Basado en el escrito de Jazzy W.


3: Desconocidos


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Judy reaccionó de un instante –puedo ayudarles…

Olivia sonrió y le dio unos cubiertos –anda prepara la mesa.

Judy tomó la bandeja y un tenedor se le escabulle al suelo, se agacha para tomarlo.

—Hubiera sido mejor si trajeras esa falda –se burló provocando que la chica se pusiera roja como tomate.

—Compórtate amorcito –le dijo la rubia entre dientes.

Olivia había preparado una gran cena para recibirlos, la comida estaba realmente deliciosa, y Judy comenzó a sentirse un poco más segura, aunque no sabía exactamente qué comer al ver que casi toda tenia carne.

—Que sucede Judy? –preguntó el padre de Nick al ver a la chica en aprietos.

—Lo siento es que –intentaba sonreír y no menospreciar a sus anfitriones –no sé si Nick –miro a ver al pelirrojo con una sonrisa maligna –les comentó que no como carne.

—Nunca mencionó tal cosa –la madre parecía desconcertada

—Si lo hice, ma, pero vives en todas partes menos en lo que uno te dice –mintió Nick.

—En serio? –se desconcertó la madre –en fin, te prepararé algo que puedas comer querida.

—No, no se preocupe –sonrió Judy –puedo tomar la ensalada y el jugo de arándanos.

—Aún no puedo creer que estés aquí después de todo este tiempo –comentó Olivia

—Y dime Judy –decía el señor Wilde mientras comía del filete que tenía frente a el –como están tus padres?

—Quiero pensar que bien, tiene mucho tiempo que no lo veo. –contestó la rubia

—Creí que no viniste las vacaciones pasadas porque estabas con ellos –dijo Olivia confundida

Nick quiso encogerse en su asiento, se suponía que esa era una de las razones por las cuales no llevaba a la dichosa "novia" a casa, Judy pudo ver esa expresión en su "novio".

—Si, por eso –quiso arreglar el asunto –me refiero a las vacaciones pasadas.

—Lo importante es que estas aquí –intervino el señor Wilde mientras Nick miraba a la rubia con un atisbo de agradecimiento.

—Tal vez mañana puedan acompañarme a mirar unas nuevas técnicas de remodelación hay algunos materiales muy prácticos hoy en día –sugirió Olivia mientras Judy vio como el señor Nicholas miró a su hijo con algo de cautela.

Él la miró y ella no supo que hacer, solo casi por instinto tomó su mano, miró a la señora Wilde y asintió.

—Me parece perfecto, Nick necesita saber todo lo que pueda, ¿o no? –respondió ella y los padres le sonrieron gratamente.

La cena concluyó, cada integrante recogía sus platos, Judy aún estaba en el trastero secando algunos trastes junto con Olivia.

Judy observaba a Nick y a su padre en el desayunador, no estaba segura de que tanto cotilleaban, seguramente esas cosas de padre e hijo, eso la hizo recordar la escasa relación que ella tenía con sus padres, que ironía que Nick haya dicho que no había podido llevar a su novia a conocer a sus padres debido a que pasa mucho tiempo con su familia.

Comenzó a considerar visitar a sus padres, desde que inicio el primer año de universidad no los había visto, si acaso unas cuantas llamadas al mes, poco a poco el contacto fue disminuyendo, por un momento, se sintió egoísta al preferir pasar el verano con un desconocido que con su familia.

—Es una gran chica, Nick —le decía su padre —no lo arruines.

—No lo… que? —dijo confundido

—Te conozco, Nicholas —le sonrió su padre—. Tal vez tu madre no lo vea pero soy tu padre y conozco como eres, no vayas a estropearlo.

—No lo haré —miraba a la rubia a lo lejos ayudando a su madre en la cocina —llevamos mucho tiempo juntos.

—Eso es lo que me preocupa —bromeó su padre —nadie más que ella podría aguantar todo lo que eres.

—Oh por favor, pa —sonrió el pelirrojo.


—Deben estar cansados –intuyó Olivia –tu maleta ya está en la habitación –le susurró a Judy viendo a Nick con su padre.

—Si, la verdad es que si –contestó Judy –creo que subiré a descansar, buenas noches.

—Buenas noches hija –le deseó Olivia—. Nikkito, lleva a Judy a descansar.

El tono en que la madre de Nick dijo que subiera a descansar hizo que la rubia se tensara por completo, el pelirrojo se acercó y la tomó nuevamente de la mano y subieron las enormes escaleras, Judy no paraba de admirar lo inmensa que era esa casa, tan bien adornada y los cuadros en las paredes, las fotografías familiares que lucían tan perfectas, la familia de ese pelirrojo era tan perfecta, aparentemente claro.

Los dos jóvenes fueron hasta el final del pasillo de la planta alta y Nick se detuvo en la última puerta.

—Esta es mi habitación –dijo el chico con una sonrisa

Judy lo miró con algo de confusión, creía que ella tendría su propia habitación.

—Recuerdas? –le volvió a recordar –nosotros dormimos juntos –murmuró.

