3º Clase

Debía admitir y aunque le doliera en el fondo de toda su alma, era muy interesante ver a Sebastián pintar, no era de los que arruinan todo el lugar con pintura o se ensucia toda la ropa y la cara, si acaso tendría una sola gota de pintura en el rostro y se debía a que la pintura había salpicado al sacarla del embace

Pintaba un paisaje de la película 'Alicia en el País de las Maravillas', la versión de Tim Burton y le parecía sencillamente perfecto el cómo se veía exactamente igual a donde se estaba fijando. Había dicho que era su última tarea de artes Visuales y que estaba seguro que a Undertaker le gustaba esa película por lo… medio extraño que era

Con el pasar de unos pocos días –siendo ya hoy viernes por la noche- se habían logrado llevar mejor, Sebastián siempre tenía una actitud muy confiada y coqueta, no por querer llamar la atención, tan solo era así pero para el gusto de Claude no llegaba a ser molesta. También había comprendido que Sebastián tenía cierta manía por la perfección, se frustraba mucho si no salía perfecto y llegaba a repetir el libro entero –que tenía que entregar al día siguiente- si no estaba perfecto, aun sin dormir nada fue a entregarlo y no se durmió sino hasta que se desmayó en la puerta del cuarto mientras él estaba haciendo tarea de Física

—Creo que debí usar un lienzo más grande—decía pensativo notando la pintura ya terminada, parecía incluso una escena de la película o una foto

—Yo creo que está bien, a veces es mejor no exagerar—opino volviendo su vista a el larguísimo problema de matemáticas que tenía que resolver y no sabía qué coño tenía que hallar

—Busca la Hipotenusa luego de sacar los catetos—dijo luego de ojear a medias el problema, Claude le miro de reojo algo intrigado de porque Sebastián parecía ayudar literalmente a todo el mundo aun si no eran de su facultad

—¿Me puedes explicar cómo es que todo el mundo te pide ayuda a ti justamente?

—Nunca he querido quedarme en una sola cosa, pase por todas las facultades, todas me aburrieron excepto Black Bird sin embargo fui muy buena en cada una de ellas, tuve tiempo de estar un año y medio en cada una por salir antes de Primaria y Secundaria aquí y la directora me dijo que me quedara en la que más me gustara

—Eres el típico cerebrito—rio suavemente y Sebastián se encogió de hombros para luego abrir el primer cajón de su mesa de noche, sacando una especie de caja plana

—Aunque claro, llegue a tener el distintivo de cada facultad—dijo al abrir la cajita. Claude fue hasta allá moviendo la sillita de ruedas del escritorio. Había una pulsera con un árbol naranja, una gargantilla con un perro azul, un anillo de serpiente blanca comiéndose la cola y un arete de araña dorada—El de Blue Dog jamás me gusto

—Me imagino—dijo Claude tomando el arete de Gold Spider, el aun no tenía distintivo porque no se decidía a que comprar –aparte de todo era terriblemente costosos-

—Puedes quedártelo si quieres. Creo que tengo un perforador por aquí—dijo empezando a buscar en los demás cajones

—Nunca he sido fanático de los aretes… en diferencia a ti claro está—murmuro viendo las múltiples perforaciones que tenía el pelinegro en la oreja, no era como que usara demasiados aretes pero los tenía en caso de quererlos usar

—Te quedarían muy bien con esa pinta tan maligna que te cargas, a ver esto no duele mucho—dijo al momento de agarrar el perforador, Claude sintió un ligero tic en la ceja derecha

—Veré como coño comprarme un anillo o lo que sea pero no me voy a perforar

—No seas cobarde Claudy—se burlaba de la expresión de rabia/miedo que tenía el otro—Solo será abrirte un pequeño agujerito que sangrara por unos cuantos días y si se te infecta perderás la oreja pero al menos lo intentas—logro precisamente su objetivo, espantar aún más al de gafas que se levantó de la silla

—Aleja esa mierda de mi Sebastián Michaelis—bramo de forma algo cómica. Sebastián se levantó de su asiento con el perforador en la mano

