La noche se había hecho extremadamente fría; lo suficiente como para poder matar al coronel en cualquier momento si Ronon no conseguía mantenerlo caliente. La herida había dejado de sangrar hacía ya casi una hora, pero la fiebre le había subido mucho. Ronon sabía perfectamente, sin que se lo dijera ningún médico, que a su amigo no le quedaba demasiado tiempo.
John no había vuelto en su todavía, lo cual le daba más miedo todavía al guerrero de Sateda, el suficiente para pensar que nunca fuera a recuperar el conocimiento nunca. Volvió a tocar el cuerpo del coronel, cada vez estaba más frío; pero se acercó a él, lo movió para que se recostara sobre su propio cuero, aunque pareció no enterarse de nada, la cabeza apoyada sobre su pecho, y los brazos cubiertos por los de Ronon.
"No te atrevas a morirte ahora." "Todavía tienes que explicarme un par de cosas." Tanto rato allí sólo, intentando no pensar en que John pudiera morir, le habían dado tiempo para reflexionar sobre lo que le había dicho justo antes de quedar inconsciente.
Le había dicho que le quería; pero podía haber muchas explicaciones para eso. Tal vez fuera a causa del dolor o simplemente por la fiebre, que le había hecho delirar o tal vez tan sólo se lo había dicho como una despedida de un amigo a otro, como si supiera que fuera a morir y quisiera decirlo antes de irse.
Ronon agitó la cabeza, quitándose esa última idea de la cabeza. Sólo de pensar que John Sheppard pudiera morir allí, junto a él, sin poder hacer nada para evitarlo, era una de las pocas cosas que verdaderamente aterraban al guerrero.
De repente, John murmuró algo, todavía inconsciente, algo que Ronon no fue capaz de comprender. Esperó a que el coronel lo volviera a repetir, o a que por fin volviera en si. Tenía muy claro que si lo hacía, el dolor iba a ser insoportable, pero tenía que verlo despierto, saber que todavía podía conseguirlo; porque estaba seguro que la ayuda tenía que estar en camino.
"No te vayas." Volvió a decir John, mientras poco a poco, parecía que iba volviendo en si. Se removió un poco, gimiendo por el dolor producido por la herida en su costado, que comenzó a sangrar de nuevo otra vez y apretó con fuerza una de las manos de Ronon.
Este sonrió en silencio y comenzó a sentir que respiraba más tranquilo. No es que aquello fuera una gran solución, pero era un buen paso. "¿John?" Esperó a que su amigo contestara, o al menos le serviría para que supiera que estaba allí con él, a su lado, que no se iba a marchar a ningún sitio.
"Me… duele." Los murmullos se convirtieron finalmente en palabras, aunque todavía arrastraba los sonidos, como si estuviera hablando en sueños. "Gracias… Ronon. No te… vayas." Un fuerte escalofrío recorrió el cuerpo del coronel, obviamente estaba provocado por la fiebre, que no hacía más que ganar la batalla poco a poco.
Sin darse cuenta, Ronon abrazó todavía más el cuerpo del coronel, mientras lo escuchaba hablar. "No me voy a mover de aquí." John sonrió, al menos le había escuchado y había comprendido lo que le había dicho. "Tu descansa."
Hacía mucho que Ronon no recordaba haberse preocupado así por alguien, desde sus años como soldado de Sateda no había sentido nada parecido por nadie; ese miedo a perderlo, esa necesidad de cuidar de él a cualquier precio y ese sentimiento de… no sabía lo que era ese otro sentimiento que estaba creciendo en él y por el momento, prefirió no darle más vueltas.
- o -
El Jumper había salido de Atlantis hacía veinte minutos y ya habían cruzado por el Stargate hacia el planeta, pero para Rodney parecían haber pasado demasiadas horas, demasiado tiempo perdido para salvar a sus amigos. Se dio la vuelta hacia el resto de los miembros de la expedición.
Allí estaba Radek Zelenca, concentrado en el ordenador que tenía apoyado en las piernas, el mayor Lorne, que no había querido la misión para salvar al coronel Sheppard. Al fondo, Rodney dio con la doctora Jennifer Keller, no sabía porque tenía que haber ido ella, al fin y al cabo cualquier miembro de su equipo médico podría haber ido y ella se podría haber quedado en la ciudad, cuidando de Katie.
