Primero que nada, gracias por todas sus reviews! Me inspiran a continuar, no se preocupen que no voy a dejar esta historia abandonada, lo que pasa es que con la facultad y todo eso, medio que se me complica. Pero siempre tengo pendiente esta historia, y siempre tengo en la cabeza más ideas para poner en práctica.

CAPITULO TRES: Dos contra dos

"¿Qué le pasa a tu pelirroja?" preguntó Sirius a su amigo, mientras ambos observaban como ella, por novena vez en diez minutos, miraba por la ventana con el entrecejo fruncido.

"Hoy llega su amiga" contestó James con una sonrisa.

No podía evitarlo, esas cosas de Lily lo volvían loco. Sirius lo miró con los ojos en blanco: para James fue evidente que Canuto no encontraba aquél nerviosismo adorable, sino que temía seriamente por la salud mental de la chica.

"Por Merlín, Cornamenta…¿Puedes sacar esa cara de reverendo imbécil? Me desespera, pareces un niño al que le adelantaron la Navidad."

"Se ve tan…linda. Hasta al borde de un ataque de nervios se ve linda." murmuró el otro, sin preocuparse en guardar esos comentarios para sí mismo. Sirius era su mejor amigo, su hermano, y tarde o temprano tendría que comprender que James finalmente había encontrado en él una enorme debilidad, y era justamente, esa muchacha.

"Basta, James" replicó seriamente su amigo "Estoy pensando seriamente en ahogarme en la piscina. Estás insoportable. Evans tiene efectos altamente nocivos para tu persona, y como me paso todo el día contigo, eso también me afecta a mí. Mucho, a decir verdad."

"Es que no entiendes, Canuto…es perfecta."

"Hay muchas mujeres perfectas en este planeta" contestó el moreno, con sorna.

"Nadie como ella."

"Hazme un favor, James…si me llego a enamorar, por favor, mátame antes de que haga el ridículo como tú lo estás haciendo."

Los dos amigos se rieron con ganas, pero la pelirroja ni se inmutó.

Tenía tantas ganas de ver a Kim. Sabía que si alguien podía entenderla, era ella. Kim, con su sonrisa suave, la escucharía hasta el final, en silencio, para luego darle un abrazo y murmurarle que todo estaría bien.

Pero estaba retrasada. Tan solo un par de minutos, pero para alguien tan puntual como Lily, aquello era una falta de grave consideración.

Los dos chicos seguían observándola, sin que ella se diera cuenta.

"Me voy, James, tu cara es algo repulsivo de ver. Creo que aprovecharé el tiempo para peinarme un poco. Y tengo cartas que contestar…mis fans me aguardan." dijo Sirius con una sonrisa mientras se levantaba.

En realidad, lo que quería era dejar a su amigo a solas con la pelirroja, a ver si de una vez por todas, lograba algo con Evans, porque de seguir así por mucho más tiempo, Sirius iba a considerar con mucha más seriedad eso de ahogarse en la piscina.

James se quedó sentado en el sofá mientras Sirius se perdía escaleras arriba. Miró a Lily…se veía tan condenadamente…deseable. Esa era la palabra. James se había imaginado muchas veces esos labios sobre los de él. Respiró profundo para tranquilizarse. Debía recordar muy claramente que con Lily las cosas se hacían paso a paso, lento pero seguro.

Se acercó a ella con paso resuelto. La chica se giró y pareció que recién se percataba de su presencia.

James sonrió.

"Ya va a llegar, Lily." dijo, parándose ante ella con las manos en los bolsillos.

"Tendría que haber llegado hace ya casi once minutos" contestó ella, mientras se mordía el labio, distraída.

James sonrió.

"Recuérdame llegar media hora antes a nuestra boda, Evans."

"Sí, claro, te aviso." Ella lo miró con los ojos muy abiertos "¿Qué dijiste?"

El tan solo se le quedó mirando, con demasiada seriedad para su gusto, y ella no pudo evitar sentir que sus mejillas se encendían mientras se alejaba un paso de él, a la defensiva al haberse visto con la guardia baja, aunque tan solo fuera por un momento.