—Vamos~ Solo será un piquetito~—insistía persiguiéndolo

Parecían un par de niños pequeños corriendo por toda la habitación, eso hasta que el celular de Claude sonó y este pasándole por encima –de forma que el mismo desconoce- de Sebastián llego hasta su cama y contesto la llamada

—¿Alo? —dijo medio jadeando

Oh… Hijo por dios dime que te estas prote—antes de que su madre dijera una barbaridad por al malinterpretación le interrumpió

¡No es lo que crees! Es solo que mi compañero de cuarto está algo… Enérgico—decía viéndole y que Sebastián tan solo curvaba los labios como siempre

Eso espero, no quería que fueras a darme nietos… ¿Y cómo te va?~ Dentro de una semana son las vacaciones navideñas y no puedo esperar a que me ayudes a montar el árbol y decorar la casa—decía en tono soñador. Antes de que respondiera Claude sintió un pinchazo en la parte superior de la oreja y el chillido que soltó no fue normal

—¡TU MALDITO INFELIZ COME MIERDA! VUELVE AQUÍ CON ESE PUTO PERFORADOR—grito casi tirando el celular mientras Sebastián se reía bien apartado de Claude

¡¿Qué clase de vocabulario es ese Claude?! —el alma se le fue del cuerpo al escuchar el tono de su mama

—N-no Mama.. es que… DEJA DE REÍRTE—quisquillo mientras Sebastián seguía riéndose de lo lindo por su desgracia

—El vocabulario Claude, debes controlarlo mejor—decía en tono de profesor. Claude prefirió ya ignorarlo

Parece que te llevas muy bien con el… Considerando que se hablan así…—se puso algo rojo de vergüenza, él no hablaba lanzando groserías en cada frase, Sebastián le estaba volviendo en algo extraño— ¿Por qué no lo traes a que pase Navidad aquí? Sería divertido que estemos todos aquí celebrando

—No… sé si él quiera… Luego el pregunto…

La conversación siguió. Sebastián jugueteaba con el perforador en sus manos, siendo honestos le estaba dando un poco de envidia el cómo se escuchaba el que Claude hablaba tan calurosamente con su madre, le gustaría tener una relación así

Si tú no estuvieras aquí… Todo seguiría como antes

Sacudió suavemente la cabeza, debía alejar es clase de pensamientos, no podía verse perturbado, debía seguir tan normal como siempre ha sido. Claude termino su llamada y aunque tenía muy en claro que iba a hacerle algo horrible a Sebastián en venganza el aire tan deprimido y misterioso que tenía le hizo olvidar cualquier clase pensamiento vengativo hacia el

—¿Qué vas a hacer en navidad? —pregunto algo incómodo, realmente no sabía que hablar con él ahora

—Me voy a quedar aquí, algunos ase quedan… Sera bueno, supongo—dijo guardando el perforador y levantándose de la cama para tomar el cuadro que había hecho—Hablar con los profesores sin tener que preocuparme por terminar un libro o una coreografía…—decía mientras guardaba el cuadro en una especie de sobre del tamaño justo

— ¿Por qué no vas con tu familia? —pregunto directamente, le vio apretar los labios ligeramente

—Les dije que no iría este año, tengo que ir al final de curso así que no veo cual es el apuro es pasar más tiempo ahí, a mi Padre le gusta más el complacer a mi hermano en esa fecha, voy a estar de más

—Con lo perfeccionista y lo bien que te va es raro que no quieras ver a tu familia, deben estar orgullosos ¿no? —Sebastián dejo el cuadro en su escritorio y se quitó la camisa, casi ignorando el comentario de Claude—Si fueras mi hijo lo estaría—siguió diciendo a ver si le prestaba atención

—Están orgullosos claro…—murmuro apenas

Claude prefirió ya no seguir preguntando más nada, al parecer la familia del 'cuervo' era o muy estricta o tan descuidada con el que no sentía apego o necesidad alguna de estar con ellos. La semana siguiente había pasado realmente tranquila, William no había hallado una manera de joderle más la vida así que todo fluyo muy bien… Exceptuando que el celular de Sebastián parecía estar a punto de reventar de tantas llamadas que entraban y siempre que medio vislumbraba quién hacía la llamada era la misma persona

