~III

-¿Y bien? ¿Hacia donde fijamos el rumbo?- preguntó Ikki a Camus.

-Las coordenadas que estaban en tu rosario, es la única pista que tenemos.

-Bien. ¿Malraux, a dónde deberíamos llegar?

El peliplata analizó los mapas un tiempo más antes de poder hablarle a su capitán de nuevo

-Agnapolis.- le respondió.

Camus negó rápidamente.

-No pienso ir a ese lugar.

-Es la única pista que tenemos.- recalcó Ikki.

-¿Qué esperas encontrar ahí?

-Eso deberíamos de preguntártelo a ti.- respondió Malraux.

-No creo qué haya nada nuevo que podamos encontrar en Agnapolis.

-¿'Nada nuevo'? Entonces, ¿sabes algo más?

-¿Qué hay en Agnapolis?- preguntó Cecil, negándose a quedarse más tiempo callado, la situación se había vuelto tensa pero en realidad no estaba comprendiendo nada.

-Eso vamos a averiguarlo.- declaró El Capitan.

-No pienso bajar en Agnapolis.- insistió.- Y Cecil tampoco.

-¿Por qué no?

-Porque te lo digo como capitán.

Cecil frunció el ceño pero se resignó a seguir callado y observar cómo se justificaba su capitán.

-Cecil ya no es tú subordinado.- recalcó Ikki.- Y de todas formas, Agnapolis es un lugar tranquilo, no me digas que ya eres buscado incluso allí.

-No es eso.

-Creo que tienes algo que explicarnos.- dijo Malraux.

-Para nada.- Camus negó y miró a Cecil de nuevo, después se giró para poder salir de la habitación.- Eres el capitán después de todo, hazlo si así lo quieres.

-¿Qué hay en Agnapolis?- repitió Cecil.

-Nada importante, la verdad.- respondió Ikki en un suspiro.- Es un reino pequeño, no es muy poderoso y el lugar es muy pacífico...¡y tienen muy buena comida!

-¿Es eso realmente importante ahora?- le dijo, aunque no pudo evitar oírse divertido por la cara del pelirrojo.

-Como sea, esas son las coordenadas que venían en el rosario y deben de significar qué hay algo importante allá.

-Me pregunto por qué Camus no quiere ir.

-¿Quién sabe? ¿Sus orígenes?

Malraux rió, detrás de ellos.

-Ese cretino ni de chiste sería de Agnapolis, el clima allí es baste cálido, no lo soporta, siempre se quejaba de ello cuando éramos parte de la misma tripulación.

-¿Sabes de dónde es, Malraux?- preguntó su Capitán.

-No en realidad, jamás hablamos mucho sobre nuestros orígenes. Pero recuerdo que alguna vez dijo algo sobre un país frío, demasiado, tal vez me dijo el nombre pero no lo recuerdo.

-¿Y tú, Cecil?- preguntó animado Ikki.

-No lo sé. He pasado en el mar desde que tengo memoria.

-¿En serio?- exclamó el peliplata sorprendido.- Pensé que recién te habrías enlistado...o considerando a Camus, raptado o algo así.

-¡Camus jamás haría algo así! No es capaz de raptar a alguien.- defendió el ojiverde.

-Creo que no lo conociste en su peor tiempo.- Malraux abandonó los mapas y salió de la habitación.

-¿Lo has pasado todo este tiempo con él o cambias de barco?

-Siempre he estado con Camus.

-Por eso confías tanto en él.- reflexionó Ikki.

-Supongo que sí...

El pelirrojo le sonrió.- Ven, vamos a ponernos en marcha a allá, no perdamos tiempo.

Ellos dos salieron de allí y Cecil lo siguió hasta el timón.

-Pasando toda tu vida en el mar...- murmuró con calma.- Debe de ser fabuloso.

-Nunca he conocido otra cosa.- sonrió Cecil.

-Y, ¿con Camus? ¿En serio?

-Sí, no es tan malo como se oye.

-Tú madre también debió de ha de sido una pirata, Supongo.- murmuró el pelirrojo.

-Ahm...yo no la conocí.- le dijo él.

-Oh, lo siento, no tenía idea.- se apresuró Ikki.- Entonces eres igual que yo.

