SUMMARY: Las personas eran crueles, agresivas, indiferentes. Rukia Kuchiki no encajaba en ese mundo. Pero hubo un tiempo que sintió que había encontrado un lugar en él. Y ese lugar creyó que era al lado de Ichigo Kurosaki. Sin embargo, resultó dañada, y esas heridas aun no cicatrizaban.

PAREJAS: Ichigo y Rukia, Grimmjow y Rukia


CAPITULO 3

Abrió la puerta de la casa con toda la confianza del mundo, como si viviera allí también. En realidad, lo podía consider su segundo hogar por qué pasaba la mitad del ahí, ¿no?

Dejó atrás ese debate para más tarde y se adentró decidida a buscar a cierto aguafiestas de cabellos naranjas que había olvidado ir a su casa a estrenar juntos Pokemon Perla en el Nintendo DS que le había regalado su tía en Navidad.

Apenas avanzó un poco y quedó paralizada. ¿Eso era música? ¿El abuelo Morita había prendido la radio a un volumen alto? No, sonaba real. Muy real.

El ruido venía de la sala, así que lentamente se abrió paso a través del vestíbulo, escuchando la melodía que resonaba a través de las paredes.

Cuando doblo la esquina, Rukia abrió la boca con sorpresa.

No había estado preparada para un escenario donde Ichigo Kurosaki estuviese tocando el piano. ¿Desde cuándo él lo había aprendido? ¿En qué momento si ellos pasaban casi todo el día juntos?

Pero la pequeña solo se permitió un momento en meditar en aquellas preguntas por que los sonidos que emanaban del piano la distraían.

Ella observaba atenta como los dedos de Ichigo bailaban sobre las teclas a un ritmo lento. Suave. Y entonces cayó en la cuenta que los ojos de su amigo estaban cerrados y su cuerpo se movía al ritmo de la música. Su cabeza giraba de un lado a otro lentamente.

Las notas parecían fluir de la punta de sus dedos.

Era hábil.

Era hermoso.

La música alcanzó su punto más fuerte, intenso. Y de repente, todo se quedó en un absoluto silencio,

La canción había terminado.

Las manos de Ichigo cayeron a su regazo y comenzó a respirar hondo. Luego se volvió en su asiento, a punto de pararse, pero no terminó la acción porque sus cayeron en la recién llegada.

Esta vez, fue imposible para Rukia saber lo que estaba sucediendo detrás de esos ojos acaramelados. Ichigo abría la boca, unos segundos, y luego la cerraba, como si no supiera hablar.

Rukia decidió mirar con interés el suelo, incapaz de sostener esa profunda mirada en su persona.

Ru…

Oh, buenas tardes, Rukia-chan. – La voz del abuelo Morita la sacó de sus pensamientos y cayó en la cuenta que el mayor había estado al lado de su nieto en todo ese tiempo.

Entonces, el pequeño trance llegó a su fin y retomó una actitud seria.

Buenos tardes, abuelo. – Lo saludó – Ichigo Kurosaki… – La pequeña se fue acercando al mencionado quien ahora se había hundido de nuevo en su asiento. Resignado. Sabía lo que le esperaba. – ¡¿Desde cuándo sabes tocar el piano?! ¡¿Por qué no me lo contaste?! ¡¿Acaso no somos amigos?! – Le reclamó llevándose las manos a su cinturita, muy indignada.

Sí somos amigos Es sólo que… – El niño miró hacia un punto cualquiera, evitando su mirada inquisidora.

Rukia-chan, yo le pedí a Ichigo-chan que no le contara a nadie sobre las clases de piano que le estaba dando. – Le explicó el anciano, y ella apretó más el entrecejo.

Abuelo Morita, usted no puede pedirle eso a Ichigo porque somos amigos y los amigos no se ocultan nada.

El mayor asintió sonriendo.

Está bien, Rukia-chan. Le pido disculpas. ¿Las acepta?

Esta bien.

Ella quedó satisfecha y se sentó al lado del niño.

Al darse cuenta el abuelo que allí sobraba, salió del lugar con la excusa que les iba a preparar unos sándwiches de jamón.

Ahora tú tienes que disculparte.

