hello~

aquí estamos con un nuevo capitulo, el penúltimo. espero que les agrade. en un principio iba a ser solo tres, pero decidí alargarlo con un cuarto capitulo. ya se darán cuenta de por que lo digo.

en los agradecimientos correspondientes, Alba y Patricia sois geniales. yo con poco prendo y me empiezo a animar a subir mas de lo debido. así que el hecho de que digáis que les gusta vale mucho para mi. muchas gracias.


Se sentía nervioso. Solo quedaban un día para navidad, pero lo que le jodía ahora era el hecho de que vería a su madre, quizás decepcionada de sus decisiones. Tendría al frente a su hija, enojada por la separación, pero lo peor de todo es que su esposa, esa que amaba tanto, estaría ahí posiblemente para pedirle el divorcio.

No podía, simplemente no podía enfrentarlas solo así que agradecía que esa violinista aceptara una vez más sus caprichos para acompañarlo. Si todo salía bien estaba considerando realmente el hecho de levantarle un altar a la menor.

Tragando con fuerza, miró hacía la habitación de Karin y no despegó la vista hasta que ella salió con un semblante de pocos amigos. Ya le había dicho que le desagradaban esas cosas, odiaba estar con mucha gente, sobre todo con quienes creían que era una entrometida "entonces no deberías 'ayudarme' tanto" pensó algo divertido, ya que después de todo él la estaba obligando a hacer todas esas cosas.

Volviéndose a mirar con satisfacción, acomodo la corbata gris y se dio el visto bueno por una cuarta vez antes de llevar a la chica hasta el estacionamiento. En todo el camino ella no hablo y la verdad es que en el auto tampoco lo hizo. Castle sabía que estaba molesta, pero también sabía que en el momento dado volvería a agarrar el papel de una niña alegre pegada a él. Aunque sus motivos fueran únicamente para enojar a la gente.

Soltando un suspiro recorrió los caminos con nostalgia hasta que vio su loft. Instintivamente sus ojos fueron hasta el piso donde él vivió mucho tiempo y se tensó. Las luces seguían encendidas, lo cual decía que había gente y que no podría escaparse por mucho que quisiera. La violinista sabía cuál era su piso y en cierto sentido sentía curiosidad por saber cuánto había cambiado todo en esos seis meses.

Al estacionar miró a su acompañante y sonrió cuando ella rodaba los ojos y soltaba un grito de frustración. En ese tiempo también había aprendido que ella, aparte de ser un poco bipolar, soltaba gritos de vez en cuando para desestresarse y así agarrar mejor su papel.

Al subir por el ascensor los nervios empezaron a incrementar y el sudor no daba tregua tampoco. Era como si fuera a su primera cita para buscar a su novia y tuviera que enfrentarse al padre "la diferencia es que no está el padre y Kate me dirá adiós" pensó aún más complicado con todo.

Al estar al frente de la puerta alzo la mano para tocar mas no pudo hacerlo, todo se hacía muy real y la verdad es que no estaba preparado. Aún tenía tiempo para irse y olvidarse de aquello, después de todo ¿Qué lo obligaba a seguir ahí? Nada, su esposa y familia no conservaban buenos sentimientos de él haciendo que todos los propósitos de navidad se vieran entorpecidos por sus decisiones. Navidad era una época de festejo y amor, por lo mismo pensó que fue un error volver en este tiempo.

Queriéndose dar vuelta, sintió como su acompañante daba tres golpes y le sonreía con soberbia. Ese debía ser su castigo por obligarla a ir, mas no hizo comentario y esperó a que abrieran mientras él se movía inquieto en su propio sitio. Cada segundo que pasaba lo hacía darse cuenta del error de volver.

