Ladybug se encontraba recostada en el tronco del manzano cercano a la ermita, era una suerte que un árbol como aquel se encontrase allí, de lo contrario el kwami de Chat Noir no hubiese podido recobrar fuerzas.
El viento mecía su cabello, mientras ella observaba el lugar en el que se encontraban, no podía divisar parís desde donde se hallaban, por lo tanto cayo en la cuenta de que estaban muy lejos de la ciudad, ya que no lograba apreciar ni siquiera la punta de la torre Eiffel o cualquiera de los grandes edificios o fabricas que rodeaban la ciudad, solamente veía árboles, formando un espeso bosque que rodeaba el terreno. Se preguntó cómo Chat había encontrado aquel lugar tan alejado de la mano de dios, por lo que concluyo que él había estado ahí antes en su forma civil. Pero ¿Qué hacia su compañero visitando una vieja y casi derruida ermita alejada tanto de la ciudad?
Sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar el crujir de las hojas secas, indicándole que alguien se aproximaba a ella, se giró esperando ver a su compañero de batallas listo y transformado para volver al trabajo.
- ¿Bien gatito, listo para la acción?- le dijo de forma juguetona al individuo que estaba aproximándose a ella, pero calló abruptamente al girarse y ver un ente encapuchado acercarse a ella lentamente. Se agazapo, y rápidamente saco su yo-yo adaptando una posición de defensa. - ¿Quién eres?- le pregunto al ser misterioso, no podía ser otro akuma ¿verdad?
- Tranquila, no vengo a pelear.-le contesto con una fina y delicada voz, se trataba de una mujer.
- ¿Y, que es lo que quieres?- le dijo dejando el yo-yo de nuevo en su cintura, pero sin abandonar la pose defensiva.
- Vengo a daros una advertencia tanto a ti como a tu compañero.-dijo, calmadamente la mujer. Aquel no era el plan inicial, pero aprovecharía la ocasión para ayudarlos, no se encontraba a favor de la decisión de los demás guardianes, al fin y al cabo, ellos también empezaron siendo jóvenes héroes dedicados a salvar a los inocentes.
- Bien, pues vamos a oírlo- dijo Chat Noir desde la ventana, que al escuchar como su Lady hablaba con alguien, se preocupó y le metió prisa al kwami para que terminase rápidamente de comer.
La mujer alzo la mirada, posándola en Chat Noir, su boca se entreabrió por la sorpresa, aquel muchacho le recordaba a alguien, pero no tuvo mucho tiempo para reflexionar ya que el joven salto, aterrizando grácilmente al lado de su compañera. La mujer en realidad, no esperaba encontrar a los héroes en aquella zona, los demás guardianes habían salido en busca de los portadores de los miraculous, pero ella había aprovechado la ocasión para visitar aquel lugar que le traía tantos recuerdos.
- Vuestros amigos están el peligro, Sweet Death los ha secuestrado- dijo de una forma tan monótona y calmada que casi parecía que la situación no le afectaba en lo más mínimo, pero entonces ¿Por qué los estaba avisando?
- ¿A si? Y… ¿De qué amigos se tratan?- respondió juguetonamente el gato con una sonrisa arrogante en los labios, aquello podría tratarse fácilmente de una artimaña de Hawk Moth.
- Unos jóvenes llamados Nino y Alya, son dos estudiantes de aproximadamente vuestra edad, por lo tanto… debo suponer que los conocéis.- Adrien empalideció, pero rápidamente Ladybug respondió.
- Hay miles de estudiantes en todo parís, es imposible que nosotros los conozcamos a todos.- respondió decididamente, pero por dentro temblaba como un flan al saber que su mejor amiga se encontraba en peligro.
La mujer poso su mano en la pared de la ermita, soltó un suspiro y dirigió sus verdes ojos hacia la vieja estructura. Aquel edificio le traía demasiados recuerdos, unos recuerdos dulces de tiempos mejores. Por primera vez se permitió recordar, no supo porque, pero aquel héroe felino había conseguido derribar el gran muro que había ido forjando con el paso de los años. Volvió a dirigir la mirada, oculta bajo esa espesa y oscura capucha, a los héroes, que la observan sin pronunciar una palabra, esperando el próximo movimiento de la misteriosa dama que había ido a visitarlos.