Cecil sonrió.

-Supongo que sí.

Malraux sonrió al verlos y decidió meterse con Camus.

-Creo que Ikki también se ha ganado a tu chico.

-El corazón de Cecil es demasiado grande, además jamás ha conocido a muchas personas por lo que cualquier acto de simpatía le conmueve.- suspiró él.- Sin embargo, su sentido de lealtad es más grande que eso, para Cecil, sigo siendo su capitán.

-Eso lo veremos.- le dijo el peliplata.- Ikki es especial.

Camus miró hacia dónde estaban ambos. Cecil e Ikki conversaban alegremente. Pudo sentir algo de preocupación, tal vez Cecil fuera leal, pero si Ikki lograba ganarse la confianza de Cecil, solo para sacarle información, sus planes podrían verse afectados. Y no podía permitirse eso.


-Camus, ¿por qué no quieres ir a Agnapolis?

-¿Por qué tenemos que seguir las órdenes de ese niño?- murmuró él.

Cecil escuchó la madera crujir bajó sus pies y trató de enderezarse en su hamaca-aún se estaba acostumbrando a ella- para mirarlo. Camus estaba de pie y parecía enojado.

-¿Crees que nos merecemos esto, Cecil?- le preguntó.-¿Cuándo nos convertimos en esto?

-Es solo por un tiempo.- le dijo el castaño sin levantarse.- Una vez encontremos el tesoro, usaremos ese oro para conseguir otro barco, eso es lo que habías dicho, ¿no?

-Sí, claro, si podemos hallar algo.- suspiró él.

-¿Por qué no quieres ir a Agnapolis?- insistió volviendo a recostarse.

-No me trae buenos recuerdos.

-¿Tiene algo que ver con tu pasado? Porque he estado toda mi vida contigo y jamás me has dicho sobre ti.

-Jamás pensé que te interesaras en mi vida.

-Lo hago. Es solo que pareces bastante incómodo cuando pregunto, por eso deje de hacerlo cuando tenía 8.- hubo más silencio que Cecil estuvo tentado a llenar con preguntas pero no estaba seguro de que Camus se lo tomará bien o respondiera.

-Si vas a preguntar, escoge bien tus palabras.- se rindió el rubio.

-¿Qué hacías antes de que me encontrarás a mi madre y a mí?- preguntó rápidamente.

Camus resopló por su falta de cuidado pero contestó:

-No puedo decir que llevaba una vida honesta, soy un pirata después de todo. No llevaba mucho tiempo desde que había conseguido mi propio barco, pero tenía cierto renombre en el que estaba así que logre que varios de esa tripulación se convirtieran en la mía.

-Pero no recuerdo que hubiera nadie cuando era niño.

-Porque no los había.- contestó él. Cecil pudo escuchar un suspiró y más pisadas. Camus había regresado a su hamaca, después de todo.- La tripulación me abandonó poco antes de encontrarlos.

-Entonces, ¿te alegra el habernos encontrado?- se inclinó un poco para poder ver hacia la dirección de su capitán. Parecía pensarlo muy bien, viendo hacia el techo.

-Supongo que sí. Incluso si tu madre solo estuvo un tiempo corto.

El castaño se detuvo un momento a pensar sobre ello. Su madre. Había tenido poco más de 3 años cuando Camus los encontró, a su madre y a él, flotando a la deriva. Los había rescatado aunque no comprendía de dónde venían. Según lo que Camus le había contado hace varios años cuando no dejaba de hacerle preguntas: Su madre había estado terriblemente enferma una vez que la sacó del agua, se la pasaba días enteros dormida y solo despertaba unos cuantos minutos para preguntar por Cecil; después de pocos días, ella murió.

Cecil no podía recordar si el momento había sido trágico o realmente no le había importado. Tampoco sabía que había hecho Camus después de eso, pero le parecía muy incómodo y difícil preguntarle. Había preguntas a las que prefería no tener respuesta.

-¿Mi madre jamás te dijo que hacíamos en el mar?- le preguntó, pensando que sería la última pregunta que le dejaría hacer.

-No.- respondió simplemente.- Estaba muy mal como para dar explicaciones.

