—Por si no está suficientemente claro, —dijo Sawako tocando con delicadeza unos controles de la jaula de vidrio en la que había encerrado a Ui, en caso hagas algo tonto o hay la más mínima rajadura en el vidrio, activarás un sistema que abrirá el suelo donde estás y caerás al vacío. ¿Lo ves? Azúcar —dijo señalando a Ui, taza de té —culminó señalando al aparato. —Pero en serio, ¿qué clase de analogía es esa?

Ui se encogió de hombros.

—No sé, una broma bastante mala talvez... —dijo ella pensativa. —Pero le juro que sonó mucho mejor en mi cabeza. Pero vamos a lo importante, una jaula impresionante, pero no fue hecha para mí, ¿verdad?

—Para algo mucho más poderoso —dijo Sawako seria.

—Sí, una criatura medio demente que lo destroza todo a su paso, que se disfraza con un traje de nerd de tiempo completo —dijo Ui sonriendo muy divertida. —Así de desesperados están para confiarle la esfera a una criatura así de inestable.

—Pues sí, amenazas mi mundo, luego vas por allá interrumpiendo a mi banda de rock preferida anunciando que ahora tú te harás cargo de todas las decisiones de la humanidad —dijo Sawako mirando fijamente a Ui. —Pues sí, estoy más que desesperada.

Ui se rió con calidez.

—Y por eso buscas la esfera, pero en serio; ¿qué quieres hacer con ella? ¿Una linda lamparita de noche para toda la humanidad? Sólo yo conozco el poder verdadero que esconde la esfera.

—Pues dime si el poder verdadero quiere un manga o algo —dijo Sawako saliendo de la habitación.

—¿Bueno pues, si lo tienes me traes la última edición de Claymore?—dijo Ui recostándose en el suelo.


—Se hace querer —dijo Mio mirando la pantalla con una gotita.

—Mmh... —confirmó Nodoka apoyada contra la pared.

Yui estaba muy callada.

—¿Pasa algo? —preguntó Jun.

—Pues sí... antes Ui decía que no me entendía a mí —dijo Yui rascándose la cabeza. —Pero ahora soy yo la que no entiende a Ui. ¿Será que está en una etapa de rebeldía?

—Para mí que sólo es malvada —dijo Mio volviendo a concentrarse en su trabajo.

—Oye! Será una rebelde, pero Ui sigue siendo mi hermanita! —dijo Yui cruzando los brazos y haciendo un puchero.

—Destrozó una base militar y arruinó un concierto de rock —dijo Jun.

—Mejor me callo —dijo Yui rascándose la nuca nerviosa.

—Vamos Norimi-san, con mucho gusto yo la llevo a Nagoya, que no muera el amor, ¿sí? —se escuchó la voz de Ritsu, mientras se acercaba caminando junto a Norimi Kawakuchi. Cuando llegó al puente donde Sawako lo controlaba todo, se paró imitando la pose de Sawako cuando se ponía a mandar. —Izad las velas, a todo babor! Demonios, ¿cómo le hace Sawa-chan para verlo todo siendo tan miope? —preguntó Ritsu volviéndose a Jun.

La aludida se encogió de hombros.

—Bueno, en fin. Por ahí andan jugando al Play Station y no invitan —dijo Ritsu divertida bajando del puente y acercándose a las demás. —Pero a lo que vamos, según me dijeron los agentes que Ui controla robaron diferentes compuestos estabilizadores los que permitirán abrir un portal que no se colapse como el de aquella base militar.

—Eso quiere decir que podrá mantener el portal abierto por un tiempo indefinido —dijo Mio volviéndose a Ritsu por primera vez.

—Me consuela no ser la única que hizo la tarea —dijo Ritsu sonriendo pícaramente mientras abrazaba a Mio en tono juguetón. —Mio-chuan, soy fan de tu trabajo; nadie sabe más que tú sobre radiación gama; y quién no amaría la forma en la que pierdes los estribos y te conviertes en esa cosa verde musculosa que destroza todo a su paso.

