Título: Refranero Hetaliano.
Categoría: Colección de One-shots.
Autora: Naa-chan (Mundo Yaoi), Kira KuroNeko (Amor Yaoi) y Kira KuroNeko666 (FanFiction). Esto es para que sepan que NO es plagio, sino que lo publiqué/publicaré en otros foros.
Pairings: España x Italia del Sur/Romano, Prussia x Austria y Francia x Canadá.
Clasificación: T.
Género: Romance y humor.
Resumen:#3: "No es tan fiero el león como lo pintan.", y eso que se lo digan a los idiotas del Bad Touch Trio, quienes eran los únicos capaces de domar a sus leones. [Significado de este refrán: "Cuando una persona no es tan temible o desagradable como se creía en un principio."]
Advertencias: Yaoi, chico x chico, así que si no gustas del género lárgate por dónde has venido (Es por tu bien, pequeña mente inocente). Eh… Francis(?)
Las palabras en cursiva significa que están escritas en otro idioma (léase francés u alemán).
Disclaimer: ¿La pasta domina el mundo? ¿Aún no? Entonces no me pertenece Hetalia. Sigo siendo la misma simple personita que se deleita escribiendo simples pornosidades sobre este fandom.
Gracias a BlackButterfly34, misswhok, Natsukyo, Naruko Ninja Z, nenycullen, ciel-l-byakuya… Y en especial a elricest crazy, amiga mía de otro forito que me ha dejado review. ¡Y gracias muchas(?) igual a todos los que leen ~!
Así es, este capítulo es sobre el Bad Friends Trio, ya que siempre quise hacer un One-shot dedicado a sus parejas. He tardado debido a algunos exámenes y esas cosas que te quitan tiempo de vida y Yaoi :O En fin, aquí dejo el siguiente capítulo.
Allí se encontraban ellos, los mejores amigos mirándose fijamente bajo la luz de aquella hoguera improvisada en plena selva, entre la frondosa vegetación que eran las latas de cervezas apiladas durante días y días –nada más y nada menos que las dos horas que llevaban allí, pero aquel tiempo era casi equivalente a lo dicho anteriormente-.
Así es, estaban afuera de la casa del más mayor de los tres, Prusia, bebiendo cerveza como en sus tiempos de soltería en los que salían a divertirse y a ligar, siendo así el centro de todas las miradas.
Y era allí, en pleno jardín, donde los tres miraban como paranoicos perdidos a cualquier cosa sospechosa que se moviera entre la maleza o cualquier ruido extraño. Todo era culpa del americano, quien les había infundado miedo con una de sus muchas estúpidas leyendas urbanas, sobre un hombre trajeado y sin rostro que era medio pedófilo y secuestraba niños perdidos en los bosques*.
─ "¡Anda, entonces es igual que Antonio! ¡Kesesesese ~!"─se habían carcajeado cruelmente los amigos del español, mientras éste algo molesto les devolvía el ataque alegando no ser el único en un noviazgo con una de sus antiguas colonias, culpando así al galo.
Pero ignorando todo aquello, allí estaban; las inseparables e imbatibles naciones en tiempos de guerra, el Bad Touch Trio –cómo eran conocidos-, reunidas por fin después de un largo tiempo.
Vale que se habían visto el día anterior en la junta de la ONU -al menos España y Francia, Prusia disfrutaba de su vida sin juntas en casa de su hermano, dónde vivía de gratis-, pero aquel día era sólo para ellos, sin reuniones ni esas cosas que aquellos tres vagos tanto odiaban.
Y así fue como, intentando aplacar un poco el miedo, Francia se acercó a ellos intentando "protegerles".
─ ¡Ah, mes amis (mis amigos) ~!─el primero en romper el silencio fue Francia, rodeando a los otros dos chicos con sus brazos y sosteniendo una cerveza a medio acabar. ─ ¡No sabéis cuánto os he extrañado! ¡Si tenéis miedo de ese señor sin cara, podéis abrazaros a mí!─sus manos bajaron velozmente, dispuestas a invadir regiones vitales como en sus mejores tiempos.
