El enojo de Vi me dio risa, era una mezcla de orgullo, enojo y celos irracionales, algo muy común en el círculo de gente en el que me movía en casa. Guardé mis cosas y le di una paleta a Clary.
-No te preocupes, siempre será así, si cambia será porque algo le pasará así que está bien acostumbrarse, no hay que darle mayor importancia.- sonreí y miré a Henry, él me enseñó la lengua.
Me encogí de hombros. También me levanté para guardar mis cosas. Me metí la paleta a la boca y con mi brazo bueno, metí las cosas a mi bolsa.
- ¿Qué suceda algo? Imposible...
-En el mundo muggle también hay diferencias entre las personas, en el mundo muggle mi familia viene siendo lo que aquí serían los sangre pura, los sangre sucia serían los que son más pobres. Así que mmm si mis hermanos estuviesen aquí todos serían Slytherin excepto mi hermano de mi edad, él sería Ravenclaw, pero ellos serían Slytherin pesados, de esos creídos como Draco Malfoy. La mayoría son así pero han habido personas que se vuelven más como humildes o no sé cual sea la palabra porque algo les pasa. Mi madre es rara, la gente la tiene como una señora amable porque ayuda a la caridad y tiene puros huérfanos adoptados pero es vanidosa y orgullosa.
- Entiendo. Lo único que podría ayudarla a cambiar sería tener una mala experiencia con algún Slytherin "pesado" como tú dices -logré colgarme la bolsa.- Ya intenté hablar con ella y nada. Espero que lo haga algún día.
-No, con que algo le pase es suficiente, incluso si se enfermara de algo y tuviera que recibir ayuda de alguien que no esté a su nivel podría servir pero eso varía según la persona. Me quedé pensando en algo que acabo de decir, no me había dado cuenta que todos somos adoptados en mi casa, es lógico ¿cómo no me di cuenta antes?-reí un poco y comí una galleta.
-Sonsa.- dijo Henry mientras me quitaba una galleta y caminábamos hacia el comedor, era hora de la comida y el estómago ya nos rugía.- Esta Navidad ¿qué harán?
- Yo aún no lo sé, es muy pronto para pensar en eso- ¿Y ustedes?
-Si Henry me quiere en su casa me voy a ir con él.
-No te quiero ahí.- dijo mientras comía otra galleta.-No me dejas dormir.-sonrió.- Mi mamá me dijo que las invitara a las dos.
- Tu mamá es muy amable, pero como todavía no sé que se hará, no puedo dar una respuesta. Aunque me gustaría mucho pasar la Navidad con ustedes -les sonreí.
-Ahí me avisas.-dijo cuando llegábamos al Gran Comedor.
-¿Y si agarramos la comida y nos vamos a comer al jardín o en una terraza?
- No es mala idea -entramos al Gran Comedor y tomé lo poco que pude con mi brazo bueno.- Creo que no ayudaré mucho.
Henry le ayudó a Clary, tuve la idea de llevarme mi comida levitando así que llevaba todo sin problemas, el problema sería si me desconcentraba. Logramos llegar a una terraza donde el sol calentaba y no había personas, ahí instalamos la comida.
-Si pudiera usar magia en casa todo sería más sencillo.- tomé un poco de agua.
- Ya imagino la cara de tus padres al descubrirte haciendo levitar la comida con una varita de madera -me reí.
-En algún momento de la vida tendré que decirles, compraré cositas en el callejón Diagon para tener con qué respaldar la existencia de la magia, o simplemente les enseñaré como vuelo en la escoba y tendrán que creerme. Pero aún no tengo el valor para decirles.
-Cuando les digas invítanos, quiero ver sus caras. Mi papá me contó que mi mamá le dio una cachetada y se enojó con él porque no le dio pruebas, cuando se lo mostró primero se espantó y luego le dio curiosidad.- contó Henry mientras comía una rebanada de pan.
- Sí, a mí también me gustaría ver eso. Mi tío se puso feliz cuando supo que mi tía era una bruja -mordí un pastelillo de chocolate. Recordar su historia siempre me hacía sonreír.
-Mi hermano que sabe quiere que le consiga una de esas plumas que responden solas tu examen y se quedó una lechuza.-recordé que tenía que escribirle.