"Me escuchaste" dijo él, aún serio, pero sin moverse.

"¿Qué…qué te hace pensar que tú y yo…que nosotros…?"

Por primera vez en su vida, Lily se había quedado sin palabras.

"Está escrito en las estrellas, Lily. Solo es cuestión de tiempo. Solo tienes que darte cuenta. Cuando estés lista, serás mía. Para siempre…"

Ella lo observó fijamente.

"Perdiste la cabeza, Potter" dijo cruzándose de brazos.

Él se acercó y ella tembló de pies a cabeza, como una hoja, incapaz de moverse.

"Si, Lils, desde el día en que te vi" contestó él, mientras sin que ella pudiera hacer nada, le plantaba un suave beso en la mejilla.

Ella cerró los ojos apenas un momento, y cuando los volvió a abrir James ya se había alejado, por el mismo camino por donde se había ido Black.

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Fue una suerte que James decidiera desaparecer en ese momento, porque apenas se había perdido escaleras arriba, tocaron a la puerta y una Lily muy entusiasmada, aunque también un tanto sorprendida por los recientes sucesos, abrió.

Kim estaba allí plantada, una mirada indescifrable en sus ojos azules mientras observaba a la pelirroja. Luego, sin decir nada, la abrazó fuertemente y susurró un "Lo siento", sin saber bien que decir a continuación.

"Gracias por venir, Kim. Te dije que te quedaras en Francia, pero insististe de todas formas"

"Tú hubieras hecho lo mismo por mí, Lils, y no lo niegues. Tendremos tiempo de hablar de esto más tarde. Esta valija está pesada" dijo la chica, mientras señalaba su equipaje.

"Para eso tenemos a dos chicos en esta casa" dijo Lily con una sonrisa.

"¿Piensas pedirle ayuda a Potter¿No tienes miedo de que te pida una cita a cambio?" preguntó Kim, con una ceja en alto.

Lily le echó la lengua.

"Por las dudas…se la pediré a Black" dijo Lily, preparándose para la reacción de su amiga.

"¿QUE¿BLACK ESTÁ AQUÍ?" gritó la chica, totalmente fuera de si.

"¿Alguien dijo mi nombre?"

Sirius había hecho aparición en lo alto de las escaleras. Sus ojos se abrieron por la sorpresa.

"¿Jones?"

"¡BLACK¿Qué demonios haces tú aquí¿Por qué tengo tanta mala suerte?" dijo la chica, totalmente consternada.

"Oh, vamos, Jones. Si te encanta esta hermosa visión que soy yo. No puedes evitarlo."

"Muérete Black" murmuró la chica, el odio impregnado en cada una de sus palabras.

"Ya pasó mucho tiempo, y déjame recordarte que fuiste tú la que me besó."

"¡Estaba borracha!" gritó la chica, furiosa.

"¿Así besas cuando estás borracha? No quiero ni saber como lo haces cuando no te tomaste un barril de whisky de fuego…aunque pensándolo bien…quizás no me molestaría averiguarlo, si tengo tiempo en mi agenda, claro."

Sirius había bajado las escaleras, lo cual fue una mala idea, pues Kim lo agarró del cuello de la camisa mientras decía:

"Escúchame bien, Black…eso nunca, nunca va a ocurrir."

"Nunca digas nunca" dijo él sin perder su sonrisa.

"Nunca, nunca, nunca y más nunca" dijo ella, soltándolo.

James había hecho acto de presencia también.

"Hola, Jones ¿te ayudo con ese bolso?"

"Hola, Potter. Si, por favor, está pesado."

El chico asintió y tomó el equipaje de la chica, mientras Kim ignoraba campantemente a Sirius y Sirius la observaba, divertido.

Aún recordaba muy bien esa noche.

