Desclaimer: La mayoría de los personajes, lugares, etc., pertenecen a JK Rowling, yo los pido prestados un ratito por mera diversión.
"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas"
Capitulo 3:" Una vuelta sin retorno"
Trato de salir de la desagradable sensación de embotamiento que tenía prisionera a su mente, pero salir de aquella bruma la hizo ser consciente del intenso dolor en su cabeza y que parecía extenderse a todas las regiones de su cuerpo. Quiso llevarse una mano a la frente, pero ese simple movimiento le produjo tal dolor que prefirió no moverse.
Trato de abrir los ojos, pero los cerro al instante al ser cegada por la intensa luz de donde sea que estuviera. Esta vez los abrió poco a poco hasta que se fue acostumbrado a la luz, y frunció el ceño al reconocer la enfermería… ¿Por qué estaba en la…?
Pero los recuerdos golpearon su mente con tal fuerza que el dolor en su cabeza aumento; los gritos, los hechizos y maldiciones que iban y venían, los cuerpos de aquellos a quienes quería esparcidos por todo el castillo…Harry…Hermione se sentó de golpe en la cama, tan bruscamente que llego a marearse y unas nauseas terribles se hicieron presentes. Soltó un gemido y se volvió a tender en la cama esperando a que el dolor remitiera y que la enfermería dejara de dar vueltas.
En alguna parte se abrió una puerta, pero Hermione ni siquiera intento ver quién era. Aunque la enfermería había dejado de dar vueltas, aún sentía las nauseas.
De pronto, Madame Pomfrey apareció en su campo de visión y Hermione frunció el ceño, su corazón comenzó a latir con más fuerza, y en un rincón de su mente sabía que algo andaba mal, pero no era capaz de comprender que. Su mareo se intensifico y la enfermera parecía bailar frente a ella, pero era incapaz de apartar su mirada.
Tardo unos minutos en comprender que era realmente lo que estaba viendo. Estaba en la enfermería de Hogwarts, siendo observada por la mujer que había muerto tratando de proteger a los pequeños que se hallaban en el lugar en el momento del ataque, y por lo que alcanzaba a ver con su mirada periférica, el lugar no parecía dañado en absoluto.
-Ya despertaste querida-comentó la enfermera tomándole el pulso a Hermione frunciendo un poco el ceño al sentirlo tan acelerado. Por otra parte, la muchacha mirada a Madame Pomfrey como si esta fuera una especia de aparición o un fantasma, cosa que a ojos de ella, así parecía ser. Pero si así fuera ¿Cómo era posible que sintiera tan real el contacto de su mano contra su muñeca?- ¿Cómo te sientes?
-Imposible…-musitó la castaña con los ojos agrandados por la conmoción.- Es imposible…usted…usted esta…
-Tranquila muchacha, no te agites-trató de calmarla Madame Pomfrey colocando sus manos en los hombros de ella y ejerciendo presión para que se recostara.
-No…esto no…usted esta…Los demás ¡¿Dónde están los demás? ¿Cómo es que llegue…?... ¿Dónde está Harry? ¡Quiero ver a Harry! ¡¿Dónde está?! ¿Está bien? ¡¿Esta muerto?! ¡Quiero verlo!-termino gritando Hermione con una nota de histeria en su voz temiendo haberse vuelto loca, o albergando la débil esperanza de que todo haya sido una horrible pesadilla y que sus amigos aparecerían en cualquier momento. Pero también en algún rincón de su mente sabía que eso no iba a pasar, todos los que ella había conocido alguna vez ya no estaban en este mundo, los había visto morir… ¿entonces como era posible que Madame Pomfrey estuviera frente a ella?... Quizás…quizás estaba muerta y atrapada en una especie de limbo o algo parecido…por alguna razón, eso le sonaba un poco más lógico.
-Tranquila, no pasa nada. Recuéstate y trata de dormir –le recomendó la enfermera muy preocupada por la salud mental de su paciente. No era la primera vez que alguien era torturado hasta la locura…y estaba segura de que tampoco sería la última.
-Imposible…esto no… ¿Qué…que está pasando?-Hermione se dejó caer en la cama repentinamente débil, mientras todo a su alrededor se desfiguraba, y por segunda vez, su mundo se apagó.