-Mi hermana está acostumbrada a la magia, yo también pero también estamos acostumbrados a las costumbres muggles, de chico pasaba mucho tiempo con la familia de mi mamá. Mis tías no saben que mi papá es mago, creo que solo mi abuela sabe.
- ¿Tu hermana también es bruja, no? -miré a Henry.- ¿Cuánto tiempo le falta para ingresar a Hogwarts?
-Aún le faltan cinco años, bueno cuatro, ya casi cumple los siete. Aún está chiquita.-sonrió y comió un poco de pasta.
- Al menos la veremos un año aquí -sonreí.- ¿Has investigado algo sobre tus padres biológico, Kailen?
-No, solo nos dijeron al que es de mi edad y a mí que somos adoptados, más bien nos lo confirmaron. Nos dijeron que a los papás de mi hermano no los conocieron pero a mi madre sí, pero que no saben mayor cosa de ella.
- Hmmm... -fruncí el ceño mientras me terminaba otro pastelillo de chocolate.- Ya averiguaremos sobre ellos.
A lo mejor vi un ave pasar y me hizo recordar algo.
- ¿Cuando empieza el reclutamiento en su equipo de Quidditch?
-La próxima semana. Hoy en la tarde vamos a practicar un poco.-dijo Henry, yo estaba perdida en mi postre.
- ¿Puedo acompañarlo? -miré mi cabestrillo.- Aunque sólo sea mirar y echar porras.
-Sí, claro.-terminó de comer.
-¿Cómo harán la comida? ¿Habrá brujas haciéndola? o ¿una cocina mágica?- mordí un pastelillo y me le quedé viendo.-¿Podrán darnos la receta? - oí a Henry reir.
- Son elfos, no brujas -reí junto a Henry.- La cocina está cerca de su casa, podrías ir con ellos a pedirsela.
-¡Vamos Henry!-lo agité y me detuvo, negó con la cabeza y le enseñé la lengua.- Vamos Clary.
- ¿Ahorita? -casi se me atora en la garganta un pedazo de pan.
-No, luego.-comí un poco de pan con pasta.
Suspiré aliviada. Por un momento sí creí que ella quería ir en ese mismo momento. Al atardecer estuvieron entrenando un poco para las pruebas de la siguiente semana. A mi manera de ver, no lo hacían nada mal, presentía que serían aceptados en su equipo. Y ese día de repente llegó. Era un sábado soleado.
El día de las pruebas estaba ansiosa y nerviosa, me levanté temprano y fuimos a desayunar, creí que no podría comer pero hasta comí más que normalmente. Henry parecía tranquilo aunque de pronto comenzaba a mover su pie con nerviosismo. Sabía que él se quedaría, había jugado Quidditch con su papá desde que tuvo edad para subir a una escoba sin caerse, pero yo apenas iba empezando y en una de nuestras prácticas me caí de la escoba.
-Es hora Kailen.-esas palabras me pusieron aún más nerviosa, un revoloteo fuera de lo normal me llenó el estómago. Me levanté ansiosa y esperé a que se terminara su jugo.
No alcancé a mis amigos en el desayuno. Cuando llegué, un chico de su casa me dijo que ya había salido al campo de Quidditch. Tomé un pastelillo y corrí a la puerta del castillo. Me encontré a Nick ahí.
- ¿A dónde vas? -le pregunté y mordí mi breve desayuno.
- Al mismo lugar que tú -caminamos juntos.- No pude ayudarles, así que por lo menos podemos apoyarlos de lejos, ¿no?
Habíamos varias personas de distintos grados ahí, nos preguntaron nuestros nombres, grado y qué posición preferíamos jugar. Luego de un tiempo de espera nos dijeron que subiéramos a nuestras escobas. Henry se mantuvo a mi lado, nos dábamos calma uno al otro.
Primero hicimos unos ejercicios de calentamiento, lanzando la quaffle y cosas por el estilo. Cuando el sol estaba en lo más alto y algunos se habían retirado porque ya se habían cansado, nos probaron para la posición que buscábamos. Henry lo hizo muy bien, le dio a todas las bludger que se dirigían a él y hasta anotó dos goles con ellas, cuando iba bajando saludó a Clary y Nick que nos miraban desde quien sabe dónde. Suspiré tratando de calmarme. Cuando llegó mi turno y me ubiqué frente a los aros, empecé a temblar y creí que me caería de la escoba, entonces comenzaron a arrojarme las quaffles, terminó antes de que me diera cuenta, solamente se me pasó una, casi me caí de la escoba pero logré alcanzar casi todas. Ya solo quedaba ver a los demás y cuando hubieron terminado esperar a que el capitán tomara la decisión.
