Aquí de nuevo la actualización del mes. No es demás agradecer por el apoyo que me han demostrado al decirme que les gusta está historia. Un abrazo y un beso!
Paso 3
Los pétalos de cerezo danzando en el aire con el viento, la primavera ha llegado y con ello el primer día de clases en el instituto, el segundo año para Sakura ha comenzado.
-¡Me he quedado dormida!- Levantándose frenéticamente de la cama, empujando el reloj con las manecillas indicando que efectivamente, es muy tarde.- ¡No, no, no! ¡Mi uniforme! ¿Dónde está?
Mientras que por otro lado de la casa, específicamente en la mensa están dos jóvenes tomando el desayuno escuchando todo el alboroto de la adolescente de arriba.
-Se ha quedado dormida otra vez.- Dice amablemente Yukito, con ahora 22 años dándole un sorbo a su café.
-No me sorprende en lo más mínimo, todos los años es lo mismo, sino es que todos los días.- Por otro lado está Shaoran, de 22 años, leyendo el periódico.
-¿Irás a la universidad hoy Li?
-A la maestría nada más y después a la editorial. Hoy checan mi manuscrito.- Sonríe dándole un sorbo a su café, como su medio hermano.
Shaoran Li, con 22 años ha terminado la Universidad con la Licenciatura en literatura, buscando ahora la maestría de novelista, su sueño más grande siempre fue el ser escritor.
-¡Eso es fantástico Li! Estoy seguro que lo conseguiras y pronto publicaras tu nuevo libro.
-Gracias Yuki, no hay nada mejor que—
-¡Enserio!- Interrumpe la voz femenina y animada.- ¿Ya publicaras tu libro Li?- Dice colgada Sakura del respaldo de su silla con una tostada en su boca que saco mágicamente.
-Come primero.- Dice neutral.- Se te hace tarde, niña.
Con el unifome puesto y su cabello suelto, Sakura ha crecido. 16 años pronto a cumplirse el sábado. Una jovencita floreciendo. Alegre y amable dejando crecer su cabellera por debajo de los hombros.
-Ya no soy una niña, pronto tendré 16 años.- Dice sentándose molesta por ser ignorada su felicitación, tomando rápidamente el desayuno.
-En Japón aún eres una niña hasta los 21.- Dice Li volviendo a leer su periódico.
-Toma más miel Sakura.- Le entrega dulcemente Yukito haciendo que Sakura se sonrojara con el simple hecho de que sus manos se rozaran un poco. Después de todo es el chico que siempre le ha gustado.
-¡Perdón! No dije "Buenos días."- Sus mejillas se tornan rosas.- B-Buenos días Yukito.
-Buenos días, pequeña Sakura.- Le sonríe siendo ignorante de su sonrojo.- No te preocupes por eso.
Li siendo espectador de aquella dulce escena de amor no correspondido no puede evitar soltar una pequeña risa.
-Limpiate la baba, tonta.
-¿Eh?- Dice molesta y sonrojada.- ¡Dejame en paz!
-Sí, sí.- Se pone de pie Li.- Ya me voy.
-Con cuidado Li.- Dice Yukito.
-No regreses.- Le saca la lengua Sakura a lo que Shaoran hace lo mismo y se va rumbo a su escuela.
En la casa se han quedado Yukito y Sakura haciendo que su corazón no deje de latir. Anteriormente habían estado así, inclusive desde que llegó aquí, pero desde que se dio cuenta de sus sentimientos todo ha sido más complicado.
-Tú y Li se llevan muy bien. Eso me hace feliz.-
-Él sólo se la vive molestándome.- Le da un mordisco a su rebanada de pan.
-Es su forma de demostrar que te quiere.- Checa su reloj.- ¿Nos vamos ya?
-¡Claro!- Sonríe Sakura.
-0-
El camino a ambas escuelas es el mismo, la preparatoria está a un lado de la Universidad de Yukito. No hay momento en el día que no disfrute más ella, que el caminar con él mientras los cerezos danzan en el aire de la primavera.
-Los cerezos lucen esplendidos.- Susurra Yukito, mientras los observa.
-Son maravillosos.
-Como tú, pequeña Sakura.- Le sonríe y ella no hace más que quedarse colgada de la sonrisa de su ángel, su bello ángel y de pronto algo molesta sus ojos.
-¡Ay!- Tapa sus ojos Sakura.
-¿Qué pasa? ¿Te pico algo?- Yukito se preocupa.
-Creo que me entró polvo.
-Déjame revisar.- Observa detenidamente Yukito y se da cuenta que dos petalos de cerezo se han enredado en su fleco.
-El viento te ha jugado una broma.- Sonríe.- Mira, son dos petalos jugando contigo.
-¡Son unos traviesos!- Levanta su rostro para verlos y de manera sorpresiva el rostro de Yukito estaba cerca.
Muy cerca.
