Importante
Los personajes le pertenecen a Akira Amano.


Hace cinco años.

Llevaban un mes en esa "relación", aunque realmente sólo se besaban o tocaban. Pero no había ninguna palabra afectiva o momentos de sinceridad entre ellos. No había nada. Sólo una horrible relación en que se utilizaban el uno al otro. Reborn fue el primero en darse cuenta de lo tóxica que era su noviazgo, aunque nunca dijo sus pensamientos en altavoz. Él quería que Haru se percatara de sus errores sola. Y el único error que cometía era utilizar a Hibari para olvidar a Sawada Tsunayoshi. Y el único error de Hibari es que apoyará a la castaña en su decisión tan egoísta para olvidar al otro. Un clavo saca otro clavo. Pero aquí, Hibari no era un simple clavo de reemplazo, era una persona que estaba cayendo enamorada de los brazos de dulce, inocente e ingenua Haru.

Nunca creyó en toda su vida que se enamoraría de alguien tan molesta y chillona como ella. Haru representaba todo lo que él no quería ver en una mujer. Pero verla tan débil y destrozada, le removió el corazón, ganándose poco a poco un espacio en él.

Para Haru era algo parecido. Estaba cayendo enamorada de ese ser cruel y malévolo. De una persona que se alejaba de todas las expectativas del hombre que ella deseaba. Estaba tan cegada por el amor de Tsuna, que nunca le permitió ver lo que tenía al frente.

Una tarde cualquiera, fue el inicio del fin de su relación. La castaña como de costumbre se encontraba sola en su casa. Ahora había agarrado la manía de autolesionarse. Era lo único que le acordaba que estaba viva y todavía sufría. Lo otro que la hacía sentir viva era los besos de Kyoya. Él siempre la mordía, como si marcará territorio. Aunque ese dolor era un gusto para ella, era un simple guilty pleasure.Que le había gustado desde hace unas semanas que habían empezado a "salir". Volviendo a la realidad, Haru veía como la sangre de su antebrazo caía, sentía la calidez que necesitaba. Pero recordó que ese día iría a ver a los niños. Así que se lavó la sangre y se colocó vendaje. Cuando ya estuvo lista, salió de su hogar. Los días lentamente se iban haciendo un poco más calurosos y eso me molestaba a la chica, quien debía ocultarse las heridas.

-Quizás deba dejar de cortarme- nadie sabía, ni siquiera el propio Hibari. Aunque el chico sólo podía llegar los fines de semana a verla. Sin embargo a ella no le importaba. Nada le importaba a esas alturas de la vida. Sabía que Hibari le estaba agradando, pero fue ella la que se engañó, fue ella quien eligió no hacerse ilusiones y no amar al azabache, fue ella quien quiso seguir utilizándolo como un consuelo. Iba llegando a la casa de los Sawada cuando ve a su ex amiga saliendo de la casa y despidiéndose de Tsuna con unos besos en los labios. Haru ya no sintió nada, y eso le había extrañado. La castaña espero que los tortolos acabaran con el show para ella continuar con su vida.

El beso se acabó y la ojimiel fue hasta donde estaba Haru, Kyoko abrió sus ojos desmesuradamente. No la había visto y hablado en todo un mes.

-Haru-chan...-

-No me llames así, traidora-

-Yo puedo explicar todo-

-A ver explícame, explícame por qué siempre me apoyabas para que estuviera con él desu~, pero vienes y me atacan por la espalda-

-No es así... a mí también me gustaba-

-¿Por qué nunca me lo dijiste?-

-Porque sabía que rompería nuestra amistad-

-Nada de eso hubiera pasado si tú no te hubieras hecho la mosquita muerta. Si tan sólo me hubieras dicho que te gustaba lo hubiera entendido-

-Pero Tsuna-kun nunca te amo-

-Es cierto... pero quería darme cuenta sola, no por la ayuda de otros-

-¿Tú sigues amándolo?-

-...- Haru no sabía que contestar, realmente apreciaba a Hibari, pero ella estaba tan ciega que ni siquiera veía sus verdaderos sentimientos. Esto provocó que dijera las palabras equivocadas.

-¿Todavía te gusta?-

-Fue mi primer amor, obviamente lo amo. Nunca lo voy a olvidar-

-Sin embargo estas con Hibari-san-

-¡Hahi! Eso es completamente distinto-

-¿A qué te refieres?-

-Ninguno de los dos está enamorado del otro, sólo estamos juntos para... bueno... sólo nos utilizamos el uno al otro... no hay amor de por medio, después de todo yo nunca me voy a enamorar de Hibari-san- después de decir esto el corazón de la chica sintió una opresión, sentía que esas no eran las palabras que realmente quería decir. Aunque ya no tenía solución, así que se fue de ahí para ver a los pequeños. Kyoko se lamentaba todo el daño que se estaba haciendo su amiga, pero tenía la esperanza que algún todo entre ellas mejoraría.