¿Eh? – Enarcó ambas cejas –¿Por qué?

Por qué no te negaste a la petición del abuelo.

El niño suspiró y rodó los ojos.

Lo siento.

Rukia volvió a sonreír.

Acepto tus disculpas solo…. – Su voz se volvió un murmuro y un ligero sonrojo cubrió sus mejillas – … solo si tocas de nuevo.

¿E-En serio? – Ichigo se veía ahora tímido, jugando con sus dedos.

Tocas hermoso – murmuró finalmente la niña. Ella siempre fue muy honesta y hasta cierto punto lengua suelta puesto que no media las consecuencias de sus palabras. Y esta vez no fue la excepción.

Los ojos de Ichigo se encontraron de nuevo con los de ella.

Rukia estaba segura que nunca había visto a su amigo tan feliz como ahora. Desde la muerte de Masaki-san, hace casi un año, su amigo había perdido la alegría en sus ojos. Ya no lloraba, pero siempre lucia serio y con el entrecejo fruncido. Como un feo Gyarados.

Pero en este momento, su sonrisa era más grande que nunca.

Y honestamente, Rukia se sintió terriblemente feliz.

Ichigo, entonces, volvió su mirada al piano y sus manos bajaron a las teclas.

Volvió a repetir la canción anterior, pero esta vez Rukia pudo escucharla desde el comienzo. No estaba segura en que momento, pero su cabeza estaba recostada en el hombro derecho del niño de cabellos naranjas.

Se había perdido en la música.

En la música de Ichigo.

Esa tarde olvidó por completo porque había ido a la casa Kurosaki en primer lugar.

Y a partir de ese día su amor por Pokémon lo puso en segundo plano.

.

Morita y Ginrei, los abuelos de Rukia e Ichigo, habían sido mejores amigos de toda la vida. "Hermanos nacidos de distinta madre" era la explicación a la que llegaron y que siempre daban a los demás. Ambos asistieron al mismo instituto, universidad e incluso trabajaron por un tiempo en la misma empresa. Sin embargo, sus caminos se separaron por varios años debido a las oportunidades laborales que les ofrecieron.

No obstante, se volvieron a encontrar. Era el destino, pensaron cuando descubrieron que el uno vivía al frente del otro.

Cada uno ya estaba casado y con hijos a punto de terminar el instituto.

Entonces aquellos hermanos de distinta madre recordaron la promesa que hicieron, el día de la fiesta de su graduación, borrachos, muy borrachos: nombrar al primer nieto de Morita "Ichigo" y a la primera nieta de Ginrei "Rukia" o al revés en caso sucediese lo contrario. ¿La razón? Esos eran los nombres de sus personajes favoritos de un anime de su niñez y que los marcó a ambos. Obviamente lo hicieron con el deseo que sus nietos terminaran juntos como esos personajes y así pudieran unir a sus familias. Pero al final, el destino, ese caprichoso e incierto destino, los sorprendió.

Resultó que Zangetsu, el hijo menor de Morita, y Sode, la hija mayor de Ginrei, fueron los que terminaron casados… y 2 años después en un proceso de divorcio.

A pesar de ello, su amistad se mantuvo inquebrantable y preparada para el siguiente gran desafío que les venía encima.

Los padres de Ichigo y Rukia se encontraban en una situación difícil: Isshin Kurosaki se había vuelto un respetado doctor en el hospital de Karakura y sus horarios eran rotativos, mientras que Byakuya Kuchiki participaba activamente en la política y había sido elegido recientemente miembro de la Cámara de Representantes del país por lo que tenía que residir en la capital. Por otro lado, la mamá de Ichigo, Masaki, estaba internada en el hospital batallando contra el cáncer; y la mamá de Rukia, Hisana, había fallecido cuando dio a luz a su hija.

Así pues, ambos mayores accedieron a los pedidos de sus hijos y terminaron criando a sus nietos.

Rukia adoraba al abuelo Morita, e Ichigo admiraba al abuelo Ginrei.