La espera se hizo más largar de lo que hubiera querido, más cuando abrieron la puerta una pelirroja mayor lo abrazo con tanta fuerza que Castle sintió ganas de llorar. Su madre podría estar enojada, pero definitivamente lo había extrañado y lo perdonaba, eso era todo lo que necesitaba para devolverle el abrazo con la misma efusividad. Ya no se sentía tan en desventaja.

Sin darle mucho tiempo, la mujer comenzó a hacer preguntas tras preguntas antes de reparar en la chica. Obviamente su mirada no fue de las mejores, había cierto odio mientras Karin solo se dedicaba a sonreír sabiendo perfectamente lo que la pelirroja sentía.

Hubiera hecho un comentario, pero su hija se le lanzó a los brazos y le comenzó a regañar, aunque entre medio de cada oración le recordaba cuanto le había extrañado a la vez que repetía cuanto lo amaba.

Castle no podía más que sonreír por esas muestras de cariño. Tanto miedo que había sentido al creer que lo odiarían, pero no fue así. Ellas lo habían esperado, tal vez no Kate –porque no se veía por ahí- pero ellas si y era todo lo que valía. Las únicas dos mujeres que no lo abandonarían estaban ahí y era todo lo que necesitaba en navidad.

En el momento en que entro en el loft vio que todo seguía igual, sus cosas no se habían movido, pero lo mejor de todo es que su esposa estaba sentada en el sofá, completamente nerviosa, viéndolos. Intentó darle una sonrisa, pero lo único que pudo hacer fue seguir la mirada molesta de la castaña hacía su acompañante "¿En serio todos piensan que me metería con una menor?". Malhumorado dejó la mirada de Kate y decidió seguir el plan.

Sin prestarle mayor atención a las acciones de su madre e hija, guió a Karin por el loft y se la llevó rápidamente hacia el segundo piso.

-están como locas ¿De verdad parecemos una pareja?

-¿Me lo estás preguntando? ¡Esa era la idea! Pero ya no me gusta tanto – Tragando con fuerza se rasco la nuca - ¿Viste cómo me miraba ella? es policía Rick, si me mata, pesara en tu conciencia

-capitana, no lo haría

-¡Pero me encerraría por cualquier cosa! –Haciendo un puchero, vio una de las habitaciones desocupadas – hasta porque me gustan las corridas de autos

-¿Clandestinas? ¿Qué tipo de violinista eres tú? – Alzando una ceja, cerró la puerta y la llevó a la otra habitación - ¿Ahora qué?

-soy única… no sé, solo lánzate sobre ella y hazle el amor – Encogiéndose de hombros lo vio de manera divertida – mañana es navidad, solo tienes hoy para arreglarlo, ve y empieza a trabajar para darme un hermanito

-o para terminarlo

-¿Realmente quieres terminarlo?

-cuando ella me dejó me compre un sistema operativo que cumplía la función de mujer, cuando me fui de Estados Unidos me hice amigo de una mocosa que duerme como Sid el perezoso… podré vivir sin ella

-es lo que crees y –Dándole un golpe en el estómago – no soy Sid el perezoso

Bajando entre risas, ambos se fueron a sentar directamente a la mesa. La idea era cena para cuatros, pero pusieron un quinto puesto logrando incomodar más la situación. Ninguno quería conversar y Rick no paraba de mirar a Kate y a Karin para saber qué hacer, aunque la pequeña ya le había dicho el plan.

Soltando un suspiro se dio cuenta de que ya no podía alargar más las cosas, la cena no estaba resultando cómoda y Kate aun demostraba atisbos de que lo amaba. Sonriendo con nostalgia se dio cuenta de que ella no lo buscaría, si deseaba quedarse con ella, tenía que saber seguirla como todo perro fiel. Por lo mismo decidió que toda esa farsa debía terminar ya.

-Kate… ¿Podemos hablar? En privado

Habiendo interrumpido la comida de todos, las miradas se centraron en ella y Beckett no pudo más que asentir con la cabeza antes de levantarse. Castle la guió hasta lo que fue su alcoba y cuando entro no pudo evitar que los recuerdos se amontonaran en su mente.