En este preciso instante Sebastián estaba soportando la 32º llamada de la tarde, parecía que una vena se le iba a reventar de lo hinchada que estaba, se negaba a responderla pero ya los dos en la habitación estaban hartos del maldito tono que aun en silencio sonaba

—¿¡QUE!? YA TE DIJE QUE IRÉ A CASA DE UN AMIGO—chillo soltando parte de su estrés, aunque al instante se mordió al lengua—Perdón no volverá a pasar… Es a casa de un amigo, para que querría quedarme donde estoy todo un año—decía en tono nervioso. Claude rodo los ojos—Se llama… Claude—el de lentes volteo a verlo, no tenía por qué meterle en sus problemas… ¿Familiares?¿Románticos? no tenía ni puta idea de con quién hablaba y tratándose de él era probable que fuera un novio celosos o algo así

—A mí no me metas en tus—antes de terminar Sebastián le tapo al boca

—No es un noble, además ¿eso qué?... E-el me invito para que le ayude con la tarea… Qui-quiero ir a su casa… voy a casa todos los años en vacaciones no es el fin del mundo si no voy para navidad… ni siquiera celebramos navidad… Es mi compañero de habitación, lo conozco bastante

—Olvídalo, dame eso—le arrebato el celular y la cara pálida –más de lo normal- con expresión de pánico de Sebastián no paso desapercibida—Mi familia y yo quereos que pase las fiestas con nosotros y ya contamos con su asistencia

Oh… ya veo, sin embargo no creo que sea lo mejor que mi hijo pase las festividades con una familia que no conozco en lo más mínimo… Considerando que nunca me ha hablado de ustedes sino hasta ahora

—So-soy nuevo, me va a ayudar para ponerme más al corriente con todo—esa voz le había erizado los pelos de la nuca, era demasiado dominante pero aterciopelada, debía admitir que se parecía con creces a la de Sebastián –delatando que se trataba de su padre aun sin decir 'mi hijo'-

Si es nuevo no eres de humanidades, eres de la facultad de ciencias Formales ¿no es así? Claude Faustus…—miro extrañado el teléfono y luego a Sebastián que le hacía señas de que colgara el celular o que se lo diera—… Tu familia apenas es de clase Media, no habría razón para que Sebastián la pase con personas como ustedes

—Somos más humanos que usted en caso de que le esté costando darse cuenta de eso—refunfuño con el ceño fruncido—Puedo darle la dirección si quiere pero él me prometió ayudarme, es el más capacitado del lugar

Vaya niño más necio. Que vaya entonces, así luego no dirá que no le cumplo sus caprichitos aunque claro, se enterara de la sorpresa hasta después de navidad. Envíale saludos de mi parte a mi adorable hijito—y colgó. Claude parpadeo un poco confundido mirando el celular. Decía 'Papa'… pero ese hombre sonaba tan seco y carente de cariño que le costaba creer que fuera su padre

—No tenías por qué hacer eso—refunfuño quitándole el celular y cruzándose de brazos

—Mira el lado bueno, saldrás de este lugar por un mes más o menos—decía sentándose en su cama—Deberías hacer la maleta, para mañana nos vamos

—No quiero ser una molestia, puedo quedarme aquí y no pasaría nada—decía intentando hacerle cambiar de opinión pero Claude parecía muy metido en su idea de llevarle a su casa

—Mi mama dice que puedes ir, nos sobra el espacio desde que mi padre se fue—decía en tono tranquilo, vio una especie de mueca de confusión y curiosidad en el rostro del pelinegro—El y mi madre se divorciaron el año pasado, él le montaba los cuernos

—Ah… Claro—dijo frunciendo un poco el ceño y sacando una maleta—A tu mama no le ira a molestar que soy… Así ¿no? —estaba ya rendido, con lo necio que había demostrado ser, aun si tenía que Arrastrarle Claude le iba a llevar a su casa para navidad

—Lo dudo, como máximo preguntara como tienes los ojos de ese color pero no creo que digas más nada—aseguraba.

