Hola a todas! Gracias por sus comentarios, yo también espero que Winndsinger no se tome a mal que haya puesto su fic, solo quiero permitir que más chicas lean su magnifica historia.
Quizá les parezca un poco lenta, pero créanme vale la pena, porque podremos ver las perspectivas de ambos personajes y divertirnos de lo lindo.
3
REGLA NÚMERO UNO
BPOV
El domingo me la pasé limpiando mi apartamento. Incluso ahora, domingo por la noche, no estoy segura de que fuera lo suficientemente bueno para él. Con todo el dinero que estaba segura que ganaba, seguro que su casa era como una mansión de MTV. Yo sólo tenía una cama tamaño King que compartir. Me gustaría tener otra habitación para él, o por lo menos un sofá cama que pudiera utilizar.
Pero a él no parecía importarle eso de solo una cama cuando se lo mencioné. Una parte de mí estaba realmente entusiasmada de que durmiera a mi lado, pero la idea de que me viera por la mañana hizo que me tensara y comenzara a sudar de miedo. Estoy segura él se ve sexy y perfecto por la mañana... y mi mente alucinó con esa imagen por unos minutos.
Me dijo que lo extrañara, y lo hago. Maldita sea, algo anda muy mal conmigo. Ni siquiera conozco realmente a ese tipo.
Pero esos besos. ¡Demonios!
Tenía su cheque listo, a nombre de C.E. construction, en un sobre encima la de mesa de la cocina, solo la palabra EDWARD escrita en él. Le pedí disculpas de nuevo a mi difunta abuela, esperando que lo entendiera. Incluso imaginaba que mi abuela era una mujer buena onda, si había algo que realmente valía la pena comprar, era esta, y ella lo aprobaba.
Mi padre me había llamado esta mañana con los resultados de la investigación de antecedentes. Edward Cullen es un ciudadano recto, limpio y confiable. Por lo menos en papel. Le dije a Charlie que Rosalie estaba saliendo con él y que sólo quería asegurarme de que estaba bien.
Tengo mucha comida chatarra. Estaba buscando en mis gabinetes, para ver si tenía comida adecuada para mi invitado. Probablemente era el Sr. alimentación saludable, con ese cuerpo suyo. ¡Ay, al diablo! podemos ir a comprar comida mañana en la noche, si quiere algo.
Dios, estoy nerviosa. Había comprado cinco libretas nuevas para empezar a tomar notas y tenía mi grabadora lista con 6 nuevas cintas para grabar las entrevistas. Tenía la esperanza de que pudiera hacer un buen trabajo haciéndole preguntas que no lo insultaran, pero lo llevaran a abrirse a mí.
Ya había visto lo bueno que era para ocultar sus verdaderas emociones, incluso cuando estaba siendo atacado en ese rincón oscuro en Fuego. Dios, era horrible.
Se sintió muy bien enfrentar a esas mujeres, y tener a mis amigas detrás de mí ayudándome fue grandioso, también. Ni siquiera pensé en ello... Solo vi lo que estaban haciéndole y perdí los estribos. Estaba corriendo hacia ellas antes de que supiera lo que estaba sucediendo. Quería salvarlo.
Esa es probablemente, en mi cabeza, la verdadera razón por la que le estoy pagando todo ese dinero por tenerlo aquí... quiero salvarlo.
¿Quiere él ser salvado?
Pero lo que más nos molestó a las tres, fue la manera en que Edward tomó el ataque. Tan tranquilo, tan "no es gran cosa" ... no lo creo ni por un segundo. Se estaba escondiendo. Cubriendo las cosas, poniendo una cara feliz. Quiero quitarle esa cara feliz. Quiero ver al verdadero Edward.
Tomé una buena ducha después de la cena y por alguna razón, me afeité las piernas y cualquier tipo de vello antiestético en cualquier otro lugar en mi cuerpo. ¿Estaba esperando que viera mi cuerpo? No! Sí! No lo sé.
Estaba tan confundida que mi cabeza empezó a latir con fuerza. Me fui a la cama a las 9 de la noche, demasiado cansada mentalmente para preocuparme por otra cosa más.
A la mañana siguiente mi alarma sonó a las 7 am, pero estaba despierta desde las 5:30. No podía dormir. Me sentía como si tuviera 3 años la mañana de Navidad y estuviera esperando a Santa.
Es mayo por lo que el clima es cálido y soleado y la luz del sol llenaba cada espacio aquí. Por supuesto, sólo hay cuatro habitaciones. Mi dormitorio, el baño, la cocina y la sala de estar. Las habitaciones eran de buen tamaño y era un lugarcito acogedor. Si Edward se enojaba conmigo en las próximas dos semanas, no iba a poder perderme aquí. Probablemente tendría que salir un rato para calmarse.
Estaba vestida y preparada a las 6:24. Así que ahora solo había que esperar hasta las 9 para que Edward llegara. Ajusté todo tres veces, limpie un poco más, y mire hacia la ventana varias veces, viendo pasar a extraños. El tiempo parecía arrastrarse.
Casi me quedé dormida otra vez cuando a las 9:34, un toque juguetón llamó a la puerta.
Odio a la gente impuntual.
Me encontré corriendo hacia la puerta, cuando en realidad no debería haberme molestado en pararme. Me pregunté si podría restarle algo a su cheque de veinte grandes si iba a llegar tarde todo el tiempo.
No sabía qué esperar cuando abrí la puerta, pero, ahí estaba él, vestido muy normal, con una camiseta blanca y unos jeans azules, quitándose los lentes de sol negros mientras yo abría la puerta, revelando unos feroces ojos verdes brillantes. Tenía una bolsa de lona colgando sobre su hombro y al verme, su sonrisa se hizo más grande.
No puedo estar enojada con él teniendo esa sonrisa tan deslumbrante. Dios, soy muy fácil.
"Bella". Esperó ahí, "No supe de ti, así que supuse... esperaba... que todo estuviera bien. Hiciste el chequeo sobre mí, ¿verdad?"
"Sí". Esperé a que entrara, "Todo está bien. Adelante, Edward."
"Gracias." Dijo igual de amable como lo fue en el club la otra noche.
"Wow... esto es lindo." Entró, y dijo respetuosamente, mintiendo.
"Bueno, es limpio y cálido." Me encogí de hombros, "Sin bichos. En Nueva York, eso es un palacio."
Se rió en voz baja: "Sí que lo es."
Le di un pequeño tour y me siguió cinco pasos hacía el baño, después, diez pasos hacia atrás para ver el dormitorio y el tour había terminado.
"Sé que es pequeño." Miré hacia abajo, haciendo una mueca, "Si quieres cambiar de opinión... no tenemos que hacer esto."
"Alto". Edward puso su bolsa en el suelo con cuidado y se acerco a mí, movió sus manos sobre mi pelo y me tomó el rostro. Se inclinó, dándome un tierno y húmedo beso, y me dijo en voz baja, "Me gusta estar aquí, Bella."
Maldita sea, que bien huele. Y su boca... ¿cómo logra que sea tan suave todo el tiempo? Su aliento era fresco y sabía a menta... mmmmm.
"¿En serio?" Le pregunté, sin saber por qué.
"Sí". Él miró a los ojos, haciéndome caer como tonta de inmediato, "Aquí es donde tu estás."
Dios, es bueno diciendo sus líneas. Antes de darme cuenta, me estaba besando de nuevo, y mi espalda se apoyaba contra la pared de la sala.
