FRASE #3. ¡Porque soy tu madre!

Plagg Noir siempre hacia de las suyas, fastidiar a todo el mundo era como si de eso "viviera", no cabía duda alguna de que sus compañeros y, en especial, sus amigos le llamaran "el chico problema". Pero. También tenía otro nombre aparte de ese, y eso era "el chico de la mala suerte" que así se autonombraba.

Se estarán preguntando en este momento, ¿Qué tiene que ver todo eso con el título?

Pues enseguida lo sabrán.

La madre de Plagg era una mujer, si se podría decir, "estricta" y más aún cuando se trataba de la limpieza. La Sra. Noir al ser una persona estricta también tenía sus reglas, y la regla de oro es: tener toda la casa limpia. Y no, no era de esas personas con problemas de limpieza compulsiva es solamente que le gusta ser organizada y limpia.

Esa mañana de un sábado cualquiera la Sra. Noir iba a recibir visitas de la familia de su marido, cosa que a que ella siempre le sacaba de sus casillas en especial por parte de las hermanas mayores de su esposo; ya que para la madre de Plagg a sus cuñadas las consideraban como unas arpías-chismosas-hipócritas. En fin no entremos en esos detalles familiares, la Sra. Noir se encontraba limpiando a todo lo que da su casa para recibir tan siquiera una buena crítica por parte de sus cuñadas; cuando había finalizado de terminar la mayor parte de su casa se había dirigido a la habitación de su hijo. Y ese era el peor de los casos de limpieza que una madre pudiera ver y recibir.

Que la habitación de tu unigénito este peor como el chiquero.

Plagg se encontraba de su chiquero, digo habitación, escuchando a todo lo que da su música en su reproductor iPod generación 5 cuando de pronto escuchó la puerta de su recama abriéndose y, a su vez, la voz de su mamá.

– Plagg recoge tu habitación. – así de golpe le dijo su mamá como otras infinidades de veces.

– ¿Para qué o qué? – preguntó él confundido.

– No me contradigas y haz lo que te digo. – dijo de una manera muy alterada la Sra. Noir.

– Momentito, momentito. ¿Por qué tengo que recoger mi habitación?

Su madre frunció ligeramente el ceño y le dijo.

– La familia de tu padre vendrá a visitarnos, y quiero que esté limpio esta habitación antes de que ellos lleguen.

– Vaya no sabía que la reunión familiar sería en mi habitación. – dijo con sarcasmo el adolescente haciendo enojar a su madre.

– No te hagas el chistoso Plagg y haz lo que te pido.

– Ya mamá te tomas las cosas muy enserio. Además para qué quieres que recoja mi recamara si como quiera se va a volver a ensuciar.

– No me importa lo que digas solo hazlo.

– ¡Ay mamá! ¿Por qué?

¡Porque soy tu madre! ¡Y si no lo haces Plagg no se sabes cómo te va a ir! ¡Si encuentro que tu habitación no está recogida antes de que tus tías y tus abuelos lleguen te juro que te castigo por un año sin internet, sin salidas, sin teléfono, y sin nada!

Plagg sintió todo los vellos de su cuerpo erizarse al igual que su cabello cuando recibió aquella amenazadora mirada de su progenitora.