Jennifer levantó la mirada, que hasta ese momento, la tenía clavada en el suelo y dio con los ojos de McKay, que no dejaba de mirarla. "Vamos, no seas así, puedes estar seguro que Katie estará bien. Descansará hasta que volvamos y para entonces ya podré darle el alta." Rodney le había repetido tan insistentemente que no fuera a la misión, que se quedara en la ciudad, que con sólo mirarle había sabido lo que estaba pensando de sobras.
"¿Y si le ocurre algo, y si hay alguna complicación y tu eres la única persona capaz de ayudarla? Tal vez haya un brote de alguna afección rara en la ciudad de repente y eso le pueda afectar al bebé." Rodney dejó de hablar cuando se dio cuenta que todo el mundo le estaba mirando, aunque tratándose de McKay a nadie le cogió por sorpresa su reacción exagerada. "No me miréis así, puede ser, no estoy diciendo ninguna locura."
"Nadie dice que lo hagas, pero la ciudad tiene suficiente protección como para evitar un brote infeccioso y en cuento a las complicaciones…"
"Entonces estás diciendo que puede haber complicaciones." Afortunadamente, Rodney no estaba dirigiendo el Jumper, pues al escuchar aquello, se levantó como si tuviera un resorte y fue hasta la doctora, respirando con cierta dificultad. "Lo ves, no tendrías que haber venido. ¿Sabías que podía haber complicaciones y has dejado a Katie allí sola con su embarazo?"
Jennifer no pudo evitar sonreír, aunque si que consiguió contener su carcajada. Le encantaba cuando McKay se ponía tan histérico por lo que le pudiera ocurrir a Katie, eso demostraba que la quería mucho y se preocupaba por ella.
"Yo no he dicho que vaya a ver ninguna complicación. Sólo intentaba decirte, que de haberla, que no es nada probable, hay un equipo de médicos excelentes que pueden cuidar de ella hasta nuestro regreso."
Rodney se quedó donde estaba, mirando a la doctora sin saber que decir. Estaban pasando por su mente todas las posibles complicaciones que podía tener el embarazo que el Jumper comenzó a darle vueltas y tuvo que sentarse. Se disponía a decir algo, cuando la voz de Lorne le detuvo.
"Ahí tenemos un buen sitio para aterrizar." Escuchar aquello, hizo que Rodney se olvidara por un momento de Katie y volviera a la misión que tenían entre manos y en la que no pretendía fallar, otra vez.
"No te acerques mucho a los árboles, no les gustan las compañías inesperadas." Sonaba tan raro decir aquello, pensando en los majestuosos y tranquilos árboles que tenían delante. Sin embargo ninguno dijo nada, todos estaban demasiado concentrados en buscar a Sheppard y Ronon.
Lorne dio un par de vueltas con el Jumper, hasta que dio con un claro bastante seguro en el que poder aterrizar y así lo hizo. Un momento después todos salieron de la nave. "Sheppard, aquí Mckay, ¿puedes oírme? Cambio." No es que Rodney tuviera muchas esperanzas de que las comunicaciones funcionaran en el planeta, siendo que los árboles tendrían en control sobre todo, pero de todas formas volvió a intentarlo. "John, Ronon, si alguno de los dos puede oírme, responderme por favor."
Nadie contestó al otro lado, así que decidieron comenzar a caminar, hacia donde Rodney recordaba que habían estado, ya que si alguno de los dos estaba herido no habrían ido muy lejos y aunque no lo estuvieran, tampoco habrían podido avanzar demasiado a causa de la amenaza que representaban aquellos árboles.
- o -
Un sonido lejano llamó a la atención de Ronon, le recordaba a una voz, pero no estaba seguro de que realmente fuera eso. Tal vez los árboles tuvieran cierta capacidad de comunicación o se tratara de una trampa para atrapar a su próxima víctima.
Por eso, no dijo nada en respuesta, no quería revelar su posición, no fuera a ser que los árboles encontraran alguna forma de atacarles, no quería poner en peligro al coronel, ahora que no podría luchar si tenía que ocuparse de él.
La noche se había vuelto excesivamente fría y tuvo que hacer un fuego, dejando a John sólo por un momento. le tapó con su chaqueta, aunque sabía que eso no serviría de mucho que las bajas temperaturas del lugar y le puso su mochila como almohada, nada confortable, pero al menos le ayudaría a descansar.
Al volver también había traído algo de comida, algunos frutos, que esperaba que no fueran venenosos y un pequeño animal que había conseguido atrapar y que seguramente sabría mucho mejor que el horrible aspecto que tenía, una vez que lo hubieran cocinado.