Lo que resto del día vio como Sebastián guardaba la ropa más masculina que tenía –pues también tenía faldas, tacones y blusas de mujer por alguna razón que aún no conocía- como pantalones de jean, camisas, bufandas, chaquetas de cuero… Le costaba imaginarse a Sebastián pareciendo más un hombre que un ser de dudoso género que hechizaba a cualquiera que le miraba de frente

.

.

.

—Quizás no sea el palacio donde vives pero esta es mi casa—dijo Claude señalando la casa que estaba relativamente cerca, el tipo del taxi los había dejado un poco lejos –quizás estaba molesto el hombre o algo así-

—Es linda… Créeme que mi casa es todo menos un palacio—aseguro con una risita—Además no quiero que te confundas con las cosas, no soy de alta sociedad o algo por el estilo

—Esa voz de ultratumba de tu celular decía lo contrario

—No le hagas caso… Tengo que hacerlo yo porque no me queda más remedio pero tu nada tranquilo—aseguraba

Al llegar Claude saco unas llaves y abrió la puerta. Era una casa completamente normal, de dos pisos, la sala tenía un mueble en forma de 'L' de cuero, mesa de centro con una hermosa decoración floras, había una televisión pantalla plana sobre un mueble que tenía también un Blue-Ray… lo único que desencajaba eran un montón de cajas llenas de cinta adhesiva

—Parece que ya se puso en marcha ella sola…—murmuro cuando cerró la puerta. Se escuchó un estruendo fuertísimo en al cocina—¡MAMA! —chillo dejando el bolso en algún lado y corriendo a donde vino el estruendo

Sebastián por su lado tan solo dejo el bolso cerca de la puerta y examino mejor el lugar, a decir verdad estaba un poco sucio, quizás habían llegado antes de que la mujer limpiara –pues podía ver productos de limpieza por ahí- y ordenara todo como iba. Dejándose llevar por la curiosidad abrió una de las cajas y descubrió un montón de adornos navideños

—… con el agua, no fue nada…. O pero… ¿Y este muchacho tan guapo? Dios… porque no soy más joven—se decía la señora –que no lucia vieja ni nada si le preguntaban

—Un gusto conocerla, soy Sebastián Michaelis—dijo sonriendo encantadoramente y Claude casi tuvo que sostener a su madre –que hablando de eso no se parecía en lo más mínimo a ella- porque parecía que se iba a caer

—Me llamo Valerie Seller… un gusto igualmente…—dijo medio ida apenas tomando la mano de Sebastián de vuelta, aunque el pelinegro dio un beso ligero en esta como si se tratara de alguien de la alta sociedad –o a quién te puedes ligar-. Demás está decir que la mujer casi se desmaya—Dios Claude… Sigue haciendo más amistades como estas…

—Mama por favor…—casi gimoteo, no podía creer que enserio su madre cayera cual mosquita ante el encanto magnético del pelinegro

—Me gusta mucho su casa, al menos lo que he visto pero supongo que llegamos antes ¿No es así? —Pregunto Sebastián y Valerie solo asintió lentamente—Me gustaría que los dos salieran y me dejaran hacer algo…

— ¿Y ahora qué piensas tú? —se iba a volver loco, primero su mama actuaba como una de las conquistas de Sebastián en GTO y ahora el pelinegro parecía querer hacer una especie de sorpresa o algo

—Solo es una especie de agradecimiento por dejarme venir, tranquilo que no quemare la casa ni nada por el estilo—empezó a guiarlos hasta la salida, como si el anfitrión fuera él—Paseen unas… 2 horas más o menos y vuelvan después, pueden irse con confianza—aseguraba hasta sacarlos de la casa –literalmente-.

