II. A

Supe que era hora de salir cuando un taxi se estacionó frente a mi casa. Le di los últimos arreglos a mi cabello y volví a chulearme en el espejo, mi madre se acercó para mirarme a través del reflejo de éste. Esa sonrisa tierna que siempre poseía significaba que estaba orgullosa de mi, no era necesario que me lo dijera con palabras.
—Ya llegó Gray —dijo, aunque era de más porque ya sabía que era él.
Mi madre me dio un beso en la frente, me tomó del hombro y dijo que fuera a recibirlo. Cuando salí vi que mi padre se había adelantado.
—La cuidas hijo, que confío en ti. Nunca creí que mi hija tuviera buenos gustos, pareces un buen chico —dijo mi padre, supe que no estaba mintiendo o quedando bien porque no había visto que lo estaba escuchando.
Jamás creí que mi padre aceptara de primera a Gray. Mi madre me advirtió que era celoso con ella cuando eran novios, por lo que supuso que lo sería conmigo cuando llevara a un chico a la casa. Sentí un gran alivio el saber que asimiló rápido el hecho que estaba en edad de salir y experimentar nuevas experiencias. Cuando se dio cuenta que estaba a sus espaldas, carraspeó y después me lanzó un chiflido coqueto.
—Has superado la belleza de tu madre.
No dije nada, pues estaba acostumbrada que mi padre dijera eso. No me consideraba bonita, aunque muchas de mis compañeras me odiaban por eso: me consideraban una mujer guapa y que podría tener al hombre que quisiera con solo tronar los dedos. Eso en parte me causaba incomodidad, pero la cerecita al pastel era que me detestaban por ser poco femenina, ¿una mujer no debe de explotar su belleza y carisma para conquistar a quien quisiera? Lo que les arde a muchas es que lo hago sin coqueterías, que logré cautivar a Gray con mi inteligencia, no con los dotes que heredé de mi madre.
—Hola, Er —por fin saludó Gray, con ese aire refrescante que lo caracterizaba —. ¿Lista?
—Claro —dije y los dos se sorprendieron.
—Te dije que mi hija era una mujer como ninguna —dijo mi padre orgulloso—. Esta no te hará esperar como el resto. Te citan a una hora y terminan saliendo de su casa dos horas más tarde.
Mi padre le dio un ligero golpecito al hombro de Gray, se despidió de él con un apretón de mano y después me dio un abrazo y un beso en la frente. Sonrió y dijo que era perfecto que no tuviera «polvo mágico» en mi cutis. Cuando mi padre cerró la puerta, Gray me tocó el cabello y sonreímos. Nos miramos por unos instantes, como dos desconocidos incómodos sin saber que decir. Después me di cuenta que Gray solo quería mirarme. Era extraño pero siempre acertaba qué pensaban las personas.
—Te ves hermosa, más de lo que imaginé —dijo y me tomó la mano. Vamos a tomar un taxi, dejé ir el otro porque creí que tardarías en salir, por eso tu padre salió y platicamos un rato —empezó a jugar con su celular, pareciera estar nervioso pero quería dar un aire divertido y refrescante, sin ser demasiado formal o no pasarse de confianza—. ¿Cuánto tiempo te tomó arreglarte?
—Una hora, con ducha incluida.
Vi que Gray abrió los ojos como platos.
—¡Fenomenal! Simplemente, sabía que eras diferente a las demás.
No supe que pensar. Gray era una cajita llena de sorpresas, nunca sabías que paso daría, ni donde ni cómo. Las chicas lo adoraban porque tenía a su alrededor un aura de misterio y sensualidad. Lo tachaban como un sex symbol, un hombre irresistible. Para mí era un hombre interesante, para conocer y acertar si era lo suficientemente inteligente para tener una conversación interesante. Cuando tomamos el taxi, él abrió la puerta y dejó que subiera primero, después subió y le dio las indicaciones al chofer, iríamos al centro comercial que se situaba al norte de la ciudad, lo suficiente lejos de casa.
—¿Te gusta patinar sobre hielo? —preguntó Gray con simpleza.
—Nunca lo he hecho, aunque te aviso que sí sé patinar en asfalto, para que no te desilusiones.
—Me alegra, y temí que rechazaras mi oferta. No me gustaría ir al cine contigo, pues no sería interesante porque no podríamos platicar a gusto.
Pareciera ser que le gané la apuesta a mi madre. Ella casi estaba segura que primero me llevaría al cine, cosa típica en las citas. Pero yo lo conocía más y no supe con qué plan me saldría, pues él me dijo que pensaría que haríamos porque no era cualquier persona para llevarme a un lugar improvisado. Me dieron ganas de marcar a casa y decirle a mi madre que ya me debía veinte dólares.
