Roommates
By: Vainiella
Capítulo 3
"Convivencia"
-Como chicha y limonada….-
| Yamato |
No había dormido en toda la noche.
Y es que, luego del incidente de ayer, era poco probable conciliar el sueño cuando mi conciencia no estaba del todo tranquila. Si es que puede decirse "del todo" cuando la sensación de sentirme como un cabrón aun no se esfumaba. Para ser precisos, aumentaba con el pasar los minutos.
Claro, el hecho de ver a Tachikawa llorar como lo había hecho anoche no debería influir en el concepto que tengo sobre ella, pero por alguna extraña razón sentía la necesidad de mostrarme compasivo con ella, darle una mano o no ser tan jodidamente patán en su presencia. Quería, por más increíble que parezca, disculparme. Y asegurarme de que su salud mental no se verá afectada por mi causa, a pesar de no haber sido yo quien la engañó descaradamente con otra.
Cualquier cosa que me haga sentir menos culpable.
Ya que, además de Tachikawa, me preocupaba por el condenado dolor de cabeza que tenía, y cual presentía que disminuiría notoriamente al hacer las paces con ella. Y con Sora.
Suspiré con frustración, recordando el trato frio de mi novia horas antes, sintiéndome juzgado como un criminal bajo un foco de luz incandescente. Pensé en lidiar con ella, aligerar un poco la tensión o al menos conseguir una mirada cálida de su parte, pero en lugar de ello huí de su mirada recriminatoria, alegando que tenía algo importante que hacer con respecto a la banda.
Y pues, aquí me encontraba, en el mirador de Fuji TV, haciendo… nada, y aunque el efecto relajante no es tan eficiente en el día como lo es en la noche, al menos se me despeja un poco la mente, y no le prestaba mucha atención al bullicio de las personas que me rodeaban. Ni mucho menos a las miradas prometedores de algunas chicas, quienes cuchicheaban si pedirme el autógrafo o no. Yo solo esperaba que mi actitud antisocial les dé una idea de cuál era mi opinión al respecto.
Claro, nadie parecía entender la señal.
-Hey, guapo. Eres Yamato Ishida, ¿No?- quiso confirmar una de ellas, quien parecía ser la más osada por aquel estúpido sobrenombre.
Hice un movimiento positivo con mi cabeza, sin mucho interés por intercambiar palabras con ellas.
-¡Viste que sí era tonta!- le refunfuñó a su amiga, retomando su atención hacia mi –No sabíamos si eras o no, pues de frente estas mucho más guapo.
-¡Nina!
-Ya, si seguro él lo sabe- la pelinegra se encogió de hombros, para luego sonreírme de forma coqueta ignorando por completo a su compañera de lentes redondos y apariencia tímida –¿Esperas a alguien? Pensábamos pedirte un autógrafo, pero estando aquí tan solo nos pareció más razonable hacerte un poco de compañía, ¿No hay problema?
Fruncí el ceño.
Estas niñas no deben pasar los 15, ¿Y se ofrecen en darme compañía de esa forma tan descarada?
No es que me moleste el interés del sexo femenino por darme cualquier clase de compañía –soy hombre, después de todo-, pero tengo 22 años, y definitivamente no es mi estilo recibir aquella clase de atención por niñas colegiales, pues definitivamente no es mi estilo esa clase de mujer.
Por esa razón estaba con Sora, quien lejos de ser infantil u osada como estas dos, era una mujer, y con la cual se puede mantener una conversación madura.
-Espero a mi novia.
La pelinegra, quien creía su futuro acertado en mi compañía, le cambió radicalmente su expresión. La otra chica, en cambio, hizo una reverencia de disculpas y jaló a su compañera lejos de mí, no sin antes repetirme varias veces que las disculpara.
Bueno, al menos nadie me perseguirá o se me aferrará al brazo, supongo.
-Vaya, en lo de rompecorazones saliste a tu madre, definitivamente.