•••
-A ver si entendí, ¿me están diciendo que una chica apareció de la nada, a mitad de la noche, sola en el bosque?-sintetizó Remus luego de que sus amigos le contaron la aventura de la noche anterior.
Tres de los cuatro Merodeadores se encontraban en la casa de los gritos. Sirius sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared, James se había quedado de pie apoyado contra la única ventana que había en ese cuarto la cual estaba tapada con tablones, pero que estos no impedían que delgados rayos del sol del amanecer se colaran iluminando pequeñísimas porciones de aquello que alcanzaban a tocar, y por ultimo Remus que vestido solo con pantalones de hallaba acostado en la cama, único lugar de la habitación mínimamente limpio, después de una agotadora y dolorosa transformación.
-Tal como oyes-asintió Sirius que jugueteaba con su varita, haciendo desaparecer y aparecer el polvo de una pequeña porción del piso.- Y bastante malherida…
-¿Y yo no le…?-Remus se incorporo un poco, haciendo una mueca de dolor por las recientes heridas, pero eso no evito que mirara angustiado a sus amigos. Bastante mal ya había sido el año pasado cuando estuvo a punto de matar a Severus Snape, no sería capaz de pasar por eso otra vez.
-Claro que no-se apresuró a responder James ante la angustia de su amigo.- Ya estaba así cuando la encontramos-si bien la habían encontrado junto a Remus, James, al igual que Sirius, estaba casi seguro de las heridas de la joven no las había provocado un hombre lobo.- Poppy ya debe haberse encargado de ella.
-¿Y no la reconocieron?-quiso saber Remus volviendo a recostarse un poco más tranquilo, pero igualmente intrigado.
-Nunca la había visto aquí-negó Sirius y James se encogió de hombros mientras observaba su reloj.
-Madame Pomfrey aparecerá de un momento a otro. Tenemos que irnos-anunció con un suspiro.- Y de todas formas McGonagall nos quiere ver-añadió con una mueca de fastidio.
-De acuerdo, buena suerte-les deseó Remus cerrando los ojos.
-Te vemos luego compañero-Sirius golpeó ligeramente el hombro de su amigo y se dirigió con James al piso de abajo, donde ambos se metieron sin vacilar en el pasadizo que conectaba la casa con el sauce boxeador, y comenzaron a recorrerlo deprisa, ya tenían un castigo en un futuro no muy lejano, pero si la enfermera los pillaba allí; además de las explicaciones que no estaban dispuestos a dar, pasarían el resto del año castigados…y eso que las clases habían comenzado hacia apenas tres semanas.
•••
-Bueno…-habló McGonagall después de un prolongado silencio y tras haberlos observado uno por uno durante un buen rato. Lily miro hacia arriba, como preguntando al Todopoderoso en que se había metido. A su lado, James y Sirius miraron a la profesora con un leve interés. Habían pasado por toda clase de castigos, y no estaban seguros de si McGonagall sería capaz de pensar en uno que ya no hubieran hecho.- Aún quiero saber señor Potter, señor Black, que hacían en el bosque la noche pasada-pidió la mujer con las cejas alzadas.
James se aclaro un poco la garganta y se sentó derecho en su silla.
-Lo siento profesora, pero no podemos decírselo-contestó con seriedad, sin ningún indicio de que estuviera bromeando como la profesora esperaba ver.
-Así que no pueden-comentó ella con mirada severa.
-Lo sentimos, pero no, no podemos-"ni queremos" pensó Sirius para sí, pero reprimió la sonrisa que pugnaba por salir y continuo mirando a su jefa de casa con seriedad. Lily los miro de reojo, pero se sobresalto un poco cuando McGonagall se dirigió a ella tras darse cuenta de que no obtendría respuestas satisfactorias de sus otros dos alumnos.
-¿Y qué me dice usted, señorita Evans? ¿O tampoco puede decírmelo?-le preguntó clavando sus ojos en los de ella.
Lily la miró un segundo, pero no lamento lo que dijo a continuación:
-De hecho profesora McGonagall, no puedo-contestó con el mayor respeto posible. Era obvio que la mujer no se esperaba esa respuesta, ya que parpadeo sorprendida unas cuantas veces antes de fruncir el ceño.
James y Sirius también miraron a Lily un poco sorprendidos, pero se volvieron hacia la profesora cuando esta hablo de nuevo.
