pesar.
-(Tal vez su hermano le comprenda y le ayude porque con los padres que tiene...) -Meditaba la mujer.
-¡No puede hacer eso! ¡Me matarán! -Gritó cogiendo a la enfermera por la túnica.
-Señor Black tengo que hacerlo. -Dijo ella soltando suavemente los dedos del joven de su túnica.
-(Hablaré con su hermano) -Pensó. (O le diré al director que lo haga)
-Dígaselo al director pero no avise a mi familia.
-De acuerdo. Hablaré con Albus.
-Gracias señora Ponffrey.
-¿Y su hermano?
-¿Qué pasa con él? -Preguntó el chico a la defensiva.
-Tal vez él pueda ayudarlo con el bebé. -Dijo ella para tantear el terreno.
-¡Por supuesto que no le diré nada!
-¿Por qué? Su hermano es muy travieso pero es buena persona.
-Lo pensaré. -Dijo el chico para que dejara el tema.
-(No le diría nada a su hermano. Seguro que se reiría como loco. Aunque tendrá que enterarse)
El chico dejó esos pensamientos de lado porque hacían que le doliera la cabeza.
-También tiene que saberlo el padre de la criatura. Ya sabe que necesita de su magia.
-Yo se lo diré señora.
-Está bien. Te doy un mes. -Dijo la mujer reticente.
-De acuerdo.
-Ahora a dormir jovencito.
El chico aceptó sin rechistar y se tapó con las mantas. Pero no se durmió.
Iban a cruciarlo o algo peor si se enteraban de que va a ser padre. Lo bueno, es que al menos el niño será sangre pura y a su madre le gustará eso.
Tenía que pensar algo y tenía que hacerlo rápido.
La enfermera volvió a su habitación ideando un plan para ayudar a ese joven.
-(Mañana hablaré con Albus y haré que Sirius Black se entere.)
Y después de ese pensamiento, se quedó dormida.
