Los personajes de esta historia son propiedad de SM yo solo me dedico a fantasear con ellos. Favor de No copiar historia sin mi autorización ...


Historia Corta dedicada a [Tecupi]


GEMELAS - II

De repente, Damon se separa de mí y me sonríe con dulzura, agarra mi mano y me lleva lejos del salón. Se lo agradezco mentalmente ya que no soportaba estar un minuto más ahí dentro.

Salimos al jardín y trato lo mas que puedo a ser como mi hermana, pero la imagen del beso de ella con Edward no se borra de mi mente y el beso que me dio Damon menos.
La mano de Damon sigue sosteniendo la mía, su cercanía me relaja.

—¿Qué apostaron? —lo miro sorprendida.

—¿Cómo?

—Sé que eres Bella... desde un principio lo note, y el beso me lo confirmó —él no me veía, solo hablaba viendo el jardín pero no parecía molesto en absoluto— No intentes negarlo, engañan a todos pero yo conozco muy bien a mi Elena. Ustedes definitivamente son muy parecidas, pero también son diferentes. Tu mirada es más serena y la de Elena está en una constante búsqueda de algo. Elena es extremadamente inquieta y aunque ahora sí interpretó muy bien tu papel allá adentro... no deja de ser mi Elena. Por eso salí, no quería ver como mi novia besaba al prometido de su hermana —noté molestia en su último comentario.

—Lo lamento Damon, yo...

—Sé que fue idea de ella, no te preocupes —por fin me mira y me sonríe gentilmente— ¿Por qué simplemente dices que no te quieres casar?

—¿Qué quieres decir?

—Disculpa, no quiero entrometerme pero veo tu constante lucha por querer parar esta fiesta y seguir con ella, por lo que asumo no quieres casarte y es por eso que tu y Elena cambiaron sus identidades.

Bajo la mirada con mucha vergüenza... Todos lo han notado menos mi padre. Pero nadie comprende su situación y es preciso casarme para ayudarlo.

Nadie dijo más nada y se lo agradecí pero me quedé pensando en todo lo que había sucedido en todo este tiempo. Mucho antes de que mi padre tuviese problemas con la empresa fue que conocí a Edward, así que no es interés sino que entre más pronto me case con él mi padre estará mejor.

Un aire helado golpeo mi rostro, comencé a temblar levemente por el frío de la noche y sentí que alguien colocó algo sobre mis hombros para cubrirme, supuse era Damon y me relajé.

—Gracias —susurré sin verlo.

—No hay de que... —me quedé de piedra al escuchar su profunda voz.

Miro a mi derecha y Damon ya no se encontraba cerca. Me giré totalmente y ante mi estaba Edward, su rostro estaba serio, muy serio, comencé a temblar pero ya no era de frío.

—Edward... —susurré— ¿No deberías estar adentro, pidiéndole matrimonio a tu novia? —hablé como pude ya que me sentía muy nerviosa.

—También creí eso... —fruncí el ceño sin comprender— pero no puedo pedirle matrimonio a la hermana de ella, por lo tanto, he venido a buscarte.

—No comprendo —admití.

—No puedo pedirle matrimonio a quien no amo. Si pediré matrimonio a alguien esta noche, será a la mujer correcta, a la mujer que quiero en mi vida y la que espero también me quiera en la suya. Así que vine a buscar a esa mujer y la encuentro aquí afuera cuando debería estar conmigo allá adentro, disfrutando de lo que le pertenece y así yo poder presumir de ella ante todos. No le podía pedir matrimonio a tu hermana porque no es con ella con quien me quiero casar sino contigo. No quiero a nadie que no seas tú como mi mujer.

—Edward... —su nombre es lo único que logro articular porque he quedado totalmente sorprendida ante sus palabras.

¿Cómo se dio cuenta? ¿Elena le habrá dicho?

—Tenía que ser gentil y más habiendo tanta gente presente, aún si no eras tú al principio. Cuando tu hermana me sacó a bailar, sonreí al saber que estaba haciendo sus travesuras, como cuando me contabas esas anécdotas divertidas en las que tú te hacías pasar por tu hermana y ella por ti. Fingió bien debo admitirlo, pero ella no eres tú. Ella no tiene esa mirada cálida que solo tú me ofreces, esa mirada recatada y ese tacto tuyo para suavizarme. Con ella me sentí eufórico, ella es atrayente pero para hacer travesuras y tú eres tan pasible que provocas una ternura tan inmensa que me provoca besarte y atesorarte a cada segundo —acaricia con suavidad mis mejillas con la yema de sus dedos y me da un suave beso en los labios— No vuelvas a besar a nadie más, ni dejes que te besen. Me hervía la sangre al ver como el novio de tu hermana te besaba.

—Tu besaste a Elena —le reproché y bajé la mirada.

—Pido disculpas por eso, pero tenía que estar totalmente seguro que ella no eras tú —confesó, levantando mi rostro y volviendo a besarme— Te preguntaré algo pero quiero que me contestes con la verdad... por favor, es importante para mi saberlo y que seas totalmente sincera —sorprendida, asentí con la cabeza sin dudar— ¿Realmente te quieres casar?

Lo quedé viendo sin saber qué responder. No sabía qué contestar y eso me frustraba.
Sin poderlo evitar, comencé a llorar y me acurruqué en su pecho. Edward me envolvió en sus brazos y esperó pacientemente que me calmara. Cuando logré hablar, no quise separarme y lo abracé por la cintura.