- No perdáis más tiempo, no querréis que la villana dañe a vuestros amigos- Ladybug iba a protestar, pero cerro su boca y se giró, propulsándose con ayuda de su yo-yo fue deslizándose de árbol en árbol dirigiéndose hacia la ciudad de parís, Chat Noir le dirigió una última mirada a la mujer, que le respondió con una sonrisa arrogante.
- Me recuerdas a alguien- dijo simplemente, sin saber por qué había dejado salir aquel pensamiento de sus labios.- pero no me inspiras confianza.
- No vengo a buscar tu confianza Chat Noir, en realidad, no planeaba encontrarme con vosotros- le dijo, bajando el tono de voz conforme terminaba la frase.
- ¿Y por qué has venido aquí?- dijo molesto de que alguien aparte de él o su lady conociesen la existencia de ese lugar, no le gustaba para nada que una misteriosa dama encapuchada merodease por allí.
- Este lugar me trae recuerdos.-dijo simplemente.
Chat noir se tensó, como podía aquella mujer conocer la ermita acaso ¿la conocía? ¿Sabía acaso, donde estaba ella? Puede que ella supiese donde se encontraba, y le ayudase a buscarla, pero sus pensamientos fueron nuevamente interrumpidos por la delicada voy de la encapuchada.
- No querrás hacer esperar a tu chica ¿verdad?- dijo con un tono irónico, que molesto al héroe.
- No, claro que no.- y después de esas palabras, alargo su bastón y se dirigió tras Ladybug, siendo observado por la mujer, que al perderlo de vista se derrumbó contra la pared, temblando y derramando algunas lágrimas de impotencia.
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La ciudad se encontraba soterrada bajo una espesa capa de azúcar glas y caramelo líquido, se asemejaba a una versión navideña de chuchelandia.
Las calles estaban desiertas, no había ni un alma convirtiendo Paris en una ciudad fantasma. Los héroes se pararon en la misma calle en la cual la pelea anterior había acabado. Una risa aguda y chirriante retumbo de nuevo en las calles de parís, tan fría, que provoco que el líquido caramelo se solidificase. Ladybug y Chat Noir se volvieron a colocar rápidamente espalda contra espalda, esperando a que la persona akumatizada hiciese su aparición, pero no fue ella quien mostro su rostro. Por la izquierda se empezaron a oír unas pisadas que avanzaban vaciantes hacia ellos. Nino apareció, cargando con una espada de roja y blanca a rallas, semejante a un bastón de caramelo. Sus ojos estaban hinchados y llorosos, y su barbilla temblaba, estaba asustado.
- Nino…- susurro Chat Noir, que empezaba a sentir una presión en su pecho al ver a su mejor amigo en tal estado, sus brazos y piernas mostraban algunos cortes y su ropa estaba sucia y rasgada, por lo que se podía ver a simple vista Nino había estado peleando, fue en ese momento, cuando los dos héroes bajaron la guardia y lo inesperado ocurrió, algo que ninguno de los dos héroes se pudo predecir, Nino les ataco.
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Alya despertó, lo primero que sintió fue un olor dulzón y empalagoso que lleno sus pulmones, sus ojos empezaron a enfocarse, observando el lugar en el cual se encontraba. Estaba suspendida en el aire, dentro de una jaula que bien podría pertenecer a Santa Claus, ya que parecía estar fabricada de bastones de caramelo. Se levantó rápidamente del suelo, pero cayo de nuevo al sentir un punzante dolor en su pierna izquierda. Observo su herida algo asqueada, estaba hinchada y morada, además de que tenía pinta de estar infectada. Como pudo rasgo la tela del pantalón que la cubría, descubriendo que era aún peor de lo que había podido observar a simple vista, seguía sangrando ¿Cuánto tiempo llevaba inconsciente? ¿Todo ese tiempo había estado sangrando? De ser así su lesión seria aun peor. Empezó a recordar todo lo que pudo, sintiendo un punzante dolor de cabeza en el proceso, desde la caída hasta el remolino en el cual ella y Nino… ¡Nino! ¿Dónde estaba? ¿Estaría encerrado en otra jaula? Esperaba que se encontrase bien.