Todas las noches de pasión se volvieron a mostrar como si hubiera pasado recién. Desde la primera vez hasta la última, en donde él prometía que su amor no acabaría nunca, donde momentos después descubrió que algo pasaba con Vikram.

Tragando con fuerza se giró y la vio agarrándose la mano con fuerza. Aparentemente estaba nerviosa por lo que podría llegar a venir, aunque no era la única en esas condiciones "pero evidentemente es más hermoso en ella" pensó sonriendo con tristeza.

Pasando a sentarse en la cama, la invitó a tomar el puesto al lado suyo. Cuando por fin la tuvo cerca pudo percibir con mayor fuerza su olor. Esa fragancia a cerezas que tanto lo volvía loco ahora volvía a inundar sus fosas nasales haciéndole imposible racionalizar "solo lánzate sobre ella y hazle el amor mañana es navidad, solo tienes hoy".

-¿Me pedirás el divorcio? – Comenzó ella sin siquiera verlo - ¿Dónde está el hombre que juro amarme para siempre, hasta que yo decidiera que cambiara?

-¿Tú no pedirás el divorcio? – Ignorando el resto de las preguntas se levantó y se puso en la silla de al frente, ahora recordaba que se había ido buscando dignidad. No podía simplemente volver a ser su perro fiel y ya

-¿Para qué?

-Eric Vaughn – Seco y cortante, Castle le miró disfrutando los escasos segundos en que ella se mostró sorprendida

-él no es nada para mi

-ya, claro… las noticias mienten – Ironizó cruzando sus piernas y sentándose mejor, era increíble, pero dentro de ese tiempo logro no seguir tanto Kate como antes. Quizás ahora tenía un poco más de dignidad.

-solo dicen la verdad que quieren mostrar… además estoy casada contigo, no con él

-por eso, divorciarte les dejaría el paso libre para hacer lo que quieran, para al fin estar juntos

-eres un imbécil

Levantándose con furia, le miró enojada y dolida para luego darle una bofetada en toda su mejilla. Castle sintió el ardor y sufrimiento crecer por partes iguales, pero la culpa les supero con creces al ver como los ojos de ella mostraban signos de llanto.

Kate hizo amago de querer irse, de hecho logro cruzar la mitad del cuarto, pero él se había levantado con rapidez y logró alcanzar a tomar su mano para detenerla. Amaba a esa castaña, pero sabía que no sería el indicado para ella sin recuperaba el amor propio que antes se tenía. Necesitaba saber que ella lo amaba tanto como él lo hacía.

-si quieres el divorcio, te lo daré Kate… no te juzgare el que quieras estar con él

-¿Y tú? – Dándose vuelta, mostro el llanto sin hacer el intento de detenerlo - ¿Te iras con esa maldita zorra?

-¿Qué? Kate ella…

-¡Kate nada! ¡Yo te amo Castle! Te dije que solo me casaba una vez y aunque sea egoísta no firmare el divorcio – Retrocediendo un poco, intentó tomar aire - ¿Por qué mierda te fuiste? ¿Por qué no me esperaste?

-¿Por qué no me buscaste? Te espere, te espere dos días, pero parecía que no te importaban mis sentimientos

-Vikram tenía información… no pude ir – Mordiéndose el labio inferior negó con la cabeza – cuando llegue aquí Hayley me dijo que te marchaste

-¿Por qué no me llamaste? En estos seis meses page mis cuentas telefónicas, no rompí ningún contacto con los más cercanos solo para que me contactaras, para que me demostraras que realmente me amabas.