─Gracias tío, y nosotros igual te extrañamos. ─alegó inocentemente el español con una sonrisa, dejándose manosear por el galo.
─Lo único que has extrañado ha sido acosarnos, ¿verdad franchute? ─pensó Gilbert para sus adentros, alejándose a una distancia prudente del rubio; quien cada vez era menos de fiar.
En cambio España abrazó a su camarada, sin tener ni idea de lo que lograba haciendo eso. Fue ahí cuando el prusiano tuvo que intervenir, llamando a Gilbird quien comenzó a picotear al rubio sin piedad mientras éste se quejaba por ver frustrado su plan de dar amour al ibérico -y a todos, en general-.
─ ¡Ah, el grandioso yo dispuesto a salvar a los inocentes! ¡Kesesese! ─reía desquiciado el mayor de los Beilschmidt con una sonrisa ególatra muy típica en él. ─Mi poder es la awesomidad ~ ─parloteó el de ojos carmesíes con su voz ronca mientras reía alzando el puño.
─Ya, claro, claro. ─respondieron los otros dos, burlándose del albino quien, indignado, comenzó a murmurar cosas sobre el gran reino que había sido él en el pasado y demás cosas sin importancia, gesticulando exageradamente con sus manos como solo él sabía hacer.
─…y además, ¡le robé Silesia al señorito podrido! Recuerdo lo mucho que le fastidió que Ore-sama le invadiera, pero por ser tan awesomemente awesome en la cama me perdonó. ¡Mis cinco metros prusianos son insuperables! ─seguía parloteando el arrogante de Gilbert sobre su vida y hazañas, a lo que al escucharle hablar del austriaco Francia sonrió de manera siniestra.
─Prusia, quiero detalles. ─rió el galo de manera delicada mordiendo un pañuelo rosa de manera muy "masculina" que sacó de quien-sabe-donde; deseoso de saber los detalles más sugestivos.
Los dos miraban expectantes a su amigo, esperando a que articulara alguna palabra.
Ante lo dicho, el prusiano sonrió de manera cómplice a sus dos amigos. Se acercó a ellos, indicándoles con un dedo que se aproximaran un poco más, dispuesto a contarles los detalles sobre su relación con Roderich, pese a que aquello probablemente conllevase a un golpe de sartén seguro por parte de Hungría y a tiempo indefinido sin sexo por parte del señorito…
Lo meditó por unos instantes con el dedo en alto. Prefería cualquier cosa antes que abstinencia y sartenazos de por vida. Y entre aquellas dos cosas sabía que no duraría por mucho más tiempo. Le dolía incluso sólo de pensarlo.
─… Nun (No), el gran Ore-sama nunca desvela sus awesomes secretos, kesesese.─farfulló no del todo convencido, logrando que Francis soltara un suspiro desanimado mientras volvía a morder aquel pañuelo que se había vuelto inseparable para él, a la vez que soltaba algunas lágrimas de cocodrilo y pataleaba.
En cambio, España soltó un suspiro desganado, logrando que sus amigos prestaran atención en él, algo preocupados.
─Ah, Espagne. ¿Pasa algo? ─el galo se secó las lágrimas, observando a su amigo mientras tiraba de "manera discreta" una lata de cerveza hacia alguno de los arbustos que se encontraban a sus espaldas.
─Vamos freund (amigo), estás en el "consejo de sabios", hay confianza. ─le palmeó el hombro de manera amistosa, pasándole otra lata de cerveza para ver si hablaba antes. ─ Sabes que nada saldrá de aquí. ─dijo Gilbert, deseoso de saber qué rondaba por la cabeza del hispano.
Antonio esbozó una sonrisa algo cansada mientras se tumbaba sobre su saco de dormir en el suelo, mirando el fuego, que se reflejaba ardiente en sus ojos esmeraldas. Luego, volvió a bufar.
─Chicos, ¿alguna vez habéis tenido problemas con Matthew o con Roderich? ─al nombrar al canadiense, el hispano dirigió su mirada hacia Bonnefoy, para luego hacer lo mismo con el prusiano.