Nick no quiso que nos acercáramos.
- No quieres distraer a tus amigos, ¿verdad? -miraba atentamente a cada aspirante.- Además, yo soy guardián de su equipo rival, no puedo estar ahí.
- Tienes razón... como siempre -también me puse a observar.- Aun así tenemos buena vista desde aquí, ¿no?
Él afirmó y guardamos silencio. Se cruzó de brazos al ver el calentamiento pero cuando empezó la prueba individual, se sentó junto a mí en el pasto. Cuando pasó Henry, no pude evitar hacerme hacia adelante. Jugó perfectamente y me levanté de la emoción. Mi primo y yo nos miramos, él asintió dándome a entender que lo había obtenido. Quise aplaudir pero con el cabestrillo no podía. Sólo lo saludamos.
Casi sufro un infarto cuando fue el turno de Kailen. Tenía que quedar, tenía todas mis esperanzas puestas en eso. Grité cuando vi que estaba a punto de caer de la escoba, pero volví a gritar cuando finalizó su prueba con escasas anotaciones. Nick sonreía, al final no necesitó tanto sus consejos.
Sentados en el pasto aún temblaba un poco, Henry trató de distraerme pero terminamos comentando los errores que habíamos tenido. El capitán salió, todos se dirigieron a él, nosotros quedamos entre los últimos. Comenzó a decir quienes habían quedado en las posiciones, cuando supimos que Henry quedó sonrió y ya, pero por dentro estaba gritando de emoción, reí. Cuando llegó a la posición de guardián, otro chico que había participado para el mismo puesto se me quedó viendo, sus pensamientos me dieron un escalofrío. En cuanto oí mi nombre brinqué y abracé a Henry, reí, él también me abrazó y brincamos juntos.
Cuando vi las reacciones de mis amigos, supe que estaban dentro y brinqué de la emoción. Nick no dejó de sonreír y me pasó un brazo por el hombro para que me calmara. Quería ir con ellos para felicitarlo, pero él me retenía. Esperamos a que ellos llegaran con nosotros.
Henry tomó mi mano, me jaló y me cargó de costal, comenzó a correr, solo entonces me di cuenta de que era alto y fuerte para su edad, por eso le iba bien ese puesto. Llegamos ante Nick y Clary y me bajó, aunque no muy bien ya que caí de sentón, se rió y reí.
-¡Nos quedamos!-exclamé desde el suelo.
- ¡Lo sabía! -les sonreí y Nick asintió.- Siempre supimos que lo lograrían. ¡Felicidades, nueva guardiana y nuevo golpeador del equipo de Quidditch de la casa de Hufflepuff!
Me levante y sacudí el pasto de mi ropa.
-¡Eso merece dulces!-reí.
-Gracias.-dijo Henry con una sonrisa, ya tranquilizándose.
- Merece una buena celebración -exclamó Nick. Y de repente, no sé cómo le hizo, detrás de nosotros había una canasta de picnic con bastante comida y, sobretodo, dulces. Sonreí.
Me emocioné aún más, agradecí a Nick con una sonrisa y agarré un dulce. Henry rió y se estiró.
- Ya quisiera tener un par de jugadores como ustedes en el equipo de Slytherin -comentó Nick, mientras se sentaba junto a mí frente a la canasta y tomaba una paleta.- Varios son unos tontos.
Henry sonrió ante el comentario, comió algo, sonreí y me sonrojé un poco, vi algo con chocolate y lo mordí.
-¿Cuándo inician los juegos?
- No me han dado una fecha precisa, pero supongo que después de Halloween, como siempre -responde Nick, me mira y dice.- Como me hubiera gustado que tú fuera la buscadora y no el idiota que ocupa el puesto este año.
-El próximo año ya le tocará, estaremos todos en nuestros equipos.-sonreí y comí otro poco.-No más hay que recordar que fuera del juego somos amigos todos, para que no vaya a haber peleas por culpa de los juegos.