Por ello, la noticia del fallecimiento del abuelo Morita le cayó como un balde de agua fría a la pequeña Kuchiki. Todavía recordaba como si fuera ayer los dulces que le daba Morita a escondidas de su abuelo y como este se las arreglaba para descubrirlos y luego regañarlos.

Realmente quiso bastante al abuelo de Ichigo como si fuera el suyo.

– Rukia-chan, ¿Te sientes mal?

– ¿eh?

Recién se percató que los demás la estaban observando. Por instinto se hundió en la silla, nerviosa de tener tantas miradas sobre ella.

– Como apenas haz probado la cena, pensé que… te sentías mal. – Yuzu comentó, preocupada.

Su plato estaba casi intacto. No negaba que lucía deliciosa. ¡Por dios era pollo! Rukia amaba el pollo! Pero, tristemente, el apetito se le había ido.

– Seguro no le gusta el pollo. – Apuntó Ichigo de nuevo mirándola fijamente, con esos ojos tan…fríos.

Y era eso lo que le empezaba a molestar más y más a la joven. Había algo en la actitud de Ichigo que no le gustaba. Además de fingir que recién la conocía, se estaba comportando grosero con ella. Con rencor y odio ¡Y se sentía indignada! ¡Ella debería ser quien tuviera ahora mismo esa actitud, no ese idiota!

"Estúpido Gyarados"

–Yo amo el pollo. – Hablo en voz baja , logrando controlar el impulso de gritar. – Qué rápido lo haz olvidado…

"Así como mi existencia"

Él, para asombro de Rukia, se quedó callado.

No.

No.

No

El Ichigo Kurosaki que ella conocía le hubiera contestado de inmediato o, si su humor era una mierda, le hubiera dado un par coscorrones en el brazo. ¡De ninguna manera se quedaría en silencio con la mirada gacha!

¿Tanto había cambiado en esos 2 años?

Alguien tosió.

– Kuchiki-san, me dijeron que tienes un talento asombroso en los deportes, sobre todo en el volley ¿Eso es cierto?

Rukia se quedó observando al desconocido por un largo rato. Luego que se enterara de la muerte del abuelo Morita, ella no tuvo tiempo de preguntar cómo rayos sucedió porque alguien tocó el timbre, e instantes después le presentaron a un joven de cabello oscuro, alto, y con lentes.

Ishida Uryu, era su nombre, y a pesar de su juvenil apariencia, era un doctor recién graduado. Se había vuelto un gran amigo de la familia en América y regresó junto a ellos porque, según sus palabras, extrañaba el lugar dónde había pasado gran parte de su infancia.

El tipo sería de su agrado sino fuese porque parecía saber todo sobre ella. Sobre la Rukia de hace 2 años.

– No. – Le contestó con frialdad. Pudo sentir otra vez el desconcierto de los demás Kurosaki, a excepción de Ichigo. Y por eso agregó – Quiero decir, ya no. Perdí el interés hace tiempo. – Mintió.

La verdad era otra.

Esta vez su vista cayó en el muchacho de cabellos naranjas.

"Todo fue tu culpa."

Él, por supuesto, no entendió su indirecta.

– Oh, es una pena. Espero que algún día lo recuperes. – Recibió una sonrisa sincera del extraño.

"No pasará"

– Ishida, ya te dieron la respuesta? – Ichigo le interrogó, cambiando de tema.

– Por supuesto, te dije que la directora me iba a dar el puesto. – Habló con actitud petulante.

– Lo dudaba. – Le devolvió el mismo gesto.

Rukia observó la escena, apretando los puños.

"¿Qué tan cercana es la amistad entre esos dos?"

Al parecer Ishida notó su reacción, ya que de pronto se volvió a ella y le informó:

– Fui aceptado en su instituto para ser maestro de matemáticas y también reemplazar a su tutor que se va al extranjero.

"¿Mi tutor? ¿Un doctor enseñando matemáticas? Eso no tiene lógica."

– Soy muy bueno con los números.

– Ah

Volvió su atención al plato, y a lo mucho le entró dos cucharadas más. Quería ya irse. No podía seguir aparentando que esas personas jamás se habían ido y que esta cena era una de las muchas en las que siempre estaba desde pequeña.

Simplemente, le resultaba difícil de continuar en esa situación.