FLASHBACK

Las fiestas de Gryffindor se consideraban las mejores dentro de Hogwarts. Los merodeadores siempre se encargaban de conseguir bebida como para un batallón, y eso entre adolescentes ansiosos por probar cosas nuevas, avivaba mucho el ambiente.

Aquella noche, Sirius había cortado con su novia de esa semana, Susan Terrence. La chica estaba desconsolada. Sirius la observó un momento. No le gustaba hacer esas cosas, pero no podía evitarlo. Entre ellos era una cuestión solo física, y además, secretamente, el mayor miedo del merodeador era enamorarse, así que decidía huir antes de que las cosas se le fueran de las manos.

Susan subió hacia las habitaciones. Sirius se bajó un vaso de whisky de fuego de sopetón. Observó la multitud, para encontrar alguna chica que se mereciera sus atenciones esa noche. Sus ojos se clavaron de pronto en Kim Jones.

La chica bailaba como una desaforada, claramente borracha. Se veía…graciosa. Y era linda, pero en otro momento Sirius ni se hubiera fijado en ella, pues Kim era mejor amiga de Evans, y como tal, odiaba a los merodeadores. Y a Sirius sobretodo. Siempre estaban discutiendo por algo, por idioteces en realidad, pero toda la torre Gryffindor sabía que si sus dos mal caracteres se encontraban, debían ponerse tapones en los oídos.

El cabello negro estaba lleno de rulos, que le daban un aspecto vivaz y salvaje. Sus ojos estaban cerrados mientras bailaba, y totalmente desenfocados cuando los abría, pero ese precioso tono celeste, se veía tan hermoso como siempre.

En ese momento, Kim se dio una vuelta, y vio que Sirius la observaba. Por primera vez en la vida, la chica le dedicó una sonrisa. Le dijo algo a su compañero de baile, que se fue bastante decepcionado, y se acercó al merodeador, que la observaba con una mezcla de diversión y miedo. Quien sabe lo que Jones podía hacerle al encontrarse en estado etílico.

"Sirius"

"Jon…Kim" dijo el chico, sorprendiéndose de que ella lo llamara por su nombre.

Sirius se le quedó mirando. Lejos de verse horrible en su deplorable estado, se veía…apetecible.

El chico sintió un bandazo fuerte en el estómago y se sorprendió. Nunca había sentido algo así, rogó por que se tratara solamente de ausencia de comida.

Ella lo observaba. Se acercó un poco y él no se movió de su lugar, mientras su respiración se agitaba.

"¿Sabes, Sirius? Siempre quise hacer algo… ¿y sabes que? Lo voy hacer ahora mismo, si, ahora mismo"

La chica lo tomó de los hombros y lo atrajo hacia ella. Sirius la tomó de la cintura con una velocidad alarmante, mientras los labios cálidos de Kim se posaban sobre los suyos y no se preocupaban porque toda la fiesta los observara con la boca abierta.

FIN DEL FLASHBACK

Lily y Kim se pusieron al día. La pelirroja le relató la historia, mientras de sus ojos no paraban de caer las lágrimas.

Kim no sabía que decir, pero tampoco era necesario, porque su amiga lo único que necesitaba era que la escucharan y estuvieran con ella.

La chica terminó el tema abruptamente preguntándole a la morena por sus vacaciones. Kim le contó un millón de divertidas anécdotas para hacerla reír, y Lily agradeció que al menos hiciera el intento de borrarle los malos recuerdos por un rato.

"¿Y qué tal con Potter?" preguntó de pronto Kim, cambiando totalmente su expresión.

Lily se puso colorada.

"Bueno…"

"Lilianne Evans… ¡estás colorada!"

Lily le hizo señas de que bajara la voz.

"Se ha portado muy bien conmigo, Kim, yo aparecí sin aviso, y sin dudarlo un instante, él me ayudó, me dio un lugar en su casa. Y él no me lo dijo, pero escuché a sus abuelos hablar, y mientras yo estuve inconsciente, estuvo todo el tiempo a mi lado, cada instante hasta que desperté."

"Eso cambia un poco las cosas ¿no?"