-En ese caso…cincuenta puntos menos para Gryffindor…-bueno, eso no estaba tan mal.-…por cada uno-terminó de decir la mujer y los tres chicos hicieron una mueca descontenta. Ciento cincuenta puntos perdidos en un día, y con eso Gryffindor ya quedaba en números negativos.- Sus compañeros de casa podrán agradecerles cuando Gryffindor no gane la copa-añadió con frialdad.- Aún no pienso en un castigo adecuado para ustedes, pero se los comunicare en cuanto lo haga-y dicho eso paso a concentrarse en los pergaminos que tenía sobre su escritorio, indicándoles que ya había terminado con ellos. Pero Lily aún tenía una inquietud.
-Profesora…-llamó titubeante cuando se habían puesto de pie. La profesora la miro.- ¿Sabe…sabe algo de la chica?-preguntó. La mujer dejo los pergaminos y suspiro.
-Madame Pomfrey me comunico que la muchacha despertó hace poco más de una hora-la sensación de alivio que experimentaron se esfumo cuando McGonagall siguió hablando.- Parecía seriamente perturbada y ha vuelto a caer inconsciente-dijo preocupada, y luego los miro indicándoles que era cuanto sabía.
-Ah…bueno, gracias-Lily le dirigió una vacilante sonrisa, que la profesora no correspondió, y los tres adolescentes se apresuraron a salir del despacho antes de darle más tiempo para pensar en un castigo.
Lily cerró la puerta y se apoyo en ella soltando un suspiro. No había sido tan malo, sin contar el hecho de que aun no sabía cuál era su castigo, pero por ahora lo único que tenía que hacer era recuperar sus cincuenta puntos y asegurarse de que no volviera a ser castigada. Le echo una ojeada a los merodeadores y se dio la vuelta para emprender camino hacia la sala común.
Sirius y James la siguieron en silencio, pero cuando ya llevaban caminando unos minutos, James le hizo una seña a Sirius indicando que quería hablar con Lily. El aludido rodo los ojos, pero de todos modos ayudo a su amigo.
-Voy a la enfermería a ver a Peter-no espero a que le respondieran y aceleró el paso hasta perderse al doblar una esquina.
Lily fue consciente de que se había quedado sola con James, pero fingió no haberse percatado y continúo caminando, quizás con algo más de prisa.
-Evans…-James la tomó del brazo y la hizo detenerse.
-¿Qué quieres?-preguntó Lily con fastidio a pesar de que sabía exactamente lo que diría Potter, pero no tenía ganas de dar explicaciones.
-Se que lo sabes-aseguró James acorralándola contra la pared y colocando los brazos a ambos lados de su cabeza.
Lily alzó la mirada y clavo sus ojos entrecerrados sobre los de James ignorando como su corazón había comenzado a latir desenfrenado con la cercanía del chico.
-No sé de que hablas-dijo Lily con voz serena.
James no le hizo caso, si no que se limito a mirarla y a alejarse un poco de ella, aunque sin apartar sus brazos.
-Solo te pido que no se lo digas a nadie-pero tras esa petición, Lily distinguió la sutil orden que se escondía en esas palabras.
La muchacha frunció el ceño y lo miró con frialdad.
-No sé quién crees que soy Potter, pero yo no divulgo secretos que no son míos-y dicho eso, la joven paso por debajo de su brazo y camino con rapidez sin mirar atrás hasta que se perdió al subir las escaleras al siguiente piso.
James se pasó una mano por su despeinado cabello aun con la otra apoyada en la pared, al tiempo que hacía una mueca descontenta. Bueno…la conversación no había salido exactamente como la había planeado, y Lily no había admitido ni negado conocer el secreto de Remus, aunque para James lo ultimo dicho por ella era casi como una confesión.
Soltó un resoplido de disgusto, y con las manos en los bolsillos decidió también ir a ver a Peter.
•••
Hermione volvió a salir de la inconsciencia al cabo de un par de horas, o minutos, en realidad no tenía idea, de lo único que estaba segura era de que la cabeza aún le dolía y que estaba desesperada por saber qué diablos sucedía.