-¿Me hubieras recibido la llamada? Yo misma te dije que eras libre, que esperaba que cuando terminara me pudieras dar una oportunidad

-te he seguido por muchos años Kate, sacar la cuenta ya sería tonto – Dando un paso al frente – pero en ninguna de esas ocasiones lo hiciste tu por mi… yo empecé siguiéndote aun cuando tú me odiabas, cuando me fui con mi ex esposa y volví no me buscaste, cuando nos enteramos lo de braken, quisiste hacerlo sola, tu puesto en Washington… todo, todo en tu vida lo has hecho sola, pero ahora estabas casada conmigo ¿Por qué no buscarme a mí en vez de Vikram?

-porque él era el informático que necesitaba, gracias a él pude avanzar… también a Hayley, pero nosotros dos lo hicimos – Dijo dolida, ella no lo demostraba como Castle, pero también hacia lo posible por mantenerlo cerca. Obviamente era terca y obstinada, así que no podía llegar a expresar directamente sus emociones como lo hacía el escritor a cada oportunidad que tenia

-me sentí aparte, como tus ex parejas y que Vikram comenzaba a tomar mi puesto

-no seas tonto Rick, yo te…

-soy el tonto que siempre te ha seguido, soy el tonto que está enamorado de ti como no te imaginas, quizás no creas en mis palabras, pero te amo más que a mí mismo y eso duele Kate, duele porque necesito que tú me ames a mi más de lo normal

-te amo Rick, te amo desde hace mucho tiempo – Acercándose, lo tomó de la camisa y fue subiendo sus manos hacia su mejilla – pero ya no podemos seguir así

-¿Qué propones? – Tomándola por la cintura con un poco de miedo, no se atrevió a abrazarla – el divor…

-no lo digas – Deteniéndolo con su dedo en su boca, sonrió –quiero que vuelvas a mi, quiero aceptar el puesto para candidata a senadora y tener hijos al fin

-¿Hijos? – Alzando una ceja, sonrió emocionado de solo pensar la noticia - ¿En serio?

-no he estado con nadie a parte de ti desde que empezamos a salir, te amo y creo que si bien me emocionaba ser policía y capitana, nada vale la pena si no te tengo… quiero crecer como persona, aun mas

-no quiero separarte del trabajo Kate, solo no quiero que…

-si vamos a tener hijos, no quiero tener que arriesgarme

-me parece perfecto

Inclinándose para besarla, rozó ambas narices y la vio sonreír, tal como cuando le llevaba ese líquido que tanto le gustaba, pero esta vez no era café lo que le emocionaba, era él. Sonriendo por ese hecho rozó sus labios y se sintió en el cielo. Más ella lo separo estrepitosamente

-¿Esa chica que?

-¿Si me he acostado con ella? no… - Sonriendo por los celos de Kate, pensó que todo en ella era tierno – nos conocimos en Venecia, pasamos tiempo juntos cuando ella no está de gira, pero nada más… te conoce a la perfección y ella me animo a venir esta noche para hacerte el amor… mañana es navidad y teníamos que arreglarnos

-valla… creo que apoyo su opinión

Sin aguantar más tiempo, lo tomó de las mejillas y lo atrajó en un beso lleno de pasión y deseo. Rick sintió con sorpresa como ella colaba su lengua en su boca buscando de forma necesitada mayor contacto. Obviamente él no se negó a dárselo, así que pronto desataron aquella pasión retenida por seis meses.

Castle la tomó con fuerza por la cintura y la alzo sintiendo como ella enredaba sus largas piernas alrededor de su cadera. Soltó un gruñido cuando Kate le tironeo juguetonamente el labio inferior y la apegó más a su cuerpo para que sintiera como lo provocaba. Ambos andaban con mucha ropa y ya se habían olvidado de que sus acompañantes seguían en la sala por lo que se fueron a la cama entre besos, sonrisas y caricias de reconocimiento.

Rick la lanzó a la cama y la miró unos instante, seguía teniendo los ojos algo rojos por el llanto, pero también se veía más hermosa mordiéndose el labio inferior mientras no dejaba de desnudarlo con la mirada. Solo con eso sentía que sus pantalones ya estaban demasiado ajustados "te extrañe tanto, ningún recuerdo ni mano te hace justicia" pensó para sí mismo mientras volvía a unirse a un beso apasionado.