Llegamos al centro comercial y fue una odisea. La plaza tenía una estructura arquitectónica moderna, hacía tres años que se inauguró. Era la primera vez que entraba en ella, siempre la veía desde las afueras. Estar dentro era otra vista pues era aun más hermosa de lo que imaginaba o pintaba la fachada de fuera.
Caminamos por los pasillos con tiendas a los costados. Me llamaba mucho la atención como varias chicas, menores que yo, se volvían locas al ver un cartel del ídolo de la música de la época. Algunas de ellas se tomaban fotos al lado del cartel, eso era algo tan absurdo. Gray se dio cuenta que pensaba mal de ellas y apretó mi mano.
—Son sólo niñitas, cuando maduren se darán cuenta que ese baboso escupe poco talento —dijo y después me di cuenta que el miró hacia una librería.
A pesar que vi un brillo peculiar en sus ojos, batallando en ir a la tienda de libros, no dijo nada. Quizás pensó que ir a una librería sería aburrido pero me di cuenta que miraba el cartel que decía el estreno del tercer libro de una saga, inspirada en la Guerra Fría. Caminamos después a tiendas de lencería. Miré un baby doll atrevido y me sonrojé, ¿alguna vez usaría eso?
—¿Qué piensas de…? —no terminé la frase, pero estaba a punto de decir que si qué opinaba acerca de los baby dolls, si eran sexis o no.
—¿Ah..? —preguntó desconcertado.
—Nada —respondí, sabía que era una pregunta incomoda y terminaría restando puntos de los que ya llevaba ganados.
Llegamos a la pista de patinaje y fue una experiencia de ensueño. Me sorprendí que Gray fuera un excelente patinador, lo hacía de manera semi profesional. Le pregunté si era su deporte favorito y recibí un no. Su juego favorito era basquetbol y comprendí porque era tan alto.
Sus manos me daban ligeras caricias cuando teníamos contacto directo. Mientras patinábamos, tuvo el atrevimiento de tomarme de la cintura y hacerlo juntos, pero después cobró la postura y me tomó de ambas manos, me trataba como si fuera una pieza delicada a que debía tomar sin brusquedad. Eso en parte me alegraba porque estaba empezando desde cero pero también me agobiaba, ¿un simple contacto me haría daño? Era absurdo, pero Gray era muy conservador.
Terminamos cansados y fuimos a comer a un bufete. No puedo describir el exquisito sabor de las comidas que iba probando. El restaurant era especializado en comida francesa, cosa que no me sorprendió tanto, pues sus platillos son deleitantes. Cuando me metía un bocado de comida y me quedaban rastros en la comisura de los labios, Gray siempre me limpiaba. Muchos de alrededor nos miraban, unos con ternura y otros creían que estaba exagerando. Concordaba con los últimos.
Gray recibió una llamada de su padre, pidiéndole de favor que regresara temprano, pues quería que lo ayudara en unos asuntos de trabajo. Respondió de mala gana y le contó que estaba en una cita, pero parecía que era algo importante, por lo que tuvo que ceder. Colgó y suspiró molesto.
—Mi padre quiere que lo ayude con unos balances. Dice que ya estoy en edad de aprender cómo manejar la compañía —dijo y tomó un sorbo de té—. Lo siento Erza, en verdad no tenía previsto esto, pero me quiere en casa en dos horas.
—No te preocupes, este rato que pasé contigo es suficiente para mí. En verdad me gustó habérmela pasado contigo.
No mentía, nos las pasamos hora y media patinando, estaba exhausta y este hombre quería hacer otra cosa, ¿no se cansaba? No estaba refiriéndome a que ya quería irme a la cama porque fue agotador, sino que las emociones que sentí estar con él me llenaron tanto que estaba satisfecha. Con solo estar diez minutos con Gray era suficiente para sonreír todo el día, esto me llevaría semanas para superar la adrenalina que me causó su acompañamiento.
Caminamos a la salida, pues le rogué que fuera preferible que llegara a casa antes de las dos horas, para no hacer esperar a su padre. Caminamos hacia una de las puertas del centro comercial, no era la misma a la que entramos. De pronto, se detuvo en seco en una joyería, sonrió y me tomó de la mano para que entráramos a ella.
Empezó a buscar, parecía desesperado, como si tuviera miedo de no encontrar lo que quisiera. Yo me limité a ver un par de anillos. La joven que atendía se acercó a mí y me comentó que eran anillos de matrimonio. Me puse colorada.