Mi estómago rugió y sus ojos se abrieron, notando mis súper abiertos y avergonzados ojos. Su boca que me besaba sonrió e interrumpió el beso.
"¿Tienes hambre?" ronroneó, fue a la bolsa, saco un par de bolsas de plástico con comida y entró en la cocina, " tengo huevos, queso, cebolla, un poco de tocino... ¿te gustan los omelettes?"
Podría cocinar piedras para desayunar y las comería con gusto, me encantarían.
Me miró con una mirada enérgica en sus ojos. ¿Está actuando de nuevo? Ni siquiera sé decirlo. En un segundo logró ir de Don Juan a Julia Child. [Chef estadounidense muy famosa, las que vieron Julie & Julia seguro entienden la referencia]
"Sí, me encantan los huevos." Le dije mirándolo, maravillada por él. Sería un estudio muy complejo en verdad. Me siento como una científica loca.
Es como... lo que sea que él cree que quiero... se convierte en ello en un instante.
"Bien". Sonrió, "voy a hacerte el mejor omelet que hayas probado, Omelet a la Eduardo". Se rió de su falso acento español apenas terminó la frase.
"Vaya, también cocinas." Dije acercándome y sentándome en el pequeño taburete del mostrador de la cocina, viéndolo familiarizarse con la cocina. Encontró fácilmente una sartén y un tazón y tomo una espátula, preparándolo todo.
"Yo hago de todo". Levantó una ceja sugestivamente, moviéndose como una abejita trabajadora mientras yo le sonreía.
Wow.
"Ah… ¿Sí?" dije provocándolo y sonriendo, con la esperanza de que disminuyera el calor que ya sentía en la boca del estómago, "Entonces, ¿qué hace a tu Omelet a la Eduardo tan especial?"
Se mordió el labio inferior, "Yo". Dijo y rió entre dientes mientras yo le sonreía de nuevo, me gustaba su estilo y confianza. Me gustaría tener cualquiera de esos dos.
No supe que significaba exactamente, pero al mirar mi tv guía, fingiendo que no estaba realmente interesada en lo que estaba haciendo, le vi hacer algo con su camisa.
Volteado rápidamente hacia arriba, vi que se quitó la camiseta y la convirtió en un pequeño delantal, metiendo las mangas cortas en sus jeans, su pecho suave y sin aceite lucía ahora mucho más suave, fácil de ver a la luz del sol. Iba a decirle que se pusiera de nuevo la camisa, pero se estaba poniendo cada vez más caluroso aquí... y mis ojos aun no terminaban de estudiar cada línea y curva en la que podían hundirse
Encendió el fuego debajo de la sartén y arrojó un trozo de mantequilla a la superficie caliente mezclando los huevos en el recipiente. Me echó un vistazo por debajo de sus largas pestañas, y sonrió.
"Respira Bella." Se burló, viendo a través de mi actuación fría e indiferente.
"Estoy respirando". Le dije un poco a la defensiva cuando se volvió de espaldas a mí, cocinando los huevos ahora. Sentí mi cara al rojo vivo. ¡No! no lo hagas, no te ruborices, no te ruborices...
"Oh." Vi su sobre justo delante de mí, "Esto es para ti."
Se lo entregué, sabiendo que este momento era el que me definía como alguien que le pagaba dinero a un prostituto. Casi esperaba que las cámaras de "To Catch a Predator" de NBC aparecieran en cualquier minuto. [To catch a predator es un programa estadounidense donde ponen "señuelos" en sitios de chats buscando adultos que quieran entablar relaciones sexuales con menores de edad.]
Dejando que los huevos se cocinaran en la sartén Edward se volvió hacia mí, tomando el sobre lentamente en su mano, mirándome a la cara, luego, a regañadientes, lo abrió y le echo un pequeño vistazo.
"Gracias, Bella." Dijo simplemente, doblándolo por la mitad y empujándolo en su bolsillo trasero, "No te arrepentirás, te lo prometo."
Regresó a la cocina y observé su espalda, tratando de encontrar algo interesante que decir. Todo lo que salió, sin embargo, fue la verdad.
"Me siento muy rara..." admití: "Nunca antes había pagado a nadie para que viviera conmigo. No es nada personal. De verás... me gustas. Es simplemente extraño para mí. El hacer esto."
"No es gran cosa." me sonrió y me aseguró, "Olvida que me pagas. O no. Lo que te haga sentir bien y cómoda a mi alrededor. La gente compra cosas todos los días, en las tiendas, cosas que necesitan. ¿Cómo es esto diferente? No lo es. No te preocupes, Bella. Sé cómo hacer que te relajes. Será fantástico, confía en mí. "
De alguna manera ya confiaba en él, un poco.
De pronto ya estaba poniendo los huevos en dos platos y dejando uno frente a mí, junto con una tostada con mantequilla y tocino. Me sirvió un vaso de leche, y se acercó al taburete a mi lado.
"¿Puedo?" preguntó.
"Claro". Saqué la silla un poco para él, "Y no hace falta ser tan formal. Ésta es tu casa también ahora y por las próximas 2 semanas. Quiero que te sientas como si estuvieras en tu hogar. ¿Esta bien, Edward? "
"Muy bien. Gracias." Me sonrió con gusto, tomando un mordisco de su tocino.
Comencé a comer y era realmente bueno. Delicioso, con queso y un ligero sabor a cebolla.
Y entonces comenzó a hablarme.
"Así que..." comía mientras me preguntaba: "¿Cuáles son las reglas?"
"¿Reglas?" Le pregunté, dejando el vaso de leche.
"Sí". Se lamió los labios, terminando su tocino incluso antes de tocar los huevos.
"Yo realmente no hice... ninguna regla". Hesité, tratando de pensar en algunas, y quedándome en blanco, "Como dije, soy nueva en esto. ¿Qué tipo de reglas son las que normalmente tienes?"
"Cada quién es diferente." Se encogió de hombros, "Por ejemplo, hay una mujer a la que le gusta que me arrodille desnudo frente a la puerta todas las noches cuando llega a casa del trabajo. Cosas así."
Dios mío, qué humillante. Una vez más, mi estómago se retorcía de compasión por lo que este hombre tenía que pasar.
"No" Lo mire con el ceño fruncido, perdí toda sonrisa de la cara, "No te pediré algo así... No me gustan esas cosas."
Se rió de mí, cuando mis mejillas se tornaron rojas imaginándolo desnudo de rodillas en mi puerta cuando llegara a casa de la escuela. ¿Qué pasa si Rosalie o Alice están conmigo?
Sí, lo sé, nunca dejarían de darme las gracias.
"Vamos, Bella, no hay nada de qué avergonzarse. Seguramente tienes algunas fantasías." Edward me miraba con curiosidad mientras comía con el tenedor ahora, tomando grandes bocados del omelet. Me fije que no picaba la comida, la devoraba.
"Sí, convertirme en psiquiatra." le informé llanamente: "Y después de comer, podemos ir a trabajar, ¿de acuerdo?"
"No lo llames trabajo, Bella, vamos a divertirnos y disfrutar el uno del otro." Dijo con voz ligera.