—Gracias —dijo Mio con expresión confundida.

—No me malinterpretes, pegas duro. Y mucho —dijo Ritsu volviéndose a Yui. —Pero dime, ¿no te dijo algo Ui de casualidad?

Yui se quedó pensativa.

—Tiene un ejército llamado los Chitauri. No son de este mundo, ni de ninguno que no haya conocido; pero bueno, no soy la mejor para indicar algo así porque reprobé geografía —dijo Yui rascándose la nuca con una risita.

—Así que un ejército de otro planeta, que cool —dijo Ritsu. —Y bien, ¿nos vamos a trabajar?

Mio chequeaba los datos recibidos por el costoso equipo que le dio Sawako, buscando la firma energética de Sawako, cuando entró RItsu despreocupadamente comiendo bocadillos.

—¿Sabes Mio-chuan? —dijo ofreciendo un bocadillo, que la aludida aceptó. —Cuando terminemos todo esto date una vueltecita por Tokyo y visita las Torres Tainaka. Te encantarán, muchos juguetes de todo tipo; también tenemos equipo científico para zurdos.

—¿De veras? —preguntó Mio con la ilusión pintada en los ojos, pero se relajó de inmediato. —Bueno, me encantaría pero la última vez que estuve en Tokyo tuvieron que rehacer completamente la torre. En otra ocasión será.

—Bueno, te prometo un ambiente controlado sin sorpresas —dijo Ritsu dándole un toque eléctrico con un aparato que encontró por ahí. —¿Nada?

—OYE! —dijo Nihon Taichou levantándose. —Deja de hacer idioteces y deja trabajar a la doc, ¿o quieres poner en peligro a todos en la nave? Mira Tainaka, mejor será que controles tu bocota y te concentres en el problema.

—Tranquila Manabe-san —dijo Mio. —No estaría aquí si no supiera controlar a los IDIOTAS! —gritó mientras le daba un tremendo coscorrón a la multimillonaria, derribándola en el acto.

—Bueno, bueno, me lo merecía —dijo Ritsu levantándose y sobándose e la vez. —Pero vamos a lo que vamos: claro que me estoy concentrando en el problema. ¿Para qué demonios piensa usar Yamanaka la esfera? No tengo ni idea, así que desde que subimos a la nave mi genial virus está entrando a la información que Sawako nos esconde.

—¿En serio se sorprende que no la hayan invitado desde el principio, Tainaka? —gruñó Nodoka acercándose amenazadoramente a la multimillonaria.

—Di lo que quieras, pero a ella también le molesta, ¿no Mio-chuan? —dijo Ritsu tranquila.

—Sólo quiero encontrar la cosa esa y me voy a mi casa —dijo Mio evadiendo el tema.

—Akiyama... —pidió Nodoka.

—Bien, piensa un poco: ¿una lamparita de noche para la humanidad? —dijo Mio resignada mirando fijamente a Nodoka. —Según Sawako están usando la esfera para crear una fuente de energía autosostenible. Vamos, se supone que todos vieron aquella noticia en la que anunciaban que las Torre Tainaka son el primer edificio que usa un prototipo de energía autosostenible. No va a durar mucho, pero es un avance. Y siendo Tainaka tan lista, ¿por qué Yamanaka no la llamó al proyecto?

Nodoka gruñó por lo bajo.

—Tenemos órdenes —dijo.

—No es mi estilo —dijo Ritsu estirándose perezosamente.

—¿Y todo es por el estilo, no Tainaka? —dijo Nodoka irritada.

—De todas las aquí reunidas, ¿quién es la que usa un disfraz de samurai?

Nihon Taichou se levantó indignada y saló de ahí.

—Sólo hagan su trabajo —dijo antes de dar un portazo.