¿Estaba muerta y todo esto era creado por su imaginación? Aunque… ¿Los muertos tenían imaginación? ¿O había sido todo una horrenda pesadilla y nada había sucedido? ¿Entonces porque estaba en la enfermería? Los únicos recuerdos que tenía eran de la batalla final y no recordaba haberse sentido mal…
Hermione se sentó en la cama con lentitud, temerosa de que la enfermaría comenzara a dar vueltas de nuevo. Giró la cabeza a izquierda y derecha, mirando al niño que estaba a unas cuantas camas de distancia, con un espantoso tono verde en la piel, y otra cama con las cortinas cerradas. No recordaba haber visto a ese niño antes, así que la muchacha se bajo de la cama y se encamino hacía la que tenía las cortinas corridas con lentitud…sus músculos aún protestaban de dolor. Las descorrió un poco y asomó la cabeza mirando curiosa al chico que dormía, se le hacía vagamente familiar, pero no lograba recordar quién era. Volvió a dejar caer las cortinas y mirando el despacho de la enfermera se encamino hacía la salida, pero se paró en seco cuando se percato de la ausencia de su varita. Se palpo los bolsillos, frenética, y una sensación de alivio la inundo cuando la encontró en el bolsillo delantero de sus jeans. Tomo aire para calmar el mareo que se le vino encima, y una vez más reanudo su camino fuera de aquel lugar. Cerró la puerta con cuidado y miro a ambos lados del pasillo totalmente desierto.
Tal vez…tal vez podría ir con la profesora McGonagall…si todo lo que sucedía era un producto de una extraña, y cruel alucinación, ella debería estar viva.
Mientras caminaba fue mirando por la ventana, esperando ver algún indicio de que el castillo hubiera sido atacado, pero este parecía tranquilo y silencioso como siempre a esas horas de la mañana, igual que los jardines que estaban totalmente desiertos. Hermione calculo que debían ser alrededor de las siete, y siguiendo la…extraña lógica de lo que sucedía, los alumnos del castillo pronto saldrían de sus salas comunes y entrarían en el gran comedor para el desayuno…tal vez cuando esto sucediera podría encontrar a alguien que le explicara que pasaba…
A lo mejor había caído enferma de algo y eso impedía que recordara como había llegado a la enfermería…Pero los recuerdos de la batalla en el castillo, como había visto caer uno por uno a sus amigos, profesores, y a algunos mortifagos, eran demasiado reales como para que fuera mentira, y lo último que ella recordaba era haberse encontrado de pronto entre la maldición asesina de Voldemort y el hechizo de Harry…luego de eso su menoría comenzaba a funcionar cuando se despertó en la enfermería.
Doblo una esquina y fue asaltada por decenas de estudiantes de Hufflepuff de todos los cursos que la obligaron a pegarse a la pared para no ser atropellada. Una leve esperanza apareció en Hermione…pero mientras observaba los rostros de los estudiantes, que la miraban con curiosidad, la muchacha se agitaba más y más…no reconocía a nadie, no tenía ni idea de quienes eran esos estudiantes.
La avalancha de Hufflepuff desapareció entre risas, murmullos y conversaciones, y Hermione volvió a quedarse sola en el pasillo mirando por donde los tejones se habían ido.
-…entonces el estúpido de Greenwood me pidió que fuera con él a…-la castaña giró la cabeza en la dirección de donde provenían las voces y vio a tres chicas de Ravenclaw, que tampoco reconoció, caminar hacia ella-…Ahora entiendo cuando Lily dice que Potter es un…
-¿Qué dijiste?-la abordó Hermione cuando escucho ese apellido. La esperanza volvió a nacer dentro de ella.
Las tres muchachas dieron un respingo al no esperarse la aparición de Hermione.
-¿Qué dijiste?-repitió la castaña ansiosa. Las tres chicas la miraron con expresión entre incrédula y preocupada; Hermione no presentaba su mejor aspecto.
-Dije que entiendo cuando Lily dice que Potter es…-volvió a decir la chica rubia que había hablado antes, pero Hermione no la dejo terminar.
-¿Potter? ¿Dónde está?-preguntó acercándose a ellas cada vez más ansiosa. Las dos chicas que acompañaban a la rubia dieron un involuntario paso atrás, pero esta se acerco un poco más a Hermione, preocupada.
-Oye ¿Estas bie…?
-¡Dijiste Potter! ¿Dónde está?-volvió a preguntar, y cada segundo que pasaba más desesperada se sentía.