"Bueno, podemos divertirnos a veces, pero no todo será diversión." Señale, casi había terminado de comer. " Eventualmente habrá preguntas muy difíciles de responder y quiero que sepas que estoy aquí para ti. Nunca te juzgaré o te haré sentir menos, lo prometo. Sólo quiero que seas tan abierto y honesto como puedas. 2 semanas no es tanto tiempo para llegar a conocerte realmente, pero si estás dispuesto a cooperar y ser sincero, creo que podemos lograr algún progreso antes de que nuestro tiempo juntos se termine. "
"Okay, espera..." algo estaba naciendo en él, "Creo que entiendo. Quieres que yo sea tu paciente y tú la psiquiatra. ¿Es eso correcto?"
"Sí". Lo miré como si le hubieran crecido dos cabezas, "Pensé que estaba claro. Te conté sobre esto. En ese cuarto, Despertar, ¿recuerdas?"
Su sonrisa parecía de diversión. "Así puedo ser el pobre paciente adicto al sexo... y tu puedes tratar de curarme de mis perversos hábitos... Me gusta este juego!"
Se inclinó, tratando de besar el lóbulo de mi oreja, casi de pie, listo para comenzar a jugar.
"No, Edward." me queje: "No estoy interpretando un rol. Estoy en la universidad estudiando para ser una psiquiatra. DE VERDAD. Quiero que seas mi sujeto de estudio. Voy a conocerte… tu vida, tu pasado... hablamos de esto la otra noche. "
¿Acaso los hombres siempre no escuchan? Ni siquiera los ardientes hombres medio desnudos?
"¿Eso era real?" preguntó, frunciendo el ceño, "pensé que estabas demasiado asustada para pedirme que fuera tu juguete y que estabas siendo elegante al pedírmelo."
"¿Juguete?" Me sentía más caliente ahora. Lo sabía. Él piensa que está aquí a mi servicio durante dos semanas. ¿Y estoy discutiendo con él, porque…?
"Sí". Se encogió de hombros, mirándome a la cara más de cerca, "¿No quieres jugar conmigo, Bella?"
Perdí el habla en este punto. Incluso ahora mi difunta abuela está diciendo "¡SÍ!" en algún lugar del cosmos, estoy segura.
Mi boca colgaba abierta mientras él se ponía de pie y se inclinaba de nuevo para besar mi cuello. Creo que ha descubierto mi punto débil. Maldita sea, eso se siente muuuy bien. Calor. Mojado. Lengua. Lame. Dientes. Cierra suavemente. Aire caliente.
"Voy a ser un juguete bueno, Bella..." susurró cariñosamente, lamiendo mí vena yugular.
Uhhhh... Sentí que mis ojos rodaban hacia atrás de mi cabeza, pero de algún modo encontré algo de fuerza para resistirme un poco a él, parándome del banquillo y poniendo el mostrador entre nosotros.
Los ojos de Edward parecían un poco tristes, cuando dije: "¿Por favor, Edward? Esto es muy importante para mí, es una parte importante de mi evaluación, por favor… haz esto por mí."
Miró a su alrededor ahora, viendo el sofá y la mesa de café con la grabadora en ella, las cintas en blanco, y mis cuadernos, plumas sobre ellos.
Creo que vi un poco de miedo en su cara cuando se dio cuenta que no estaba bromeando.
Por primera vez no estaba viendo al feliz y despreocupado Edward del club. Esto es bueno... un vistazo al hombre detrás de la máscara.
"Estás diciendo que estoy enfermo" Afirmó, no preguntaba, me miraba dolido.
"¡No!" Traté de dar uno o dos pasos hacia él, "¡Nunca!"
"¿Y quieres analizarme como a un germen bajo el microscopio, es eso?" me preguntó, tirando de la camiseta fuera del pantalón, avergonzado de repente y poniéndosela de nuevo.
¡Rayos!
"No, Edward!" Me obligué a tomar sus brazos desnudos en mis manos mientras miraba su cara, "sólo necesitaba encontrar a una persona interesante para entrevistarla un tiempo, y luego escribir un informe de lo que hubiera descubierto. Eso es todo."
Respiró molesto, pero sin alejarse de mí. "No me gusta esto, Bella." murmuró en voz baja.
"Pero estabas dispuesto a…" Empecé, deteniéndome, viendo en sus ojos una chispa de entendimiento.
"¿Estaba dispuesto a ser tu juguete por 14 días?" terminó por mí, "Sí. Eso es lo que hago, en lo que soy bueno. No me encontraste en una biblioteca, Bella, sabes lo que soy."
"Por favor... me mal interpretas..." le expliqué, odiando la mirada en su rostro. Ya estaba lastimando a mi paciente. Tenía que calmarlo y tranquilizarlo.
"Entiendo que tienes problemas con la confianza." Empecé, "Pero…"
"¿Cómo sabrías eso de mí?" Edward frunció el ceño ante mí, "Tu no sabes nada acerca de mí. No tienes idea de cuales son mis problemas."
Estaba jodida, esto está tan mal, y ni siquiera hemos empezado. ¡Vamos Bella! soluciona este problema ahora.
"Me gustaría, Edward." dije con voz tierna, "Por favor... dame una oportunidad. Por favor, ayúdame. Te necesito. Creo que esto es mucho más fácil que... todo lo que te estoy pidiendo es que hables conmigo. No te pido que hagas nada más. "
Sabía que le estaba pidiendo salir de su zona de confort y podría cerrarse a mí.
"No" se dió cuenta de lo que le estaba pidiendo y me miró con más tristeza, "no puedo... aceptar 20 mil dólares de ti por dos semanas, sólo para hablar. ¿Por qué me pagarías tanto dinero sólo para hacerme algunas preguntas sobre mi infancia? "
"Porque eso es cuanto lo deseo". Admití, cediendo "Lo siento, Edward. Nunca quise hacerte sentir mal o... como un germen. Me gustas mucho y nunca haría eso intencionalmente. Si quieres irte, puedes hacerlo. Pero en verdad espero que te quedes".
Me senté en mi taburete, incapaz de ver más la mirada de cachorrito herido en su rostro. Yo le hacía sentir enfermo. ¡Apesto!. Tal vez debería ser una cajera de banco, o algo donde no pudiera lastimar a la gente [una referencia de la autora un poco rara]. Puse mi cabeza en mis manos, esperando el momento en el que me regresara el cheque.
Después de un largo silencio, Edward finalmente habló.
"Si hago esto...", comenzó, "Tienes que darme el mismo tiempo. Lo que quiero decir es, seré tu paciente... y… tu juguete. Puedes estudiarme y a cambio permíteme... estudiarte a ti. Esa es la única forma en la que puedo quedarme".
Respire profundamente. Si quería que fuera honesto, entonces debo ser sincera con él también.
"Voy a ser totalmente honesta contigo Edward." Dije: "Sí, me siento muy atraída por ti, y sé que lo sabes. No he tenido una gran vida sexual. He estado con una sola persona y duró 33 segundos, apenas si lo recuerdo. Sí, tengo fantasías y sueños y deseos sobre los que no he hecho nada al respecto. Y una gran parte de mí quiere mostrarlos... pero yo... tengo miedo. "
"Voy a ser totalmente honesto contigo, Bella." Me dijo: "Sí, estoy muy (cerró los ojos por un segundo después los abrió) dañado - y sé que tú sabes que no he tenido una gran... vida. He estado con muchas, muchas… mujeres, y no tengo una verdadera conexión con a ellas a menos que haya sexo involucrado. Tengo sueños y deseos sobre los tampoco que he hecho nada al respecto. Y una gran parte de mí quiere compartirlos contigo... pero... también tengo miedo. Yo no... hablo con la gente... sobre MÍ. Nunca. "
"Así que tenemos mucho en común, entonces." Dije mirando de mis sneakers a su tenso rostro, "Muy bien, Edward. Trato hecho. Pero... por favor se paciente conmigo, ¿de acuerdo? Lo que pasa es que me asustas y me deslumbras al mismo tiempo y me pones muy nerviosa. No estoy acostumbrada a estos sentimientos. Tal vez a medida que te conozca más, comenzaré a sentirme más cómoda... a tu alrededor. "
Él sonrió, cruzando los brazos, "Yo te deslumbró?"