Gray me llamó y volteé a verlo. En sus manos tenía un dije de oro con incrustaciones de pedrería en color café y amarillo. Se acercó a mí y pude distinguir que era un girasol. Giré hacia el espejo y cuando cerró el gancho de la cadena, recogió mi cabello.
—Sabía que haría juego con tu cabello, el amarillo te quede bien.
—Mi madre dice lo mismo, es bonito.
Estuve a punto de quitármelo pero Gray no me dejó. Dijo que me lo regalaría a cambio que jamás me lo quitara. No dije nada pero cuando vi el precio de la joya, me negué al regalo.
—Es mucho dinero, Gray —reproché.
—Es un capricho mío, no tuyo. Quiero darte algo y lo que escogí te queda como anillo al dedo.
No dije nada, estaba apenada. La cajera me miró con admiración. Cuando Gray estaba por salir, me dijo en un susurro que tenía suerte por tener un novio tan guapo y detallista.
—Aun no es mi novio —corregí.
—Pues, ¿y qué esperas? Parece que esta coladito por ti, no te dejes llevar por las formalidades que expresa. Él está que destila pasión por ti. Lo admiro porque parece que se está reprimiendo.
No contesté, pues me parecía una teoría absurda. Gray me esperaba en la puerta y salí con él.
Cuando llegamos a la parada de taxis, me tomó de la mano. Mi mirada estaba en el suelo pues sentí que sus ojos miraban los míos, y eso hizo que me pusiera nerviosa.
—sabes, Erza. Este día fue especial para mí, ¿lo fue para ti?
—Lo fue porque estuviste conmigo.
Gray me demostró una sonrisa angelical. Sus ojos eran dos grandes soles incandescentes. No tenía la clásica sonrisa orgásmica de las que mis compañeras hablaban acerca de chicos guapos. Era sincera, inocente, simple. Pero de un modo hizo que mi corazón diera un salto, dándome la señal que estaba feliz por mi respuesta.
—Gracias.
Me tomó de las manos y me dio un beso en la frente. Me lo tomé por sorpresa. Nadie había visto a Gray dar un beso en la mejilla a una chica, pues creció en una familia conservadora. Esperaba más, pero esa pequeña muestra de afecto era buena señal porque Gray era un tipo misterioso, que no se sabía que pensaba o sentía. Ese beso es el que cualquier chica hubiera gustado recibirlo en mi lugar.
En camino de regreso fue silencioso. No creí prudente sacarlo de sus pensamientos porque imaginé que estaba preocupado por la interrupción de nuestra cita. Ese beso en la frente fue sencillo, pero para mí significó mucho.
Cuando me dejó en la casa y se fue, entré a la casa contenta. Por suerte sólo estaba mamá para contarle con lujo de detalle lo que pasó en la cita.
—¡Estas preciosa, más de lo que estabas cuando te fuiste! ¿Pasó algo bueno? —no respondí pero la noté curiosa, ya había descubierto la nueva reliquia que portaba.
—¡Dios mío! Te regaló un girasol, eso no me lo esperaba… no esa flor.
—¿Qué tienen de malo los girasoles? —pregunté incrédula.
Mi madre negó con la cabeza, con una tranquilidad que me gustaría que esa paz llegara a los países en guerra.
—No hija, nada de malo. Al contrario es bueno. El girasol significa: "eres mi sol, sólo tengo ojos para ti".

[N/A] tomoorrow: Pareciera ser que esta capitulo acabaría como mis clásicos… turbo largo, pero no. Resultó ser que omití muchas partes y "adelante" el final porque se supone que los estándares de este fic son capítulos de menos de 5 hojas (es un capítulo de cuatro hojas y media… casi llegaba a la "zona roja".
Muchas de mis lectoras y amigas íntimas no estuvieron de acuerdo que Jellal fuera gay, pero pues pensamos en una trama dramática… (inspirada en un conocido… ya poco a poco se darán cuenta). Apuesto que por ahí del capítulo 8 las cosas cambian… tanto como suelo hacerlo
¿o les recuerdo que muchas lectoras me odian porque suelo dar trolleos masivos en mis fics? Pues me reservo a no decir nada de lo que pasará porque adoro leer los reviews donde dicen que me pase de malvada… xDD
En respuesta a…
BoyHunter9980: me alegra que te haya gustado la idea. Haremos lo posible por escribir una historia interesante C:
Akai: hay no te hagas y admite que te gustó, y si no es así no leas, aunque tu critica en lugar de ser constructiva me mató de risa, ¿por que siempre quieren irse a lo obvio? Parece que has leído mis demás fics y date cuenta que escribo tonterías que improviso xD
Guest: *troll* problem? No es trolleo el hecho que Erza y Jellal quedarán juntos, así que no te preocupes C:. habrá gerza en este fic.