-¿Crees que alguna vez lo sepa? Me gusta mi vida pero quisiera saber qué era antes.

-Lo importante es lo que eres ahora, ¿no?

-Soy un pirata.- sonrió.- Parte de la tripulación del Demonio Blanco, buscamos tesoros, tan ambiciosos que nos lanzamos a averiguar sobre el tesoro del Ángel Escarlata. Me agrada como se oye.

Camus sonrió hacia el techo. Le alegraba el hecho de que Cecil se siguiera considerando parte de su tripulación, aún cuando se suponía que ya no tenía una y ambos eran parte de la de Ikki.


-¿Hace cuanto dormiste?- preguntó Malraux.

-En la cena.

-¿Hace cuando dormiste en una cama, en tu cuarto, dormir correctamente?

-...Dos días.- le respondió y el peliplata fue a intentar quitarlo del timón inmediatamente.

-¿Cuándo piensas dormir?- le reclamó.

-Dormiré cuando lleguemos a Agnapolis.- se defendió el pelirrojo. Malraux siguió empujándolo, tratando de apartarlo de allí, esperando que así se resignara y se fuera a descansar.-No te opongas a tu capitán, Malraux.

-No lo hago, estoy tratando de cuidarte.- le respondió.- Llegaremos a Agnapolis en unos 5 días o más, ¿cómo esperas sobrevivir tanto tiempo sin descanso?

-Si tomas pequeñas siestas a lo largo del día, no tienes que dormir una noche entera.

-No nos podemos permitir el no tener al capitán en el día.

-No puedo dormir bien, Malraux.- se rindió él.- Estoy preocupado por Camus y Cecil, no sé que hallemos en Agnapolis, ¿qué tanto nos estamos arriesgando?- suspiró y le cedió el timón a Malraux.

-Lo pensé también, pero no puede ser una trampa de Camus, las coordenadas venían en tu rosario.

Ikki buscó la cruz en su pecho con la mano. Tantos años con eso puesto y jamás se había dado cuenta.

-Supongo que no puedo darme el lujo de ser un mal capitán, ¿no?- el pelirrojo se volvió dispuestos a irse.

-Tienes muy poca confianza en ti mismo.- le dijo el peliplata, suspiró y se resignó a decir algo para animarlo. - Creo que eres un buen capitán.

Ikki no se volteó y Malraux lo vio desaparecer en su camarote y suspiró. Para ser un niño, era demasiado terco.


En cambio, Ikki solo se liberó de su casaca una vez llegó a su camarote. Se tiró en su cama y miró al techo, tratando de arrullarse con el movimiento de las olas, pero no podía calmarse.

Le alteraba demasiado el hecho de que tendría al fin información de su madre apenas llegarán a Agnapolis. Los pasados días habían sido como una bomba de información para él, pero por supuesto que no podía demostrar su preocupación delante de los demás, es lo que les había hecho perder la confianza a sus demás tripulantes.

Un Capitán debía de estar seguro de sus desiciones y no mostrar debilidad.

Dudaba de si podía confiar en sus dos nuevos tripulantes. Después de enterarse de que Cecil había estado prácticamente toda su vida con Camus, por supuesto que le quedaba claro que jamás lo vería como Capitán, pero de alguna manera no temía que Cecil intentará algo contra él o Malraux.

Por el otro lado, Camus era un problema. ¿Qué rayos era eso de la magia? Ni siquiera había podido controlar a su tripulación en el pasado, ¿cómo se supone que debía de mantener al margen a Camus? Si él: no quería estar allí, era imposible que lo creyera el Capitán, era mayor que él y además podía usar magia.

-¿Cuándo rayos esto se volvió tan complicado?

De verdad había días en los que las cosas se ponían bastante complicadas y solo quería volver con Ringo y Ryuya, pero no podía permitirse volver hasta ser el mejor pirata o haber obtenido algo de información sobre su madre.

Malraux estaba cansado, no podía negarlo. Pero Ikki de verdad le preocupaba, admitía que era algo rudo al demostrarlo pero no sabía de que manera hacerlo.

Si les tuviera más confianza, iría a despertar a Cecil y Camus para que vigilaron.