Volteé a mi derecha, encontrándome entonces con la figura de un hombre cincuentón de rostro cansado y ojeroso, llevando en una de sus manos un vaso desechable de café a medio acabar mientras que la otra se escondía en su bolsillo. Era inevitable notar las canas que ya marcaban territorio en su cabello castaño, al igual que algunas acentuadas líneas de expresión que más que la edad ha sido el stress el creador de éstas. Las mismas arrugas que tendría un hombre divorciado y trabajador de su edad.
-Hola, papá.
Hiroaki Ishida era, más que mi padre, todo lo que yo no quiero ser al cumplir los 50. Nuestras personalidades, cuales se caracterizaban en palabras claves pero muy pocas y de iniciativa nula por algún gesto fraternal, eran tan similares que chocaban. Nos parecíamos tanto pero a la vez nos repelamos como polos del mismo lado.
Quizás por eso fue que apenas tuve la oportunidad de independizarme lo hice, y no es que me hayan abierto la puerta dándome la bienvenida a la realidad a punta de patadas, la verdad, su reacción ante mi decisión fue 5 segundos de silencio con rostro pensativo, 5 segundos más con murmullos y un rostro preocupado, y finalmente una insípida pero oportuna frase como "Vale, solo no hagas tonterías". Supongo que aquella fue su manera de decirme "Cuídate y sé prudente". Tampoco hay que exigirle mucho a su lado paterno.
-Hoy no has tenido un día bueno, ¿No?- me preguntó ubicándose a mi lado, compartiendo la misma vista panorámica del Puente Arcoíris(1).
-Algo…- respondí encogiéndome de hombros –Pudo haber empezado mejor.
-¿Quieres hablar de ello?
Sonreí burlón, mirándolo de reojo.
-¿Desde cuándo te interesa hablar de mi vida personal?
-No te emociones, no soy bueno dando concejos –frunció el ceño –Tampoco es que me hagas mucho caso.
Rodé los ojos.
-¿Y? ¿Problemas con Sora?
-En realidad, gracias a un problema ahora tengo problemas con ella- saqué de mi bolsillo un cigarrillo y lo encendí en mi boca, aspirando de inmediato el veneno que aunque para algunos suene sin sentido resultaba ser un alivio. No llevaba mucho tiempo en este vicio, pero siempre me preocupaba por cargar una caja de cigarrillos en el bolsillo, por más que mis allegados me juzguen por ello –Tai y Sora quieren que Mimi se mude con nosotros.
-¿Mimi? ¿Qué no es que vive en USA?
-Vivía. Terminó con el novio y tomó el primer avión a Japón- bufé. De solo pensar en la situación de forma resumida suena demasiado estúpido.
-Y tú no quieres que viva con ustedes.
-Por supuesto que no quiero. ¿Acaso no la recuerdas?
-Sí… pero en aquel entonces era una niña, Matt. No puedes culparla.
-Pues ahora tiene 20 años, ya está bastante grande para la malcriadez.
Llegó un momento en que las personas a nuestro alrededor se marcharon, pues ya la hora rayaba en las 12 y muchos la consideraban el mejor momento para comer.
Mi padre siguió a mi lado, observando el Puente Arcoíris conmigo, contemplando únicamente la estructura por la falta de juego de luces debido a la hora. Solo en las noches se podía apreciar el porqué del nombre de aquel puente… y por ello, siempre y cuando esté pasando por una situación similar, venía en la noche a contemplar la misma vista en completo silencio ya que no estaba abierta la entrada para el público a partir de las 6 de la tarde, y todo gracias a que mi padre trabaja en Fuji TV por lo que me permitían el acceso a esas horas.
Seguimos en silencio hasta que repentinamente Hiroaki rió por lo bajo, atrayendo mi atención.
-¿Qué hay de gracioso?