Ui leía de en el suelo de su celda cuando alguien le dio unos golpecitos al cristal. Ui la miró sorprendida.

—Bueno, no es fácil sorprenderme —dijo ella como quien no quiere la cosa. —Pero imagino que estaba muy entretenida leyendo a Yagi-sensei. ¿Y qué se te ofrece?

Mugi suspiró antes de responder.

—¿Qué le hiciste a la agente Nakano?

—¿Nakano? Expandí su mente —dijo Ui incorporándose. —¿Qué? ¿Quieres que la vuelva a la normalidad? ¿Esto es amor, agente Kotobuki?

—Amor no, sólo es mi kouhai y me cae muy bien —dijo Mugi. —Además estoy en deuda.

—Cuéntame, al cabo que ya le di dos vueltas a este manga —dijo Ui sentándose frente a Mugi, interesada.

—Es difícil, pero con el paso de los años me hice una reputación —dijo Mugi. —Tengo mucha tinta roja en mis libros y claro, llamé la atención de las agentes de Yamanaka. Enviaron a Azusa-chan a matarme, pero en vez de eso ella me dio una opción. Es muy simple, los reyes van y vienen y la verdad a quién le importa. Yo estoy en deuda y quiero saber qué le vas a hacer a Azusa-chan. ¿Ya me entiendes?

Ui se rió tiernamente.

—No, pero resulta divertido. El mundo está a punto de cambiar para siempre y vienes tú y sólo suplicas por una sola mujer, igual de mala que tú. —Luego la expresión de Ui cambió a una un poco más seria, pero aún cálida. —No voy a liberar a Azusa-chan, no hasta hacerla darte tu merecido en todas las formas que ella sabe que no te gustan. Y luego, la traeré de vuelta; sólo para que vea lo que hizo y luego me desharé de ella. ¿Te gusta la alternativa?

—Eres un monstruo —dijo Mugi con un hilo de voz y apartando la mirada.

—¿Yo? Pero si el monstruo lo trajeron ustedes —dijo Ui en tono irónico.

—Entonces es Akiyama —dijo Mugi recobrando de pronto la compostura. —Claro; —dijo mientras sacaba un walkie-talkie. —Atención, no sé qué plan tenga pero incluye a Akiyama —dijo saliendo de la habitación. Luego se volvió a Ui. —Gracias por tu ayuda, Ui-chan. Nunca cambies.

Ui se quedó desconcertada.

—Bueno, admito que esa no al vi venir.


Nodoka caminaba como si nada por los pasillos de la enorme fortaleza voladora, tratando de actuar normal por si alguien la descubría. Finalmente llegó a su objetivo: una bodega escondida con el rótulo de FASE 2. Sabiendo que lo que andaba buscando se encontraba detrás de aquella puerta, la abrió por la fuerza y entró. Encontró varias cajas especiales que parecían contener cosas de gran importancia. Tomó una y confirmó sus temores: armas.

Jun vigilaba los monitores, cuando vio el mensaje:

VIRUS DETECTADO; ACCESO NO AUTORIZADO.

Sawako, en compañía de Mugi, entró de golpe al laboratorio donde Mio y Ritsu andaban discutiendo. Yui había llegado hacía pocos minutos.

—Tainaka! —Llamó Sawako completamente furiosa. —¿Qué significa ese virus entrando a nuestras redes? Les dije claramente que se concentraran en la esfera.

—Y eso hacemos —dijo Mio señalando una pantalla de una de tantas computadoras. —En cualquier momento detectará la energía de su esferita y ustedes la tendrán y yo me iré a mi casa.

—Mmh... por cierto Sawa-chan, ¿qué es la fase dos? —preguntó Ritsu con una irritante sonrisita mientras observaba cómo su virus iba abriéndole las puertas de los secretos de Sawako.

—La fase dos es usar el poder de la esfera para hacer armamento —dijo Nodoka entrando con una pesada arma que encontró en la bodega.