- No podríamos pelearnos por esto. Sólo es juego. Pero sí, ya será para el otro año. Hasta ahora reconozco que no estoy lista para jugar, mi brazo no ayuda. Aun así, puedo esperar.
- En cuanto a partidos, espero que le des con una bludger al buscador de mi equipo, Henry. Que parezca un accidente, nada planeado -le dice Nick y se ríe.
-Yo me encargo.-dijo Henry con una sonrisa.
Pensé que Nick tenía una linda risa, me gustaba más como era así que cuando se ponía serio y parecía un Slytherin normal. Me acosté en el pasto y comí un pastelillo.
-Y aleja a las personas que se dirijan a los aros, me ahorrarías trabajo.- sonreí.
- Y de pasada que haga anotaciones, ¿no? -me reí con Nick. Me quité el cabestrillo y estiré mi brazo poco a poco.
-Sería interesante una final Hufflepuff contra Slytherin.
-Sip, oí que su nuevo buscador es Draco Malfoy ¿es cierto?-pregunté mientras comía un último pastelillo.- Ese chico me cae mal es muy creído pero miedoso.
- Sería interesante, pero desafortunadamente los demás equipos son buenos -Nick tomó un sandwich con queso de la canasta.- Sí, él es nuevo buscador y tienes toda la razón sobre él. Traté de oponerme pero la mayoría del equipo lo aceptó, así que no pude hacer nada... salvo disfrutar de la escoba que su padre nos regaló.
Fruncí el ceño. Nícolas ya me había comentado algo sobre todo ese asunto del chico Malfoy y me disgustaba enormemente que hubiera influido su padre en el equipo de Quidditch sólo para que ese tonto tuviera un lugar sin hacer las pruebas. Tenía que ser Slytherin, pensé.
-Entonces entró por soborno.-comí un último dulce, bostecé.-Cuando tenía como seis años mi mamá me metió a un concurso infantil de belleza, el premio eran muchos juguetes, en la final una niña ganó porque su mamá le compró a cada juez un coche nuevo.
-¿Porqué eres tan desarreglada si en tu casa parece que no?
- Porque allá me arreglan, me visten y me peinan y todo, aquí yo no sé hacer más que lo que hago siempre y sé.
- El soborno es igual en el mundo mágico y en el muggle. Odio a ese chico -fruncí el ceño. Si no me hubiera lastimado el brazo, de todas maneras no habría entrado al equipo por culpa de ese niñito. Y eso, obvio me hacía enojar.
-Ya lo derrocarás luego y Henry lo tirará de su escoba.-Me estiré.
- Ojalá... -estaba dispuesta a tomar un sandwich cuando escuché una voz que llamaba a Nick. Ambos volteamos. Collins.- Sabía yo que no podía ser un día tan perfecto.
Collins llegó con nosotros, me senté.-¡Hola Collins! Henry y yo entramos a nuestros equipos de Quidditch, es genial ¿no? ¿quieres un dulce?.-sonreí. Collins me miró pero no dijo nada, hizo una mueca y miró a Nick.
-Mañana empiezan los entrenamientos.-Le dio una hoja con los detalles. Reí bajito y me recargué en Henry.
- Gracias, Collins -miró la hoja.- ¿Algo más?
- Sí, el profesor Snape te está buscando.
- ¡Ah! Olvidaba que soy prefecto. Nos vemos -se levantó y se fue con Collins, quien no nos dirigió ni una mirada. No me importó.
-Se enoja cuando le hablo feliz.-reí y comí otro dulce.-Es divertido.
Sonreí y vi a Nick alejarse. Él realmente le gustaba estar con nosotros, todo el primer año se lo negó pero ahora empezaba a desenvolverse. Aun así otro recuerdo me asaltó: él ya estaba en sexto, lo vería sólo dos años más y después... después no sabía que pasaría con él, qué haría después de Hogwarts.
Me puse el cabestrillo de nuevo y me recorrió un escalofrío. Estaba atardeciendo.
- Es mejor entrar.
Henry recogió lo que había sobrado del pequeño e improvisado picnic, volvimos al castillo y fuimos a la biblioteca, a una esquina cerca de la sección prohibida donde casi no había personas y no importaba si nos poníamos a platicar.