No era la gran cosa, el viento les favorecía y se movían rápido hacia su destino. Sin embargo, debían de tener cuidado de no encontrarse con más naves. No era como si los piratas fueran tan pacíficos y no quería ni imaginarse cómo serían las cosas si se corría el rumor de que el Demonio Blanco estaba en el barco.

Suspiró. Realmente estaba muy cansado.

Respingó cuando vio las cuerdas moverse y aún más cuando divisó la blanca figura de Camus en un extremo del barco.

-¡Oi! ¿Qué se supone que estás haciendo?- le gritó sin dejar su posición.

-¿Qué parece que hago? Practicando, torpe.- le respondió dirigiéndole una gélida mirada. Malraux chasqueo la lengua, su gélida mirada parecía resplandecer en la noche, también.

-Ikki dejó en claro que no quería más magia en el barco.

-Eres demasiado leal a ese niño.- se quejó Camus.

-Te lo dije, me salvó la vida. Es un mejor capitán de lo que alguna vez fuiste o serás.

Estuvo bastante atento a que nada así alrededor se moviera, conociendo a Camus, ya debería de haber empezado a intentar golpearlo con su magia o lo que fuera.

En cambio, él solo sonrió levemente.

-¿En qué situación tan estúpida estabas metido como para que pudiera salvarte la vida?

-¿Importa ahora?- le respondió bastante cansado para pensar en algo mejor para decirle.- Si tienes tanta energía como para levantarte a hacer danzar las cosas, deberías de encargarte del timón.

-No me tienes la confianza suficiente para dejarme a cargo.

-En eso tienes razón.- se recargó sobre el timón y siguió observándolo.

Seguía haciendo movimientos gráciles con sus manos, los objetos alrededor se movía en sintonía con ellos. Malraux no podía negar que estaba sorprendido pero no podía demostrarlo.

-¿Desde cuándo pasó eso?- le preguntó sin muchas ganas.- No recuerdo nada anormal aparte de tu obsesión por los dulces.

-Al ser piratas, pertenecemos al mar. Pero algunas cosas cosas de nuestros países natales se quedan, como esto.- explicó el rubio tranquilamente mientras seguía jugueteando, estaba vez haciendo que las velas se agitaran un poco a pesar de que el viento que soplaba era tranquilo.

-Oi, si alteras el curso del barco te patearé el trasero.- Camus emitió un quejido de indignación.- Entonces, ¿dices que todos los de donde quiera que vengas pueden hacer lo mismo?

-Yo no era un cualquiera en ese lugar.

-Ahora resulta que eras de la realeza, ¿no?- se burló Malraux pero Camus no cedió.- Oh, por favor. ¿Por qué abandonarías eso? Es imposible creerte.

-La Reina murió joven, no tenía herederos. Después de unos años de guerra por el trono, alguien que no lo merecía terminó en el poder. ¿Por qué seguir en ese lugar si mi Reina ya no estaba?

-Navegamos varios años juntos, ¿por qué me estás contando esto ahora?

-¿Crees que dejaría ir a cualquiera que tuviera esa información mía?

-¿Eso es una amenaza?- le dijo mientas inconscientemente llevaba una mano hasta el mango de su espada.

-Pero supongo que me mantendré tranquilo por ahora.- habló antes de regresar a la parte de abajo para poder dormir.

Malraux suspiró. Realmente no lo entendía.


Lo siento, shippeo mucho a Camus y Ranmaru ;-; pero les juro que no haré nada más que una BrOTP lol

Espero les haya gustado el apitulo, soy muy mala para la acción pero intentaré poner más emoción una vez lleguen a Agnapolis allí es donde las cosas se ponen buenas (espero)

Liluz de Geminis: Ouch, lamento mucho lo de tu celular, se lo que se siente perder uno ;-; me encanta leer que te haya gustado, ojalá puedas seguir aquí ya que yo también disfruté mucho del CD drama y dije "¿por qué no hacer la historia?" Y ¡pum! Aquí me tienes lol ojalá leas este cap y también dejes tu lindo rw, también tratare de actualizar DCT pronto así que también espero verte por allí~ :)

Y en cuanto a todos los demás lectores, espero que se animen a dejar un pequeño review que cualquier palabra de apoyo es bienvenida y de mucha ayuda :D