Él fue quitándole las prendas poco a poco y cada vez que lograba dejar parte de piel libre, la besaba y adoraba como solía hacer en sus recuerdos. Mordisqueo parte de su hombro en cuanto pudo mientras quitaba el sujetador.

Kate no gozaba de grandes senos, ella misma lo sabía, pero para él eran perfectos, para él eran la medida justa y no podían ser más bellos, por lo que no perdió tiempo para atrapar uno entre sus labios y comenzar a atenderlo. Los besó y mordisqueó disfrutando de cada gemido por parte de su pareja, no podía dejarlos en paz, mas sus manos se iban a jugar peligrosamente contra el cinturón del pantalón de Kate mientras se preguntaba si su entrepiernas podría soportar todo el juego previo "pero necesito volver a hacerla mía por completo" se dijo intentando convencerse. Su propio cuerpo debía entender que más que necesidad, eso tenía que ser un reencuentro con el amor aunque sonara cliché.

Alzando la mirada, se maravilló al verla tan entregada. Kate debía estar en las mismas condiciones que él, por lo que fue a su otro seno y realizó las mismas acciones sintiendo como las manos de ellas lo empujaban más hacía abajo.

Sin hacerse de rogar, fue bajando hasta el ombligo y metió su lengua solo para que sus miradas se volviera a conectar transmitiéndose todo el deseo que sentían por el otro. Si él llego a pensar que Beckett le había dejado de amar por un momento, ahora podía estar seguro de que eso no era así. Kate no miraría a nadie más de esa forma tan especial.

Sin perder más el tiempo, le quitó los pantalones y ropa interior con rapidez y maestria. Separándose un poco, la observó unos segundos antes de decirse que eso era real y que no lo estaba soñando. En seguida sonrió y se volvió a maravillar cuando ella le devolvió la sonrisa ¿Era tan fácil arreglar la situación entre ellos? ¿No abrían más dudas? No, estaba seguro que le daba igual si ella quería seguir en su trabajo o ser senadora, la seguiría a cualquier parte del mundo porque ella se lo merecía, porque de seguro debió aprender la lección y también ella lo seguiría y apoyaría en cualquier decisión futura que tomara.

-Rick… solo apúrate, te necesito ya

Sin responder, unió sus labios de manera apasionada nuevamente sin llegar a cerrar los ojos, no quería que todo eso se desapareciera y quedar solo nuevamente. No lo soportaría. Además, perder el contacto con esos bellos ojos debía ser un pecado.

Llevando su mano a la entrepiernas de su mujer, la palpo con delicadeza y vio que tan preparada estaba para él, supo enseguida que lo suficiente y por lo mismo se bajó los pantalones hasta las rodillas para luego hacer lo mismo con sus bóxer. En otro momento él hubiera hecho un juego previo tortuoso para ella, le hubiera quitado las esposas o habría ocupado los aceites para hacer ese momento de lo más excitante, pero no. Kate lo necesitaba tanto como Rick y por lo mismo dejaría para el futuro todos los juegos que quisiera llegar a hacer con ella.

Sintiendo una necesidad imperiosa de conectar sus cuerpos, Castle la penetró con fuerza y se quedó estático unos segundos. Había extrañado esa sensación en esos meses, y no solo porque el sexo con su mujer era increíble, sino por todo lo que lograba hacerle sentir en unos segundos. Kate le arañaba estratégicamente la espalda marcándolo como suyo y gemía en su oído dejando unas lamidas para volverlo loco. Incluso lo hacía ver como si fuera un adolescente a punto de hacerlo por primera vez. Sonrió ante tal hecho ya que estaba en los cuarenta, aun así, la juventud le acompañaba siempre que estaba con Kate.