"Debo buscar las pastillas"

Repentinamente, Yuzu se acordó de algo que vio en la T.V y giró hacia Karin.

– Karin-chan, viste las noticias?! Machester United vendrá a Tokyo a dar un partido amistoso con la selección!

Karin entornó los ojos, atónita por sus palabras

– Wow! ¡Dios! ¡Tengo que ir! – Exclamó, emocionada.

– ¿Te gusta el fútbol, Karin?

La pregunta de Ichigo la descolocó.

– Ah... si. – Respondió, un poco avergonzada la menor.

– ¡¿Por qué no me lo dijiste?!

"¿Qué rayos?"

– Ichi-nii…

No, todo tenía un límite. Rukia Kuchiki ya había pasado el suyo desde que volvió a ver a Ichigo en el cementerio.

– ¡¿Qué te pasa?! – Se levantó de súbito de la silla, ignorando las reacciones de los presentes, y soltando abruptamente una serie de palabras juntas. – Tú sabes que Karin desde pequeña le encanta el fútbol y su equipo favorito es el Manchester United. ¡Tú mismo la animaste para que practicara el deporte y todos los domingos íbamos a apoyarla en sus partidos del vecindario! ¡¿Y ahora vienes a decir que lo has olvidado, estúpido Gyarados?! ¡Cómo si sufrieras de amnesia! ¿Qué te…

– Porque eso es lo que tengo.

La respiración de Rukia se había detenido de pronto, y ahora surgía poca, profunda e irregular de los labios.

– ¿Qué? – murmuró. Ese temor que había empezado a formársele en el pecho no podía ser. Simplemente no podía…

Los ojos de Ichigo se abrieron mucho en una expresión de sorpresa y luego se clavaron en la figura de su padre, con decepción.

– ¿No se lo has dicho?

Isshin bajó el rostro, muy apenado

– ¿Qué …es lo que tienen que decirme? – Logró hablar con la voz a punto de quebrarse.

–Tengo amnesia, Rukia.

El peso de aquellas palabras la golpeó como una bofetada en pleno rostro, dejándola momentáneamente sin aire.

.

El cielo estaba completamente despejado cuando la joven de ojos violáceos salió a toda velocidad de la casa Kurosaki. La luna, tan solitaria y brillante, era su única compañía en ese instante de huida.

– ¡Rukia-chan!... ¡Rukia-chan!... – Gritaba Isshin Kurosaki, intentando tomar el brazo de la joven y detenerla.

Lo logró unas cuadras más adelante y Rukia maldijo por enésima vez a sus piernas cortas y su falta de práctica.

– Suélteme

– ¡Por favor, escúchame! – La garganta del mayor se quebró, mientras jalaba el brazo de la menor.

– ¡¿Por qué nadie me dijo nada?! – La ira salió despedida por sus labios.

¡Por Dios! ¡Ichigo Kurosaki tenía amnesia! El Ichigo que conocía desde que ambos estaban en pañales, ese Ichigo con el que compartió la misma cuna, con el que aprendió a caminar, hablar, hacer travesuras y luego esconderse de unos enojados abuelos, ese Ichigo que tocaba aquellas hermosas notas en el piano sólo para ella, ese Ichigo que la ayudó a descubrir su talento en el deporte…

"¿Cuándo ocurrió? ¿Cómo? ¿Qué pasó luego?"

Había tantas preguntas mezcladas en su cabeza que solo pudo sostener su sien con dolor y sentarse en la acera.

Necesitaba con urgencia ir a ese lugar a conseguir las pastillas.

Isshin se colocó a su lado.

– Rukia-chan, quiero comenzar diciéndote que tu abuelo no quería que te enteraras del accidente. – Su voz era baja, apenas un susurro, pero Rukia lo escuchó y giró el rostro mirándolo con incredulidad. – Hace 3 años, cuando hicimos ese viaje a América. Tú sabes que nuestra intención no fue de quedarnos a vivir allá, solo era para vacacionar. Yuzu y Karin realmente querían conocer Disney. Solo íbamos a estar quinces dias. Sólo unos malditos 15 dias – Rió sin un atisbo de alegría. – Pero sucedió…

– ¿Qué sucedió? – Insistió cuando Isshin calló por varios minutos.

– Un día antes que regresáramos a Japón, el abuelo decidió hacer unas compras de último minuto. Karin e Ichigo lo acompañaron. Cuando estábamos empacando las maletas con Yuzu, nos enteramos del accidente. El tren en que iban colisionó con otro y hubo una explosión. Mi padre falleció al instante por las quemaduras. Ichigo y Karin se llevaron algo peor que la muerte. Karin no podía caminar e Ichigo… quedó en coma por casi un año.

"En coma…por 1 año."

Rukia sintió que algo se quebraba en su interior.

– Fue una larga tortura esperar para que abriera los ojos. Por eso no pudimos regresar para el entierro del abuelo Ginrei y sólo mandamos esas flores. De verdad, cuanto lo sentimos por no estar allí contigo en ese momento tan difícil. Pero no podíamos separarnos de Ichigo hasta que despertara y cuando lo hizo, creímos que la pesadilla había acabado... Sin embargo, el golpe que recibió le dejó una grave secuela. Él no puede recordar nada. Ni su nombre, ni su familia o amigos. Tiene amnesia. Los doctores dijeron que iba a durar poco tiempo. Pero… hasta ahora no ha habido ningún avance.

Rukia ahora se encontraba atónita. ¡Hace 2 años que ocurrió el accidente! ¡Hace 2 años murió el abuelo Morita! ¡Hace 2 años Ichigo entró en coma… y el año pasado recién despertó con la mente en blanco, sin ningún recuerdo!

"¡¿Cómo mi abuelo se atrevió a ocultarme eso?! ¿¡Por qué me hizo eso?!"

– Por eso volvimos a Karakura – continuó. – Pensamos que quizás estando de nuevo en el lugar donde pasó casi toda su vida, le ayudaría a recordar. Especialmente, si tú estás aquí –Ella permaneció callada. – Eras la persona más importante para mi hijo, Rukia-chan. Los dos tenían una relación especial. De todos nosotros, tú eres la única que puede curar la amnesia de Ichigo.

.

Las gemelas e Ishida seguían sentados en la mesa, aguardando por ellos, cuando regresaron a la casa.

Todos menos él.

– Onii-chan se sentía cansado y se retiró a su cuarto – Le explicó Yuzu cuando ella buscó con la mirada la figura del muchacho.

– Ah – Se sentía más aliviada que decepcionada. En estos momentos, no se veía capaz de enfrentarse a su presencia luego de enterarse de la verdad.

– Rukia-chan – Karin se había levantado y avanzaba lentamente hacia ella apoyada en sus muletas. – Lo sentimos tanto por no haberte dicho la verdad desde antes. Por favor, no nos odies. – Le pidió, cogiéndola de la mano y con los ojos llenos de lágrimas.

La mencionada se asombró de verla tan frágil. Ahora solo quedaba el fantasma de aquella Karin ceñuda, avivada y con ganas de hacer bullying a su padre.

– Yo… no los odio.

En realidad, la decepción y rencor no se iba a ir de la noche a la mañana y por ello mintió un poco con esa respuesta.

– Gracias. – La menor no resistió y la abrazó repentinamente. Ella mantuvo los brazos pegados a los costados, incapaz de devolver el gesto.

Tenía sentimientos encontrados.

.

Nadie se percató que alguien más observaba la escena que se daba en el primer piso con una expresión sombría.

.

Había sido una sugerencia de Ishida, quien resultó ser el médico encargado del caso de Ichigo, que ella hablara a solas con este. Tal vez su conversación ayudaría a lograr una mejora con su amnesia.

"Tonto cuatro ojos."

Al principio no quiso, pero tras las súplicas de los demás miembros de la familia, tuvo que aceptar y… aquí estaba: parada frente a la puerta del cuarto de Ichigo, incapaz de golpear.

Pasado unos minutos, se resignó y sentó en el suelo apoyándose contra la puerta.

Suspiró.

Ahora mismo todo era tan confuso para ella.

.

Ishida se recargó en el marco de la puerta, cruzándose de brazos y observando la espalda del joven que estaba sentado en el borde de su cama con los brazos apoyados en esta, y los ojos clavados en el cielo, las estrellas…

"Estrellas."

-Ella acaba de irse. – El mayor esperó atento algún comentario del otro, pero solo recibió un Ah

Se acomodó las gafas. Iba a ser difícil sacarle unas cuantas palabras a Ichigo sobre esa muchacha.

Difícil, pero no imposible.

– Creo que no le agrado a Kuchiki-san. – Continuó. – Me miraba feo cuando te hablaba.

– A pocas personas les agradas, Ishida.

– Umm, debería enojarme por lo que acabas de decir, pero ya me acostumbré a tu sinceridad, Kurosaki.

– Bien por ti.

Silencio.

Pasaron unos cuantos minutos hasta que el de cabellos oscuros decidió ir al grano.

– ¿Qué te pareció Kuchiki-san?

De nuevo silencio.

Resignado, Ishida estuvo a punto de salir de la habitación cuando de pronto, las palabras del menor lo detuvieron:

– Me molesta su presencia.

.

Rukia llegó casi medianoche a su casa. En el camino, se había detenido en un pequeño parque a meditar todo lo acontecido en la casa Kurosaki. No obstante, terminó jugando una partida de Pokemon. Bajo la luz de un poste, había perdido la noción del tiempo hasta que finalmente logró evolucionar a su Sandshrew y su cuerpo le gritaba por una cama con urgencia.

.

No era usual que la luz de la sala estuviera prendida a esas horas. Cuando se adentró al lugar, Ulquiorra estaba de pie frente a ella.

"Santa Mierda"

Cuando los ojos de su hermano se estrecharon en su figura, Rukia recordó que había olvidado decirle sobre la cena donde los Kurosaki. ¿Su celular? Sin batería, tirado en alguna parte de su habitación.

– ¿Dónde estabas?

– Pensé que vendrías la otra semana.

– Rukia

– Ulquiorra

El rostro de su hermano no era de expresar muchas emociones, pero esta vez tenia los labios fruncidos y los ojos a punto de salir de su rostro. Ella sintió ganas de sacar su teléfono y tomarle una foto, pero estaba descargado.

– Ruk…

– Estuve en una cena con los Kurosaki. – Lo interrumpió, soltándole por fin la verdad. No ganaba nada ocultándole ello. Tarde o temprano él lo descubriría y entonces las consecuencias serían peores.

Ulquiorra volvió a su típico póker face y entonces ella se dio cuenta de todo.

– Tu ya lo sabias.

– Les advertí que no intentaran ninguna comunicación contigo. – Habló tranquilo, pero con cierta molestia en su tono de voz. – No me hicieron caso y ahora voy a tener que ir a hablar con Kurosaki-san personalmente. – Le dio la espalda y avanzó hacia el pasillo de los cuartos. – No te preocupes. No volverán a molestarte. – Y cerró de un portazo la puerta de su habitación.

Rukia no contestó nada. Sin embargo, en su mente ya se maquinaban una nueva ronda de preguntas. ¿Su hermana sabia sobre el accidente de los Kurosaki? ¿O el abuelo también le oculto sobre ello?

¿Realmente el abuelo había permitido que le ocultasen semejante tragedia?

.

Como no pudo conciliar el sueño, Rukia caminó hacia su balcón. Cuando llegó, apoyó sus brazos en la barandilla y finalmente enterró la cabeza en ellos.

Respiró hondo y cerró los ojos reprimiendo las lágrimas que amenazaban por salir.

Tengo amnesia, Rukia.

La voz de Ichigo se repetía una y otra vez en su cabeza.

"Por favor, sal de mi mente."

– Hey. – Una voz salió de la nada, y Rukia dio un salto de un metro y medio y casi pega un chillido.

Aunque, de algún modo la persona que estaba en el balcón de al lado no le resultaba de todo desconocida.

Por supuesto que no. Era el bastardo de Grimmjow Jaegerjaquez.

– ¿Qu-que estás haciendo allí? – Le interrogó, consternada.

Su pregunta provocó que el joven soltara una gran carcajada repentina y sin poder evitarlo las mejillas de Rukia se tiñeron de un ligero carmesí. Odiaba la presencia de ese tipo, sobre todo porque se reía de ella cada que podía.

– Aquí vivo, no es obvio?

"Oh claro, tiene que ser obvio que ahora seas mi vecino"

– Por supuesto. – Respondió cortante.

– Hace dos semanas me mudé, pero recién ayer decidí venir a ocupar el sitio.

La pequeña reparó en que el chico sostenía un cigarrillo entre sus dedos. El objeto no duró mucho tiempo ahí porque se lo llevó a la boca. Instantes después un humo blanco salía de la comisura de sus labios.

Ella arrugó la nariz porque ese olor le desagradaba.

El más alto al notar lo que acaba de hacer la bajita, sonrió.

– ¿Te molesta que esté fumando, chica-alga?

– No me llames así.

– Dime tu nombre, entonces.

Cuando estuvo a punto de abrir la boca para responderle, rememoró su lista de personas que nunca, nunca me relacionaré, y el nombre de Grimmjow en primera.

Si le revelaba su nombre, significaría que estaba dispuesta a entablar una relación con él.

"No, no quiero nada que ver con Grimmjow Jaegerjaquez"

– No.

– Como quieras – Volvió a aspirar el humo del cigarrillo hasta que el pequeño titileo naranja desapareció. – Te vuelvo a preguntar, ¿Te molesta que este fumando, chica-alga?

Rukia, esta vez, cerró los ojos y cuando los volvió a abrir, se encontró con unos intensos ojos celestes.

– ¿Qué más da lo que diga? – Soltó un bufido. – No somos cercanos y apenas ayer notaste mi existencia para que mi opinión te importara y tirases el cigarrillo.

Ninguno de los dos habló hasta que finalmente Grimmjow carcajeó:

– Entonces te molesta.

Rukia lo miró entre incrédula y furiosa.

"Este imbécil tiene el cerebro de Psyduck."

Cuando decidió regresar a su habitación, las palabras del joven la congelaron:

– No he olvidado el maletazo en mi cara…Cuídate chica-alga.


Holi! Disculpen la tardanza. Les había dicho que ya tenía este capítulo listo, pero al final le cambie varias cosas XD

En fin, espero que les haya gustado la actualización.

Ahora contestar sus lindos reviews uwu

- shinny26: De nada. Mientras mi inspiración siga, les seguiré trayendo historias (y espero que completas jaja :'v )

- Frany Fanny Tsuki: Entonces Fanny jajaja (Crepúsculo siempre estará presente para mi uwu). Pues ahora sabes lo que pasó con Ichigo (y no fue la calvicie lol) Lo que sucedió hace 2 años se ira revelando poco a poco (Estoy buscando canciones sad para inspirarme con el angst :v) Y oyeee, me gusta que el GrimmRuki ya te parezca interesante. (Unete al lado oscuro del grimmruki ewe)

- Sherry uwu: Hola, no he abandonado MY PRINCESS. Lo que pasa es que la inspiración está muy jodida con ese fic. Por el momento sigo arreglando mi otro fic BLOOD TIES :c No las abandonare. TwT

- L3onn: Obviamente será un triángulo amoroso xD Y pos no puedo decir con quien se quedará uwu (sí, ya tengo el final en mi mente). Tratare de no demorarme mucho con las actualizaciones.

Muchas gracias por sus bellos reviews y tambien a quienes ponen la historia en su lista de favoritos y alertas.

Sobre este capítulo, solo voy a comentar que el hecho que Rukia ya sepa la verdad sobre el "abandono de Ichigo" no significa que la decepción y el rencor desaparezcan así de fácil de su corazón. Las cicatrices siguen ahí por algo. Ella se encuentra muy confundida y el que no se haya opuesto a las futuras acciones de Ulquiorra es una prueba de ello.

En el próximo capítulo aparecerán en escena personajes del pasado de Rukia e Ichigo.

Y pues nada, eso sería todo. (Por el momento :v )

Nos leemos pronto.

Bye.

P.D: Voy a cambiarle el nombre al fic por "Remember me" por qué ya tengo el final y este gira en torno al título.