-No lo sé…quizás en el comedor-respondió la muchacha rubia rápidamente, y un poco nerviosa.- Oye quizás deberías ir a la…-pero Hermione ya había pasado por su lado y caminaba rápidamente en dirección al gran comedor ignorando el repentino mareo a causa de la emoción y el miedo.
Esa chica había dicho Potter, tenía que ser Harry, él era el único con ese apellido en Hogwarts, si, tenía que ser él. Hermione trato de convencerse, pero igualmente un extraño presentimiento la hacía sentir inquieta.
Doblo una esquina y estuvo a punto de caer al suelo cuando choco contra alguien, pero la sujetaron justo a tiempo.
-Lo siento-se disculpó Hermione con rapidez y sin mirar trato de soltarse para continuar su camino.
-¿Tu eres…? ¿Qué diablos haces fuera de la enfermería?-preguntó una voz que se le hizo muy familiar.
La castaña alzó la cabeza bruscamente y el pasillo oscilo vertiginosamente bajo sus pies. Un segundo después se encontró sentada en el suelo con la espalda apoyada en la fría y dura pared.
-¿Estás bien?-preguntó un poco preocupada la voz familiar. Hermione solo asintió mientras respiraba profundo hasta que el pasillo volvió a quedarse quieto, entonces recién ahí se atrevió a alzar la mirada y se encontró observando un atractivo rostro con un par de hermosos y muy, muy familiares ojos grises.- ¿Estás bien?-repitió Sirius temiendo que la chica se desmayara en cualquier momento. Estaba mortalmente pálida, y sus ojos, de un lindo tono castaño, parecían desconcertados y asustados.
Hermione no respondió, sino que se dedico a mirarlo totalmente incrédula mientras millones de preguntas y pensamientos se arremolinaban en su cabeza.
No, esto no podía ser posible… no podía estar ahí en medio del pasillo, sentada en el suelo y contemplando a un Sirius Black adolescente acuclillado frente a ella y mirándola con gesto preocupado.
Una parte de su cabeza, una muy pequeña parte, comenzaba a entender, quizás, lo que pasaba, pero la otra parte, mucho más grande, lógica y racional, le decía que eso era imposible y que todo esto debía ser un sueño…un muy extraño, algo cruel y retorcido sueño.
-¿Estás ahí?-Sirius paso una mano frente al rostro de la chica, pero esta no reaccionaba. El muchacho dibujo una mueca, de veras comenzaba a preocuparse por la cabeza de la chica. McGonagall tenía razón, parecía seriamente perturbada.- Será mejor que te lleve a la enfermería…-Sirius la tomo de un brazo con delicadeza, pero Hermione se zafó de su agarre como si su simple toque la quemara. El joven la miro sorprendido.
-Estoy bien-se apresuro a decir Hermione poniéndose de pie por sus propios medios.
-De acuerdo…Soy Sirius Black-se presentó el muchacho.
-Lo sé…quiero decir hola-se corrigió Hermione dándose un golpe mentalmente por ser tan descuidada.
Sirius la miró extrañado y abrió la boca para decir algo, pero justo en ese momento alguien les hablo.
-¿Todo bien señor Black?-Hermione se quedo petrificada, y sus ojos abiertos como platos se llenaron de alarma.
-Eh, pues…es un tanto confuso de explicar señor-respondió Sirius con una mano en la nuca.
-Descuide, la profesora McGonagall me comento todo-Hermione se dio la vuelta con lentitud y se tambaleo peligrosamente cuando se encontró cara a cara con Albus Dumbledore, algunos años más joven y con unas cuantas arrugas menos, pero por lo demás seguía completamente igual: los mismos ojos azules brillando de bondad detrás de sus anteojos de media luna, y el mismo largo y fluido cabello blanco que le llegaba hasta la cintura.
Sirius la sujetó, pero la muchacha no pareció darse cuenta, tenía los ojos clavados en el director.
-Me parece señor Black, que Madame Pomfrey está un poco preocupada por la desaparición de su paciente ¿Sería tan amable de ir y decirle que se encuentra bien?-le pidió Dumbledore, pero mantenía los ojos fijos en la chica.- Mientras tanto, me parece que la señorita aquí presente y yo tenemos algunos temas que tratar.
-¿Esta seguro? Ella no parece estar muy bien…-comentó Sirius dudando.
