EPOV
A la mañana siguiente me desperté temprano, mi padre ya no estaba y supuse que se encontraba en la clínica, el era el dueño, tenía muy pocos trabajadores porque no podía darles una paga constante. Ya que el arlequín no se aparecería por unos días hasta que se curara, el rey me permitió tomar un descanso (aunque no estaba muy contento de todos modos) el que usaría para asistir a mi padre.
Me vestí, saqué un pedazo de pan y me lo comí en el camino la vieja clínica apenas tenía condiciones sustentables para los pacientes, pero eso era todo lo que nos podíamos permitir, incluso las altas recompensas y la paga del rey no alcanzaban para tantos pacientes. Al entrar pasé al lado de las camillas hasta donde se encontraba Carlisle atendiendo a una niña pequeña con fiebre.
- Estarás bien- le dijo con una sonrisa- eres muy valiente... ¡Edward!- me saludó al verme- gracias por venir a ayudarme, me serviría una mano aquí- dijo mientras me daba órdenes para atender a los pacientes.
Como siempre no habían muchos ayudantes, siempre cambiaban, porque sólo buscaban algún tipo de paga que mi padre raramente les daba y se iban a buscar un mejor trabajo mas tarde, pero una figura me llamó mucho la atención...
Era una jóven menuda que tendría tal vez dos años menos que yo, le calculaba como 18 años, llevaba un vestido color crema muy sencillo y algo raído, tenia un largo y hermoso cabello castaño rojzo a la luz del sol, ojos color chocolate y piel blanca como la crema, su cara estaba un poco pálida y una ligera capa de sudor perlaba su frente. Tan hermosa, tan fresca, tan tan...
- Ella es isabella, prefiere que le digan Bella- dijo Carlisle cuando captó mi mirada- ha estado aquí por unas semanas, es muy especial... nunca ha acetpado ningún pago por trabajar aquí y me cubre algunas noches cuando no estoy, desearía tener mas ayudantes tan dispuestos.
- Bella- susurré y me sorprendí de lo hermoso que su nombre sonaba, estaba cargando sábanas limpias para una cama cuando Carlisle la llamó
-¡Bella ven acá un momento, te quiero presentar a mi hijo!- cuando sus ojos chocolate se posaron en mi, dió un salto brusco dejando caer las sábanas que sostenía y haciendo una mueca de... ¿dolor? Las levantó enseguida y me miró con los ojos muy abiertos y asustados, parecía como si quisiera salir corriendo de inmediato, pero se contuvo ¿Me teme a mi?, sentí una punzada de dolor por su rechazo, ¿por qué debería? me cuestioné.- ¿Hay algún problema Bella?- preguntó Carlisle.
- ¡N...no!- dijo de inmediato acercándose poco a poco, con su cara pálida y sudorosa
- Soy Edward- dije preocupado y le extendí mi mano.
- Bella- dijo cautelosamente mientras la tomaba... su pequeña mano en la mía se sentía increíble... quería dejarla allí para siempre pero ella la retiró muy rápido
- ¿Estas bien Bella?, te veo un poco pálida- preguntó Carlisle
- Estoy bien- dijo ella con una sonrisa forzada- me gustaría retirarme un momento... ¿puedo?
- Claro que puedes- dijo aún preocupado- puedo decirle a Edward que te acompañe
-¡No!- dijo rápidamente mientras se ponía mas pálida (si eso era posible) y sostenía ligeramente su costado- No lo quiero molest...tar- dijo con la respiración pesada, en serio me estaba preocupando...
Se volteó y dejó las sábanas en una camilla cercana, corrió hacia la salida.
- Edward...- dijo Carlisle preocupado viéndola partir
- Yo la sigo- dije comprendiendo la preocupación de mi padre.
- Gracias...
No tenía que pedírmelo, de cualquier forma la hubiera seguido, estaba muy ansioso al verla partir en ese estado y no entendía la razón, apenas la acababa de conocer. Me tomó un rato encontrarla pero cuando finalmente la alcancé estaba apoyada en la pared de la panadería sosteniendo aún su costado, estaba... ¿sangrando?. Corrí hasta ella y la sostuve por los hombros
- ¡Bella! ¿cómo te hiciste eso?- pregunté angustiado, me miró por un momento con desconfianza y se desvaneció al acto siguiente- ¡Bella! ¡Bella!- llamé desesperado.
La levanté en mis brazos para llevarla a Carlisle, actuó rápido y me dijo que la dejara en la camilla, mientras el la examinaba, tenía una herida hecha por una hoja en el costado, parecía bastante grave, pero ella sola se la había tratado con unas gasas. Al parecer se abrió nuevamente al ella hacer un movimiento repentino Cuando me vió... dio un salto... ¿podría ser que eso fue lo que le abrió la herida? pensé sintiéndome culpable.
- Me parecía que hoy estaba menos enérgica de lo normal- dijo mi padre- ¿cómo no pude notarlo? - se dijo- ¿por qué vendría aquí hoy en ese estado?
- ¿Quién pudo haberle hecho esto?- dije sorprendiéndome de la rabia en mi voz
- No lo sé, no he escuchado de ningún criminal rondando por la zona, podría haber sido cualquiera desesperado por el hambre
Sin ninguna razón quería cazar la cabeza del bastardo que lastimó a Bella, sentía la necesidad de protegerla del mundo, mi padre suturó su herida con cuidado, se retiró para atender a los otros pacientes y me dejó quedarme al lado de Bella mirándola como un completo idiota, esperando a que hiciera algún movimiento. Un par de horas mas tarde sus párpados se elevaron y fijó su mirada en mi.
Sus ojos de inmediato se agrandaron de pánico, pero yo sostuve sus hombros para evitar que saliera corriendo ¿por qué me temía?
- Esta bien Bella, no me temas por favor- rogué, ella se relajó un poco y solté sus hombros. me miraba con tanta intensidad que pensé que me haría un hoyo en la cabeza, luego se sonrojó y apartó su mirada de la mía.