—Sí quiero... sí me quiero casar contigo. Estoy segura de ello —aún con hipidos, quería que él se diera cuenta de lo que realmente me pasaba y no se molestara conmigo— Es solo que siento, de alguna manera, que lo estoy haciendo solo porque mi padre está pasando por una mala situación con la empresa y no quiero sentir que me aprovecho de nuestra unión por ese motivo. Pero también es más por ese motivo que me quiero casar —cerré los ojos con fuerza, sentía mucha vergüenza al admitirlo.

Seguí llorando y él me acariciaba la espalda para intentar calmarme. No quería soltarlo. Me sentía tan mala persona que sabía no lo merecía pero lo quería, lo necesitaba, tenía miedo que me dejase, que ya no quisiera estar junto a mí.

—Eres una gran persona Isabella. Sin duda alguna, eres una gran mujer... —sus palabras me confunden ¿acaso no está molesto? ¡Prácticamente lo estoy usando!— No dudo por ningún instante en que es a ti a quien quiero a mi lado. Si he de ayudar a tu padre, lo haría sin importar si estamos o no casados. No debes preocuparte por cosas que otros deben resolver, deja las cosas de tu padre, de tu madre, incluso las mías de lado y solo preocúpate por sentirte siempre bien ya que eso es lo que más me importa. Tu felicidad está por sobre todas las cosas y lamento no haber preguntado antes cómo te sentías... pondré más atención en ti de ahora en adelante para que no vuelvas a sentirte incómoda o presionada, ni de ninguna manera que te lastime.

Limpió mis mejillas con delicadeza y me besó con intensidad, le devolví el beso encantada, estaba tan conmovida, sin duda, Edward Cullen es el hombre con quien me gustaría compartir el resto de mi vida, no me veo de otra manera que no sea estar a su lado.

—Ven conmigo —me agarró la mano con suavidad.

—¿Adónde?

—Nos iremos de aquí.

—¿Qué? No podemos dejar a todos así, se supone que es una fiesta para anunciar nuestro compromiso.

—No necesito de esa gente que a duras penas conozco. Solo quiero que estés bien, que sonrías y este lugar me asfixia, así que iremos a dar una vuelta.

—¿No nos casaremos? —pregunté desanimada y siguiéndolo.

Edward se detuvo y levantó mi mentón para que lo mirara, sus orbes me traspasaba el alma, se sintió tan cálido, él me hace sentir en paz y ser yo misma es tan sencillo a su lado.

—Por supuesto que sí, pero será cuando estés totalmente lista y te enamoraré diariamente. En su momento sabré si ambos estamos listos para dar este paso tan importante y ten por seguro que solo si es contigo llegaría al altar —lo dijo con tanto sentimiento que no dudé que cada una de sus palabras era tan real como lo que ambos sentimos y ahora sé que es amor.

Sonreí y esta vez me atreví a saltar sobre él quien me sostuvo con facilidad y lo besé con mucha pasión, haciéndole entender lo importante que era para mí y agradeciéndole su comprensión.

—Ya par de tórtolos. Vayámonos.

Me separé de Edward con timidez y sorpresa mientras que él sonrió divertido. Me encantaba verlo sonreír, era digno de admirar. Para mi sorpresa, Elena y Damon nos esperaban en un auto negro que estoy segura es de Edward.

—¿Qué haces? —le pregunté a Elena, sin saber porqué estaba afuera de la casa.

—Esperándolos... ¡Nos vamos de rumba! —gritó emocionada y se meneó, simulando un baile. Besó a Damon, quien solo reía embobado por las ocurrencias de su novia.

—¿Cómo...? —miré a Edward, esperando una explicación.

—Fue idea de tu hermana —sonrió, defendiéndose.

—Así es —contestó Elena orgullosa—Nos vamos a celebrar que nos hemos escapado de una fiesta en casa de nuestros padres, Bella.

—Estás loca. Nos mataran —aseguré riendo.

—Claro que no. Tenemos a nuestros príncipes que nos va a defender.

—Así es —concuerdan Edward y Damon a la vez.

Edward me abrazó por detrás y beso mi mejilla.

—¿Nos vamos entonces? —pregunté, ya emocionada. Edward me miró con ternura y asintió.

—Lo que usted diga señorita hermosa. —como todo un caballero me abrió la puerta del auto, dejándome entrar primero.

Puede que solo aplazara lo inevitable. Pero me siento muy bien y hasta feliz y satisfecha con todo lo que me ha estado sucediendo.

Tengo una alocada hermana gemela que adoro con el alma y sé que es feliz al lado de su novio, se expresan su amor sin importar quien esté o dónde se encuentren.
Edward sonreía abiertamente y me abrazaba al ver a la pareja enamorada desde nuestro asiento.

Mi atento y amable novio que, en un futuro no muy lejano, será mi esposo y a quien ahora estoy totalmente segura que amo con el alma y sé que él me corresponde.

Todo a su tiempo... La vida cuando se va de prisa se termina mal. Se debe pensar dos veces y yo soy una y Edward es la otra parte para completarnos. Juntos nos complementamos y no podría ser mejor.

O tal vez sí... en un futuro.

FIN


Básicamente este es el Fin de la historia ya los siguientes capítulos serán extras.
Gracias por leer :3