—Se equivoca, Manabe —dijo Sawako muy seria. —Únicamente recopilamos toda la información sobre la esfera, incluidas las armas de sus enemigos.

—Lamento interrumpir, Sawa-chan, ¿pero de qué nos mentías? —preguntó Ritsu mostrándole la pantalla de su computadora ensanchando aún más su sonrisa presumida.

—¿Por qué demonios están usando la esfera para hacer armas nucleares? —preguntó Mio levantándose.

—Por ella —dijo Sawako señalando a Yui.

—¿Yo qué?

—El año pasado una idiota vino a visitarnos de quién sabe dónde y aprendimos no sólo que no estamos solos en el universo, sino que de paso, nuestras armas están muy por debajo de la media.

Comenzaron a hablar todas al mismo tiempo sin ponerse de acuerdo.

—¿No prefieres irte a un lugar más tranquilo? —preguntó Mugi acercándose a Mio.

—¿Y a donde si ya alquilaron mi cuarto? —preguntó Mio.

Sawako carraspeó.

—Sólo lo teníamos en caso...

—... en caso tuvieran que matarme, pero no les va a salir. —Dijo Mio molesta. —Traté, una vez ya harta de todo puse una bala en mi boca. La otra la escupió.

Siguieron discutiendo.


—Al habla la base, los vemos en la computadora, pero no en la bitácora. ¿Cuál es su carga? Cambio.

—Armas y municiones, cambio.

La compuerta del avión se abrió y Azusa se adelantó con su arco en mano. Calculó el lugar y lanzó la flecha...


—Vamos Sawa-chan, ¿no es más sano que se dejen desahogarse a Mio-chuan? —preguntó Ritsu con una risita pasándole el brazo a Nodoka.

—¿Sabes qué? Basta, podrás no ser una amenaza pero sí una idiota y eso es mucho más peligroso —gruñó ella apartándose de Ritsu. —No eres más que una imbécil con armadura. ¿Te la quitas y qué eres?

—Billonaria, filántropa y súper genio —respondió ella.

—Conozco a mucha gente sin todo eso que vale el doble que tú.

—Si nos ponemos así, ¿qué hay de ti, Manabe? Eres sólo un experimento con un traje anticuado —respondió Ritsu, ya molesta.

—Ponte tu diadema y peleemos, verás cómo te cierro la boca.

—No temo pegarle a ancianitas.


Azusa apretó el detonador, activando así su flecha. Una tremenda explosión en el laboratorio lanzó a Mio y a Mugi varios niveles abajo; mientras las demás se levantaban adoloridas, pero sabiendo que había llegado su momento.

—Ponte tu diadema —pidió Nodoka corriendo a otro lado.

—Trabaja diadema —respondió Ritsu yendo en dirección opuesta.

Mugi se levantó adolorida, con el pie bajo una viga. Sacó el walkie-talkie.

—¿Hay alguien? Por aquí todas estamos bien —dijo la rubia tratando de liberar su pie, entonces se fijó en Mio.

La chica apretaba los dientes y golpeaba el suelo como una desquiciada. Sabía lo suficiente del caso de la doctora para saber que esto no iba a terminar bien.

—Mio-chan, te juro por mi vida que te voy a sacar de aquí a salvo y no volveremos a molestarte! —suplicó Mugi.

—¿TU VIDA? —rugió Mio mientras sus ojos pasaban de un hermoso gris a un inquietante verde esmeralda.

Mugi se liberó justo a tiempo mientras Mio crecía en tamaño y musculatura. Su piel cambió a un tono verde. Finalmente rugió con toda su fuerza y se volvió a Mugi. La rubia comenzó a correr y esquivar los obstáculos mientras la otra avanzaba contra ella rompiéndolo todo a su paso.

—Suzuki, informa de la situación —pidió Sawako a través del walkie-talkie.

