Sonriéndole a la vida
Por Byakuya13
Capítulo 3
ICHIGO
La vi alejarse por el pasillo, perdida por tratar de encontrar la biblioteca. Aunque yo tambien debería ir hacia allá. Cierro el casillero y coloco mi mochila en mí hombro, y cuando volteo está Orihime, se le nota en el color de su cara que está enojada, en el siguiente segundo estampa su mano al lado izquierdo de mi cara, ardiendo.
–Esto es lo que te mereces y más, hipócrita.
Me a acerco un poco más, tanto que mi rostro quedó casi pegado del suyo.
-¿Hipócrita? Ja, yo no soy el hipócrita, la hipócrita fuiste tú, desde el principio de nuestra relación.–coloco una sonrisa de malicia, me hice a un lado–Y por cierto no soy idiota, sé que andabas besuqueándote con Ishida– hizo ademán de hablar pero se quedó callada.
Caminé hacia la biblioteca para ayudar a Rukia con los ficheros pero no la veo, camino hacia la parte de atrás y ahí está, al parecer ya lleva un pedazo hecho, me encamino hacia donde está ella, me siento y Rukia se asombra.
–Lo siento por llegar tarde, es que tuve otro problema pero ya está resuelto, bien, ¿por dónde te ayudo?–Ella señaló un pedazo de fichero que estaba desordenado–Creo que esto será un poco complicado y tardaremos mucho.
–De eso se trata ¿no?, que tardemos en ordenarlo, además es muy fácil reordenarlo.–Está también como enojada... no lo sé. Y ni siquiera sé por qué está enojada.
Pasamos como media hora en acomodar la mitad de un fichero y son cinco, entre tanto hablar bobadas acomodamos cuatro y al último ya le faltaba poco, escucho unos pasos cerca y creo que viene hacia acá, alzo la cara y Rangiku Matsumoto está sentada al lado de Rukia.
–¡Holaa!–Saludó ella coqueteando–Rukia te estaba buscando, todo el mundo estaba hablando de tu pelea, dicen que fue sorprendente–hizo una leve pausa y volvió a hablar–oye sobre los mensajes de ayer no te los respondí porque mi tío me arrebató el celular–echó sus manos adelante juntándolas–anda mi pequeñita amiga perdóname ¿Sí?–ella parece una niña rogando por un dulce. Rukia alzó su cara y parecía estar furiosa–¿No me vas perdonar...?
–Por supuesto, pero si me dices dónde estabas cuando hubo esa pequeña reyerta.
–¿Pequeña?–digo yo, ella voltea hacia mi con una mirada amenazante. Alzo las manos para decir que me callo.
–Hey, ¿y eso que andas con Ichigo?–quizás ella pensó que susurró al oído de Rukia pero se escucha a más alto de lo que cree– No me digas que te gusta.
–Claro que no, ¿estás loca?–sonreí y ella también.
-Yo sé que está como un chocolate, así que tú no me mientas.–Aclaré mi garganta y las dos voltearon.
–Saben que las estoy escuchando, ¿verdad?
–Ay maldición, parece que este chico tiene orejas de elefante–Matsumoto rió al decir eso.
–No las tengo. Y las escuché porque parece que se les olvidó susurrar.–Rukia rió–Bien, terminemos esto para poder irnos.
Terminamos a las cinco de la tarde. Fuimos a la salida del salón de lectura, bajamos las escaleras Rukia y Matsumoto iban delante de mí hablando, pero ésta sí que no la pude escuchar, damos vuelta hacia la puerta de la biblioteca, Rukia gira la manilla pero no abre.
–Rayos, no abre.
–¿Qué?, ¿estás segura de que no está cerrada con llave.–Matsumoto se colocó en la puerta y giró también la manilla pero nada, no abría.
–Puedes llamar a tu hermano, porque yo no tengo el numero del celular de mi tío.–Dijo Matsumoto.
–Está bien–Rukia sacó su celular y presionó la sensible pantalla muy rápido–no responde, me sale el buzón de mensaje.
–Busquemos por donde salir, yo subiré y ustedes irán a ver en el sótano–las dos voltearon hacia mí como si estuviera ebrio–¿está bien? –ellas asintieron.