"Con frecuencia".
Él sonrió y volvió a relajarse, ronroneando, "Iré lento si tu lo haces."
"De acuerdo." le dije, respirando y sintiéndome mejor sobre nuestro arreglo.
Entonces, mí parte traviesa mostró su lado oscuro y agregó: "Y quítate la camisa. Regla número uno - No uses camisas aquí."
Una sonrisa traviesa apareció en su rostro y yo le di mi propia sonrisa de niña mala. Parecía sorprendido, yo lo estaba también.
"Wow, Bella..." fingió sorpresa quitándose la camisa, "creo que podré ayudarte después de todo."
Se acercó a mí y puso su camisa alrededor de mi cuello como si fuera una bufanda. Me quedé allí, mirando esos ojos intensos, preguntándome qué estaba pasando dentro de él ahora.
"Me gusta la regla número uno." dijo casi en un susurro, acercándose por otro beso, sus dedos curvándose levemente debajo de mi barbilla. Nunca puedo resistirme a sus besos. Eran calientes y sensuales. Pero por encima de todo, la forma en que me hacían sentir. Sexy y hermosa... y deseable, como alguien completamente diferente.
Me estaba creyendo la mentira. Me estaba enamorando como cualquier otra mujer para la que trabajó antes. Necesitaba detener esto y actuar profesionalmente, como una psiquiatra. ¿Un médico se aprovecharía así de su paciente?
Di un paso hacia atrás y rompí el beso, mientras la boca de Edward aun estaba fruncida. Me miró alejarme como si yo hubiera hecho algo malo, pero luego su rostro se tornó rápidamente amable y diabólico, de nuevo.
"Tengo que ir la escuela en un par de horas, así que pensé que sería bueno tener una pequeña sesión antes de irme." Caminé junto a él, hacia la sala de estar. Me senté en el sofá verde y pensé que podía sentarse en la cómoda silla frente a mí. Tenía la primera cinta en blanco en la grabadora, así que cogí mi cuaderno nuevo y abrí la primera página, tomando una pluma.
"¿Te gustaría sentarte, Edward?" le pregunté muy dulcemente, señalando casualmente la silla con mi pluma.
"Pensé que al paciente le tocaba el sofá." Trató de bromear mientras caminaba a la sala de estar.
"¿Quieres el sofá?" Le pregunté.
"Sí". Ya se estaba poniendo un poco difícil, pero no demasiado.
"Bien". Me puse de pie y tomé la silla.
Lo vi moverse lentamente hacia mi sofá. Pensé que se sentaría ahí, pero se acostó boca arriba poniendo una pierna sobre la otra. Su pecho estaba completamente desnudo y me era tan atractivo, odiaba que los hombres tuvieran demasiado vello. Sus fuertes brazos estaban cruzados detrás de su cabeza y cerró los ojos. Sin vello en las axilas tampoco. Perfecto. Me di cuenta de que sus pantalones eran tan bajos en las caderas que podía ver las líneas de su pelvis. ¿Me pregunto si lleva ropa interior? Debería estar en un calendario. Maldita sea, lo estoy haciendo de nuevo.
Sabía lo que estaba tratando de hacer. Distraerme. No iba a funcionar. Mucho.
Nunca más veré mi sofá de la misma manera. Dios, se ve bien acostado ahí.
"Estoy listo Dra. Bella". Dijo con voz calmada, "Puede hacer lo que quiera con mi cerebro... y después, mi cuerpo. Aunque creo que puede disfrutar de uno más que del otro."
Rió y me miró a escondidas como un niño pequeño. No pude evitar sonreírle. Es tan lindo cuando se ríe.
"Está bien." Empecé, presionando el botón de grabar y diciendo: "Edward Cullen - Sesión uno"
"Sólo Edward." dijo con firmeza: "Edward... ¿de acuerdo?"
No parecía sentirse insultado, simplemente pidiéndolo.
"Muy bien, Edward - Primera sesión". Corregí: "Te molesta cuando utilizo tu apellido?"
"No tengo apellido cuando estoy trabajando." Todavía usaba una voz agradable, mirando al techo.
Asuntos familiares.
"¿Tienes familia?" Le pregunté.
Cerró los ojos y supe que ya le estaba costando trabajo.
"No, llegué aquí en una nave espacial cuando tenía tres años." Dijo destilando sarcasmo.
"Edward..." me reí.
"Mis padres sabían que mi planeta iba a explotar así que me pusieron en esta pequeña nave..." continuó, sonriendo un poco, sus ojos mirando hacia mí.
Tengo que ser paciente y comprensiva con él. Estaba tratando.
Evasivo.
Esperé, sin decir nada hasta que decidió volver a hablar. Todavía tenía el cheque en su bolsillo trasero. Quería traer eso a colación, pero no lo hice. Tengo que dejar que venga a mí.
"Sí, tenía una familia." dijo en voz baja, los ojos cerrados de nuevo.
"Tenías..." repetí, "¿Qué pasó con ellos?"
"Nada." Dio un pequeño suspiro, "quiero decir... no sé. Ya no los veo."
Eso no me sorprendió.
"¿Saben que... trabajas en Fuego?" Le pregunté, deseando que sonara más como una conversación real y no sólo como un interrogatorio. Por eso necesitaba estas tareas. Tenía que mejorar en esto. Practicar sería la única manera de hacerlo mejor.
"No" mantuvo los ojos cerrados, "No lo creo. Empecé a trabajar ahí después de que perdí contacto con ellos."
Hmm. Otra cosa lo separó de su familia. Interesante.
"Edward..." Me gustaba usar su nombre, quería que se sintiera cómodo hablando conmigo, "¿Qué fue lo que causó que dejaras de hablar con tu familia?"
"¿Puedo hacerte… algunas preguntas... después de contestar una de las tuyas?" me miró, esos ojos suyos... ¿podría decirle que no a alguna cosa que quisiera?
¿Es profesional? Los pacientes no llegan a hacer a sus médicos preguntas personales.
"¿Por favor?" añadió.
Dios.
"Muy bien, Edward."
"Mi familia - mi madre y mi padre, son muy ricos... y muy fríos." dijo: "Nunca estuvieron mientras yo crecía. Siempre estaban demasiado ocupados. No tenía hermanos, ni hermanas. Me hice más cercano al personal de la casa que a ellos. Pero me acostumbré a eso. Entonces, cuando fui a la universidad, conocí a una chica que no les gustaba, no la aprobaban. No creo que les gustara nadie, ni siquiera ellos mismos. Me dijeron que era ella o ellos. Y tuve que elegir. La elegí a ella. "
Se detuvo y luego se volcó sobre su estómago, haciendo gala de su buen trasero, un poco apretado en su prisión ajustada de mezclilla.
"Mi turno". Me sonrió, mirándome de arriba abajo.