Fueron avanzando los días y el frío se hacía cada vez más crudo. Por unos instantes creí que el tiempo se iría lento con las aburridas y estúpidas clases del profesor Gilderoy, pero todas las demás materias lo equilibraban. Bueno... excepto Historia de la magia, aunque era más preferible que la de Defensa contra las Artes Oscuras. Pero también nos distraíamos con los entrenamientos de Quidditch.
De vez en cuando tenía la sensación de había serpientes ahí pero trataba de que no se viera lo nerviosa que me ponía, aunque ya sabía que sí habían porque un día Henry y Clary estaban pensando en eso. Poco a poco fui logrando aguantar unas cuantas horas sin leer pensamientos pero aún así me enteraba de cosas. Los entrenamientos eran cansados así que dormía más de lo normal, incluso en clases me llegaba a dormir. Un día Nick se puso a entrenar con Henry y yo, pero fue más como un juego.
Mi primo había cumplido su promesa de entrenar a Kailen, a pesar de que él creía que no tenía gran cosa que aprender, que era buena jugadora. Era el día de Halloween por la mañana y ningún equipo había apartado el campo, sólo Nick lo pidió para uso personal y se lo concedieron. Hacía un poco de frío, así que los demás están dentro del castillo, mirando la decoración del Gran Comedor. Fue divertido verlos entrenar.
Terminando de entrenar nos acostamos un rato a descansar. Empezaba a hacer cada vez más frío, en cierto punto nuestro alientos se lograban ver.
-Es divertido ver el...mmm ¿vaho?
Cuando los vi tirarse en el suelo, supe que se habían cansado ya, además de que el frío también les estaba afectando. Me quité el cabestrillo para sacar la bufanda que había puesto dentro para acomodar bien mi brazo y la enredé como pude en mi cuello. Me lo volví a poner y me levanté para bajar con ellos. Supuse que tardaría todas las escaleras, suspiré resignada.
- Sí, es divertido... hace mucho que no lo hacía -respondió Nick.
Henry decidió ir por Clary para que no estuviera sola así que comenzó a subir las gradas. Saqué vaho, intenté que saliera en "O" como cuando se fuma pero no funcionó nada.
Nick miró a Kailen y sonrió. La imitó y él sí puedo hacerlo. La miró de nuevo y empezó a reír. Cuando apenas había bajado unos dos escalones, vi a Henry en el fondo.
Henry la alcanzó y sonrió.-Iba por ti.
Reí, intenté hacerlo de nuevo, pero no lo logré.
-¿Cómo le haces?
- Gracias -le sonreí.- Me siento una inútil con esta cosa sosteniendo mi brazo.
- Supongo que práctica y buen manejo de tu boca -le dijo Nick y le guiñó un ojo.- Aunque no estoy muy seguro, hace tanto que no lo hacía.
-¿Buen manejo de la boca? mmm -hice la lengua taquito y reí.
-Pronto dejarás de tenerla, tienes chueca la bufanda.- le acomodó la bufanda bien.
- ¡Oh! Gracias -lo observé mientras la acomodaba.- Usar una mano no ayuda mucho.
- No, supongo que así -Nick se puso de lado, se quitó un guante y acercó su mano al rostro de Kailen, mientras se recargaba en su otro brazo. Puso un dedo a cada lado de la boca de ella y los movió para que sus labios formaran un círculo casi perfecto.- Ahora sopla.
Me sonrojé y casi me gana la risa, soplé y salió un círculo, reí sonrojada.
-Ve el lado positivo, te harás más hábil con esa mano, igual y termina siendo tu brazo trapa snitch.-dijo Henry con una sonrisa.
- Supongo que sí. Tengo suerte de que haya sido el izquierdo el brazo que le gustó a la acromántula -me reí.
- ¿Ves? -le dijo Nick, rió con ella. No quería soltarla... ¿Que no quiero? ¿Por qué? Ella es sólo... Acomodo mejor los dedos.- Inténtalo otra vez.
Soplé y salió un mejor aro, sonreí, lo hice de nuevo dos veces seguidas y salieron dos aros casi perfectos. Henry rió.