-Estará bien-le aseguró el anciano con una sonrisa, y acercándose a los dos adolescentes, le ofreció el brazo a Hermione quien lo tomo en un acto mecánico, demasiado aturdida para pensar.
Sirius los observo alejarse, con la sensación de no querer dejarla sola, pero estaba con Dumbledore así que no le pasaría nada. Se dio la vuelta y camino hasta la enfermería para hacer lo que el director le había pedido.
Hermione se dejo caer en la silla que había frente al escritorio del profesor, pero él en vez de sentarse, camino hacia una mesita que había en la otra esquina del despacho, y tomo una tetera de plata a la que le dio un golpecito con la varita.
-¿Un té?-ofreció, pero sin esperar respuesta volvió a agitar la varita y dos tacitas aparecieron en la mesa, donde vertió hasta el borde el líquido color miel. Se acerco hasta Hermione con las tacitas flotando y la chica tomo la suya con manos temblorosas.
-Gracias-musitó antes de dar un pequeño sorbo al tibió té, pero eso basto para que se sintiera un poco más tranquila.
-Bueno señorita…-Dumbledore la miro por encima de sus gafas de media luna esperando que se presentara.
-Granger…Hermione Granger-dijo tras pensarlo un momento. Ella era de familia muggle, no debería haber ningún riesgo en que supieran su nombre…aunque si lo pensaba así, el que ella ya estuviera ahí era un riesgo.- Esto es imposible…
-Improbable-la corrigió Dumbledore amablemente.- Pero no imposible-el director dejo la taza de té en la mesa y junto las yemas de los dedos mirando a Hermione con curiosidad.-Sospecho señorita Granger, que tiene una interesante historia que contar.
Hermione sintió que el corazón se le aceleraba, y volvió a tomar un sorbo de te mientras pensaba a toda velocidad. ¿Y ahora que decía? Incluso si lo que sospechaba era verdad, y todo indicaba que si, meterse con el futuro era una cosa muy peligrosa…
Dumbledore hizo un rápido gesto de asentimiento, como si siguiera el hilo de sus pensamientos, y Hermione tenía la inquietante sensación de que así era.
Puede que todo esto fuera una locura, pero Hermione aún conservaba su cordura y esta le decía que no era buena idea revelar datos del futuro…el que ella estuviera allí ya era un gran riesgo, y, quizás, con solo eso las cosas ya hubieran cambiado.
-No sé como explicárselo profesor-dijo finalmente con voz queda dejando la taza de té vacía en el escritorio. Hermione junto las manos en su regazo y las apretó ansiosamente.
-El futuro es cosa peligrosa señorita Granger-dijo Dumbledore después de una larga pausa.- Y es más peligroso aún tratar de descifrarlo. No le estoy pidiendo que me cuente que cosas ocurrirán, de ningún modo. Sin embargo, quizás pueda decirme, con palabras claras y exactas, como fue que se vio envuelta en esto.
Hermione se mordió el labio inferior nerviosa, buscando la manera de explicarse.
-Me...vi en medio de dos hechizos-explicó después de pensarlo un rato, y contemplo a Dumbledore intensamente esperando que este dijera que regresar a su tiempo tenía fácil solución…pero una angustia se poso sobre ella incluso antes de que aquel pensamiento terminara de formarse en su cabeza. No sabía que era peor, si quedarse en un tiempo al que no pertenecía y tratar de cambiar las cosas (quizás con resultados desastrosos para el futuro), o regresar al tiempo que si pertenecía, pero donde ya nadie de sus seres queridos estaba con vida.
-Mmm-dijo Dumbledore pensativo, pero a pesar de que su expresión no decía lo que por su mente ocurría, Hermione estaba casi segura de lo que diría a continuación.- Son muy raros, y escasos, los viajes en el tiempo señorita Granger, creo que eso usted lo sabe-Hermione asintió quedamente, con toda su atención centrada en el anciano.- Y algunos han tenido desastrosas consecuencias…Ahora bien, existen pocos medios que permiten esta forma de viaje, los giratiempo son un ejemplo, pero ni siquiera estos maravillosos objetos tienen la capacidad de llevar a una persona por periodos de tiempo tan grandes…como es su caso-añadió con delicadeza y el corazón de Hermione dio un vuelco.-Ahora si los casos de viajes en el tiempo por los medios…digamos habituales, son escasos, los viajes producidos accidentalmente a causa de hechizos lo son aún más…-a Hermione no le gusto el tono con que lo dijo y un terrible presentimiento creció en su interior.
