México y los países.
México y Estados Unidos I.
— ¿Qué te pasa descerebrado? —preguntó México. España lo estaba mirando fijamente, ¿acaso estaba aprovechando que su maldito italiano no estaba? ¡No volvería a caer ante él! Se puso recto, buscando su mirada intimidante, esa que les daba a Argentina o a Perú cada que se metían con su gastronomía.
—Estoy recordando. —comentó España, cerrando los ojos, sonriendo.
— ¿Cómo te aprovechaste de mí? ¡Porque…!
—No, no. —calmó de inmediato, sacudiendo las manos. — O-Olvidemos eso. —rio nervioso.
— ¿Entonces?
—Recuerdo que hubo una época donde utilizaste lentes. —comentó al aire, atrayendo la atención de Inglaterra, Francia, Alemania y Japón. — ¿Por qué ya no los utilizas?
— ¿México-san usaba lentes? Seguramente se veía muy adorable. —sonrió Japón, imaginándoselo.
—Japón cree que soy adorable. —pensó el mexicano, ruborizándose y alegrándose infinitamente. Aunque de pronto, una imagen de Canadá cruzó por su mente. — ¡No, no México! ¡Tú corazón pertenece a Canadá!
—Intento imaginármelo, se ve bastante bien. —murmuró Francia, sonriéndole.
—Si me prestas tus pinturas para ser una exhibición pues podría posar para ti. —sonrió, alzándole las cejas continuamente.
—Suena tan tentador. —dijo Francia, mordiendo su puño.
— ¡Deja de decir tonterías! —reprocharon Alemania e Inglaterra. Japón en cambio estaba pensando seriamente en que pinturas podía prestar.
—Son bien aguafiestas. —bufó. —Como sea, ¿a qué viene eso? —retomó a España.
—Estaba recordando, te veías lindo con lentes. —sonrió de lo más natural, sacando florecitas de su alrededor.
—Qué asco. —escupió México, molesto.
—Ya me dio curiosidad a mí también. —dijo Alemania.
—Oh, pues…—México de pronto puso una cara larga, quizás recordando algo molesto. —Pregúntenle al gordo yankee.
— ¿America-san?
— ¡Él no es América! —reprochó golpeando la mesa. — ¡Todos somos América! —se señaló, aunque luego sacó su teléfono y creó un hastag con aquella frase.
#ElGordoNoEsAmerica.
#TodosSomosAmerica.
En menos de cinco minutos ya tenía la aprobación de su crush Canadá, también de Perú, Haití, Ecuador y un comentario de Argentina diciéndole "muérete con él".
— ¿Entonces qué paso con ellos? —preguntó Inglaterra, mirando la notificación de la actualización de México. Tímidamente acepto darle un like.
—Una vez estaba caminando por la ciudad de Gonzales de lo más tranquilo. Viendo mis hermosas tierras. —recordó, con una sonrisa. — ¡Y ese imbécil comenzó a disparar a diestra y siniestra sin ningún motivo aparente!
Francis se le quedó viendo a Inglaterra, preguntándole mentalmente como le había educado. En cambió el inglés pareció sonrojarse por la vergüenza.
—Un bully. —murmuraron a coro Alemania y Japón.
—En ese momento, como soy muy macho, le respondí, pero no llevaba armas así que le lance piedras. —murmuró, recordando cuantos disparos esquivo. —Tuve que irme de ahí, pero se me cayeron mis lentes en el proceso.
—HAHAHAHAHA! ¡EL HEROE ESTÁ AQUÍ! —gritó, entrando a la sala de juntas estruendosamente.
—Y son básicamente los que trae puestos ahora. —concluyó, señalándolo.
Estados Unidos ladeó la cabeza al recibir toda la atención de pronto, aunque luego vio eso como una oportunidad de alardear más.
—Tengo ganas de golpearlo un poco. —dijo Francia, tronando los dedos.
—Yo también. —siguió Alemania.
—La violencia no es buena, pero el bullying es malo. —comentó Japón.
— ¿Eh? ¿Qué pasa?
—Me uniré también por los viejos tiempos. —dijo España, levantándose.
—No, nadie quiere tu ayuda. —contratacó México, ignorándolo.
— ¡Eres demasiado malo conmigo! —chilló este.