—Qué pasa con las demás habitaciones? —volteó a ambos lados, había una infinidad de puertas por el pasillo.

—Mamá las usa como almacenes para sus cosas —contestó Nick —así que estarás bajo mis dominios —le sonrió.

La rubia tragó en seco, no se esperaba para nada esa parte, ¿dormir con el chico? Era algo que no se había imaginado, una cosa era el sexo y otra compartir cama. Entraron y ella vio su maleta debajo de un sillón de cuero negro, había varios libreros, llenos de discos, varios libros, una gran cama y un buró, la puerta de lo que debía ser el baño y una gran ventana.

—Te gusta? –preguntó el pelirrojo como si estuviera nervioso, no estaba muy seguro de que más decir.

—Si –contestó contemplando el lugar –es muy tú, el verdadero tu –lo miró

—Bien, ¿porque no te duchas primero? –sugirió el chico

Judy asintió algo nerviosa, prefería mil veces las presentaciones a dormir con él, o quizás la anticipación de algo que no estaba segura en que momento pasaría la dejaba echada nudos.

Se dio una ducha, dejó que el agua caliente cayera sobre su cuerpo, meditaba una y otra vez ese acuerdo, no podía negarse a sí misma que estaba más nerviosa que nada, las piernas le temblaban, cerró la llave del agua y salió de la regadera, desempañó el espejo del baño y se observó a sí misma, y se puso unos shorts y una playera holgada, cepillaba su largo cabello con temor, el pelirrojo del otro lado tocaba la puerta apurando a la rubia.

Cerró sus ojos pensativa —no seas cobarde, Judy —se dijo a sí misma.

La rubia abrió la puerta y frente a ella estaba el chico de brazos cruzados, llevaba solo el pantalón, llevaba en el hombro una toalla, listo para entrar al baño, tenía una gran sonrisa —vaya ya era hora, tardas siglos —se burló.

Judy sonrió algo apenada, camino por la habitación y dio otro vistazo en el librero, entre varios de los libros, hubo uno que llamó su atención.

—100 años de soledad —murmuró Nick mientras Judy hojeaba el libro.

—Muy adecuado —le dijo y el chico sonrió.

—Sabes, te ves distinta sin lentes —mencionó Nick mientras la veía.

En realidad, el pelirrojo decía la verdad, era como mirar a la misma persona en una nueva faceta, con su cabello mojado y su cara pálida, sus ojos por fin sin barreras, un color zafiro que lo miraba con cierta complejidad y cautela.

—Tú te ves distinto sin playera —dijo ella con voz tonta mientras examinaba ese abdomen ligeramente marcado.

—Todo es broma para ti? —le preguntó

—Lo hago cuando estoy nerviosa —en tono bajo.

—Así que le hacías bromas a tus… "juguetes" —contestó en tono burlón.

—No, sirve mucho que no parezcan monos parlantes —dijo ella y el soltó una carcajada en voz baja.

—Y lo vuelves a hacer —el pelirrojo se cruzó de brazos sonriente.

—¿Qué? —preguntó confundida

—Bromear —el pelirrojo sonrió de lado mientras daba unos pasos hacia ella.

—Tal vez deberías dejar de… —comenzó a decir la rubia, pero se calló mientras él se acercaba a su cuello.

—Nick… —dijo llamando su atención, su aliento rozó contra su piel haciendo que la chica se mordiera el labio.

—Relájate —le susurró antes de besar su cuello lentamente.

Judy no sabía qué hacer, pero tampoco podía pensar, creyó que el acuerdo estaba claro, pero esto era algo que no se había imaginado, era increíble lo que estaba sintiendo, estaba perdida con una simple caricia de él.

—Vuelvo en un momento, granjerita —le dijo el pelirrojo al oído, para después entrar al baño.

Judy se quedó estática en medio de la habitación por algunos segundos, caminó a la cama y se dejó caer, miraba al techo aun anonadada sobre lo ocurrido, el corazón le latía con rapidez, pasaba sus manos sobre su cara del nerviosismo, ahora solo quedaba esperar al chico para cumplir con la parte que le correspondía.

Nick terminaba su odisea en la ducha, no escuchaba ni pio de afuera, que tanto estaría haciendo esa rubia? Salió del cuarto de baño dispuesto a cumplir los estatutos de su acuerdo, pero en lugar de ver a su socia dispuesta y lista, encontró a la chica en la cama ocupando casi toda la cama dormida aparentemente.

—Buen intento —se burló el pelirrojo.

La chica no se movía, al parecer si estaba dormida —Judy? —la llamó Nick —en serio estas dormida? —la movió del brazo —oh vamos nadie se duerme tan rápido!

Nick arqueó su ceja y suspiró, tomó uno de sus libros del estante y movió a la rubia al otro extremo de la cama para recostarse a su lado, la miraba dormir, tan apacible y tranquila, sabía que esa chica no se iba a salvar de sus redes, sonrió ligeramente y la cobijó con la manta, pasó su mano con delicadeza sobre su cabello cenizo.

—Tenemos todo el verano —advirtió el pelirrojo en voz baja —descansa nerd —Nick volvió a la lectura de su libro.

Continuará…