—Porque tengo de 'amigo' a una persona tan rara—se lamentaba

— ¿Raro? Es un caballero en toda la palabra… Ay Claude a la próxima avísame que vas a traer semejante muchacho para estar preparada, creo que se me subió la temperatura

—Mama… por favor calmate—casi le imploro

Su madre era joven, apenas con 35 años. A diferencia de su hijo, tenía el cabello rubio y los ojos verdes, dejando muy en claro que era completamente como su padre. Su madre estaba –ligeramente- desesperada por pareja y Claude tenía que soportarse sus charlas de buscar al hombre perfecto, guapo y atento que necesitaba –todo esto mientras lloraba cual magdalena y comía helado frente a la televisión-

Caminaron por ahí, saludo a unos amigos del vecindario que de inmediato se le empezaron a mofar por su gran intelecto, todos y cada uno de ellos se fue con un golpe en la cabeza y un seguro chichón por andarlo fastidiando, la paciencia de Claude era tan limitada como el agua en África

Su madre por su parte había empezado a hablar con sus amistades sobre Sebastián, hablaba de él pero apenas lo había visto como por… ¿Siete minutos? Quizás menos y ni siquiera fue una gran conversación, en resumidas cuentas si Sebastián no le volvía loco en la habitación que debían compartir lo haría su madre en las vacaciones

.

.

.

—Mama por favor calmate… —pedía Claude mientras iban camino a su casa de regreso –con la confianza desbordante en que Sebastián no había hecho nada, Claude le estaba rogando al dios que ni siquiera creía pues era casi Ateo-

—Claude estoy calmada… Ah~ Ojala las vacaciones duraran más… me pregunto cómo será su padre—decía en tono soñador. Claude rodo los ojos, no se podía hacer una idea clara del padre de Sebastián por el hecho de que el pelinegro parecía también una mujer, así que no sabía si el físico lo había sacado de su madre o su padre

Antes de siquiera poder terminar de abrir la puerta la abrieron desde adentro, la boca tanto a Claude como a Valerie casi se les va a al piso por lo que veian y es que esa jodida casa jamás había estado tan terriblemente reluciente, ordenada y limpia –hasta olía como a moras pero no se atrevía a decirlo-. Aparte de todo Sebastián había abierto la puerta como si fuera una especie de mayordomo con todo y una reverencia, invitándoles a pasar

—Esta no es mi casa—dijo Valerie observando todo atónita, ni ella en sus mejores tiempos como ama de casa la había dejado tan reluciente

—Bienvenidos y bueno si es su casa, no fue gran cosa, espero que les guste como quedo todo—decía Sebastián con una sonrisa perfecta en su rostro. Por alguna razón a Claude le parecía extraña esa rectitud tan extrema que estaba mostrando el cuervo. Observo más la casa notando que ya estaba el arbolito de navidad decorado de manera tan perfecta que parecía de las fotos típicas de centro comercial

— ¿Decoraste toda la casa? —pregunto alzando una ceja, limpiándose los lentes, quizás estaba viendo mal

—Sí, limpie la sala, la cocina, el baño, los dos cuartos, me encargue de sacar a un par de ratones que habían debajo de la cama de la Señorita, monte el árbol, lo decore, decore las ventanas, hice galletas de jengibre con la forma de personita como en las películas, un pastel navideño, he hice el té de la merienda—dicho esto tomo una bandeja de la mesa y Valerie estaba al borde del desmayo—Espero que le guste el de Jazmín

—Creo… que me voy a… desmayar…—decía agarrándose de Claude

—También me encargue de ordenar todos los trabajos de sus estudiantes, proyectos y todo lo que había en su estudio—y finalmente Valerie se desmayó, cayendo como plátano al suelo— ¿Dije algo malo?

—No pasa nada solo que toda su vida soñó con tener un mayordomo guapo y todo eso, el que vengas a cumplir su fantasía de un día a otro es como darle un unicornio—decía cargándola—Ayúdame luego te tomas tu bendito te de la tarde

—Hice mini hamburguesas con pollo al curry—ahora Claude era el que se iba a desmayar

.

.

.