- En serio... tendría que haberme acostumbrado a escribir con la izquierda. Le puedo agradecer eso a la acromántula -ya casi estábamos abajo.
Nick sonrió y aquella escena le recordó una vieja frase que había leído en uno de los libros que mi tío tenía en su casa: Una mujer bella agrada los ojos; una mujer buena agrada el corazón; la primera es un dije, la segunda es un tesoro... al igual que tú.
Leí sin querer los pensamientos de Nick, me puse roja y miré a otro lado, sonreí nerviosa, no sabía porqué pero mi corazón se había acelerado. No es como que lo haya pensado por ti Kailen.
-Habrías sido ambidiestra.
- Es un buen punto -tocamos tierra.- ¡Al fin! Creí que nunca llegaría.
Nick notó el sonrojo. ¿Es que acaso lo he dicho en voz alta y no me di cuenta? Imposible... debe ser el frío.- ¿Tienes frío, Kailen?
-No, estoy bien.- traté de controlar el sonrojo y traté de bajar el golpeteo de mi corazón, reí de nervios porque no lo lograba.
Henry rió un poco, caminó a su lado.-¿No te da más frío arriba de las gradas que acá abajo?
- Ahora que lo mencionas... creo que sí, pero hace frío de todas maneras -caminamos hacia donde estaban mi primo y Kailen, crujiendo el pasto bajo nuestros pies. Hasta ese momento me había dado cuenta de que estaban solos y sonreí... maliciosamente.
- ¿Segura? -preguntó Nick. Escuchó nuestros pasos y se movió un poco, dándose cuenta de que todavía no quitaba la mano del rostro de Kailen. La retiró rápido y se puso el guante de nuevo.
Aún estaba sonrojada cuando llegaron Henry y Clary, me senté y me acomodé la bufanda. Henry nos miró a los dos y sonrió. Le enseñé la lengua.
- Nick, ¿qué no te he educado bien? -le dije con un brazo sobre mi cintura.- ¿No ves que Kailen tiene frío? Y tú no le ofreces tu capa. ¡Mírala! Está hasta roja del frío -él no dijo nada y quise reírme.
-¡No tengo frío!- dije sonrojándome de nuevo un poco. Henry no pudo evitar reír un poco.- Ya me voy.- me eché a correr hacia la cancha para cruzarla y salir por el otro lado, estaba apenada y no supe qué hacer.
Me reí después de Henry.- ¡Espera! -le gritó Nick. Era más ágil que ella a pesar de ser más alto, la alcanzó y la rodeó con sus brazos.- No tienes por qué apenarte.
-Esto es divertido.-Le dijo Henry entre risas mientras nos veían.
Nick me alcanzó, no pude seguir corriendo, era más fuerte que yo, cerré los ojos y traté de controlar mi sonrojo y mi corazón. Traté de no leer sus pensamientos y de distraerme, pero sentía sus brazos alrededor de mí y entre que me ponía nerviosa, me dio calor y me sentí un poco tranquila. No dije nada ni me moví.
- Muy divertido -también me puse a reír.
Nick no quería soltarla, así que sólo deslizó sus brazos hacia los hombros de ella y le obligó a dar la vuelta para tenerla de frente.- No les hagas caso. Si tenías frío y no me dijiste, no te preocupes. Sé que aún no somos tan amigos, pero puedes tenerme más confianza de ahora en adelante. ¿Está bien?
Henry notó que Clarissa temblaba un poco de frío y le puso su capa en los hombros, siguió viendo en nuestra dirección.-Kailen está roja.
-No tengo frío...y creo que sí somos amigos...-miré a otro lado sonrojada y reprimí esas ganas de reír de nervios.
- Su cabeza es un tomate -le dije entre risas y agradecí que me pusiera su capa, un detalle que pasó casi desapercibido porque me estaba concentrando en aquellos dos.
- Bueno, sí, somos amigos -también se quitó la capa y se la puso encima.- A pesar de que lo niegues, sí parece que tienes frío.
Henry metió las manos en los bolsillos de su pantalón, empezó a hacer algo de aire frío. Me sonrojé otro poco, sonreí, me di cuenta de que temblaba pero era por nervios no por frío.
-Gracias.-dije, sin mirarlo.
- Ahora, vamos todos adentro. La fiesta ya debe haber empezado y sin nosotros -le dije Nick y regresó a donde estábamos Henry y yo.- ¿Entramos ya?
