Prince agitaba su varita y se golpeaba el labio superior con ella. A su lado, Luna aun dormitaba su pequeña siesta. La observó dormir, mientras mordisqueaba la punta de la varita. Una sonrisa traviesa, cortesía de su infancia con Harry y Ron, se formó en su rostro. Pinchó el vientre de Luna pronunciando un hechizo en voz baja. Los hechizos pesados eran su especialidad y este no era distinto.
El cuerpo de Luna se ilumino y Prince salió corriendo antes de que Luna despertara y viera que se había convertido en un pitufo. Nunca te duermas delante de un Potter.