Comencé a subir las escaleras y las chicas fueron al sótano de la Biblioteca, dejé de escuchar sus pasos cuando llegué al segundo piso. Caminé hacia una puerta de color blanco que estaba al lado de una estantería de libros, tomo el pomo y tambien está cerrada, la pateo varias veces pero no abrió, busco algo puntiagudo, volteo hacia un escritorio, reviso los cajones y hay una llave doy vuelta y me dirijo a la puerta de color blanco, coloco la llave, intento girar pero no gira.
–Rayos.–Me acuerdo de la puerta principal, corro hacia las escaleras y bajo rápidamente–Rukia, Matsumoto, vengan encontré una llave– me acerco a la puerta principal introduzco la llave y giro, una media sonrisa se siente en mi cara.
Ellas no vienen.
–Joder, tendré que ir a buscarlas.–Me encaminé hacia el sótano y miércoles, estas escaleras parecen un precipicio. Llegué al final de las escaleras y suspiré, cuando enfoco mi mirada veo a Matsumoto tendida en el suelo con Rukia.
Creo que Rukia está herida, corro hacia ellas rápidamente.
–¿Qué le pasó?
–Estábamos bajando y al pisar la tabla se rompió y se le clavó en la pierna, te llamé pero no me respondías.
–Maldición, podrían dejar de hablar y llevarme a un hospital–Rukia hizo una mueca de dolor.–Rápido.
Para estar herida de esa forma, parecía muy serena; no grita o chilla.
–Bien, Matsumoto, tú toma sus cosas, yo la cargaré, ¿lista?– Rukia asintió–Aquí vamos.–Tomé a Rukia en mis brazos y subí la escalera, me imaginé que subirla sería peor que bajarla pero llegué velozmente, al final caminé hacia la puerta y luego me dirigí a el estacionamiento de la escuela, pero enseguida me acuerdo de que lo dejé estacionado en el frente de la escuela, doy vuelta atrás y apresuro el paso. Derrepente siento algo caliente en mi brazo derecho, la sangre de Rukia corre por mi brazo, me apresuro un poco más, por fin llegamos al auto.
–Matsumoto apúrate.–Introduzco a Rukia en el auto, me dirijo al lado del conductor, escucho la puerta de la parte de atrás la cerrarse. Enciendo el auto y arranco.
Sí, esto fue muy rápido, si alguien se dio cuenta de lo que sucedió, no lo noté, si alguien nos llamó, no lo escuché sólo seguí mi instinto.
Tomo una vía que va directo al hospital central, manejo lo más veloz que puedo, incluso creo me salto varias luces de semáforos, miro a Rukia y noto que mientras seguramente yo manejaba, Matsumoto le hizo un torniquete, Rukia tiene los ojos cerrados y respira pesadamente, pasan unos cuantos minutos al fin llegamos. Estaciono y enseguida me dirijo al lado de Rukia, la tomo en mis brazos y me adentro en hospital. Matsumoto empieza a gritar:
–¡Un médico por favor, un médico!
–¿Qué le pasó? –un doctor apareció.
–Estábamos bajando unas escaleras, al pisar un tabla se quebró y se le clavó en la pierna. ella–Hice un gesto hacia Matsumoto–Sacó el trozo y le hizo un torniquete.
¡Maldición, que haga algo rápido!
–Traigan una camilla de inmediato, yo soy el doctor Ryuken Ishida, vamos colocala allí.
–¿Ishida?–pregunto yo.
–Sí, ¿por qué?–Levanta una ceja mientras dejé a Rukia en la camilla.
A Rukia la revisan ahí muy rápido, le colocan algunas cosas. Se la llevan, por un momento pienso en entrar, pero luego me doy cuenta que me sacarán, o tratarán de echarme y será peor. Matsumoto está preocupada, no hace sus bromas de siempre, ha estado muy callada,se aleja a otro sitio.
–No, por nada.–Contesto al doctor.
Vaya vaya, pero qué sorpresa. Dejaré eso para después, tengo que concentrarme en Rukia.
–¿Son ustedes familiares de la paciente?–Pregunta.
Se llevan a Rukia, por un momento pienso en entrar, pero luego me doy cuenta que me sacarán, o tratarán de echarme será peor. Matsumoto está preocupada, no hace sus bromas de siempre, ha estado muy callada.
–Sí.–Miento.
Ni de broma diré que no. Él me mira como si supiera que miento, finalmente asiente y se va.
–Bien, esperen aquí que se les avisará cuando esté bien.
Se adentraron a un cuarto. Mientras la cara de Rukia se alejaba yo sentía algo raro, pero enseguida se me concentré en creer que estaría bien. camino en busca de Matsumoto, la encuentro sentada, hay en una mesa y al parecer está muy nerviosa.