Éstos ladearon la cabeza pensativos, mientras sus rostros pasaban por diferentes fases: desde muecas de dolor hasta caras que le harían la competencia al mismísimo PedoBear, otro invento raro de Alfred.
─ ¿…Tíos? ─Antonio algo temeroso pasó su mano por el rostro impertubable de sus amigos, quienes asintieron ante su llamado murmurando un monótono "¿si?" ante su llamado. ─Os sangra la nariz. ─señaló la suya propia, mientras Francis se limpiaba con aquel pañuelo rosa y Gilbert se limpiaba con la manga de su camisa blanca, como todo un caballero… Sí, claro.
─Bueno, supongo que como a todos, ¿no? ─habló esta vez Prusia, contestando a la pregunta formulada por su amigo, a la par que alzaba los hombros y le restaba importancia.
Fue en ese momento que Francis se levantó con un aura de guerrero cubriéndole de pies a cabeza, y las dos naciones que le acompañaban hubieran jurado que de lejos una música épica sonaba de fondo.
─ ¡En eso te equivocas, mon cher ami (mi querido amigo)! Mon petit (mi pequeño) Canadá es tan lindo. Siempre se muestra así de tímido y adorable; que siempre me dan gana de invadir sus regiones vitales, y él siempre que lo hacemos está sonrojado y eso hace que se me ponga-
─ ¡Ok, creo que con eso es más que suficiente! ─Prusia se dispuso a taparle la boca con ambas manos al galo, quien pese a eso seguía hablando y hablando. Como que a Gilbert no le apetecía acabar traumatizado ese día.─ ¿Por qué lo preguntas Toño, pasa algo con Romano? ─el prusiano dijo esto mientras seguía asfixiando al francés sin darse apenas cuenta.
─No sé. Romano ya es de por sí solo alguien difícil de tratar, pero últimamente se muestra algo más frio de lo normal, y me dice constantemente que me vaya con su hermano…─el hispano miraba a sus amigos, esperando a que alguno le diera la solución definitiva que le ayudara a librarse de la abstinencia. Y fue su vecino el que le habló:
─Veamos, conociendo a Lovino… Él es bastante inseguro de sí mismo, y que tenga un hermano como Feliciano no ayuda mucho. ─el galo enumeraba todo aquello con sus dedos mientras miraba al oscuro firmamento, y quien lo viera pensaría que se dedicaba a contar las estrellas. ─Necesitas hacerle saber que él es hermoso, y que le prefieres a él antes que a Feliciano; aunque es algo que aún no pueda entender dado que Feli es mucho más lindo y siempre me está diciendo Francia Onii-chan con esa voz ta- ─esta vez Prusia tuvo que taparle la boca antes de que fuera el mismísimo Antonio ahí mismo a pegarle por meterse con su amado italiano.
─Gracias por el consejo, Francis. ─fue lo que dijo el español con una sonrisa de oreja a oreja, no sin antes darle una colleja por atreverse a meterse con su "tomatito".
De la nada, un aullido sospechoso entre los arbustos fue lo que escucharon entre el silencio que reinaba el ambiente, rompiendo aquel momento entre amigos. Los tres se abrazaron, temerosos, mientras volvían a sus tiendas de campaña con una sonrisa alegando estar cansados; cuando en verdad estaban muertos de miedo.
Después de todo, aquel sospechoso "rugido" entre los arbustos no era más que Gilbird, con su alegre piar intentando llamar la atención de su dueño.
Porque puede que el Bad Friends Trio fueran unos amantes excepcionales capaces de domar a sus fieras, pero a la hora de verdad huían más rápido que el mismo Ita-chan ante el ejército del cejón inglés en pleno campo de batalla.
*En referencia a SlenderMan, una leyenda que nació en 2009 y creo que no hace falta explicar porque todos están HARTOS de escucharla, ¿me equivoco? e,e Y bueno, lo de PedoBear más de lo mismo ewè
Bueno, repito que lamento la tardanza por la actualización y que tendrán noticias mías dentro de poco ya que tengo preparada unos pequeños drabbles SpaMano y asdf, los publicaré dentro de poco e,e
¿Review pliz?