Se sentó al lado del coronel, que después de haber estado murmurando algo, había vuelto a quedar inconsciente. Lo miró mientras el animalillo se asaba al fuego. Como si lo hubiera sabido, John abrió los ojos en ese preciso momento y se lo quedó mirando. Le dolía la cabeza y todo le daba vueltas a pesar de estar tumbado, pensó que se trataría de algún golpe que se hubiera dado cuando el árbol le había golpeado, pero también se sentía raro, diferente, aunque no sabía como explicarlo.
Lo único en lo que podía pensar en ese momento, era que Ronon estaba allí, sentado delante de él y que le miraba, el resto no importaba, ni el dolor, ni el frío, ni el miedo, ni el malestar, todo lo que no fuera Ronon no carecía de sentido.
En otro momento, eso hubiera sido lo más raro que podría haber llegado a pensar, pero para entonces no tenía ninguna duda de que Ronon era lo más importante para él, que pasara lo que pasara, estaría bien con Ronon cerca de él.
Su compañero, se mantuvo en silencio, sintiendo la mirada de John como una radiografía, como si el coronel intentara guardar su imagen la cabeza para no olvidarla nunca. Pero no dijo nada, Ronon supuso que hacía eso para alejar el dolor de su cabeza y centrarse en otra cosa.
"Ronon" John tragó saliva justo después de hablar. Por muy natural que aquello le pareciera en ese momento, todavía le costaba decirle aquello al guerrero de Sateda. Ronon asintió y esperó a que el coronel continuara hablando. "Ven por favor." Al decir eso, levantó el brazo hacia su amigo, lo cual le produjo un fuerte dolor en el costado en el que había estado clavada la rama.
Ronon se levantó y fue hasta él, arrodillándose a su lado, lo más cerca que pudo. "¿Ocurre algo?, ¿necesitas algo?" John sólo asintió, mientras con su mano acarició la mano que Ronon había dejado en el suelo y que un momento más tarde retiró como si se hubiera quemado. "SHeppard…"
"Sólo quiero una cosa antes de morir." Ronon se apartó de él rápidamente al escucharle decir eso. Por mucho que en su cabeza hubiera aparecido la posibilidad de que el coronel pudiera morir, no quería que él hiciera lo mismo; tenía que luchar por sobrevivir y seguir adelante. "Escúchame por favor, sólo te pido una cosa. Por si acaso."
Ronon se paró a pensar un momento, pero al final decidió acceder y acercándose a su amigo, espero a que volviera a hablar. John cerró los ojos, tratando de concentrarse en lo que estaba diciendo y que el dolor en el costado no le impidiera hacerlo.
"Ronon, ¿podrías… quiero decir, no se si… no es fácil decir esto, pero tengo que hacerlo." Todavía no había dicho nada, pero ya le costaba mirada a la cara a su amigo, era tan difícil pedirle aquello, algo que nunca se habría imaginado que podría llegar a preguntarle, que ni siquiera sabía porque lo estaba haciendo, aunque había algo en su interior que le impulsaba a hacerlo.
"John, ¿estás bien? Creo te tendrías que descansar. Lo que quieras decirme, lo puedes hacer cuando te encuentres mejor." Ronon puso una mano sobre el hombro de su amigo y par su sorpresa, lo escuchó suspirar. Después de lo que le había dicho la última vez que había estado consciente, no sabía si quería seguir escuchando.
"No, tal vez no esté vivo para decírtelo, así que lo haré ahora." Volvió a respirar con fuerza, notando las punzadas que eso comenzaba a provocar en su pecho, tenía muy claro que si la ayuda no llegaba pronto, no saldría vivo de allí. "Dame un beso, sólo uno antes de morir."
Ronon abrió la boca, pero no salió ningún sonido de ella. No era una persona a la que fuera fácil dejar sin palabras, pero el coronel acababa de conseguirlo al decirle eso. No era suficiente con haberle dicho que le quería, ahora resultaba que quería que le besara.
John le miró directamente a los ojos; sabía muy bien que había cometido una estupidez al decirle eso, porque podría acabar de haber perdido a un buen amigo, simplemente por un capricho que no era capaz de quitarse de la cabeza, aunque también era cierto, que había estado todo el rato soñando con él, imaginando ese beso y si estaba a punto de morir, no quería marcharse sin saber como sería realmente.
"Por favor, ya se lo que estás pensando, pero sólo será eso, un beso, antes de morir." John volvió a tocar el brazo de su amigo, sólo que esta vez Ronon estaba tan confuso con lo que estaba ocurriendo, que no se retiró.