Yukito también sorprendido por la cercanía que no midió, pero así pudo apreciar muy cerca los rasgos de la pequeña Sakura, que poco a poco ha dejado de serlo. Sus pestañas naturalmente extensas, ojos jade, mejillas sonrojadas ignorando completamente que es el causante y por último
Lindos labios rosas.
Sin dejar de verse, quedándose así, parece como si el tiempo se hubiera congelado. Solo para ellos dos.
-¡Sakura!- Un grito emocionado a lo lejos.
Pero no por mucho tiempo.
Sacándolos de sus pensamientos a lo lejos pueden observar la silueta de una nueva chica. Con su característico cabello azabache, ya todos sabemos quién es.
-¡Tomoyo!- Saluda Sakura a lo lejos al ver a su mejor amiga.- Yukito, me adelantaré con Tomoyo. ¡Te veo luego!
-Oh, claro.- Sonríe despistadamente.- Ten un buen día.
Yuki ve como Sakura corre alegremente para encontrarse con su amiga, y al ver marchar la silueta de su protegida, no puede evitar pensar en lo que pudo haber hecho hace unos instantes.
-¿Qué diablos me está pasando?- Dice confundido.
-0-
-¿Y bien?- Pregunta de manera picara Tomoyo.- ¿Qué fue eso de la mañana?
-¿De la mañana?- Pregunta despistada Sakura con un onigiri en la boca sin entender de que habla su amiga.
-¡Sí! Eso de la mañana que estabas haciendo con el Joven Yukito ¿Se iban a besar?
Esa pregunta repentina hace que Sakura se ahogue con un pedazo de onigiri.
-¡Tomoyo! ¡Shh!- Con la cara hecha un tomate.- ¡Es imposible que pase eso!
-¡Claro que no! Estaba listo para comerte ahí mismo.
Tomoyo Daidouji, de 16 años se convirtió en la mejor amiga de Sakura en el momento que Yukito y Shaoran decidieron cambiarla de escuela elemental, encontrándola ahí y por supuesto, la verdadera amistad donde hasta el día de hoy siguen juntas.
-Yo no le gusto a él. Ni siquiera se ha dado cuenta de eso.- Hace un puchero.- Para él sólo soy la pequeña Sakura.
-Pero estoy segura que iba a besarte… Además…
-¿Alguien dijo "beso"?- Una voz femenina aparece.- ¡Rika! Ven.
-Chiharu, hola.- Saludan Tomoyo y Sakura.- Tambien a ti Rika.
Chiharu y Rika son otras amigas de la preparatoria que como Tomoyo están al tanto de la "relación." De Sakura y Yukito.
-Hola niñas ¿De qué beso hablan?- Pregunta Chiharu intrigosa.
-Sí, deberías decirnos Sakura.- Sonríe Rika.
-No hay ningún bes—
-Claro que lo había. Yo chicas vi en la mañana como el joven Yukito quería besar a Sakura.- Dice Tomoyo picara.
-¡No puede ser! ¿Enserio Sakura?- Dice animada Chiharu.
-Eso es un gran avance.- Dice Rika.
-No nos besamos, ni estaba tratando de besarme como lo dice Tomoyo, solo quería quitarme pétalos del cerezo que se metieron en mi cabello.
-Oh.- Dice desanimada Chiharu.- Pensé que si se habían besado.
-Bueno fuera.- Suspira Sakura.- Ni siquiera le he dicho lo que siento, menos nos besaremos.
-Tengo la solución para tu mal de amores Sakura.- Dice determinada Rika.- Mira esto.
En el pupitre de Sakura, Rika a sacado una revista juvenil de renombre, específicamente en la sección de "Amor y chicos."
-¿Una revista?- Dice confundida Tomoyo.- ¿En qué le ayudará?
-Lean con atención, aquí.- Señala Rika.- Es un hechizo de amor.
-¿Hechizo de amor?- Susurra Sakura.
-Ay, Rika, te estas comportando como el loco de Yamazaki, obviamente eso no-. Dice incrédula Chiharu pero en ese momento Sakura toma en sus manos la revista para leerla detenidamente.
-Oh no, creo que lo intentará, Chiharu.- Dice Tomoyo.
-¡Claro que funciona chicas! A mi me sirvió de mucho con mi novio pasado, yo tampoco lo creía pero es verdad.
-Eso fue por que a él si le gustabas, Rika.- Dice sin más Chiharu y asiente Tomoyo, mientras que Sakura sigue leyendo con mucho entusiasmo.
"¿Hay alguien que te guste y no ha puesto aún los ojos en ti?
¡Ese chico debería estar ciego! Pero ahora con esta magia llena de amor estará absolutamente loco por ti 3
Lo primero que necesitas es una pertenencia de tu amado, cualquier cosa será funcional.
Luego, en aquel objeto que has conseguido escribe un pequeño verso de amor, algo que siempre hayas querido decirle. Algo de tú corazón.