"No, no cambia nada, mal pensada. Quizás no sea tan idiota como yo creía, pero nada más."

"¿Por qué te aterra tanto la idea de que él pueda sentir verdaderamente algo por ti?"

Lily la miró con el entrecejo fruncido.

"Porque es James Potter, porque ha tenido más novias que todos los chicos de Hogwarts juntos, porque…porque es James Potter" terminó la chica, sintiéndose una tonta ante su respuesta.

"Es lindo" comentó Kim.

"Si, pero Black también lo es, y no por eso yo te ando diciendo que te cases con él."

"Black es un imbécil."

"Hasta hace dos días yo pensaba que James también lo era."

"Black es peor que Potter."

"No lo creo."

"¿Por qué lo estás defendiendo?"

"¿Por qué siempre eres tan susceptible cuando de Sirius se trata?"

"¿Ahora es Sirius?"

"Es su nombre¿no?"

"Por favor, Lily, Black es un reverendo degenerado. Me besó delante de toda la sala común."

"Si mal no recuerdo tú lo besaste a él."

"¡No estaba en mis cabales!"

"No, pero eso no cambia los hechos."

"Tendré que aguantarlo estos días... ¿Puede la vida ser más cruel?"

"No hay más remedio."

"No puedo, Lils, te juro que no puedo."

"Vamos, Kim, no es tan malo una vez que lo conoces."

"A mi no me interesa conocerlo" dijo la chica con testarudez, mientras abría su valija para acomodar su equipaje.

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Mientras tanto, en la habitación de los chicos, una conversación similar se hacía presente.

"Esa Jones está completamente loca. Me besa y luego decide echarme la culpa. Una vez que yo no fui el que dio el primer paso…me culpan igual." decía Sirius, con el entrecejo fruncido.

"Quizás le molestó un poco que hayas esparcido por todo Hogwarts que te besó."

"¡Solo le conté a unas pocas personas! Pero en cuanto a mí se refiere los rumores corren rápido. ¿Qué sabía yo que esos inofensivos rumores se iban a transformar en una terrible pelota de terribles rumores que terminaron diciendo que habíamos tenido una noche de sexo salvaje¡No tengo la culpa de que Susan halla intentado dejarla pelada cuando se enteró¡Ni que mi club de fans la siguiera por todas partes, amenazándola!

James observó a su amigo con las cejas en alto.

"Bueno, quizás fue un poco si mi culpa por no negar los rumores…pero tengo una reputación que cuidar, y Jones hubiese sido la primera chica con la que no me acosté luego de besarla hasta la inconsciencia."

James sonrió mientras largaba un sonoro suspiro.

"Las chicas como Kim no son así, Sirius. No todas las mujeres son iguales, a algunas hay que tratarlas con cierta delicadeza."

Sirius alzó una ceja, mientras una sonrisa burlona se dibujaba en su rostro.

"¿Eso es la experiencia hablando, Cornamenta? Vaya, te has vuelto todo un sabio…"

"No diría que un sabio, es solo sentido común. Y si, con Lily he tenido mucha práctica. Pero voy a casarme con ella aunque sea lo último que haga en esta vida. Y tú serás mi padrino."

Sirius sintió náuseas.

"Te agradezco el gesto, aunque creo que ese espectáculo sería demasiado para mi pobre corazón. Aunque, bueno, puedo hacer un sacrificio y llevarte los anillos si así lo quieres."

James asintió.

"En cuanto a Jones, quizás deberías disculparte."

"¿Disculparme¿Estás loco¡Me mataría antes de terminar la frase! Sirius Black no se disculpa."

"Bueno, entonces trata al menos de llevarte bien con ella. No sabemos cuánto tiempo se estará quedando aquí."

"En lo que a mí concierne, espero que poco" dijo Sirius, abatido.

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Kim entró a la lista de personas gratas de Marie y Thomas Potter apenas la conocieron.