—Perdimos uno de los propulsores. Si perdemos otro, caeremos sin remedio —respondió la otra.

—¿Escuchaste, Tainaka? —preguntó Sawako.

—Estoy en eso —dijo Ritsu poniéndose su diadema y activando su armadura. —MANABE, ¿me copias?

—¿Qué necesitas? —preguntó Nodoka.

—Necesito que despejes el área —pidió Ritsu.

—Allá voy...

Una vez llegaron al área destrozada, Ritsu evaluó las posibilidades. La turbina estaba bloqueada, así que tendría que liberarla y luego empujarla para poderla activar. Miró a Nodoka.

—Necesito limpiar la turbina y reactivarla.

—Perfecto, ¿pero no te succionará una vez encendida? —preguntó Nodoka.

—¿Ves la palanquita roja? —preguntó Ritsu.

—Sí...

—Cuando te de la señal, la enciendes.


Mugi seguía huyendo de Mio, la que estaba a punto de alcanzarla, cuando Yui se lanzó sobre la criatura derribándola en el instante.

—NO SOMOS TUS ENEMIGOS MIO-CHAN, TRATA DE PENSAR!

Mio rugió como una demente y golpeó a Yui, mandándola al otro lado de la habitación. Yui se levantó y ésta vez fue ella la que golpeó a Mio con su guitarra. Ambas comenzaron a luchar en una pelea bastante pareja, demostrando cada una una fuerza excepcional. Mio arrojó a Yui contra la pared. El impacto hizo que la castaña perdiera su guitarra, la cual Mio quiso tomar y atacar con ella a Yui. No podía, la guitarra sólo se movía a la voluntad de la castaña, por lo que rugió de frustración. Aprovechando su oportunidad, Yui se lanzó al cuello de la criatura.

Y mientras, en su celda, Ui esperaba pacientemente.


Los agentes que iban junto a Azusa comenzaron a disparar, mientras que los agentes de Jun disparaban de vuelta. Finalmente Azusa lanzó otra de sus flechas, la cual cayó justo en el tablero de comando. La flecha se conectó a la computadora, estropeando todo sistema de comunicación exterior así como una segunda turbina, no había retorno: caerían sin remedio.


Ritsu terminó de despejar la turbina y comenzó a empujar. Tenía la esperanza de salir airosa del asunto. Los soldados de Azusa llegaron y comenzaron a disparar tratando de evitar que Ritsu reparara la turbina. Nodoka no tuvo más remedio que comenzar a pelear. Derribó a uno con su escudo y tomó su arma para disparar contra los demás enemigos. Mientras, Ritsu había logrado reiniciar la turbina.

—Manabe, no es por molestarte pero necesito la palanquita, ahora.

—Estoy algo ocupada —respondió Nodoka mientras seguiá peleando.

—Demonios —susurró Ritsu, segundos antes de ser succionada...

—Aquí Suzuki, los enemigos se dirigen al área de prisioneros, cambio —dijo Jun. —¿Alguien cerca?

—Yo estoy cerca —respondió Mugi, incorporándose y corriendo hacia allá.

—Y necesito que alguien distraiga a Akiyama —pidió Jun una vez más.

Uno de los pilotos respondió y se montó en su avión listo para cumplir las órdenes. Volando hacia el área donde Yui y Mio peleaban, apuntó a la pelinegra.

—Blanco en la mira —dijo, mientras comenzaba a disparar.

La ráfaga de ametralladora golpeó a Mio, haciendo que se volviera olvidándose por completo de Yui.

—IDIOTA! —bramó ella antes de lanzarse contra el avión.

El piloto quiso huir, pero Mio le ganó saltando sobre el avión y golpeando los motores. El sujeto quiso usar el asiento eyector, pero ella lo agarró. El paracaídas se abrió justo en el momento en que a Mio se le zafaba el asiento y caía al vacío.