"Está bien." Sonreí, contenta de que ahora parecía más relajado.
"¿Alguna vez has tenido un orgasmo?" me preguntó directo, como si me preguntara el número de mis zapatos.
"¡Dios!" Me volví de color rojo brillante y lo sabía. Él sonrió, le gustaba que me avergonzara.
"¿Qué?" preguntó inocentemente, "Es una cuestión de sí o no, pensé que era fácil."
Él podría pensar eso.
"No" dije simplemente y él bajo su mirada un poco. Estaba mirando mi cuerpo ahora. ¡Mierda!
Levanté mi cuaderno abierto un poco, con la esperanza de ocultar lo que estaba mirando.
"Así que..." Fui a mi siguiente pregunta: "Cuando tus padres vieron que elegiste a esta mujer, ellos, simplemente... te echaron de casa?"
"De casa, del colegio, del dinero, todo." Edward dijo, mirando a través de la sala ahora, pero yo sabía que en su cabeza, los veía a ellos.
"Están muertos para mí." Dijo que después de un momento, "¿No podemos hablar de otra cosa, por favor? Nunca fueron una parte real de mi vida. No los extraño."
"Pero puedo ver que te molesta." dije suavemente, "¿Alguna vez has tratado de tener algún contacto con ellos desde esa discusión?
Se pellizcó el puente de la nariz y miró hacia abajo en el sofá. Esperé, sin decir nada hasta que él levantó la cabeza y dijo: "Una vez".
Empecé a hablar de nuevo, pero me interrumpió bruscamente: "Y no hablaré de eso ahora, así que no preguntes."
Nunca fueron una parte real de su vida, dice él. ¡Oh, no… sólo son el cuchillo que sale de su corazón, ¡no son importantes!
Ser rechazado en una edad tan temprana... y abandonado a lo largo de su infancia. ¿Significa eso que nunca llegó a terminar la universidad, entonces?
Sus padres sin duda le hicieron mucho daño.
Él no había aprendido el amor de ellos. Tal vez, en parte, es por eso le es tan difícil mostrar amor por otros.
Era su turno para preguntarme algo. Tenía la sensación de que esta pregunta sería más difícil.
"Dime una de tus fantasías." Su voz destilaba sensualidad y su mirada ahora era sexy, esperando.
Puso sus brazos debajo de su barbilla y me sonrió cuando comencé a tratar de hablar. ¿Está jugando conmigo o realmente quiere saber?
"Ummm..." Sentí mi rostro caliente otra vez: "Tengo algunos problemas de abandono, lo sé. Mi padre se divorció de mi mamá cuando yo tenía 3 años, así que... Tengo algunas fantasías... oscuras."
"Ooooh, bien!" Edward no tenía miedo de esto "Continua. Y dejar de hablar como psiquiatra, por favor."
¿Por qué estoy tendiéndole mi alma a este tipo? Incluso mis mejores amigas no conocían mis fantasías secretas más oscuras.
"Bueno, tengo esta, como fantasía de que soy... forzada." Miré a mi cuaderno, con miedo de mirarlo a la cara.
"La fantasía de violación". Dijo todavía sin miedo y sonriente: "¿Cómo?"
Tragué saliva y me encogí de hombros, "Algunas fantasías diferentes. A veces sueño que llegó a casa y me toman por detrás. A veces voy caminando a casa y alguien me agarra por detrás y me arroja a una camioneta o algo... así."
Sentí como si me hubiera tomado 30 años decir esas pocas frases. Empezaba a ver cómo se sintió Edward al responder a mis preguntas. Tal vez ese es su plan, mostrarme lo que se siente, estar en el banquillo. Es muy inteligente.
"Pareces que te gusta la idea de ser tomada por detrás." Bromeó con el rostro todavía descansando sobre los fornidos brazos, su sonrisa seguía ahí sin darme alguna razón para sentir vergüenza.
"De regreso a mi pregunta." Le recordé, ruborizada y tratando de mantener mi cara seria.
"Dispara". Se quedó mirando fijamente hacia mí, preparado.
"Háblame de la chica que conociste en la universidad..." Decidí alejarme de sus padres por un rato.
"¿Por qué?" parecía un poco tenso de nuevo.
"Bueno, es obvio que significaba algo para ti." Le dije: "Renunciaste a todo para estar con ella. ¿La amabas?"
Él me miró con una expresión dura.
"No, simplemente me gustaba el olor de su perfume." Evitó mi pregunta de nuevo con un comentario sarcástico, levantando el rostro de sus brazos.
"Está bien." Coincidí."... Entonces la amabas."
Esto es bueno, siento que ya estoy llegando a conocerlo mejor, a pesar de que no está cediendo fácilmente.
No discutió mi declaración. Había amado a alguien. Pero ahora estaba solo aparentemente, y era un bailarín de striptease, prostituyéndose. Algo horrible debe haber pasado. No puedo preguntar eso en la primera sesión. Es demasiado pronto.
"¿Puedo preguntarte su nombre?" Le pregunte lentamente.
Dudó. Algo muy profundo estaba pasando dentro de sus ojos, y miró hacia otro lado. Lo que sea que haya pasado debe haber sido terrible. Ni siquiera puede decirme su nombre. Yo sólo esperaba, sin presionar.
Minutos más tarde, él me miró con verdadero dolor en los ojos y exhaló: "no puedo".
"Está bien, no tienes que decirlo." Le aseguré con mi voz y sonriendo.
"Lo siento, Bella." Respiró otra vez, mirando sus manos abiertas levemente avergonzado.
"Está bien." Dije de nuevo, con el mismo cuidado que antes, "Lo estás haciendo muy bien. Sé que esto es duro. Aprecio que estés hablando conmigo."
Esto pareció hacerlo sentir mejor y exhaló un profundo suspiro, relajando su cuerpo de nuevo.
"¿Me toca a mí?" me preguntó, sin saber ahora, ya que no pudo responder a mi última pregunta.
"Adelante". Le dije.
"¿Alguna vez soñaste con ser atada?" preguntó, sonriendo dulcemente, siempre yendo al punto de las cosas.
"Con frecuencia". Decidí confesar. Esto era común por lo que no me importó responder. Era eso, o estar con Edward me hacía más valiente de lo habitual.
"Bella..." ronroneó Edward con deleite: "Nos vamos divertir tanto en mi tiempo..."
Me sonrojé y sonreí al mismo tiempo, cansada de hacerme la rígida y profesional. Me di cuenta de que con Edward, mientras más abierta fuera con él, más confiaría en mí y me dejaría entrar un poco más.
Traté de concentrarme en que más preguntarle, pero todo en lo que podía pensar ahora era en Edward atándome.
Antes de que pudiera detenerme, pregunte: "¿Alguna vez te han atado?"
"Con frecuencia". Utilizó mis palabra sin perder el ritmo, su sonrisa de ensueño seguía jugando en sus labios brillantes y húmedos.
Wow. Me gustaría poder escuchar algunas de esas historias. Espera, puedo, si quiere hablar de ello.
"¿En serio?" Le pregunté, dije mi cara estaba arrugada: "¿Cómo es?"
Se encogió de hombros, sonriendo ligeramente, "Todo depende de quién te esté amarrando. Si estás con una persona enojada, violenta, va a doler. Si estás con una persona sexual, ardiente, es muy agradable, en realidad. A veces todo lo que quieren es la ilusión de que estás indefenso y atado. Al igual que en la jaula de vampiros. Puedo soltar en mis manos de los grilletes cuando quiera y todo el mundo lo ve. Pero mientras simule que no puedo liberarme y grito y lucho un poco, obtienen su fantasía. "
"¿Y dejas que personas enojadas o violentas te aten? "Le pregunté sin pensar.