-Eso…eso quiere decir…que…que yo…-tartamudeo incapaz de formular la oración completa.
-Me temo que si señorita Granger, al menos por el momento-contestó Dumbledore mirándola con expresión apesadumbrada y la castaña sintió como el mundo se le caía encima.- Puede que la solución esté, pero podríamos tardar meses, quizás años, en encontrarla…-Hermione se recargo en el respaldo de la silla, cabizbaja.
-No pertenezco aquí profesor Dumbledore-murmuró Hermione después de unos minutos, aún sin levantar la vista.
-Lo sé-contestó el director asintiendo lentamente con la cabeza.- Pero por el momento no puedo darle la respuesta que usted quiere señorita Granger. Hasta que las cosas sean de otra manera…este será su presente por ahora mi querida niña.
Hermione sintió un nudo en la garganta, y al levantar la vista pestañeo rápidamente para deshacerse de las lágrimas.
-¿Y ahora que pasara?-preguntó con la voz estrangulada.
Dumbledore se puso de pie y se paseo por su despacho bajo la mirada de la chica.
-¿Estoy en lo correcto si digo que usted ya ha estado en Hogwarts…o estará según las circunstancias?-preguntó Dumbledore mirándola. Hermione asintió.
-Séptimo curso, Gryffindor-contestó.- Eh…también soy de familia muggle-agregó, aunque tenía el presentimiento de que el director ya lo sabía.
-Muy bien-Dumbledore volvió a pasearse mientras hablaba.- Se hará pasar por una alumna más de la escuela, diremos que vino a terminar su educación mágica a Hogwarts, no será muy difícil de creer. Y dado que proviene de familia muggle, no veo problema en que siga usando su nombre real ¿Qué opina?-le preguntó mirándola con una bondadosa sonrisa.
Hermione asintió, aunque no sabía que otra cosa podía hacer.
-Pero… ¿Cómo lo hare? No tengo libros, nada del material escolar…ni ropa-agrego mirando su vestimenta, dándose cuenta por primera vez del lamentable estado en que se encontraba.
-No se preocupe por eso, yo me hago cargo-le dijo Dumbledore y luego se puso serio.- Supongo que no es necesario decirle señorita Granger, que tenga cuidado con lo que dice. Creo que usted más que nadie sabe las consecuencias que podría tener en el futuro tratar de cambiar algo-la miró a través de sus gafas de media luna y Hermione asintió completamente seria, pero con la sensación de que aquellos ojos azules eran capaces de atravesarla.
Dumbledore sonrió de nuevo, dándole confianza.
-No se preocupe, seguro hallaremos una solución-la muchacha quería creer eso, pero algo le decía que no sería tan fácil.- Y ahora, será mejor vaya a descansar en la enfermería. Si hoy a la hora de la cena de siente mejor, será presentada al resto de los estudiantes-le informó el director.
-Gracias profesor Dumbledore-dijo Hermione poniéndose de pie con lentitud, aunque ya no se sentía mareada y el té la había reconfortado mucho.
-De nada, de nada-el director le dedico una amistosa sonrisa.- No dude en venir a verme si tiene algún problema-la castaña asintió y camino hasta la puerta, pero se detuvo en el momento en que hacía girar la manija.
-Profesor Dumbledore-Hermione vacilo un momento.- ¿En qué…año estamos?
El anciano la miro por encima de sus anteojos antes de responder con lentitud.
-Veintisiete de Septiembre de mil novecientos setenta y siete-Hermione emitió una leve inspiración, sobrecogida. Veinte años…había retrocedido casi veinte años.
-Gracias-la castaña salió del despacho con paso algo torpe.
-Aún en el mundo de la magia, uno no deja de sorprenderse Fawkes-escuchó Hermione que le decía Dumbledore a su fénix cuando ella cerró la puerta tras de sí.
La muchacha soltó un hondo suspiro y bajo las escaleras preguntándose qué pasaría ahora…
•••
¡Hola!
Aquí el tercer capi, espero que les haya gustado.
Ya sabe, cualquier comentario, opinión, crítica constructiva, etc., serán bienvenidas.
"Travesura realizada"
Debny Black