Retomando la conciencia, mordisqueó el cuello de su mujer y dejó unas cuantas marcas notorias mientras comenzaba a marcar el ritmo de sus embestidas. Sus manos se movieron por el cuerpo de su pareja para atender uno de los senos de su mujer mientras que la otra se quedaba en la cadera ajena para mantener el equilibrio.

Cuando vio que su esposa se acostumbra bien a él no pudo más que levantar una de las piernas, esas que tanto le mataban ver desnudas, y la puso en su hombro. Automáticamente Kate cerró los ojos al ver que podía llegar más profundo, mas sus gemidos no se mesuraban para nada, cada vez llenaban más la habitación logrando que los sentidos de Castle se agudizaran.

Sonriendo, mordió parte del muslo de su pareja y le sonrió con auténtica lujuria a los ojos que lo volvían a ver. Notando como ella le sonría abiertamente, comenzó con un ritmo profundo y rápido que ambos disfrutaron.

Kate no pudo aguantar mucho tiempo más, la necesidad de ambos fue un gran punto en contra y por lo mismo, agarrada de las sabanas bajo ella, terminó teniendo su primer orgasmo satisfactorio, en meses. La contracción causo estragos en Castle y con una última estocada termino dentro de su pareja.

La sensación de terminar y tener el cuerpo de sus parejas aun a su lado era maravillosa. Ya no tenían que imaginarse sus caras luego del orgasmo, no tenían que mirar el vacío a su lado recordando que solo habían podido llegar al climax con sus manos y el recuerdo o una foto.

-no te vuelvas a ir

-no me dejes ir nunca mas

Con un asentimiento de cabeza por parte de Kate, se volvieron a sonreír con cierta complicidad y Castle se unió a Beckett en otro beso, mas este fue pausado y lleno de amor. Ya se habían reconocido y necesitado, ahora solo querían recuperar el tiempo perdido.

Ya en completo silencio, Rick sintió como Kate paseaba sus dedos delicadamente por sobre su torso desnudo, provocándole cosquillas, y muy a lo lejos un violín sonaba magistralmente. Lo más seguro era que Alexis le había prestado el violín que tenía a Karin y la chica había logrado entretener a su familia.

Riéndose por ello, notó la mirada curiosa de Kate, no pudo más que sonreírle a ella mientras acariciaba su cabello largo y ondulado. Así como a él le encantaba.

-te amo Kate… te amo demasiado

-yo también te amo – Sonriendo, subió la mitad de su cuerpo al de Castle y le besó sin evitar el sonreír – fue una tortura dormir en esta cama sin ti

-cualquier cama se hacía incomoda, aunque debo admitir que Karin ayudo mucho a que no me arrepintiera de la decisión

-¿En qué forma te ayudo? – Alzando una ceja, unió su mano con la de Castle y entrelazo sus dedos haciendo que la sonrisa de ella aumentara. No había nada más bello que ver los anillos de sus dedos unidos.

-me permitió contarle toda nuestra historia – Viendo como Kate le miraba confundida, se rió- cada día que almorzábamos juntos le contaba nuestras anécdotas, desde que nos conocimos hasta nuestras última pelea, me escucho como lograba sentirme y también me descubrí a mí mismo… recupere un poco de mi dignidad, supongo y recordé el porque te amo tanto

-no puedo odiarte por querer recuperarte a ti mismo… - Sonriendo acarició la mejilla de su pareja y disfrutó de la pequeña barba que crecía – debo admitir que yo misma cuando me volví capitana hice lo mismo, pero te arrastré conmigo y te obligué a seguir un camino sin preguntarte… te hice esperar y me desquité contigo, no fue justo, pero lo necesitaba

-después de un año de casados, seguimos siendo infantiles

-pero seguimos amándonos ¿No?