"La paga es muy buena." Dijo rotundamente.
"Pero podrían hacerte daño." Le dije un poco más fuerte, tratando de calmar mi voz. De repente, tuve miedo por él y quería hacerle entrar en razón.
"Ellos me hacen daño, ese es el punto." Dijo sin comprender.
"¿Y qué pasa si se sale de control y alguien te hiciera daño gravemente?" Le pregunté en voz alta.
"Tengo un agente". Informó: "Ella sabe donde son mis trabajos y cuándo. Si algo me pasa, lo sabría y vendría por mi."
"¿Cómo te lastiman?" Le pregunté, sintiéndome muy protectora de él ahora.
"Hay muchas maneras de torturar a un esclavo, Bella." Se encogió de hombros, moviendo la cabeza un poco, "podría seguir por siempre. Sin embargo, algunos son... el látigo, la vara, el juego de agujas, electricidad, fuego, pinzas en los pezones..."
"Whoa, espera." alcé una mano, " ¿electricidad?"
"No es lo que estás pensando." Él sonrió, "Hay diferentes máquinas pequeñas ahora. Algunas de ellas tienen pequeños parches adhesivos que se colocan sobre la piel en diferentes lugares y, tienen un pequeño disco con el que la mujer puede controlar la intensidad... Luego presiona un botón para obtener una pequeña descarga".
"Dios, Edward..." Me estremecí sólo de pensar en ello.
"Está bien." Sonrió, "No deja marcas ni nada. No hay daño permanente."
No, sólo daño mental. No es gran cosa.
"¡Ey, hiciste un montón de preguntas, creo que es mi turno." Me recordó con una gran sonrisa.
"Oh, sí, lo siento." Olvidé nuestro acuerdo por un minuto. Dios, ya me está importando y mucho. No se supone que debería involucrarme tanto con un paciente. Estoy arruinando esta tarea.
"¿Te gusta el dolor?" Edward me preguntó, tratando de averiguar lo que me gustaba, lo que quiero que él me haga.
"No" Le dije terminante, "No quiero que me electrocuten, ni nada de eso."
"No, no." Se rió de mí: "No te haría eso. Te lo dije, sólo voy a hacer lo que quieres que haga. Quise decir, dolor leve. ¿Alguna vez has querido que te nalgueen un poco? ¡ligeramente!"
"No lo sé..." Me sentí acalorada de nuevo, "Quizás".
Esto hizo sonreír a Edward. Veo algo de azotes en mi futuro. Algo dentro de mí estaba realmente feliz por eso. Sentí que mi corazón latía con emoción.
"Me doy cuenta de que estás bien cuando hablamos de sexo." Dije cuando él me miraba divertido: "Pero cuando te hago preguntas personales te es más difícil hablar."
"Eso no es una pregunta." Dijo en voz baja, con los ojos fijos en mí.
"Está bien." Mordí la tapa de la pluma, "¿Encuentras... más fácil soportar el dolor físico que…
el dolor emocional?"
Creo que estaba tras algo aquí.
Parecía que estaba pensando sobre sí mismo cuando finalmente dijo: "Déjame ponerlo de esta manera - si tuviera que elegir entre hablar con mis padres otra vez o ser atravesado por todo el cuerpo con agujas..."
Hubo una breve pausa.
"Escogería las agujas". Dijo, su voz como el hielo, "Haz con eso lo que quieras."
Dios, le han clavado agujas. Es un hombre muy triste, eso está claro. No estoy segura si puedo hacer algo para ayudarlo. Pero quiero.
Y ahora, esto ya no es sobre mi calificación. En verdad quiero ayudarlo. Ayudarlo a dejar de hacer lo que está haciendo y tener una vida mejor. Se ha convertido en mi nueva misión.
Sonó un fuerte golpe en la puerta y salté por la súbita interrupción. Edward no se inmutó ni movió lo más mínimo, sólo para lanzar sus ojos a la puerta y luego a mí.
"¿Quieres que abra?" -preguntó, empezando a ponerse de pie.
Vi el reloj, era casi la hora de irme a la escuela. Sabía que eran Rosalie y Alice que venían por mí como de costumbre, para ir a clases. Una sonrisa diabólica se dibujo en mis labios y dije: "Sí, gracias Edward."
Él sonrió y me guiñó un ojo, regresando a la modalidad del club, se mordió el labio inferior, y abrió la puerta a medias, viendo a mis amigas y revelando lo suficiente de él como para que pudieran echarle un buen vistazo.
Levantando su brazo sobre la puerta, les sonrió y dijo sensualmente: "Hola de nuevo."
Yo estaba tratando de no reírme en mi silla, deseando poder ver sus caras. No les había dicho que estaría aquí hoy. Sería una sorpresa para ellas, ver a Edward medio desnudo, abriendo mi puerta.
Sólo oí un conjuntos voces jadeantes y ahogadas en el pasillo.
Oí a Alice soltando "Es el departamento correcto..., sí, ¿está Bella aquí?"
Oh, genial. La pobre Alice pensó por un segundo que estaba en el apartamento equivocado. ¡Tan sólo he vivido aquí durante 3 años!
"Bueno, sí, pero está muy cansada." La voz de Edward era como sexo derretido, "Y no estoy seguro de haber terminado con ella todavía."
¡Pequeño demonio!.
Corrí a la puerta antes de que les dijera a mis amigas que no iba a ir a la escuela hoy. Tengo que ir, necesito un pequeño respiro de Edward, ya me estaba doblegando, muy hábilmente.
La escuela sería el único lugar donde podría aclarar mi mente y hablar con mis amigas acerca de qué diablos debo hacer. Oh Dios, este arreglo que hice. Cuando llegue a casa más tarde, sería su turno de hacerse cargo de nuestras actividades. ¿Qué voy a hacer?
"Hola chicas". Agarré el pomo y tire de él completamente, viendo a Edward sonreírme y alejarse de la puerta.
"Entren" Les dije. Siempre entraban un rato para charlar antes de ponernos en marcha.
"Uh, hola Bella." dijo Rosalie, un poco venenosa mientras entraban un poco.
Edward estaba en la cocina, tomando los platos y cubiertos usados de la mesa, y comenzó a lavarlos sin decir una palabra.
¡Dios! Eso es sexy. Un hombre lavando los platos sin que se le pida. Y con ese torso desnudo... Me gustaría que se mojara y se llenara de jabón por accidente. Casi olvido que mi amigas estaban aquí hasta que Alice empezó a hablar.
"Hey, Rose." Me senté en un taburete del mostrador de la cocina, pues no quería perder la vista de mi nuevo lavavajillas.
Alice dio la vuelta a mi lado de la barra, ocultándose de la vista de Edward y golpeó fuerte mi brazo, su boca forman la palabra "WOW!"
Sus manos se agitaban alrededor de su cabeza en silencio gritándome mientras yo me reía. Rosalie estaba mirando a Edward también, especialmente a la zona de su entrepierna, a juzgar por la dirección de sus ojos.
Estoy segura de que Edward notó la falta de plática, pero no actuó de manera extraña en absoluto. Se acercó a nosotras, al otro lado del mostrador con trapo sobre un hombro, "¿Quieren algo de comer... o beber? Puedo preparar algo muy rápido si lo desean."