- ¡Nino! –grito con todas sus fuerzas, su voz denotaba la desesperación y preocupación que sentía en esos momentos. Su novio podría encontrarse encerrado y gravemente herido por su culpa, por sus estúpidas ideas y falta de sentido común. Sus ojos se aguaron y empezó a llorar como cuando era pequeña y su madre la regañaba o se caía y se rascaba las rodillas. Pero aquello era más grabe que una simple herida que se podía cubrir con una tirita. Se pasó el brazo por los ojos obligándose a dejar de llorar, así no lograría solucionar nada, tenía que pensar en un plan, y rápido.
- ¡Ja! Deja de llorar niña, tu pequeño príncipe ha ido en busca de la llave que abrirá de la jaula que encierra a su princesa- dijo mostrando una sonrisa odiosa en su rostro.
- No se dé qué narices me hablas, pero ¡déjame salir de aquí! ¡Y dime donde esta Nino! –dijo frunciendo el ceño. Su cara mostrando la valentía y coraje que tanto la caracterizaba, pero por dentro estaba aterrorizada, una cosa era grabar con su teléfono la lucha entre dos superhéroes y un akuma, otra era estar a solas con el villano, suspendido sobre el asfalto por metros de altura en una jaula que parecía de juguete. Además de la incógnita de cómo se encontraba su novio.
- Tranquila, si tu novio consigue lo que le he pedido, ni él ni tu correréis ningún peligro.- dijo con un tono tranquilizador, pero produjo el efecto contrario en la morena, provocándole un escalofrió que le recorrió desde el final de su columna hasta su nuca.
- ¿Qué le has pedido…?-pregunto ella vacilante, temiéndose lo peor.
- Tendrá que traerme los miraculous de Ladybug y Chat noir, o de lo contrario…- dijo sin terminar la frase, y dirigiéndole una sonrisa sádica, dejándole muy claro que si Nino no conseguía las joyas de los mayores héroes de Paris, este sería el último mensaje que Alya subiría al Ladyblog.
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Chat noir logro esquivar la afilada espada de su amigo por apenas unos milímetros, no se esperaba que Nino le atacara de esa forma tan rápida y veloz. Ladybug estaba sorprendida, el chico no parecía estar controlado por el akuma, ya que no tenía la mirada perdida, y su rostro expresaba el terror que estaba sintiendo al enfrentarse a ellos. Lo que él no sabía era que los dos héroes jamás lo dañarían, ya que bajo las máscaras se encontraban su mejor amigo, y su amiga y compañera de clase, los cuales estaban preocupados por el extraño comportamiento del chico.
- ¡Nino! ¿Qué te ocurre?- le grito Chat noir, conocía a su amigo, él era una persona pacifista, jamás atacaría a nadie (y menos a dos personas que podrían darle una paliza de infarto) sin una gran razón.
- ¡Denme sus miraculous!- grito aterrado, pero su voz mostraba un tono seguro y firme. El chico no se iría de ahí sin conseguir el anillo de Chat noir y los pendientes de Ladybug.
- ¿Para que los quieres? ¿Te los ha pedido Death Sweet?- le grito Ladybug, enrollando con su yo-yo el arma del muchacho y lanzándola lejos. La espada de caramelo se incrusto en la pared de un edificio, a una altura imposible de alcanzar por el moreno.
El chico iba a contestar, cuando un estallido de sonido retumbo por toda la ciudad, las pantallas que el alcalde había colocado en su última campaña electoral se activaron a la vez, mostrando el rostro de Alya, que sonreía triunfante tras haber logrado hackear la red del ayuntamiento. Su rostro estaba pálido, y bajo sus ojos se podían ver unas oscuras ojeras. La chica se encontraba en un estado deplorable al haber perdido tanta sangre.