La chica no solo tenía una chispa contagiante, sino que se empeñaba en ayudar en las tareas domésticas, y en acompañar a Marie cuando ésta trabajaba en su jardín. Incluso fue capaz de aconsejar a Thomas sobre unas inversiones que estaba pensando hacer, y el hombre se sintió muy agradecido.

Lily estaba muy orgullosa de su amiga, aunque desde un principio supo que Kim se ganaría el afecto de los Potter al igual que ella lo había hecho.

Tener a su amiga en la casa era un alivio para la pelirroja, pues de esa manera podía evitar un poco más a James. No habían vuelto a hablar desde la vez que le dijo que se casaría con ella, y la muchacha encontraba aquello a la vez tranquilizante, pero a la vez también decepcionante, aunque no quería darse cuenta del motivo de aquél sentimiento.

Kim se había mantenido alejada de Sirius cada vez que podía, aunque no era capaz de evitarlo en las comidas y cuando se cruzaban en las escaleras. Además, el chico parecía empecinado en mostrarse amable con ella, lo que a la muchacha le parecía asqueroso e irritable. Sus opciones eran tratarlo mal cada vez que se acercaba a diez metros de distancia o ignorarlo, y como no quería incomodar a los señores Potter, había optado por la segunda opción.

Sirius encontraba irritante que ella ni se dignara a dirigirle la palabra. Nunca ninguna chica se había resistido demasiado a sus encantos, pero con Kim, parecían no tener ningún efecto. Cuando el chico se encontró una noche planeando insultos para que ella al menos le gritara algo, decidió que había alcanzado su propio límite, y que la dejaría en paz.

Sin embargo, a la mañana siguiente se presentó una oportunidad única. Por primera vez desde que había llegado, la muchacha se encontraba sola. Lily había salido de compras con Marie y James se había encerrado en el estudio con su abuelo, para mantener una conversación privada que según las propias palabras de James, los oídos de Canuto no resistirían. El chico, ante aquella afirmación, estuvo plenamente seguro de que Evans estaba implicada en la charla entre abuelo y nieto, y por supuesto, decidió quedarse afuera.

Kim estaba sentada bajo un árbol, muy tranquila. Tan metida estaba en sus pensamientos, que no percibió la presencia del chico hasta que su perfume le inundó todos los sentidos. Era un aroma fresco y varonil. Cuando ella levantó la vista se lo encontró parado a su lado, con una sonrisa pretenciosa en su rostro.

La chica se puso en pie de un salto.

"¿Qué quieres, Black?" preguntó de mal modo.

Él se limitó a sonreír.

"¿Puedes hacerme el favor de sacar esa sonrisa idiota de tu cara? Me molesta" dijo ella, mientras se quitaba algunas hierbas de su ropa.

Sirius se fijó en la chica.

"Jones¿eso que llevas es una falda?"

"No, decidí amarrarme un trapo alrededor de la cintura" – comentó ella con todo el sarcasmo que le fue posible- "Por supuesto que es una falda¿es que eres tan idiota que ni siquiera eso puedes distinguir? Ah, claro, me olvidaba de que tú eres un ser con una sola neurona y que además te cuelga entre las piernas."

"Sé lo que es una falda, de hecho he quitado varias."

Ello lo miró furibunda.

"Ahórrame el placer de jactarte de tus aventuras sexuales delante de mí, Black" dijo ella, mordazmente.

"Te queda bien."

"¿Qué?"

"La falda."

Sirius se atrevió a observarla un momento. La falda era de jean oscuro y se amoldaba a su cuerpo a la perfección. La acompañaba una musculosa azul marino que lo único que lograba era resaltar los ojos de la muchacha. Tenía el cabello recogido, pero algunos mechones rebeldes se escapaban de su nada prolijo moño.

"¡Deja de observarme, pervertido!"

Sirius le quitó la vista de encima, muy a su pesar.

"¿Qué estás haciendo aquí¿A qué viniste?"

El muchacho mantuvo la boca cerrada.

Ella le dio vuelta la cara, irritada.