Me miró, Rosalie y Alice, esperando una respuesta. Este hombre mi iba a echar a perder en serio.
Rosalie le sonrió ahora como si su esposo acabara de volver de la guerra. Le di una patada en el tobillo para despertarla.
"Oh, no, estoy bien." Se enderezó, parecía nerviosa.
"No, gracias." Alice le sonrío. "Ya comí."
"Bueno, si cambian de opinión, simplemente silben". Les guiñó un ojo y volvió a la esquina de la habitación, fuera de la vista, el agua sonó de nuevo mientras lavaba la sartén.
Estaba tarareando para sí en voz baja, no se entrometía en nuestra silenciosa conversación. La melodía era hermosa, por no hablar de su voz profundamente erótica.
Alice hizo un círculo alrededor de nosotras tres con el dedo e indicó a la puerta. Quería hacerme pedazos o felicitarme afuera, por lo que parecía.
Asentí con la cabeza y fui a buscar mi bolso, llevando mi cuaderno conmigo. Agarré mi bolso y saqué la llave de mi puerta de mi llavero, dándole vueltas al aro de metal redondo hasta que se soltó.
Les hice señas con la mano, diciéndoles que salieran.
Comenzaron a caminar hacía el área de la cocina, delante de mí, comportándose extra dulces ahora que estaban en el campo de visión de Edward.
"Edward, nos vamos a la escuela." Me obligué a decir algo en voz alta. El agua dejo de caer y cuando entré en la cocina caminaba hacia nosotras, secándose las perfectas manos con la toalla que estaba felizmente colgada sobre su hombro desnudo hace un momento.
"Fue agradable verlas de nuevo." Sonrió a las chicas con las manos en sus caderas, "La próxima vez deben quedarse más tiempo."
Encantador. Diablos, es bueno.
Ambas se rieron y tropezaron con la puerta, al parecer se les olvidó cómo usar una perilla en presencia de Edward. Jugó al perfecto caballero, diciendo: "Permítanme, por favor." Y abrió la puerta para ellas.
Debe pensar que las mujeres son retrasadas sí todas actúan así cuando les habla.
Alice y Rosalie cruzaron por la puerta, esperándome en el pasillo. Ahora que yo estaba frente a Edward, entregándole la llave.
"Esta es la llave de la casa en caso de que quieras salir." Empecé: "Yo tengo otra para que puedas usar esta todo el tiempo que estés aquí."
"Está bien." Tenía una expresión agradable en su rostro mientras me escuchaba, la tomó y la metió en el bolsillo delantero de sus jeans.
"Y... siéntete como tu casa." Repetí, en verdad deseaba que se sintiera a gusto aquí. Por la forma en que se recostó en el sofá tal vez estaba preocupándome sin necesidad.
"Haz lo que quieras." Señale con la mano el apartamento, sin saber por qué, y deje caer la mano a mi lado, "Estaré en casa alrededor de las cuatro. Si hay algo que necesites, como comida, solo hazme una lista y la traeré. "
¿Qué más? Sentía que dejaba a un niño solo aquí todo el día. Tengo que parar. Es un hombre, ¿Incluso mayor que yo! No es un idiota, va a estar bien. Solo déjalo ya.
El borde de su boca se curvó hacía arriba mientras yo divagaba. Lo estaba divirtiendo ahora.
"Dejé mi número de celular en la mesita cerca del teléfono si necesitas llamarme." Le informe. Sí, eso va a suceder.
"Todo va a estar bien, Bella." Me aseguró, "No te preocupes".
Bajó la voz para que sólo él y yo pudiéramos escuchar y se inclinó, cerca de mi oído, agregando: "Sé que amas preocuparte, pero no lo hagas. Una cosa que voy a enseñarte es cómo relajarte. "
Se enderezó y me dio esa sonrisa torcida maravillosa.
"Uhh... bien, entonces." No podía pensar en una respuesta ingeniosa, "Te veré... a las cuatro."
Se quedó ahí, sonriéndome, sin decir nada.
"Adiós Edward." Sentí que mis ojos se humedecieron un poco, sin saber por qué. En el fondo me preguntaba si iba a estar aquí cuando llegara a casa. ¿Me estaba engañando? Tal vez no le gustaron mis preguntas de hace rato y no quiere estar más aquí. Tal vez...
Caminé hacia la puerta, con la mochila al hombro, cuando dijo, "Bella" un poco fuerte, no enojado, simplemente actuando como si hubiera olvidado algo.
"¿Sí?" Me detuve y me volví hacia él.
Alice y Rosalie estaban de pie justo delante del umbral de la puerta, los ojos pegados a nosotros.
"Ven aquí". Dijo tentador.
Me acerqué a él, sintiendo mi sangre acelerarse y mi corazón palpitando con fuerza en mi pecho, preguntándome si quería lo que yo creía que quería. Todavía no estaba acostumbrada a esto, tener la atención de un hombre tan delicioso. O cualquier hombre, en ese caso.
"Discúlpenos señoritas." Edward aun actuado correctamente, cerró sólo un poco la puerta, para escondernos de su vista momentáneamente.
Eché un vistazo a ellas mientras quedaban ocultas por la puerta y mire sus radiantes ojos verdes.
"Sigues tratando de alejarte de mí sin despedirte. No me gusta". Ronroneó él, actuando dolido mientras me tomaba de los brazos y llevando mi boca hasta la suya, abierta y hambrienta.
El beso fue un poco brusco, pero increíble! Sus labios tenían que ser los más brillantes, cálidos y húmedos en Estados Unidos. Aun no podía superarlo. El débil sabor del omelette de Edward y el tocino, mezclado con un poco de menta verde que bailaba hacia mi boca mientras yo le devolvía el beso, tratando de igualar su energía y entusiasmo.
Estoy segura de que Rosalie y Alice podía oír el sonido de nuestros besos ahí afuera, pero me olvidé de ellas. Y todo lo que había en el mundo éramos él y yo.
Sin previo aviso, soltó mis brazos y mi cuerpo descendió un poco, mi boca perdió demasiado pronto la suya.
"!Ve! aprende algo." Abrió la puerta para mí y apoyó su mejilla contra el borde de ella, sonriéndome como si fuera la mujer más hermosa que hubiera visto nunca.
Abuela, gracias por la herencia. No tenía idea de que el dinero podría comprar algo como ESTO, pero estaba tan satisfecha con mi compra hasta ahora. ¡Y este era solo el primer día!
De inmediato me odié por pensar en Edward de esa manera. Soy tan mala como las perras que lo lastiman y lo hacen arrodillarse desnudo en la puerta cuando llegan. Realmente tengo algunos rincones oscuros dentro de mí. Siempre lo he sabido, pero con Edward aquí, estoy más consciente de ellos.
Lo curioso, sin embargo es que me enoja tanto cuando pienso en otras personas usando o dañando a Edward. Decidí que haría algunas notas sobre ello más tarde.
"Alguna instrucción especial para mí antes de irte?" -preguntó, la maravillosa sonrisa sexy todavía en su rostro. Sus expresiones se ven tan reales, nada falsas en absoluto. Es un actor muy bueno, tengo que admitirlo.
"Uhhh... no". Me sonrojé un poco, y lo imaginé desnudo y de rodillas delante de mí, "Solo... haz lo que quieras."