–¿Cómo está?–Pregunta.
–No te preocupes estará bien, sólo fue un rasguño, seguro que sólo tendrá una simple cicatriz.–Digo para tranquilizarla al notar su estado.
–Sí, bueno, me preocupa porque tiene esa enfermedad en los huesos y si le pasa algo malo en la pierna o...
Sé lo de la enfermedad, no sé cómo pero en la escuela muchos lo saben, además de que Rukia no lo niega.
–No le pasará nada.–Quiero creer yo también.
Pasa el rato, mucho rato, ¿qué rayos nadie piensa salir a decirnos algo?
Pasé todo ese tiempo de brazos cruzados y moviendo mi pierna derecha desesperadamente, metiéndome en la cabeza que ella estaría bien. Observo la hora: 6:46 pm. Me levanto para ir a buscar un café, camino hacia el lugar donde está un envase que dice "café caliente", me encamino hacia el cafetín del hospital para comprarme un café, recuerdo a Matsumoto y entonces le pido dos cafés a la señora que atiende.
Pago, y me los llevo hacia donde se encuentra la rubia.
Doy un trago al mío.
–Prrrrff, esto sabe horrible. Le preguntaré a Matsumoto si lo querrá.–Dejo mi envase aún con un poco de él adentro, camino hacia la mesa donde está, se le nota que está cansada–Toma te traje este café. No está muy bueno.–Advierto.
Ella hace una seña de que no le importa.
–Gracias.–lo acerca su boca y espero que lo escupa, pero ni una sola gota sale de su boca–hmn está–acercó dos dedos a su boca– buenísimo, igual al que hace mi tío.
Con razón no le hizo nada.
–De nada.–tomo asiento, pero justo al sentarme veo que viene el papá de Ishida y me vuelvo levantar–¿Tiene algo fracturado?, ¿va a estar bien?–hice mis preguntas pos más rápido que pude.
¿Y si la caída le hizo algún daño grave?
–Para comenzar, la chica está fuera de peligro, sólo le suturamos unos puntos para cerrar la herida, pero tuvimos unos pequeños problemas por la perdida de sangre, pero que se arreglaron de inmediato, así que está bien, pueden pasar, es la habitación 215.–Colocó sus manos en los bolsillos de la bata blanca y se marchó.
–Pasaré yo primero.– dijo Matsumoto.
Asentí, ella es más cercana que yo, está en su derecho.
Al cabo de unos minutos que parecieron eternos salió, Matsumoto con una sonrisa de estar muy satisfecha.
Se quedó en la puerta y me llamó con la mano.
Al parecer Rukia la ha tranquilizado.
–Bien, Rukia me iré, pero sólo porque me has convencido. Nos vemos mañana, portate bien Rukia, adiós chocolatín.–Se despedía desde la puerta.
–Estaré bien, puedes irte, debes irte.–Escuché casi entrando.
Entré y Rukia tiene media sonrisa, yo intente no sonreír. Pero no pude, me alegra el verla bien.
–Parece que tienes una maldición, ¿no crees?–Dije y ella rió.
–Sí, al parecer al estar al lado tuyo me pasan las peores cosas de mi vida.– me senté a su lado su sonrisa desapareció y creo que se ruborizó–Bueno, debes estar cansado.
–Sí y mucho, creo que hasta podría quedarme a dormir contigo aquí.
¿Cómo es que nos tratamos como si fuéramos viejos amigos, o...?
–No, no puedes ¡muévete!–al ella empujarme, no sé cómo pero en vez de alejarme de alguna su cara quedó cerca de la mía, sentí como mi estomago se achicó y mi respiración sonaba entrecortada.
Me acerqué aún más hasta sentir sus labios cálidos contra los míos. El instinto me llevó a intensificar el beso, derrepente se escucha una voz:
–¿Rukia...?–El mismo chico pelirojo que la detuvo en la pelea con Orihime.
Y él llega aquí justo en este momento...
Esta historia continúa en el próximo capítulo.
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Gracias a las personas que me dejaron reviews y a Gene15 por aguantarme tantos horrores. Nunca es tarde para advertir que el fanfic contiene OC y OoC , se me había pasado por alto.
Bueno bueno, espero que les haya gustado el capi. Hasta luego, esperaré sus reviews, recuerden que se aceptan correcciones en ellos, serán bien recibidas, chao.
