El turno de una de mis preferidas, ains.
3.-Beso robado.
Gruvia
(Gray x Juvia)
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Gray miró por encima de su hombro, sintiendo el sudor frio característico de cuando intentaba esquivar a la mujer. No era que Juvia le molestara ni nada así. Se había llegadoa a acostumbrar a ella y creía que ya era hora de poner en orden muchas cosas, especialmente, sus sentimientos.
Pero la mujer parecía estar cada vez más pegajosa de algún modo. Y lo peor de todo, es que aquello estaba lejos de molestarle.
Sin embargo, no podía doblegarse tan fácilmente.
—¡Gray-sama! — exclamó echándole los brazos al cuello.
Gray se llevó las manos hacia ese mismo lugar, tocando los brazos femeninos. Últimamente toda juvia le parecía realmente suave. Era como si estuviera envuelta por seda de algún tipo que la hiciera especial.
Y eso le preocupaba. Porque quería saber más de esa suavidad.
—¡Gray-sama! — repitió la joven en busca de su atención.
Él bufó.
—Sí, sí— y se volvió.
Fue entonces cuando sucedió algo que menos esperaba. Ella se inclinó tan rápidamente que no pudo apartarse o fingir que no entendía sus intenciones. Simplemente, sucedió. Ella, presionando con sus labios los suyos propios. Ella, con los brazos rodeándole los hombros. Ella, con las mejillas cubiertas de rojez.
Y sí, fue ella quien rompió el contacto, alejándose de allí echando corazones y grititos felices para esconderse entre el grupo de chicas. Hubiera reclamado si no fuera porque Erza estaba allí, acariciándole la cabeza y porque sentía que las piernas le temblaban.
Era algo que no le sucedía muy a menudo. Así como tampoco muy a menudo le robaban a uno un beso.
Continua mañana con Elfever.