—Jamás había probado un té tan bueno… ni un té pero este está perfecto—aseguraba Valerie. Sebastián sonrío dejando la taza en el pequeño plato

—Es costumbre y con ella aprendí a hacerlo bien

—Pareces un mayordomo perfectamente adiestrado—comento Claude que se había tomado casi de solo trago, él no era de la nobleza y no tenía por qué fingirlo. Sebastián apretó un poco la taza entre sus dedos

—No me gusta sentirme inútil—dijo simplemente casi ignorando el comentario del de lentes

—Oh Claude por cierto, tu primo vendrá…—el timbre sonó—…En este mismo segundo—murmuro parpadeando algo sorprendida

—Ugh no puede ser…—lamento Claude y Sebastián se levantó, casi por instinto fue a abrir la puerta—¡No le abras! —chillo tarde pues Sebastián había abierto la puerta

—¡CLAUDE~!—Frente a él paso una especie de rayo amarillo que casi tumba al nombrado de la silla—Cuanto te extrañe, desde que te fuiste a esa escuela de cerebritos no he podido hablar contigo~

—Alois, los celulares, computadoras, Facebook, WhatsApp, Skype… permiten que me veas y hables en caso de que sigas en la edad de piedra—dijo apartando con la mano al rubio que seguía quisquillando cosas con alegría casi infinita

—No es mismo mi Amado Clau… Oye pero quién es este hombre—de repente y con una velocidad que rayaba lo estúpido Alois estaba pegado a Sebastián que el sonrió

—Un gusto en conocerte Alois, soy Sebastián Michaelis—se presentó, antes de decir algo más…

—¡El mejor hombre del mundo! —corto Valerie después de comerse media galleta de jengibre

—Un amigo de la escuela—dijo Claude intentando entender porque ahora su madre parecía la fanática Numero uno de Sebastián

—Para ser de la escuela no parece un Nerd… Y ya decoraron rápido~ y hay galletas~ Ah~ ¡Adoro haber venido para acá este año! —celebraba Alois dando brinquitos de un lado a otro. Antes de darse cuenta ya estaba sentado y con una taza de té al frente, no se dio ni cuenta cuando Sebastián le condujo hasta la mesa

—Estábamos merendando, después organizare las cosas en su respectiva habitación para luego hacer la cena—decía sentado de regreso en su lugar

—¡Es como un mayordomo! ¿Me lo puedo quedar? —pregunto sacando de sabrá dios donde un collar de perro

—Es una persona no mi mascota—dijo Claude haciéndose la idea de ver a Sebastián con el collar y al correa — No se vería nada mal…

Al terminar y antes de que cualquiera hiciera algo se escuchó un maullido y por la ventana entro un gato negro, ligeramente pasadito de peso pero que apenas puso sus patitas en el suelo ya Sebastián le estaba cargando, a Claude se le había olvidado por completo que su gato solía salir cuando le daba la maldita gana y volver cuando tuviera hambre o sueño

—Bueno ya llego el ultimo inquilino de la casa—farfullo Claude rodando los ojos y esperando algo que era inevitable, a ese gato no le gustaba que lo cargaran y terminaba arañando a la persona… o bueno al parecer eso excluía a Sebastián

—Es tan lindo~ Hace tanto que no acariciaba a un gato—decía abrazándolo y acariciándole, el gato en cuestión estaba ronroneando y dejándose querer—¿Cómo se llama?

—Saturn… Tiene 6 años—dijo pensando que al parecer toda la casa estaba amando a Sebastián como si fuera la octava, novena y décima maravilla del mundo. Ese gato glotón jamás se había dejado abrazar y acariciar por nadie, apenas por su madre pero de resto parecía odiar a todos

Y con todo esto Claude determino que esta sería la Navidad más jodidamente anormal que tendría en su vida…

Ficha técnica: Alois Trancy

Nombre: Alois Alexander
Apellido: Trancy Faustus
Estatura: 1.60 Edad: 15
Cumpleaños: 12/4/2002
Color Favorito: Purpura Comida Favorita: Pollo Frito
Profesión a Ejercer: Diseñador
Crush: ? Animal Favorito: Serpientes
Muestra Interés en: Sebastián Michaelis, Claude Faustus
Materia Favorita: Arte Materia Odiada: Física
Facultad: No estudiante Amistades: Claude Faustus