Por otro lado, toda esta conversación fue escuchada por Hibari. Quien había decidido hacer una visita a la herbívora de su "novia". Pero al escuchar esas palabras salir de sus labios, se sintió molesto. Él sabía que ella lo utilizaba, pero creía que ella vería los verdaderos sentimientos de él, pero nada. Estaba comenzando a reconsiderar que la chica realmente era una estúpida. Todo lo que dijo fue un golpe bajo para su orgullo. Se sentía como el segundo plato que nadie lo quiere a menos que el primero ya no esté. Sentía celos de que los sentimientos de la castaña todavía giraran en torno al rey de los herbívoros. No quería que ella siguiera sufriendo por él. Hibari quería ser su todo, su alegría, su miedo, su dolor. Incluso haría que Haru lo odiara para que dejara de pensar en Tsuna.

-Tú te lo buscaste Miura Haru- dijo para marcharse con algo de enojo. Quizás con el tiempo se arrepentiría de lo que iba hacer.

Ya era tarde y la castaña decidió irse a su casa. Ese día sus padres tampoco estarían. Vaya suerte para Hibari. Cuando llegó a su silencioso hogar, se dirigió a su habitación. Quería descansar y que llegará el fin de semana, necesitaba tener al azabache entre sus brazos. Sentir sus labios. Quería tenerlo a él.

-Me encantaría que estuviera aquí- cuando dijo eso, sintió como unos brazos delgados pero firmes le agarraban la cintura para que estuvieran muy juntos. La chica podía sentir el cuerpo contrario a cada detalle. Eso la ruborizo automáticamente. El azabache se acercó al oído de la menor para susurrarle con lujuria.

-¿Para qué me querías acá?- la castaña se le detuvo por un instante su corazón, era Hibari. Se dio vuelta, aún con los brazos en su cintura, para que ambos pechos quedaran juntos.

-Hibari-san ¿cómo es que entró?-

-Hmn... tu ventana no estaba cerrada, no deberíais dejarla abierta, que en vez de que llegue tu príncipe azul te llega un ladrón- la chica soltó una carcajada, realmente le gustaba estar con el azabache. Hibari se acordó de la conversación que tuvo con la otra herbívora y eso lo enojo. Así que, sin cuidado, tiro a Haru a la cama. Ésta soltó un quejido, porque se había golpeado. Hibari rápidamente se posicionó encima de la chica.

-¿por qué sigues enamorada de Sawada Tsunayoshi?- la calma de Haru bajo a cero. Sus nervios florecieron.

-¡Hahi! ¿E-estabas escuchando?-

-Todo-

-Yo... yo... puedo explicarlo-

-No necesitas hacer nada, haré que te olvides de él. Te haré pensar sólo en mí-.

Dicha las palabras del chico, la beso con lujuria, ingresando en su cavidad bucal. Haru no podía seguirle el ritmo. Sólo atinó colocar sus manos detrás del cuello del azabache para profundizar el beso. Hibari aprovechó de pasear sus manos por el delgado cuerpo de la menor, deshaciéndose de la ropa que le estorbaba. Haru se retorcía de placer ante cada caricia, sentía que estaba en el cielo.

Hibari sentía que ya no aguantaba más, necesitaba estar dentro de ella. Así que se quitó la ropa, para que ambos quedaran desnudos. Y sin previo aviso, ingreso en la entrada virginal de Haru. Esto provocó unas cuantas lágrimas en la chica, cosa que Hibari fue capaz de deshacerse. Comenzó a moverse, para que ambos consiguieran ese pedacito de cielo. Por fin era uno en cuerpo y alma. Cuando estaban a punto de acabar, Haru le dijo te amo. El azabache sonrió y la beso. Luego de un rato, la castaña quedó completamente dormida y Kyoya se vistió.

-Ahora que me amas... ya no necesitas que estemos juntos- le besó la frente como un signo de despedida. Él había cumplido su promesa, hacer que la castaña se olvidara de Tsuna. Sin embargo, él se había llevado su virginidad y se había ido sin explicar. Las cosas siempre se podían malentender.

Cuando Haru despertó producto de los rayos solares, ella buscó otro cuerpo en la cama. Pero no encontró a nadie.

-¿Hibari-san?- le llamó unas tres veces, pero no había resultado. Esto asustó a la castaña. Se ducho rápido y bajo a la cocina, pero tampoco estaba. El timbre de su hogar sonó y con esperanzas abrió la puerta.

-¡Hahi! Kusakabe-san...-

-Buenos días Haru-san, Kyo-san me dijo que le entregará esto- la chica tomó la carta entre sus manos y le agradeció. Cerró la puerta y abrió la carta.

Herbívora.

Si estás leyendo esto, es porque toda esta jugarreta se acabó. Ya no te quiero ver. Aunque fue una noche muy interesante. Ahora que eres mía, ya no somos nada. Hasta nunca y espero que hayas aprendido que no debiste haber jugado con fuego.

La chica soltó unos sollozos mientras se deslizaba hasta el suelo. Con lágrimas y el dolor más horrible que haya sentido.

-Lo odio, lo odio... yo le amaba-

Presente.

Haru veía la pantalla de su celular. Quería llamarle, quería saber cómo le había ido esos años. Tenía el número de Hibari Kyoya.

-Vamos Haru, sólo debes iniciar con un "hola"-

La castaña se armó de valor y apretó aquel botón verde. Por cada sonido de espera, su ritmo cardíaco aumentaba. Pero todo acaba cuando alguien contestó.

-¿quién habla?- su voz no había cambiado en estos años.