"¿Te bañaste en perfume esta mañana?" preguntó sin poder evitarlo.

"¿Te gusta?"

"No" contestó ella sin ni siquiera pensarlo.

"A todas las chicas les gusta."

"Quizá a las descerebradas que andan contigo, pero a mi me resulta repugnante."

"A ti todo de mí te resulta repugnante, Jones."

"Buen punto" dijo ella con una sonrisa.

"Lo que pasa es que tú te crees perfecta, Jones."

Ella lo miró, ofendida y acercándose un paso sin pensarlo.

"Yo no me creo perfecta, me creo mejor que tú, eso es todo."

"¿Ah, si¿Y se puede saber cuales son tus motivos?"

Ella alzó las cejas con una sonrisa.

"Tendría que estar días y días haciendo una lista."

"Dime los principales puntos aquí y ahora."

"Eres un egocéntrico, no te importan los sentimientos de todas las chicas a las que lastimas, crees que por tu apariencia puedes llevarte el mundo por delante, no eres serio, no eres responsable, no se puede confiar en ti para nada y las únicas veces que te veo con una chica es cuando estás intentando meterla a tu cama. No las escuchas, no las entiendes, no las sientes…para ti nosotras somos meros objetos que no merecen tu atención por más de una semana. Eres la personificación de todo lo que critico, de todo lo que repudio" dijo la chica sin dejo de vergüenza.

Sirius la quedó mirando sorprendido y enojado a la vez. Nunca nadie le había hablado tan directamente, y aunque parte de lo que ella decía era verdad, no pudo evitar decir:

"¿Y qué me dices de ti, Jones?"

"¿Qué hay conmigo?"

"Tampoco eres un modelo a seguir ¿de acuerdo? Te ocultas detrás de tus libros y tu sarcasmo, te escondes detrás de una pared de hielo para evitar que nada te lastime, ni por casualidad. Crees que siendo dura y corriendo a cada chico que se atreve siquiera a mirarte, a intentar derretir esa pared, te mantendrás a salvo. ¿A qué le temes¿Qué te ocurrió para que hayas decidido vivir tu vida desde afuera¿Qué diablos te ocurrió para que no te arriesgues, para que tengas miedo, cuando hay ocasiones en que casi, casi, tus ojos gritan a los cuatro vientos que no es así como eres en realidad?"

Kim lo quedó mirando, los ojos llenos de lágrimas que no permitía rodar por sus mejillas. Sirius se sintió incómodo, pero ella se recuperó con rapidez.

"Vete al diablo, Black, me das asco" murmuró ella, mientras pasaba por su lado con rapidez para evitar que pudiera mirar su rostro.

"Ah, no, Jones, no vas a huir de mí, no hasta que no pruebe mi punto" dijo Sirius, tomándola del brazo con más brusquedad de la que quería.

El cuerpo de la chica se impactó contra el de él. Sirius le mantenía las muñecas firmemente agarradas, pero sin lastimarla. Sus ojos se dirigieron hacia su boca, casi inconscientemente.

"No lo hagas, Black." murmuró ella, pero él no la escuchó.

Le soltó una muñeca solo para tomarla por la cintura y acercarla aún más. Plantó su boca sobre la de Kim con determinación y fuerza, mientras ella se debatía, no dejando que él la besara como correspondía. Pero Sirius notó los latidos de su corazón, que parecía de pronto desbocado, tal como el de él.

Finalmente se separó de ella, pero aún sin soltarla.

"Te seguiré besando, Jones, hasta que lo admitas. No podrás escapar de mí."

"¿Por qué haces esto¿Para probar tu maldito punto?" dijo ella, alejándose unos cuantos pasos mientras se abrazaba a sí misma.

"Te estoy ayudando, Jones."

"Te odio."

"Lo sé." dijo él.

Ella lo miró un momento, sorprendida. Luego se giró y salió corriendo, a refugiarse en la casa y largar las lágrimas que estaba reteniendo.

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Bueno, tercer capi! Espero que les guste! Dejen muchas reviews, please!