Por ahora voy a actualizar seguido porque ya tengo escritos dos capítulos más además de éste *_* Es que estar de vacaciones me posibilita escribir mucho más seguido jajaja. Gracias a todos los que han leído hasta ahora, me alegro que les haya gustado :)

DISCLAIMER: Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.

CAPÍTULO II

No tenía la menor idea de qué hacer. Si iba, vería a Rachel después de dos años sin hablarnos, y probablemente cuando se fuera tendría que volver a sufrir del mismo modo que la última vez, o peor. Si no iba, mis mejores amigos jamás podrían perdonarme por no haber estado presente en una noche tan especial como la de su boda, donde para colmo yo era el padrino.

En situaciones así, cuando necesitaba de un fiel consejero, recurría a mi hermanastro que más precisamente era mi hermano del corazón. Podría haber buscado a mi mamá en su lugar, mas creí que ella debía tener suficientes cosas para preocuparse. Entonces lo llamé.

- ¡Hermano!

- Hey Kurt.

- ¡Qué alegría escuchar tu voz! – sonreí, él era siempre tan adorable...- ¡No veo las horas de estar allí!

- Yo también quiero que llegues ya, aunque creo que no podré esperar hasta la noche…

- Oh cielos, ¿qué ocurre? - preguntó sospechando que algo iba mal ya que, como era de esperar, me conocía demasiado bien.

- ¿Estás solo?

- Bueno… Blaine está viendo un partido en la TV del living mientras yo estoy terminando de armar mi valija en nuestro cuarto. Como siempre, él preparó la suya en sólo media hora, pero yo sigo haciendo la mía desde ayer. En fin, ¿qué necesitas, cariño?

- Bueno… acabo de enterarme que Rachel vendrá esta noche.

Hubo un silencio de al menos veinte segundos antes de que Kurt volviese a hablar.

- ¿Cómo? Es decir… ¿quién te lo dijo? – inquirió con una aparente preocupación en su tono de voz.

- Puck, pero ese no es el punto… La cosa es, ¿crees que yo debería ir aunque ella esté ahí?

- ¡Por supuesto! Finn, no seas idiota, por favor. Todos sospechamos que considerarías faltar si sabías lo de Rachel, pero ahora que gracias al imbécil de Noah te has enterado… ¡ni se te ocurra hacerlo!

- Pero es que… es ella. Tú sabes lo difícil que será para mí.

- Claro que lo sé, pero deberás hacer el esfuerzo de todos modos. Puck y Quinn se casan, hermano. No puedes perdértelo.

- Lo sé, lo sé. Y también sé que soy el padrino, y todo lo demás pero… es por eso que te estoy llamando.

- Escúchame. Irás así lo quieras o no porque apenas llegue a Lima te llevaré de la oreja hasta esa iglesia. ¿Entendido?

- Pero…

- No, nada de peros. Y en cuanto a Rachel, ¿acaso no la has extrañado todo este tiempo?

- ¡Claro que sí! Pero…

-¿Acaso no has rechazado a quien sabe cuántas mujeres porque aún no la logras olvidar?

- Sí, pero…

- Entonces esta es tu oportunidad de verla otra vez. Y espero que seas inteligente y la aproveches.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Tú sabrás. Oye, se me hará tarde para tomar el vuelo. Nos vemos en algunas horas.

- Kurt, espera…

- Adiós, hermanito.

Y un repentino sonido del teléfono me hizo saber que había colgado. Nuevamente, me habían dejado hablando solo. Bueno…al parecer tendría que ir. ¿A qué se había referido con aprovechar la oportunidad de verla? ¿Es que creía que en una noche podría recuperarla? Kurt no era tan estúpido. Además, seguramente ella ya había formado toda una vida en Nueva York. Debía ser una estrella de Broadway, con cientos de seguidores… tal vez entre ellos algunos hombres… ¿y qué si uno la había conquistado? No… no podía pensar en eso.

Decidí entonces regresar a mis tareas con el negocio, pues después de todo era viernes y los viernes uno trabaja, y hacer lo posible para mantener mi mente en otro lugar. Por supuesto, no logré mi objetivo, pero al menos comencé a entusiasmarme de a poco con la idea de verla. Ya éramos ambos adultos, podríamos entablar una conversación decente…y sabía que el simple hecho de tenerla cerca mío y escuchar su dulce voz me alegraría la noche, el mes, y quizás todavía más.

Como regalo de bodas me había ofrecido a financiar la luna de miel. ¿No es cómico? Luego de que Quinn me había roto el corazón acostándose con Puck, ahora yo estaría pagando para que lo hicieran por una semana. Pero se lo merecían. Se merecían un tiempo para estar solos, y sabía que entre el escaso sueldo que él ganaba limpiando piscinas, y habiendo destinado casi el total de los fondos del jardín de Quinn para la boda, necesitarían de mi ayuda. En mi familia no nos faltaba el dinero. Desde que Burt había ganado las elecciones en el 2011 el taller había ganado mucha fama en la ciudad, y a pesar de que éste era su último año como congresista, los ingresos nos abastecían a los tres. Kurt no requería de ellos, pues, él contaba con las ganancias de Blaine, y según me habían contado hacían un buen equipo para mantenerse entre los dos.

En cuanto a los demás… Nadie hubiera pensado jamás que la señorita Fabray fundaría un jardín de infantes para niños interesados en la música, pero lo hizo. Y a la hora de buscar personal, una gran parte de lo que solía ser Nuevas Direcciones se había sumado al proyecto. Brittany y Mike daban clases de baile, mientras que Tina, su ahora mujer, las de canto, y tanto Sam como Artie eran los encargados de enseñar a los pequeños a tocar la guitarra. La idea del jardín había surgido debido al deseo de Quinn de estar más cerca de Beth, pero luego terminó descubriendo que realmente le gustaban los niños.

Por supuesto que no era aquello a lo único que se dedicaban todos. Santana y Mercedes eran las cantantes más conocidas de la zona, habiendo formado una banda homónima al antiguo coro de las Troubletones, y en sus conciertos invitaban a los chicos a acompañarlas sobre el escenario de diferentes maneras. Aún salían con Brittany y Sam respectivamente, y cuando se iban de gira se los llevaban consigo.

Todos estaban en alguna relación amorosa, incluso Sugar se había convertido en la novia de Artie, exceptuándome a mí. Simplemente no podía. No podía empezar nada serio con ninguna chica sabiendo que no era ella. Ninguna era la persona que me había enseñado qué era en verdad el amor, que me había hecho sentir completo y feliz… Ninguna era Rachel Barbra Berry, la mujer con la que estaba a punto de reencontrarme, y si la suerte estaba de mi lado… no sería la última vez.

No, aún Finn y Rachel no se encontraron. Sigan esperando muahahaha (? Va a valer la pena :) Reviews, ¿por favor? ¡Valen oro!

Love,

Mari.