DECLARACIONES, CAMELIAS Y COLORES
Threeshot
3. Rosa.
No es un viaje al oeste el que ha hecho esta vez, sin embargo, ha estado ausente en Rizenbull por un mes entero y apenas y ha hecho unas cuantas llamadas, ni hablar de la cantidad de cartas que ha enviado, probablemente sólo una, pues Edward sólo posee un recuerdo de ir a la oficina postal a comprar una estampilla.
Aunque Winry se ha vuelto un poco más comprensiva en ese aspecto con el paso del tiempo, el ex alquimista comprende que, a pesar de que ya no se queje, a ella todavía le gustaría que él fuera más atento y se reportara con mayor frecuencia. No es como que no estén comprometidos y todo eso. Es por estas razones que Edward, un poco más maduro y menos infantil que a los quince años, no se avergüenza de comprarle un ramo de flores a Pep, el hijo de una vendedora de quesos que siempre ofrece ramos de flores silvestres o del huerto personal de su madre a buen precio en la plataforma del tren los fines de semana. Le da un par de billetes al chiquillo que no pasa de los seis años y emprende su marcha.
Edward lo ha hecho sin prestar mucha atención porque no es tan sensible ni delicado todavía, pero ha cogido unas flores rosas que, al mirarlas por segunda vez, le recuerdan a un evento de su infancia que le parece ahora tan lejano como un sueño, tan borroso que le hace preguntarse si sucedió de verdad. Este, sin duda, es su recuerdo más viejo que involucra a Winry.
En aquella memoria está en uno de los prados más altos de Rizenbull, en un día de campo y, si bien no puede recordar qué comieron ni de qué hablaron, el día o el motivo, el rostro dulce de su madre y los amigables de los doctores Rockbell se evocan en su mente con una claridad que le asusta. Ese prado congelado en el pasado de su memoria está lleno de flores y él está tratando de coger unas igualitas a las que trae ahora en la mano, pero en blanco, las más que puede para ganarle a Al y dárselas a Winry, para que la próxima vez prefiriera jugar al castillo encantado de su lado y no del de su hermano. Ese juego del castillo encantado no era más que una ridiculez donde ellos, los chicos, se batían a duelo por la princesa. Una princesa que, si mal no recuerda, siempre acababa pateándole el trasero a los caballeros que iban a rescatarla. Pero, incluso con ello, él había querido ganar el favor de la princesa.
Tan lento como siempre, piensa Edward, dándose cuenta que, desde entonces, ya tenía algo por Winry que viene extendiéndose a lo largo de los años y que ahora se materializa en un anillo de compromiso en su mano izquierda.
Sigue caminando, añorante y deseoso por los recuerdos de su infancia, por el largo camino de tierra que se extiende hasta lo alto, donde una casa amarilla se alza como el castillo encantado de su juego y la princesa lo espera ansiosa, esta vez sí con los brazos abiertos.
Después de tantos años, Edward ha ganado el favor de Winry.
Camelia rosa: anhelo.
Significado de las camelias: "te querré siempre".
FIN
Agradezco a quienes entraron a leer a pesar del summary mierdero, de los peores que he hecho en mi vida, e incluso mucho más a quienes se tomaron la molestia de dejarme un review para compartir su opinión de la historia conmigo. Aprecio mucho estas muestras de afecto en este fandom agonizante, en especial porque es FMA y a FMA yo le debo algo así como la vida.
En fin, ¡hasta luego y que la fuerza de las papas fritas ilumine su camino!
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