"Primero, tu no vas a morir hoy, no te lo voy a permitir y segundo ¿realmente me estás pidiendo que te bese?" John tan sólo fue capaz de asentir, sentía que apenas le quedaban fuerzas para nada más y que en pocos minutos quedaría otra vez inconsciente, sin saber si volvería a recuperar el conocimiento en algún momento.
Ronon suspiró, leyó en los ojos del coronel el miedo a morir y también, por mucho que tratara de negarlo, la necesidad de tenerlo cerca. Su mano no se había apartado de él, si no que le sujetaba con toda la fuerza de la que era posible. Ronon no podía hacerle eso, si realmente estaba a punto de morir, si no aparecía nadie y tenía que ver como si mejor amigo moría, no se podía permitir el lujo de no darle aquel, posiblemente, último deseo.
Igual que había hecho antes, se acercó a John e intentando que el daño que le hiciera fuera el menor posible, dejó que se apoyara sobre él. John no hizo ningún movimiento, tan sólo cerró los ojos, emitiendo un pequeño gemido de dolor, pero al notar el cuerpo de su amigo detrás de él, pareció sentirse mucho mejor.
Todo aquello era muy extraño, de repente el dolor era horrible y de repente, sólo estando cerca de Ronon, todo el dolor desaparecía como por arte de magia, pero no quiso pensar, no cuando los brazos de Ronon rodearon su cuerpo dolorido, no cuando lo escuchó respirar tan cerca de él que podía sentir su respiración y menos cuando lo escuchó hablar de nuevo.
"¿Sólo uno?" John no abrió los ojos para asentir y por eso no vio cuando el guerrero de Sateda se acercó a él y cuando finalmente le dio aquel beso, con el que nunca había soñado, el que jamás había imaginado, hasta su llegada a ese planeta, hasta que los árboles esos les habían atacado, hasta que Ronon se había empeñado en salvarle la vida aquel día, que aunque no era la primera, si era diferente, aunque el coronel no supiera por que.
John sintió la emoción más cálida y placentera de toda su vida, en la que el dolor no existía, ni el miedo a morir, ni el frío en aquella gélida noche, ni nada, tan sólo se sintió bien.
No, el no vio nada de eso, pero hubo gente que si que lo vio, Rodney, Radek, Evan Lorne y Jennifer Keller se quedaron petrificados ante lo que estaban viendo y que nunca hubieran imaginado. Una vez que todo hubo terminado, John pareció sufrir un fuerte espasmo y tras agarrarse con fuerza al brazo de Ronon, cayó inconsciente como si un rayo lo hubiera fulminado de repente.
"¡Sheppard, John!" El gerrero, escuchó los pasos que se acercaban y vio llegar al resto de sus compañeros, que a causa de la nueva recaía del coronel no dijeron nada sobre lo que acababan de ver.
Ronon tampoco dijo nada, aunque tan sólo con mirarles a los ojos, supo que tarde o temprano llegarían las preguntas y lo más probable iba a ser que no supiera que contestar, porque no estaba seguro sobre si le había gustado el beso, si no volvería hacerlo, si sentía lo mismo por John de lo que sentía antes de besarle. Estaba hecho un lío, pero en ese momento, eso no importaba.
"Tenemos que llevarlo de vuelta a Atlantis, no le queda mucho tiempo." Dijo con fuerza Jennifer, mientras los demás le ayudaban a colocar el cuerpo del coronel sobre la camilla. "Ronon, ¿Cuánto tiempo hace que tiene esta herida?" Ronon parecía perdido en otro mundo por lo que Jennifer tuvo que gritar. "¡Ronon, John te necesita! ¿Cuánto tiempo hace que tiene esa herida y que está sangrando?"
"No, no lo se, varias horas, desde que los árboles nos atacaron." Dijo mirando a Rodney.
"Eso es mucho tiempo, vamos deprisa, tenemos que llegar a la ciudad cuanto antes." Ronon vio como los recién llegados se llevaban a Sheppard hasta la nave y a él le costó unos momentos acercarse, pero luego se dio cuenta que sus sentimientos darían igual si el coronel moría y se metió en la nave.
"Doctor Zelenca, McKay, vámonos ya tendréis tiempo de investigar el planeta." Los dos científicos le hicieron caso al guerrero y un momento más tarde todos estuvieron dentro del Jumper, de vuelta a Atlantis.