¿Por qué sigo repitiendo lo mismo? Tengo que irme.
"Como quieras". Su voz hizo que los dedos de mis pies hormiguearan.
"Adiós". Me ruboricé como una niña de cinco años.
"Adiós". Hizo que su voz sonara como la de un niño de cinco años.
Me obligue a caminar y no mirar hacia atrás. No oí cerrarse la puerta hasta que estuve bajando las escaleras, hacia la puerta de entrada que conducía afuera.
¿Estaba viéndome irme? Dios, ¿Estaba mirando mi trasero, no?
Aquí viene.
"Joder, ¡Bella!" Alice se puso frente a mí en cuanto salimos a la tarde cálida y luminosa, en una calle de la ruidosa ciudad, llena de gente que caminaba, llena de comercios, pizzerías y tiendas.
"¿Qué está haciendo ahí, lavando tus platos?" Rosalie escupió en voz alta, "¿Dormiste con él anoche?"
"¡NO!" -Grité, caminando rápido, sosteniendo mi bolsa protectoramente, "Llegó esta mañana."
"Ah, llego, ¿eh?" Alice dijo burlándose de mí, soltaba pequeñas risas tontas, caminando a mi izquierda y Rosalie a mi derecha.
"TSK." [es algo así como una expresión o sonido que hacen para desaprobar algo] Las miré con reproche "No es nada de eso, sucias! LLEGÒ esta mañana. Accedió a ser mi tema y tuvimos una entrevista antes de que ustedes llegaran."
"¿Hace entrevistas sin camisa?" Rosalie me miró, "Entonces, ¿por qué dijo que estabas cansada y que no había terminado contigo?"
"¡Duh!" rodé mis ojos, "¡Estaba jugando con ustedes! Le gusta hacer eso. Él es así."
"¡Oh mira! ¡ya lo conoce!" Alice soltó una risita: "¡Eso es tan lindo!"
"¡Te estaba besando!" Rosalie recordó, "Las dos lo escuchamos. ¿O nos va a decir que solo te estaba dando un poco de oxígeno para las próximos tres horas en caso de que se te agotara?"
Alice soltó una risita. "¡Tal vez estaba revisando sus dientes con la lengua!"
"¡Ustedes son tan asquerosas!" Mire a ambos lados de la calle y la crucé, corriendo mientras los coches comenzaban a acercarse a nosotras.
Logamos cruzar con vida, ni siquiera pensándolo dos veces, y la conversación continuó.
"No te culpamos, Bella." Alice dijo, poniéndonos en marcha por la tranquila calle hacia la escuela, "Ésta que arde y es muy agradable, pero tu fuiste la primera en decir que no debíamos salir con un stripper. Oh, Dios mío, sin duda tu padre te matará"
Rosalie soltó una carcajada. "Me encantaría ver que esa CENA pasara."
"No estamos saliendo". Estaba dispuesta a confesarlo, sólo a ellas.
"Vengan aquí". Les hice un gesto con la cabeza, caminando hacia atrás de un edificio donde era tranquilo y privado.
Estaban conmigo en el momento en que me incline y dije en voz baja, "Ambas tienen que jurar por Dios que no van a repetir lo que les voy a decir."
"¡Lo juramos!" la lengua de Alice estaba en el suelo.
"Rosalie". La miré con severidad.
"Sí, lo juro." Se veía molesta, pero interesada.
"Está bien." Tomé aliento, "Le pagué. Para que viviera en mi apartamento conmigo. Y ser mi tema. Por las próximas dos semanas."
Y para ser mi juguete.
Pero no les dije esa parte.
"Oh ¡Dios!" Alice sonrió, saltando de arriba a abajo, con las manos en su pelo.
"¡No es cierto!" Rosalie ahora parecía un poco sorprendía y dijo: "¿Cuánto?"
"Mi herencia". Admití, mirando hacia abajo por un segundo.
"¿Veinte mil dólares?" Alice casi gritó.
"¡¿Te quieres callar?" Hice una mueca, mirando a nuestro alrededor.
"Espera". Rosalie levantó una mano con perfectamente manicura, "¿Sólo para responder a algunas preguntas te está cobrando veinte mil dólares? Te están estafando completamente".
Alice dijo ahora, "Deberías habernos llamado para ayudarte a cerrar el trato. Es indignante, Bella."
"Bueno, resulta que..." dije tragando y mordiéndome el labio inferior, "Él pensó que yo lo había contratado para otra cosa. Supongo que no me explique bien, o él no me escucho bien por la música o algo... pero... él piensa que lo contraté para... sexo".
Las bocas de Rosalie y Alice se abrieron de par en par y me encogí de hombros, esperando escuchar lo que dirían a continuación.
"Bueno, digan algo!" Finalmente les ordene: "Lo corregí esta mañana o algo así. Él sabe ahora que es mi tema de estudio, pero también sigue pensando que es mi... juguete".
"¿JUGUETE?" Rosalie se volvió de color rojo brillante.
"Así se llama a si mismo". Le dije con tristeza, sintiendo que mi estómago se hundía de nuevo, recordando el dolor, que me había contado, que sufría a manos de las mujeres. No es de extrañar que no pudiera confiar en nosotras y porque sentía tanto miedo de exponerse a mí.
Las dos se estaban riendo y al instante enfurecí.
"No se RÌAN!" Les grite, mirándolas molesta, "No se atrevan a reírse de él!"
"No me estoy riendo de él, me estoy riendo de ti!" Rosalie señaló: "Estás en serios problemas".
"Lo sé. "
"¿Qué piensas hacer?" Rosalie preguntó además, "¿Dormir con él?"
"No" Dije, y después: "No SÉ!"
Agarré mi largo cabello y tiré de él, mis emociones estaban descontroladas. Sentí lágrimas inundando en mis ojos.
"Bueno, si lo haces, es mejor que uses condones!" dijo Alice: " Es mejor que compres cuando vayas de regreso a casa - Grandes"
"Ella ni siquiera sabe cómo comprar condones." Rosalie miró a Alice, y después a mí, "Te ayudaremos, Bella. Sin embargo, date cuenta de esto, no tienes nada experiencia. No tienes idea de lo que estás haciendo."
"Bueno, entonces, él puede enseñarme algunas cosas." Dije revelando que tal vez quería jugar con Edward un poco. En realidad, mucho.
"¡Oh Dios, VAS a dormir con él!" Alice se cubrió la boca con ambas manos.
"BELLA!" Los ojos de Rosalie se iluminaron, "¿Podemos jugar con él, también?"
Alice se levantó de un salto, casi chillando, mientras Rosalie le decía que se callara para poder obtener permiso.
"¡No, no, no!" Me encogí, "No creo que eso sea una buena idea. No quiero pedirle que haga... ese tipo de cosas."
"Oh, lo haría." Rosalie parecía frustrada ahora, "Vamos, al menos puedes preguntarle."
"¡Tenemos que irnos, vamos a llegar tarde!" Evité sus preguntas y me fui corriendo hacia la clase, escuchándolas tras de mí, rogándome permiso.
))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))9999
Jeje, ¿Qué tal? ¿Les gustó? Ay! ay! Tengo una imaginación muy vivida y eso de imaginarme a Edward con mirada coqueta recostado sobre el sofà pone una sonrisa en mi rostro n_n
¡Que opinan? ¿Creen que Rosalie y Alice podrán jugar con Edward?
Las veré en el siguiente capitulo.