- ¡Nino! ¡Si me estas escuchando, no luches contra Ladybug y Chat noir! Ellos son los héroes de parís, los necesitamos, yo lograre salir de aquí te lo prometo, pero no podemos ser egoístas, hay miles de personas aterrorizadas y escondidas en sus casas, no podemos arriesgar su seguridad solo por liberarme de esta estúpida jaula. Por favor, no lo hagas. Encontraremos otra forma, lo prometo, te quiero- tras esas palabras todas las pantallas se desactivaron, mostrando el cartelito de la mariquita con su pancarta, pero el mensaje escrito en el cartel era distinto, no exponía la clásica frase de "problemas técnicos", el mensaje escrito era "tened fe". El discurso de Alya conmovió a los dos héroes, sin lugar a dudas esa chica era muy valiente.
Nino bajo su espada, y sus ojos se aguaron, liberando algunas lágrimas. Los sollozos del muchacho llegaron a los oídos de Chat, quien se acercó lentamente a su amigo, temiendo que volviese al ataque. Pero eso no ocurrió, Nino se dejó caer al suelo de rodillas, sintiendo miedo e impotencia al no poder salvar a su novia. Chat noir se puso de cuclillas al lado de su mejor amigo, colocándole una mano en el hombro en señal de consuelo. Lady bug se acercó a los dos muchachos.
- Tranquilo, nosotros nos encargaremos de rescatar a Alya, lo prometo- Nino levanto la vista y la dirigió hacia Ladybug, era la primera vez que la tenia de frente, y su parecido con Marinette fue evidente. La heroína en persona se veía diferente que en las fotos o los anuncios que colgaban por todo parís, en persona su rostro era más dulce y aniñado, y no tan feroz y firme. Ante esos pensamientos Nino solo logro asentir con la cabeza. Ya hablaría de eso mañana en clases con Marinette, y confirmaría sus sospechas.
Un grito se escuchó desde donde se encontraban, y a la vez una explosión. Los tres muchachos corrieron hacia donde se oía el alboroto. Al llegar pudieron ver la jaula destrozada en el suelo, y a Alya inconsciente dentro de esta. Se apresuraron a ir en su ayuda, pero una ventisca les impidió moverse del sitio, lanzándolos contra una pared, y dejando inconsciente por segunda vez en el día a Ladybug. Chat noir se levantó adolorido y fue a socorrer a sus compañeros, pero paro en seco al ver que de la cabeza de la heroína salía una gran cantidad de sangre.
- Nino, cuida de Ladybug, yo iré a salvar a Alya y nos refugiaremos fuera de aquí, necesitamos recobrar fuerzas, de lo contrario no creo que podamos aguantar- le grito a su amigo, el cual estaba aterrorizado.
Chat noir se propulso con su bastón en dirección a Alya pero fue interceptado por Death Sweet, la cual lo golpeo con su cayado. Mientras ellos dos luchaban, Nino se acercó a Ladybug, coloco su cabeza en sus rodillas y le aparto los mechones del rostro, la herida no era profunda, seguramente no sería necesario ni aplicarle puntos. En esos momentos los pendientes de la chica parpadearon, en señal de que se estaba agotando su tiempo.
- Por favor…-susurro ella, Nino se acercó para escuchar lo que le decía- ocúltame, no quiero que nadie me vea…por favor…
Nino levanto a Ladybug del suelo y corrió a refugiarse en uno de los muchos edificios que habían sido desalojados cuando toda esa catástrofe empezó y la tumbo cuidadosamente en el suelo. En ese momento un resplandor cubrió completamente a la joven, revelando su verdadera identidad.
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Soy mala lo se XD pero me gusta dejar los capítulos con suspense. Intentare actualizar lo más pronto posible pero los exámenes y trabajos me mantienen ocupada :3
Hasta la próxima miraculers! Nos vemos en el siguiente capitulo 3