Yui corrió al área de prisioneros para encontrarse cómo Ui salía de la celda con toda calma.

—Nooo! —gritó la mayor de las Hirasawa lanzándose contra ella. Ui desapareció y la puerta se cerró tras Yui. Yui se volvió justo para ver a Ui en los controles.

—Es tan fácil engañarte, Onee-chan. Siempre es el mismo truco —dijo ella con una risita.

Yui golpeó el vidrio con Gitah, pero desistió en cuanto sintió la celda estremecerse.

—Lo siento mucho, Onee-chan. Sé que algún día vas a perdonarme —dijo Ui con suavidad mientras su mano se dirigía al comando para soltar la celda.

—Pon tus manos en alto —dijo Norimi Kawakuchi apareciendo por detrás con una enorme arma que llamó la atención de Ui. —¿Te gusta? La hicimos justo después que mandaras al destructor. Ni idea de lo que hace.

Ui se desvaneció una vez más y la verdadera Ui apareció por detrás, clavando su lanza sobre la pobre agente.

—NOOOO! —gritó Yui horrorizada.

—Como dije antes, estoy segura que un día vas a perdonarme, Onee-chan —dijo Ui liberando la celda de Yui, la que se precipitó al vacío.

Con algo de pena, Ui se alejó de ahí.

—Vas a perder, ¿sabías? —dijo Norimi desde el suelo.

Ui se volvió levantando una ceja.

—Disculpa, pero esta monstruosidad de fortaleza se está cayendo, sus heroínas están dispersas y los Chitauri ya vienen. ¿Cómo se supone que estoy perdiendo? —dijo Ui curiosa, acercándose a la moribunda.

—Así —respondió la agente disparando contra Ui. El arma lanzó un potente rayo que lanzó a Ui a través de la pared. —Bueno, ya sé lo que hace, me puedo morir en paz —dijo Norimi con una sonrisa de satisfacción pintada en su rostro.


Yui caía dentro de la celda de cristal. No parecía haber escapatoria, cuando se fijó en la rajadura que le hizo a la celda con Gitah. Apretando los dientes y con Gitah en mano, saltó hacia el lado debilitado y salió justo a tiempo para no estrellarse contra el suelo.


Mugi corría hacia el área de prisioneros, esperando detener a Ui. Pronto alguien interceptó su camino y la atacó con todo: era Azusa.

Las dos agentes comenzaron a luchar; expertas en todo tipo de combate cuerpo a cuerpo, estaban parejas. Finalmente Azusa se las arregló para inmovilizar a la rubia y usó su arco para ahorcarla. Mugi la mordió en la mano haciendo que la soltara y luego le dio un codazo al estómago seguido de un golpe directo a la cabeza. Azusa sacudió la cabeza y miró a Mugi.

—¿Mugi-senpai?

Mugi sonrió a medias y luego le dio una última patada a la cabeza.


Cuando hubo barrido al último de los soldados, Nihon Taichou se las arregló para saltar hacia la palanca roja esperando que no fuera demasiado tarde para Iron Woman. Uno de los soldados se levantó y le mandó una ráfaga de ametralladora. Nodoka la bloqueó con su escudo y le envió una ráfaga de vuelta con la ametralladora que le había arrebatado al otro soldado. Una vez vencido el último, accionó la palanca. Ritsu salió de la turbina.

—Gracias —dijo, ya sin energías para hacer chistes.

—No hay de qué —respondió Nodoka.


Sawako llegó hasta Norimi, la que estaba tirada aún con su sonrisa de satisfacción.

—Kawakuchi, Kawakuchi, ¿estás bien? —preguntó Sawako. —Mírame a los ojos Kawakuchi.

—Sí, muy bien —dijo Norimi débilmente. —Pero ya qué, es mi hora.

—No es una opción —dijo Sawako muy seria.

—Tranquila jefa, esto no iba a funcionar sin algo que... —Norimi expiró.


