Fic

Comprando Mi Silencio

Por Mayra Exitosa

El cuerpo tenso, la impresión de la muerte de su tía, hizo que ella se desmayara en ese instante, Albert al sentir su frágil cuerpo, la tomaba y sacaba de ese lugar, llevándola a otra de las habitaciones, entraba el médico que habían llamado para Charlotte, pero al decirle que la sobrina se había desmayado de la impresión y al no tener caso por la evidente muerte de la Tía, se fue a atender a Candy.

Horas después, madame Elroy se hacía cargo de los gastos funerarios, dejando claro que el cuerpo fuera llevado a sus procedimientos, y Candy ya había vuelto en sí, al despertar Albert la veía angustiado,

- ¿Estás bien, pequeña?

- Si. Yo…

- El médico quiere hablar contigo, me iré para ver lo de tu Tía, mis padres se están haciendo cargo de todo, no te preocupes por nada, lo que necesites puedes contar conmigo. Una sonrisa y ella a pesar de su dolor, aun sentía en su corazón ese amor tan grande que por el latía.

- Gracias.

El doctor entraba, hablaba con ella, tenía síntomas de un embarazo, a lo que ella se tocaba el vientre, tenía un mes a lo mucho. Ahora apretaba una sonrisa al ver que Albert la había apoyado en ese momento, debía hablar con él, comentarle como se había embarazado, el tenía derecho a saberlo, el doctor salió y madame Elroy entraba

- ¿Un embarazo, muchacha?

- Madame, es que, mi bebe es… es su nieto.

- ¿Qué has dicho?

- Es su nieto, madame, yo

- ¡Cállate, por Dios! Mi hijo está con su novia ahora, y tú de impertinente diciendo falsedades.

- No es mentira, lo juro, es de su hijo, yo…

- Mira, muchacha, me estoy haciendo cargo de todo lo referente a tu tía, te daré dinero, mucho lo prometo y no vuelvas a esta casa nunca, tu tía se hubiera avergonzado de la clase de persona en la que te has convertido, destruir la vida de mi hijo, viste su dinero y ahora…quieres que me crea esa infamia

- No, se lo juro, no es así yo…

- Toma, te daré suficiente dinero y por lo que más hayas querido en tu vida, no vuelvas nunca a buscar a mi hijo, ¡Júramelo!

- No. No quiero su dinero. Candy ofendida salió por el pasillo, escuchando al futuro padre de su bebe, Albert le decía a George.

- Si, no recuerdo bien, pero ella está embarazada, Annie espera un hijo mío, lo siento, estaba ebrio y… ella desea que nos casemos. No recuerdo como…

- Esta bien, pero será por bienes separados, y… haré una prueba de ADN a tu bebe, para poder estar seguros. La boda será después del nacimiento, en estos momentos con los negocios recuperados, no es conveniente.

- Lo siento, no fue mi intención, hace poco más de un mes, estaba muy ebrio y… ella dice que estamos esperando un hijo. No me queda más que creerle

- ¿La amas?

- Apenas y la conozco y, ni siquiera me deja acercarme a ella…

Candy se mordió la mano, en silencio regresaba por el pasillo y se topaba con madame Elroy, quien estaba con el rostro al suelo, por lo que ella le había dicho,

- Madame, perdóneme, el juro que no volveré a molestarla, soy una estúpida.

- ¿Mentiste? ¿Verdad que mentiste?

Candy bajaba el rostro, ella no le había mentido, pero Albert había embarazado a su novia, borracho, con la misma vez que a ella, qué más podía decirle, ni lo conocía, no había nada en común entre ellos, lo mejor era enfrentar las cosas como venían.

- No se preocupe, le juro que no me volverá a verme en su vida. Elroy aspiraba fuertemente, tomaba el manojo de billetes y se lo metía en la bolsa de su uniforme de escuela de enfermería, agregaba,

- Sé que es difícil para ti, perder a tu tía y estar embarazada, lo mejor es que busques al padre de tu hijo y se lo digas, no vuelvas nunca a esta casa, me has ofendido de gran manera, jamás me hubiera imaginado tal cosa, William con alguien del servicio, ¡Por Dios!

Candy salía de ahí, el dolor de perder al único familiar con vida, ya era demasiado, pasaba el velatorio, los mareos se incrementaron, tomaba las vitaminas que debía, su tía ya no estaba para ayudarla, la casa era de ella, una pequeña propiedad que le serviría muy poco, porque estaba hipotecada. Al menos mientras avanzaba y encontraba un trabajo.

Albert apenado, su novia tenía asco estar cerca de él, su olor le perjudicaba, apeas lo veía y se escondía, no toleraba que la tocará, había cambiado varias veces de lociones, no sabía porque parecía que todo él apestaba para ella. Nostálgico recordaba que era su primera vez y no la había tocado de nuevo, como era posible que no pudiera tolerarlo, al parecer era complicado su embarazo, pero tenía que apoyarla, ella no era la única responsable.

Pasaron los meses, Annie no podía verlo a la cara, estaba avergonzada, su madre estaba con ella y su padre molesto gritaba

- Fuiste una estúpida, que no poder casarse por su trabajo, es un mal nacido, ni siquiera te respondió y que me dice su maldito padre, que primero quiere una prueba de ADN, de mi nieto, como si mi hija fuera una cualquiera.

Annie al escuchar eso, se le fue el color de la piel y se desmayaba asustada, sin saber que hacer.

Ross llegaba a visitarla y le contaba todo lo que había sucedido, que de boda nada, que no sabía porque no lo toleraba y que ni siquiera podía permitir un beso en la mejilla sin salir corriendo.

- Amiga, eres una santa, debemos decirle la verdad a Archie, el acaba de regresar, podemos ir a verlo y…

- Estás loca, con esta barriga así de voluminosa, le daré asco.