Me quedé ahí sonrojada, pensando un poco, supuse que en realidad lo que Nick pensó no era por mí y me había apenado en vano. Caminé hacia ellos con lentitud y mirando las escasas nubes.
-Vamos.-dijo Henry.-¡Apúrate Kailen!
-¡No me apresures!
- Vamos entonces -esperé a Kailen y le di un pequeño codazo, levantando una ceja.
- Quiero ir al baño.-le dije sin mirarla, me apenaría de mirar a cualquier persona, de ellos tres, en ese momento. Comencé a caminar, oí a Henry reír quedito y evité ponerle atención a sus pensamientos.
Llegamos al castillo. La celebración parecía haber comenzado apenas.- Bien, yo te acompaño, ustedes entren -y le devolví la capa a Henry, adentro estaba cálido.- Gracias.
-De nada.- Henry se colgó la capa en el hombro.
-Gracias.- le di a Nick su capa aún sin mirarlo.
- Nada que agradecer, Kailen -le dijo y miró hacia el Gran Comedor.- No tarden, todo se ve delicioso.
Yo asentí y me puse a caminar hacia los baños.
Llegamos a los baños, me senté en el lavabo y suspiré varias veces.
Mientras me lavaba las manos, algo me llamó la atención. En el piso había muchísimas arañas, caminando unas junto a las otras... como si estuviesen huyendo de algo.
- Kailen... ¿ya viste?
-¿Qué cosa?-Bajé del lavabo y me puse en cuclillas frente a las arañas.- Parecen escapar de algo porque generalmente a esta hora andan en sus telarañas comiendo, eso no es algo...bueno...-Me dio un escalofrío y me levanté, miré a nuestro alrededor.
- Exactamente. No es algo bueno -también me recorrió un escalofrío, sequé rápido mis manos para poder salir de ahí lo antes posible pero me quedé paralizada. Esa voz.
Me volví a subir en el lavabo, miré todo el suelo.-Hay una serpiente, hay serpientes...
Negué con la cabeza, sin dejar de mirar las arañas.- No hay serpientes... hay una sola... pero no es como cualquiera -la voz reclamaba algo, no podía escucharla bien. Sabía que era pársel, sí, pero la voz estaba muy lejos y no entendía bien.- ¿Qué es lo quiere?
La voz se hizo más intensa, más fuerte... estaba cerca. Entendí sólo una palabra y con eso me bastó para reaccionar. SANGRE.- ¡Vámonos de aquí!
-Es una serpiente enorme... no es una serpiente normal... y creo que habla... ¿las serpientes hablan?
- ¿Qué tal si discutimos eso en el camino? -la tomé del brazo y la jalé hacia la salida.- Sea del tamaño que sea, es mejor estar en un lugar seguro.
- Es una serpiente que habla...y quiere matar a alguien...-Agarré su brazo bueno y corrí, lo mejor era estar con personas rodeándonos.
- ¿La escuchas hablar o estás leyendo su pensamiento? -recorríamos pasillos a toda prisa. El destino era el Gran Comedor, ahí es seguro. Seguía diciendo lo mismo huelo sangre... pero cada vez se escuchaba más lejos.
-No sé, no leo pensamientos de animales, si pudiera tendría largas charlas con Shasta...-llegamos a la entrada del Gran Comedor, me recargué en la pared a retomar un poco el aliento.- No es una serpiente normal...-me dio un escalofrío.
Claro que no es una serpiente normal.- Te diré dos cosas. Los animales mágicos son diferentes a los del mundo muggle, como tu gato, y eso podría hacer una diferencia y puede que leas sus mentes, lo que nos llevaría a pensar que es una especie mágica, nada de serpientes normales. Y sí, las serpientes hablan, a menos que sepas pársel, la lengua de las serpientes. No sabía que hablas pársel.
-Tú también la oiste... y no hablo pársel...jamás he hablado con una serpiente, hasta hace poco no sabía que eso se podía... Todo esto me pone nerviosa.- miré a nuestro alrededor, aunque sabía que no había nada ahí.
Suspiré. Otro secreto más. Me sacudí la falda y escondí la mirada.- La escuché porque yo hablo pársel.