Lo enredas o doblas según sea el caso de tú objeto y colócalo en un lugar cercano a él o uno al que recurra siempre.
¡Y espera la magia! "
-¿Eso es todo lo que debes de hacer? Parece un fraude.- Frunce su ceño Tomoyo al leer el "hechizo."
-¡Lo intentaré!- Dice animada Sakura.- ¡Oh Rika! ¡Muchas gracias! De seguro Yukito así me volteará a ver.- Las lagrimillas de ánimo brotan de sus ojos.
-¡Sabía que si me creirias, Sakurita!- Toma sus manos fuertemente.- ¡Ve por él hechizera del amor!
-¡Sí!- Gritan de emoción ambas adolescentes al unísono.
-Algo me dice que no saldrá nada bueno de esto.- Habla Chiharu.- ¿No, Tomoyo?
-Absolutamente. Me reiré si algo sale mal.
La emoción en Sakura está presente en la escuela y no puede evitar tener ganas de llegar ya a casa para intentar a jugar con la magia del amor.
-0-
Siendo las 5 de la tarde el horario de clases en la prepa ha culminado. Sakura es la primera en salir, las ansias corren por sus venas.
-¿Ya te vas Sakura? ¿No irás al Karaoke?- Pregunta Tomoyo al guardar sus útiles.
-No, perdón Tomoyo.- Se inclina rápidamente en señal de disculpa.-Pero tengo que llegar antes que esos dos para intentar lo de la revista.- Sonríe apenada a lo que su amiga sonríe gentilmente hacia la inocencia de su Sakura.
-Está bien, lo entiendo, les diré a las demás. Ve con cuidado.
-Muchas gracias.- Veloz toma su mochila y dispuesta a irse Tomoyo le habla.
-Sakura.
-¿Qué ha pasado?- Pregunta.
-La magia del amor la creas tú y nadie más que tú. No lo olvides.- Sonríe y ella también.
-¿Está en mis manos?
-Pero claro que sí, así que ve por él ¡"Hechicera del amor"!- Ríe divertida y en eso Sakura sale corriendo riéndose ante los grandes ánimos que le ha dado su amiga. Cruzando todo el camino de cerezos danzantes y el ocaso haciéndose presente. Sin poder sentir sus piernas por fin ha llegado a casa. Entra y hace un pequeño chequeo para asegurar que nadie ha llegado.
¡Bien!
Sin quitarse el uniforme sube las escaleras para encontrarse con un pequeño dilema. En frente de ella están dos habitaciones, una corresponde a Yukito y la otra a su molesto hermano Shaoran.
¿Cuál de estás dos es? ¡Nunca me he fijado en lo absoluto en su habitación! Tanto tiempo con ellos y nunca presté atención…
Sakura entra a la puerta de su izquierda, al abrirla poco a poco se topa con una varonil habitación, ordenada y con un aroma agradable. La armonía se siente en ella; las paredes azules, un escritorio pequeño con una lámpara y libros de cultura que ni siquiera ella ha leído, así como una computadora portátil y por último una cama tendida a la perfección.
Está sin lugar a dudas en la habitación de mi ángel. La otra es del tonto de Li, ha de ser un desastre por todos lados, mejor ni entro.
Quedándose ahí, en el lumbral de la puerta, observa todo más detalladamente, inclusive estos pequeños detalles hacen latir a su corazón fuerte y no por el hecho de que este irrumpiendo en la habitación de un chico, sino, porque es de ese chico.
Caminando un poco más segura, ve en el escritorio un bolígrafo de Yukito y sin dudarlo lo toma , así como saca de su mochila una libreta para poder escribir aquello que quiere salir de su enamorado corazón.
"Quiero decirte lo que siento, estos sentimientos que se desbordan
Que te quiero.
Que te quiero mucho más
De lo que puedas imaginar.
Sakura."
Emocionada de terminar su escrito, lo hace una pequeña tira, para poder ponerla dentro del bolígrafo, que ha sido el objeto que ha escogido.
-Por favor, Dios, Buba, Dioses del olimpo, lo más sagrado que hay en el mundo. Que mis sentimientos lleguen a él.- Susurra eufórica con aquel bolígrafo entre sus manos.
-¿Qué diablos haces en mi cuarto?- Una voz grave interrumpe el silencio de la habitación. Sakura reconoce esa voz. Sorprendida se gira para encontrarse nada más y menos que con Shaoran Li.
-¡Shaoran! ¡Li! ¡Tú!- Lo apunta con un dedo.- ¡Habitación!- Los nervios la han invadido por completo. Está acabada.
-Responde, ¿Qué estás haciendo aquí?- Recrimina en el lumbral de la puerta observando a su pequeña invasora. Sakura no hace más que poner una expresión de susto y sobre todo sorpresa.
Quizá Chiharu y Tomoyo tenían razón en que este hechizo no resultaría nada bien.