—Aquí Suzuki —dijo Jun por el walkie-talkie. —No tenemos comunicación ni tenemos idea del paradero de Akiyama y Yui-senpai.

—Aquí Sawako. La agente Kawakuchi está muerta.

—Enviaremos un equipo médico —respondió Jun algo preocupada.

—Están aquí, ellos lo confirmaron.

Silencio, sólo silencio.


En una cama de la enfermería, Azusa se debatía escapando del control de Ui.

—Todo estará bien Azusa-chan —le aseguraba Mugi.

—Mugi-senpai... —dijo Azusa débilmente. —¿No sabes lo que es que alguien se meta en tu cabeza y juegue con tu cerebro... es horrible...

—Tranquila Azusa-chan, ya pasó. Te traje de vuelta.

—¿Y cómo?

—Te pegué con mucha fuerza en la cabeza.

Azusa sonrió débilmente.


Todas estaban reunidas en una mesa redonda: Ritsu, Nodoka, Sawako y Jun. Sawako movió la cabeza de un lado a otro, como decepcionada. Finalmente habló:

—Lo lamento, no saben cuánto. Sí, usábamos la esfera para crear armas... pero no le di mucha importancia a ese proyecto, pues estaba más concentrada en otra idea. Tainaka sabe de qué hablo. —La aludida levantó la vista pero mejor no dijo nada. —Había una idea, la Iniciativa HTT, en donde juntaríamos a gente excepcional para que luchara las batallas que nosotros no podíamos. La agente Kawakuchi murió defendiendo esa idea: a los héroes.

Ritsu gruñó y se levantó de la mesa para irse a otro lado. Nodoka la siguió.

—¿Es tu primera vez perdiendo un soldado? —Preguntó Nodoka.

—No somos soldados, maldita sea —gruñó Ritsu. —Maldita Hirasawa, logró que la odiara.

—Esto no es algo personal.

Ritsu se volvió a verla de forma algo violenta.

—Es personal, Ui lo hizo personal. Ella sabe que mientras no nos derrote no podrá ganar, así que nos enojó y mucho. Piensa: lo de ahora fue sólo el té de la tarde, pero en cualquier momento será la hora de la cena. Ui es peor que una diva, quiere fuegos artificiales, una canción, tal vez un monumento con su nombre...

Ritsu se quedó congelada.

—¿Qué? —preguntó Nodoka.

—Esa maldita —gruñó mientras se dirigía a un punto poco específico.


La puerta de la enfermería se abrió y entró Nodoka, sorprendiendo a Mugi y a Azusa.

—¿Sabes manejar uno de esos jets? —preguntó Nihon Taichou.

—Yo sé —respondió Azusa incorporándose.

—¿Tienes un traje?

Azusa asintió.

—Pues póntelo, es hora del round dos.


—Señora, tenemos un despegue no autorizado —dijo alguien a Sawako.

La jefa sólo rió de satisfacción.


—Te caíste del cielo —dijo una chica de cabello castaño/naranja viendo a Mio, que estaba dentro de un enorme agujero.

Ella se levantó y comprobó que estaba desnuda. La chica sólo le pasó unas prendas.

—Gracias, —dijo Mio. —¿Qué tan malo fue?

—Pues... espantaste mucho a las palomas, pero hasta ahí —respondió la chica. —Verde, grande y bueno... como viniste al mundo. ¿Eres un alien?

—No...

—Ay tú, pues estás muy enferma —respondió la chica, y siguió barriendo.


Yui levantó su guitarra sintiendo su poder y varios relámpagos salieron de ella. Estaba lista para lo que sea que Ui le tuviera preparado.


Y bueno, de las escenas más difíciles de hacer... demasiadas líneas de acción y sólo se divideny dividen una y otra vez y... Y me cansé escribiendo esto, así que no me alargaré y sólo diré que espero sus comentarios y

Chao; nos leemos!