- Es su hijo, debemos hablarlo

- Rosana, fuiste tu la que me dijo que se le adjudicara a William, ahora no puedo hacer nada, le harán una prueba de ADN, el abuelo quiere verificarlo y… me siento fatal, mi padre se ha ofendido y tiene toda la razón, pero cuando le diga que no es de él.

En ese momento se escuchaba un golpe, la madre de Annie que estaba escuchando todo, se había desmayado al enterarse, apenas volvía en si y soltaba una bofetada a su hija

- ¡Eres una perdida! Como voy a ver a la cara a esa familia.

En el hospital ya todas se habían dado cuenta que Candy estaba embarazada, su barriga prominente decía que ya no podía trabajar, ella había juntado todo lo que podía, con el dinero que recibió de Madame Elroy, pago la hipoteca y vendió su pequeño hogar, ahora tenía un departamento en Chicago, cercano al hospital, quien la frecuentaba era Stear, emocionado por ver como se enfrentaba a todo aun sin decirle al padre, porque el hombre no había vuelto de viaje y no sabía que su novia había quedado embarazada.

- Pero se lo dirás Candy

- Por supuesto, tiene derecho a saberlo, además se pondrá muy feliz.

- Sin se el padre de tu hijo, yo me siento muy feliz, sabes, a nadie le he dicho esto, solo a mi hermano, pero quiero contártelo porque te has ganado mi confianza y te aprecio demasiado por lo valiente y fuerte que eres. Mi novia murió y estaba embarazada.

- ¡Oh Stear! No lo sabía, lo siento tanto, por eso te emociona mucho, verme embarazada y yo pensando que estabas loco.

- ¿Con que eso piensas? Que estoy loco.

- Es que ignoraba que habías perdido a tu bebe.

- Candy, el padre de mi novia Peter O´Brien, es un hombre muy malo, no se mide ante nadie, por su culpa, perdí a mi novia y con ella a mi bebe.

- No te quería para su hija.

- Al parecer ahora que murió, estaba intentando casarla con alguien muy importante, un tal… William Johnson.

- ¿William Johnson?

- ¿Lo conoces?

- Oh no. Solo me sorprende que lo sepas así, tan sencillo.

- Al parecer es un nuevo millonario que ha salido de la nada, apareció de hace unos años para acá y, le ganó a mi padre la mayoría de las acciones de la petrolera, me haré cargo pronto de las acciones de mi familia, será mi socio, pero O´Brien tenía planes de obligar a mi novia a casarla con él, por su posición económica.

- Pero… si eres muy rico, me da pena que me compres cosas, y lo haces con tanta facilidad.

- Eres mi mejor amiga, Candy.

- Tú también eres mi mejor amigo, Stear, pero a los amigos no se les mide por sus ingresos, sino por su aprecio real y sincero.

- Por eso te valoró más, nadie jamás me ha visto de esa manera, bueno mi Paty tenía muy buena posición económica, pero las cosas cambian mucho, existen mujeres que se venderían por dinero fácilmente. Candy bajaba su rostro avergonzada, ella había aceptado el dinero de madame Elroy para no volver a la vida de su familia, debía la hipoteca, estaba sola y… el padre de su hijo, le daría un hermanito antes.

- Te has quedado muy callada, Candy. Vamos iremos a pasear, le hará bien a tu embarazo caminar un poco, pasearemos en el centro comercial, el clima del lugar te sentará bien.

- Gracias Stear. Pero sabes, me da pena que si te ven conmigo piensen que mi bebe es tuyo y… cuando vuelva su padre, no quisiera que…

- Somos amigos Candy. Los amigos no temen nada de eso, vamos.

En el centro comercial caminaba Annie con su embarazo y Rosana junto a ella. Ambas se sentaban en un café al aire libre, donde Stear se llevaba a Candy, al sentarse Stear quedaba cercano a ambas mujeres y sin querer escuchaba la conversación.

- No Annie, si ese bebe será muy amado por tu familia, yo tuve la culpa de que le dijeras a ese hombre que era suyo, y es que Archivald es un mujeriego, no te iba a cumplir, amiga.

- Lo sé Rosana, sé que lo hiciste con buena intención, pero no quiero decirle a mis padres que mi bebe es de los Cornwall, porque mi madre obligaría a que me cumpliera y… él se fue con otras mujeres.

Stear abría enorme sus ojos, Candy regresaba de lavarse las manos y lo veía

- ¿Te asusta que me vea enorme?

- No, Candy, discúlpame, ahora vuelvo, tengo que hacer una llamada.

- Adelante. Candy tomaba la carta y pedía una limonada, al levantar el rostro vio a Annie, con su vientre abultado, no podía ser posible, de ser tan grande Chicago, verse de nuevo, tenía que irse de ahí, si veía a Albert, no iba poder soportarlo, se levantaba y caminaba dirigiéndose a la entrada de las simulada barda de cadenas y al llegar se topaba frente a él.

- ¿Pequeña?

- ¿Albert?

Meses de no verlo, y en cuanto su vientre topo con él, su bebe comenzaba a moverse por el choque, el vio como ella se tocaba el vientre, por inercia y pensando que la había golpeado, el también lo tocaba y sentía los movimientos del bebe. Con ese simple toque de ambas manos en su vientre, ambos se enlazaban a la mirada de cada uno… la mente de Albert se fue muy lejos de ahí, al pasado, donde ella había estado muy cerca de él… "- Ayer yo lo traje a su habitación… lo traje a su habitación… lo traje a su habitación"


Gracias por sus comentarios, por la espera, muchas gracias por todo, por comentar cada capítulo,

y apreciar este fic, que cada día nos enorgullece mucho, escribirlo.

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa