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*M por temas de adultos*

Un Rey Eterno para el Trono de Reyes

Por Try Another Time

Shirou Emiya sentía que estaba recostado en algo suave. Se sentía bastante cómodo por alguna razón, pero al recordar lo que ocurrió abrió los ojos rápidamente. Al mirar quien era no lo podía creer.

"Sakura eres tú?" Pregunto Shirou sorprendido.

"Quien mas seria Senpai. Espero mucho por ti." Dijo Sakura al acariciar cariñosamente la cara de Shirou. Su cabeza descansaba en su regazo.

Shirou no dijo nada y solo la miro fijamente. "Es esto un sueño verdad." Dijo Shirou.

"No solo que estamos en el mas allá. Para ser mas especifico el limbo de aquellos que no son admitidos al cielo pero que aun pueden encontrar paz. No hay re-encarnación en este lugar para nosotros." Explico Sakura. "Después de que Shinji me matara A.S. tomo mi alma verdadera solo dejando un poco de mi esencia detrás."

"Entonces porque estás aquí eres inocente." Dijo Shirou.

Sakura negó con la cabeza. "No soy inocente, pero, aunque lo fuera solo estar contigo me es suficiente. A.S. me dijo que esperara por ti aquí pues el sabia de la posibilidad de que tu pararías aquí." Dijo Sakura.

"Porque lo haces?" Pregunto Shirou.

"Porque me gustas tonto. Como podría dejarte solo después de verte sufrir tanto." Dijo Sakura.

Shirou se sonrojo un poco. No esperaba tal declaración. "No se que decir." Dijo el joven.

"No digas nada pues tenemos todo el tiempo necesario para conocernos mejor." Dijo Sakura. Shirou entendió lo que dijo y solo se cerro los ojos para seguir disfrutando de la paz que había obtenido.

Todo había acabado para él, pero estaba seguro de que Miyu estaría a salvo.


En lo profundo de aquel sueño, Eero se encontraba acostado en una colina verde. El viento que soplaba era agradable y lo hacia sentir en paz. El cielo tan azul y despejado solo ayudaba a la ya hermosa vista alrededor. Quizás debería quedarse en este lugar pensó Eero, pero su paz fue interrumpida por las voces de las chicas que recordaba bastante bien.

"Shirou!" Gritaba la voz de Artoria.

"Senpai." La voz de Mashu.

"Hakuno." Gritaban Nero, Tamano y Altera.

"Hermano mayor." Era la voz de Miyu a quien ahora no podía sacar de sus pensamientos.

Al levantarse las vio a todas más debajo de la colina buscando a quienes llamaban. El iba a gritar que aquí estaba hasta que una voz malévola le susurro al oído.

"Ellas no te buscan a ti, farsante." Era la voz de Deimos.

Eero se volteo a ver si Deimos estaba detrás pero no vio a nadie. Al voltearse vio como las chicas lo miraban fijamente mientras se acercaban a él. Una vez en frente de las chicas lo miraron fijamente.

"Disculpa, pero estamos buscando a algunas personas." Dijo Nero. Artoria lo veía fijamente pues su cara era exactamente la de Shirou, aunque los ojos y el cabello no fueran los mismos.

"No eres ellos así que deja de soñar y despierta." Dijo Deimos.

El pasto debajo de Eero comenzó a romperse dejándolo caer a un vacío sin fin.

"Chicas soy yo!" Grito Eero mientras seguía cayendo y el pasto se cerraba dejando a las chicas detrás alarmadas por lo que escucharon.

"Despierta ya es tiempo." Dijo Deimos.

Fue acaso todo un sueño o en verdad eran ellas. Eero solo cerro los ojos y se dejo absorber por la oscuridad que lo rodeaba. Sus preguntas serian respondidas luego.


Eero despertó de vuelta en aquella oscuridad con piso liquido escarlata. El olor a sangre era tan fuerte como antes de caer dormido. A su lado derecho se encontraba Bahamut mientras que enfrente de el solo A.S. y Deimos se encontraban con una luz de energía blanca alumbrando donde se encontraban.

Eero tomo su espada y se puso de pie. Tenía cosas que preguntar.

"Porque hiciste eso Deimos?" Grito Eero al ver al dios.

Deimos saco una katana larga y negra rápidamente de la nada antes de ponerla en el cuello de Eero. Su velocidad era sobrenatural. "Mucho cuidado como me hablas pequeño aspirante a rey. Yo no soy A.S. y no aguantare ninguna clase de insolencia hacia mi persona. Esta es tu única advertencia." Dijo Deimos.

Eero sudo frio pues sentía el instinto asesino de Deimos. El no estaba bromeando cuando hablaba.

"Créeme Eero el no es alguien que debas hacer enojar. Te presento al Angra Mainyu de la existencia misma. El mal verdadero y enemigo numero uno de la existencia misma, Deimos. Si yo dejara de existir el destruiría todo llevándolo todo a la nada. El es lo que tus enemigos desearían ser, pero nunca lo serán pues el solo está detenido por mí." Explico A.S. mientras le quitaba la espada del cuello a Eero.

"Angra Mainyu de la existencia misma?" Pregunto Eero mientras se apartaba de Deimos.

"La maldad existe dentro de todos. No hay luz sin oscuridad ni bien sin el mal. Él es la personificación misma de la maldad pura, cada pecado, deseo maligno y egoísta. Es más, como un botón de reinicio para la existencia completa, incluyendo esta dimensión y las que hay mas allá. Nada quedaría si acaso el quedara libre de hacer lo que quiere o si yo desapareciera. Esto es lo que significa ser un dios." Explico A.S.

"No seria el lucifer y tu dios entonces?" Pregunto Eero.

"Dios es un titulo y mi padre no se llama de esa forma. Hay mucho que necesitaras entender. Lucifer esta muerto desde hace millones de años. Ni lo compares con Deimos pues nunca estuvieron al mismo nivel de fuerza." Dijo A.S.

"Ese inútil lo complete de destrozar dos veces. Es mas sus restos deben estar debajo de nosotros junto a los demás enemigos que hicieron enojar a A.S. mas de la cuenta." Dijo Deimos mientras señalaba abajo.

Eero al prestar más atención vio un sin numero de manos y garras en las profundidades. Que diablos era este lugar.

"Estas en el peor lugar en toda la existencia. Solo desesperación y terror les espera a los débiles. Bienvenido al interior de la bestia, peor que el mismo infierno. Estas dentro de mi joven." Dijo Deimos con una cara de maniaco.

"Es aquí donde entrenaras para superar los siete pecados capitales y dominar tu Realidad infinita de la guerra. Ese es tu poder como un ser que busca ser el rey del trono de héroes. Pero también necesitas superar los pecados que consumen a muchos." Dijo A.S. antes de hacer aparecer dos katanas encadenadas en sus manos. "El tiempo avanza diferente aquí que afuera. Ahora mismo la cuarta guerra se tiene que estar preparando."

"A.S. espera que no pidas ni un bocado de comida o bebida durante todo el tiempo que estemos aquí, aunque la gula te tiente.

No dejar que la envidia por otros y lo que poseen te guie.

Que sigas luchando, aunque la pereza te haga sentir que seguir luchado es inútil.

Que la avaricia no te consuma desde lo mas profundo de tu ser.

No dejar que la ira o venganza sea la fuerza con la que ataques, una mente serena es lo único que te ayudara o un instinto asesino.

Que la lujuria que te atormentara a cada instante con pensamientos y deseos por las chicas y más poder no te haga hundirte en este lugar.

Por último, que recuerdes que tu no eres el mejor ni nunca lo serás pues te estas enfrentando a alguien que siempre lo será, pero aun así nunca se define como tal. El es dios y tu un avatar de su poder, así comienza tu entrenamiento." Dijo Deimos antes de desaparecer.

"Tal y como el dijo lucharemos sin parar por un tiempo no definido. Constantemente tu mente y cuerpo serán afectados por cada pecado y sus efectos. Debes superarlos todos además de usar tus habilidades y volverte un maestro con ellas. Cada arma que tu Realidad infinita de la guerra cree debe ser controlada perfectamente sin falla alguna hasta el punto de que puedas hacerlas tuyas. Con cada herida mortal cicatrices marcaran tu cuerpo y el dolor aumentara. Tu tiempo comienza ya." Dijo A.S. antes de liberar sus katanas. En un rápido movimiento se acerco a Eero y lo trato de cortar con una de ellas.

Eero al verlo tan cerca reaccionó rápidamente bloqueando con su espada, pero no conto con una patada en las costillas que lo mando con una fuerza tremenda hacia atrás. Pero A.S. no se detuvo allí pues se movió con el mientras aún era impulsado atrás mientras lo cortaba varias veces.

Eero reaccionó y se dispuso a tratar de contraatacar, pero A.S. se movía demasiado rápido.

"Ríndete para que seguir es demasiado fuerte."

"Deja que la ira te posea por ser tan inútil te consuma Eero."

Mierda pensó Eero al escuchar las diferentes voces en su cabeza. Esto se ponía cada vez peor.

"Como puedes pelear con el hambre que sientes. Solo piensa en cuanta comida podríamos comer."

"Porque yo tuve que perderlo todo. Porque no los demás."

"Cuanto deseas tener su poder. Solo piénsalo ser un dios, tenerlo todo."

Eero no sabia que era mas peor que las voces sonaran como el o que A.S. no tuviera compasión alguna con él. El hambre que sentía solo incrementaba por cada segundo que seguían. Sus heridas dolían como nunca, aunque se cerraban fácilmente, de seguro era este lugar o el poder de A.S. afectándolo.

"Eero, ríndete. Ven con nosotras sabemos que quieres hacernos de todo. No puedes negar que deseas meter tu gran pene en lo mas profundo de nosotras. Puedes empezar con Miyu o con Illya, que tal todas." Dijo una muy sensual Artoria mientras imágenes se mostraban en su mente. No quería creerlo, pero sentía como una mano le tocaba las partes intimas y como besos húmedos tomaban lugar a lo largo de su cuello.

"Si te desconcentras pierdes." Dijo A.S. al cortarle la cabeza.

Eero sintió como su cabeza caía en el piso. Este era su final pensó el hasta que estaba de vuelta en una pieza. Se toco el cuello para ver si era una ilusión, pero no tuvo tiempo pues A.S. ataco nuevamente desde la espalda atravesándole el corazón esta vez.

"Presta atención o esto será un muy largo entrenamiento. La muerte no significa nada en este lugar excepto más dolor." Dijo A.S. antes de levantarlo con sus katanas y mandarlo a volar para seguir atacándolo.

En verdad seria un largo entrenamiento. Un terrible y doloroso entrenamiento.


Año 1: Perdió la cabeza y partes de sus cuerpos un sin numero de veces. Aun con un año en este lugar los pensamientos, hambres, sensaciones por su cuerpo, e ilusiones mentales no ayudaban a la situación. En verdad era peor que el infierno.

Año 2: Un poco más de reflejos, pero su defensa necesitaba trabajo. Algunas armas fueron creadas y se movían por su cuenta para tratar de ayudarlo. Pero A.S. le recordó que aun estaba en nivel cero pues su maestría con Bahamut tenia mucho que desear. No mas armas hasta manejar la primera perfectamente.

Año 3: No había descanso alguno, pero su cuerpo no lo necesitaba. Aunque el hambre se había vuelto una molestia casi imposible de resistir. Esas ilusiones sexuales y el deseo por mas poder casi rompen su mente de no haber recordado porque estaba aquí además de que el dolor lo devolvía de vuelta al campo de batalla.

Año 4: Mas rápido, mas fuerte. Sigue cada movimiento. Olvida todo pensamiento que no sea recordar tu razón de seguir. Uno con la espada, no solo un arma sino una extensión de ti. Hambre es solo un obstáculo niégala. La ira no te ayudara contra el mejor en esto. Ese poder es de el no tuyo Eero, concéntrate. Perdí todo, pero tengo una nueva oportunidad de alcanzar mis objetivos.

Año 5: Mucho mejor maestría con Bahamut. No mas aberturas en cada ataque y mejor defensa. Aunque los ataques de A.S. lo cortaban a través de toda defensa. Negó deseo por comida o bebida. Otro cinco por superar. A.S. siempre será superior de eso no había duda pues sentía que se contenía bastante hasta que se acostumbrará más.

Año 6: Mas rápido, esquiva todo lo que puedas. Supera todo lo que fuiste y eres. No hay envidia en tu ser, olvidaste eso hace poco. Tu eres tú y los demás son ellos mismos. Cada quien tiene lo suyo propio. Cuatro más por superar. Bahamut se mueve como deseas por lo que A.S. incremento la velocidad de sus ataques para que incrementes la de los tuyos, aunque todavía no has sido capaz de cortarlo una sola vez.

Año 7: Bahamut esta atrás ahora debía manejar las otras diferentes espadas que le otorgaba su habilidad. Aunque tratara de copiar las katanas de A.S. era imposible. ¿Que eran? Se percato de un par de espada gemelas de sus memorias. Kanshou y Bakuya, pero eran más grandes y conectadas por cadenas. Además de que el símbolo del Jing yang fue sustituido por un espiral blanco y negro.

Año 8: Las espadas gemelas las controlaba mejor que antes. Combinaba su velocidad y destreza para bloquear a A.S. y golpearlo con unas patadas. Se sintió bien. Tenia la mente serena sin ira o deseos por detenerse. Este era el camino que eligió por lo cual no se detendría ahora. Luego seguirían las demás espadas.

Año 9: Una espada detrás de otra fue haciendo suya. Algunas mas grandes y pesadas que otras por ejemplo la espada de Heracles. Era bastante pesada, pero con practica se acostumbro a ella. Entendía que no necesitaba un poder ajeno al menos que le fuera entregado voluntariamente. No debía desear poder, el vendría cuando lo necesitara. La espadas de Nero y Altera fueron las que mas le agrado aprender a utilizar. Ea no apareció ni tampoco Excalibur o Caliburn.

Año 10: Lo siguiente fueron las dagas. Aun cuando eran pequeñas permitían una mayor movilidad. Recordó las dagas que usaba la pequeña Jack. Entendía ahora porque era tan rápida con ellas. A.S. lo felicito por moverse tan rápido con ellas antes de mandarlo a volar con solo mover sus katanas. La lujuria no lo afectaba mas pues recordaba que no era real y no solo quería a las chicas por sexo. El deseo por mas poder ni le apetecía.

Año 11: Las lanzas y tridentes tomaron su lugar como la siguientes armas. Gae Bolg estaba y solo recordó como Cu trato de matarlo tanto tiempo atrás.

Año 12: Las hachas fueron una experiencia única pues lo obligaban a moverse de formas inusuales para poder bloquear las aberturas que dejaban.

Año 13: Martillos y mazos lo forzaron a usar bastante fuerzas para obtener los resultados deseados.

Año 14: Los arcos se sentían mas en su terreno pues ya tenia experiencia con ellos.

Año 15: Este fue el momento en que materializo la dimensión de su habilidad.

A.S. detuvo su ataque para apreciar donde ahora se encontraban. Un cielo azul oscuro con una gran luna sobre ellos. Grandes engranajes dorados de reloj adornaban el cielo junto a la luna mientras se movían lentamente. Pastos blancos cubrían todo el lugar mientras que las copias de las armas que usaba flotaban sobre el suelo.

"Bien hecho es un buen lugar donde traer a tus enemigos y luchar a muerte. Recuerda que es infinita y siempre esta activa. Solo tienes que decidir si traer al enemigo a ella." Dijo A.S. antes de volver al ataque.

Deimos los miraba enojado mientras seguían luchando. "Tiene mucho valor para escapar desde mi interior."

Año 16: Escudos fueron un poco más difícil con los cuales atacar. El escudo de Mashu le trajo una sonrisa a la cara cuando lo comenzó a utilizar.

Año 17: Armas únicas lo forzaron a aprender a las malas en como usarlas.

Año 18: Guadañas y las armas que se trataban de usar los puños fueron las ultimas en ser aprendidas.

Después de tanto tiempo A.S. se detuvo y guardo sus armas. Ya era hora de moverse a otros asuntos.

"Lo has hecho bien Eero. Creo que hora de mi primer regalo." Dijo A.S. antes de hacer que una roca apareciera. En aquella roca una espada estaba clavada.

"Acaso es Caliburn?" Pregunto Eero asombrado.

"Así es. Es fácil para mi encontrar cada arma. Ahora tómala es tuya." Dijo A.S.

Eero se acerco y dudo un poco antes de tomarla. La espada salió fácilmente de la roca demostrando su capacidad como candidato a rey.

"No tienes que practicar con ella por ahora pues Aria nos espera junto Asmodeux en tu siguiente regalo." Dijo A.S. antes de abrir un portal. "Sígueme y veras."

El joven dejo que un circulo mágico tomara a Caliburn antes de seguir a A.S.


Eero atravesó el portal junto a A.S., en cuanto llegaron al lugar se encontraban en una isla. Frente a ellos se encontraba una gran mansión.

"Bienvenido a tu hogar Eero. Mas allá del tiempo o las dimensiones, al que solo los que tu permitas pueden entrar." Dijo Aria al cruzar por la puerta principal acompañada de Asmodeux. "Esta es una isla en una dimensión que creamos para ti. Existen animales a los que puedes cazar por alimento además de muchas plantas comestibles."

"Nos aseguramos de que la mansión sea lo más moderno posible además que no necesite ayudantes que lo mantengan. Puedes sentir el mana en el aire y no te preocupes pues no se agotará. No dejamos trabajos a medias." Explico Asmodeux.

Así comenzaron un tour por la mansión y sus alrededores en verdad era una obra de arte. Tenia todo lo que una mansión necesitaría, pero más moderno y preparado para una guerra. Lo hacia recordar al hogar de Illya durante la quinta guerra.

"Las estaciones cambiaran y el estilo dentro de la mansión te dirá cual será basado en los colores en las paredes. Pero lo que queremos mostrarte es algunos cuartos en específico. Así que síguenos." Aria dijo mientras los dirigía al tercer piso.

Un pasillo alargado fue lo que se encontraron con tan solo siete puertas una al lado de la otra y mucho espacio de sobra.

"Este piso es tuyo y de aquellas que amas. Como vez hay tan solo siete puertas por ahora y mucho espacio de sobra para más. El cuarto al final con una puerta roja es la tuya. Ahora abre cualquier puerta." Dijo Asmodeux.

Eero abrió la suya y se encontró con un gran cuarto. Era inmenso y parecía de la realeza con grandes ventanas.

"Los cuartos cambian según tus gustos. Aunque la mansión se vea de una forma simple desde afuera los cuartos son como subdimensiones cambiantes." Explico Aria.

"Pero no quieres ver esto verdad. Se que esta en tu mente. Ve y ábrelas." Dijo A.S.

Eero se dirigió a la que estaba al lado al abrirla se encontró con un espacio blanco con una simple cama en el medio y un cuerpo encima de ella. Era Artoria quien estaba vestida con su vestido azul sin su armadura ni espada. Dormía plácidamente sin ninguna herida.

"Ella no despertara hasta que todo comience, tampoco las otras. Una vez que Kiritsugu introduzca Avalon en tu cuerpo de joven Shirou todo dará comienzo." Dijo A.S. "Por ahora debemos hablar de algunas cosas para ello bajemos al gran comedor."

Al llegar al gran comedor tomaron asiento. Eero los miraba atento pues no sabía que dirían.

"Primero debes saber que tu no jugaras por las reglas del grial. Tus sirvientes no son solo copias, son seres reales de una naturaleza similar a la tuya. No estas muerto ni vivo. Solo dejaras de existir si te derrotan con un ataque similar a lo que Goetia o Gilgamesh pueden hacerte. Sus invocaciones como sirvientes son diferentes de lo normal." Dijo A.S.

"Dos, estos sirvientes son sirvientes eternos. No tienen clase y te servirán por siempre, pero necesitarán que los ayudes a dejar sus rencores y penas atrás. Por ejemplo, Artoria debe de entender que ella ya no será alguien capaz de volver por el santo grial y cambiar su pasado. Esto los hará más fuertes."

"Lo siguiente es que hay una serie de sirvientes que elegimos para que te sigan. Conoces a varias por lo que no debes preocuparte, aunque no te recuerden. Estas aparecerán una vez su puerta aparezca en el pasillo del tercer piso. Una vez que consigas un sirviente eterno una marca aparecerá en tu espalda. No pueden ser forzados, pero no podrán atacar sin tu permiso. Tampoco sus habilidades pueden hacerte daño o a otros sirvientes. Cada uno de tus sirvientes tendrá una marca en su mano."

"Tu relación con los sirvientes puede volverse amorosa como ya sabemos que sucederá con varias de la presentes. En ese momento dejaran de ser sirvientes y pasaran a ser novias del eterno. Es prácticamente como que estén casados. La marca será diferente en tu espalda una vez que esto ocurra al igual que las de ellas."

"Debes rescatar a Sakura y Illya lo más rápido posible. Te daremos más información en que hacer una vez las rescates."

"Puedes comunicarte con nosotros mentalmente cuando nos necesites. No nos veras en persona de nuevo."

"Te recomendamos que claves tu espada en el pecho de Mashu ahora que puedes." Dijo Aria.

"Porque haría eso?" Pregunto Eero.

"Mashu morirá si no lo haces. Hay mucho que no sabes de su pasado." Respondió Aria. Esto asusto a Eero quien rápidamente se dirigió al tercer piso en búsqueda de Mashu.

Al abrir la puerta después de Artoria encontró a Mashu en un mismo estado a Artoria. A.S. llego y lo detuvo.

"Debes hacerlo calmado. No harás una herida solo la convertirás en tu novia eterna." Dijo A.S.

Eero se relajo y se acerco a ella. Se veía tan bella como la recordaba. Un circulo mágico le entrego a Bahamut y lentamente bajo la espada al pecho de Mashu. Bahamut se volvió intangible y se hundió dentro de ella. Eero sintió un ardor en la espalda mientras que en la mano derecha de Mashu una marca se formó. Era una rosa con dos plumas (Blanca y negra) debajo de ella. Eero extrajo a Bahamut de Mashu y dejo que fuera puesta de regreso a su lugar.

"Felicitaciones por tu primera esposa." Dijo A.S. "Ahora sigue practicando hasta que te todo comience."

Con eso los dioses desaparecieron dejando a Eero solo con sus amadas en aquella mansión. El joven decidió ver como estaban todas antes de ir a buscar algo que comer. Volteo para ver a Mashu una ultima vez antes de cerrar la puerta.

En el siguiente cuarto Nero descansaba mas tranquila de lo usual. Según sus recuerdos la gran emperatriz roja siempre dormía babeando un poco además de tener una cara boba al dormir. Era extraño verla tan pacifica y sin emoción.

Luego estuvo Tamano quien siempre dormía como toda una doncella. Era preferible no despertarla de su sueño de belleza pues no se lo tomaba muy bien. Ella siempre actúa como la esposa perfecta pues ese es su deseo. El ya las consideraba a las tres como sus esposas cuando era solo Hakuno, solo que ahora seria para toda la eternidad sin temor a nada y con cuerpos más casi inmortales.

La siguiente fue Altera, su dulce y pequeña Altera. Aun recordaba como la vio crecer hasta volver a tener este tamaño. Ella era la paz entre Nero y Tamano cuando peleaban por tratar de ser la esposa numero uno. Era una joven inocente cuando no se trataba de peleas o el amor gracias a Tamano y su faceta de profesora en cuanto al amor se trataba.

Por último, estaba Miyu. Los recuerdos de su hermano le decían todo lo que había que saber de ella. Se aseguraría de protegerla de Julian en cuanto mostrara su cabeza. Ella tendría la felicidad que se merecía. Al verla bien noto una lagrima que caía a de su ojo izquierdo. Eero seco esa lagrima y tomo su mano.

"Te juro protegerte por toda la eternidad mi pequeña protegida." Dijo Eero. La pequeña Miyu se relajo al sentir el cariño y atención que Eero le ofrecía.

Eero estaba decidido a no fallar nunca más.