3.-Videogames

Si alguien le hubiese preguntado cuál era su paraíso ideal cuando era apenas un niño lleno de más expectativa que de realidad, con la cabeza llena de aventuras en vez de paz, con las ideas propias de un niño de 10 años que no se encontraba para nada interesado en asentarse y tener una familiar, seguro que su repuesta más rápida hubiera sido un mundo en el que él fuera maestro pokémon y los pokémon y los humanos convivieran en real armonía y donde jamás existieran los abusos hacia los pequeños compañeros de aventuras. Por supuesto que mientras iba creciendo él mismo se daba cuenta de que la realidad era una moneda de difícil cambio y que soñar con este sólo cuesta miles de decepciones y frustraciones formadas en una hilera de desencantos que terminan convirtiéndote en el adulto que terminas por ser.

Ash había crecido, y con él las ilusiones se habían transformado, no dejaba de soñar en aquel mundo mejor de su infancia, pero ahora podía conformarse con las cosas simples, no rabiaría tan fácilmente por perder innumerables competencias pokémon, ni tampoco le fastidiaba saber que no era el maestro de la liga, por el contrario, había encontrado un particular interés en enseñar a futuros nuevos entrenadores y durante algunos fines de semana convertirse en el líder provisional de algún gimnasio Pokémon de Kanto.

-Tienes algo en mente en particular.-preguntó la joven pelirroja entregándole una botella de cerveza al azabache mientras le descruzaba la pierna y buscaba su propio sitio entre las piernas del muchacho, recargando su espalda sobre el torso de él.

-No.-contestó simplemente el aludido.- En realidad lo único que ronda por mi mente en este instante es lo sexy que eres y cuanto me gustaría…-La mano del muchacho se deslizo hacia valles prohibidos siendo abruptamente detenida por un certero manotazo de la joven de ojos de jade.

-¡Óyeme pervertido!, ¡¿Qué acaso sólo piensas en eso?!-reclamó la joven fingiendo indignación ante las "oscuras" intensiones del muchacho.

-Contigo es difícil concentrarse en otra cosa.-

-Descarado.-

-No me puedes culpar, al final eres tú la que siempre termina seduciéndome y haciéndome caer en tus garras de femme fatale.-

Los ojos de la joven se abrieron desproporcionadamente mientras una sonrisilla de suficiencia de dibujaba en los masculinos labios.

-¡¿Femme Fatale?!, ¿Me puedes explicar de que novelucha barata has sacado eso Ketchum?-

Ash rió limpiamente ante el puchero de la joven entre sus brazos, era extremadamente divertido molestar a Misty, era un placer que había descubierto desde los 10 años casi de forma involuntaria.

-Debe ser del estante de noveluchas baratas que tienes organizado en nuestra habitación mi querida Mist.-

Esta vez fue la boca de la líder de gimnasio la que se abrió en sorpresa ante la desfachatez de su novio.

-Eres un…arrghhh, ¡te odio Ash Ketchum!-comentó la chica rabiosa mientras intentaba zafarse del abrazo del moreno quien había caído presa de una ataque de risa mientras se aferraba más a la joven.-¡Déjame ir Ash!-

-¡No!-respondió el joven sin poder detener su risa .

-¡Hablo en serio Ketchum, si no me sueltas ahora la pagarás cara!-

-¿Es eso una amenaza o una promesa?-

-¡Pervertido!-volvió a exclamar Misty como si se sintiera escandalizada con la respuesta de su novio aunque ahora una suave sonrisa adornaba sus facciones.

-Contigo es imposible no serlo.-respondió el muchacho a su vez que se inclinaba sobre los labios de ella para besarla dulcemente al inicio mientras el fuego de ambos crecía poco a poco.

Si le preguntaran a su yo de ahora cuál era su paraíso ideal, diría que era ese justamente, ese en el que se sentaba a jugar videojuegos mientras Misty le platicaba sobre su día, ese en el que dormía al lado de la joven maestra agua, ese en el que podían estar toda una tarde abrazados molestándose infinitamente víctimas de risas y juegos y bromas secretas, lejos de todo y de todos.

"¿Cuál es tu paraíso ideal Ash? Eres tú, eres tú…y todo es por ti…