-claro que sí, pero mucho más que antes

Sonriéndose ambos, cerraron los ojos y soltaron un suspiro. Podían sentirse algo abrumados y demasiado felices, pero el cansancio no los embargaba así que sin contratiempos comenzaron a hablar de todo y nada.

Kate aún se mantenía con la mitad de cuerpo sobre Rick, acariciándolo con su mano por el cabello y mejilla de manera tan delicada que se sintió como un bebe. Mientras él la abrazaba y daba besos de vez en cuando, también le contaba sobre sus anécdotas. Comenzó con cómo se hizo de otro pseudónimo y escribía de thrillers políticos. También comentó sobre los conciertos de la violinista y de esa mirada pacifica que encontró al vivir en Venecia, quizás pudo hacerse más maduro. Riéndose de aquello, Kate le comentó todo lo sucedido con LokSat, como Hayley le informaba sobre todo lo que Rick supo y como la morena se volvió una policía más para toda la comisaria.

Hizo mención de Eric con desgano y las intenciones de Lanie al hacerla aceptar las salidas, pero que nunca olvido su compromiso con Rick. De hecho también admitió con vergüenza las veces que revisaba sus datos para saber dónde estaba y que hacía.

Así se quedaron conversando un tiempo más mientras en la otra sala Karin terminaba de tocar. Ambas pelirrojas estaban maravilladas con la chica, sobre todo después de haberla interrogado sobre la relación de ambos, pero más por escuchar las voces de Kate y Rick a través de los muros cuando se "declaraban su amor".

Las chicas al dejar de escuchar las voces de los "padres" de familia dejaron que Karin descansara y le sirvieron un jugo a la vez que las tres tomaban asiento en el sillón, pero la violinista se sentía incomoda y se rehusaba a cualquier invitación que le obligara a mantearse más tiempo en esa casa. Su propósito ya se había cumplido y por lo mismo deseaba poder marcharse.

-de verdad Martha – Sonriendo con dificultad se volvió a remover – no es necesario, además debo irme ya si quiero alcanzar a comprar el vuelo

-¿Cómo que el vuelo? ¿No pasaras navidad aquí en New York? – Esta vez intervino Alexis con un gesto disconforme

-no, vine aquí porque Richard no podía enfrentarlas a las tres él solo – Sonriendo, se levantó y miró hacia la puerta – pero pudo lograrlo sin problemas… si corro con mucha suerte, la navidad la pasare en el vuelo

-¿No celebras la navidad? – Martha cuestionó completamente intrigada - ¿O pasaras la navidad con tu familia?

-es solo una fecha más, la pasare en el vuelo y quizás en el aeropuerto de Londres mientras espero el avión a Italia... y luego el tren a Venecia

-es mucho viaje, deberías irte luego de año nuevo

-no, no puedo – Sin darle más tiempo se despidió de ambas mujeres con un apretón de mano – por favor, despídanme de Rick y Kate, me hubiera gustado conocerla mejor

Karin tomó su abrigo y se marchó del lugar con paso apresurado. había dejado a ambas mujeres con la palabra en la boca, pero no podía seguir ahí. ella no pertenecía a ese mundo y aunque Rick se enojara de que había roto su promesa, sabía que el lo podría soportar muy bien al lado de Kate.

mostrando una sonrisa suave, se vio en medio de la calle nevada de Manhattan y suspiro. lo mejor seria apresurarse a conseguir un avión aunque no fuera premiun, no quería seguir ahí.


hasta aquí llegamos

espero que les haya gustado de verdad y pues que el siguiente capitulo sea de su agrado.

espero poder verlos mañana con una actualización doble - si todo me acompaña - de este fic y el capitulo navideño de belleza interna. aunque aclaro que belleza interna intentare subirlo lo mas tarde posible, para que sea en navidad... al menos en mi país.

sin mas que decir me despido atenta a sus comentarios.

se me cuidan, un beso y un abrazo

atte

Zack Engel~