-No es nada, solo recordé de cuando eras pequeño- lo miré con una ceja enarcada –Verás, fue antes de que tu madre y yo nos divorciáramos. Tenías como 7 años… Tu hermano tenía 3 y lo que lo consentíamos bastante por ser el menor- sonrió levemente, mirando hacia el exterior como si estuviera viendo el recuerdo –No sé si fue porque era el primer día de clases de Takeru… pero tu madre queriendo que saliera tan bien como fue tu primer día que olvidó por completo hacerte tu bento. Armaste un berrinche que terminaste por quitarle el bento a tu hermano y te lo comiste tú solo, en frente de todos mientras Tk lloraba a moco suelto.
Traté de imaginarme siendo tan malcriado como me describía mi padre, pero me sentía tan avergonzado por ello que no quise ni graficarlo.
-Fui un niñato mimado.
-No, tuviste toda la razón de ponerte así, eras un niño y no podíamos esperar otra reacción. Por mucho que me haya provocado darte una buena nalgada.
-¿Para qué me cuentas esto?
-Porque estás siendo ese niño otra vez, Matt. El bento es la vida a la que te has acostumbrado llevar, por lo que…- me miró con una mirada sugestiva –…Mimi es Tk, y le estás arrebatando la oportunidad de tener su bento, solo porque se olvidaron del tuyo por un momento.
-Tienes razón….
-Lo sé.
-…Eres malo dando consejos.
Me sacudió el pelo con su mano libre, tal y como me hacía de niño. Quizás influido por la nostalgia en la que fue sumido momentáneamente.
-Regresa, haz las paces con tu novia y dale la bienvenida a Mimi. Quizás no te guste la idea de que viva con ustedes, pero quien sabe, a lo mejor luego se la llevan bien, o capaz terminan siendo mejores amigos.
-Lo dudo mucho.
-Solo inténtalo, y comparte tu bento con ella.
-Basta, deja de dar concejos, papá.
-Te lo advertí- dijo riendo, para luego arrebatarme el cigarrillo de mi boca y apagarlo en los ceniceros metálicos de las papeleras –Y deja de una vez esa porquería, por el amor a Kami. No llegarás ni a mi edad- me dio la espalda y empezó a caminar en dirección a la salida, no sin antes levantar la mano en señal de despedida mientras que con la otra seguía sosteniendo el café sin acabar –No te pierdas, Yamato.
-Igual tú…
Pocos minutos después me encontré completamente solo, con mis pensamientos y mi silencio. En mi cabeza se repetían las palabras de mi padre, las de Sora y las de Tai, una y otra vez con la misma secuencia recalcando cada cosa en mi cerebro. Quería negar que ellos tienen la razón. Quería hacerme el desentendido, y seguir mi vida como la había vivido siempre, pero mi jodida consciencia me decía lo contrario, y aquello era "Sabes que la cagaste, reconócelo y haz algo".
El asunto era que no sabía exactamente qué hacer. No tenía mucha iniciativa que digamos en cuanto a solucionar problemas amistosos se refiere.
Seguí sin moverme, sin apartar mi vista del puente arcoíris… y por un breve instante el ventanal que me separaba del aire fresco del exterior se transformó en una pantalla, una que me revelaba mi persona a los 7 años arrebatándole el bento a una niña de 6 con pijamas rosas que lloraba desconsolada. Y por más producto de mi imaginación que pudo haber sido, no cabía duda de que ya me estaba carcomiendo la consciencia, y que aquella versión pequeña de Mimi Tachikawa me lo estaba restregando en la cara.
| Mimi |
-Sora…
-Mimi, no sigas.
-Pero es que…
Tai entró repentinamente al apartamento con la última maleta, protagonista del segundo viaje que tuvo que hacer al carro para ir a buscarla. En la sala se encontraban agrupadas mis 5 maletas, 6 en total con la que trajo Taichi. El pobre por poco le da algo al ver todo lo que tenía que trasladar, pero no se quejó mucho al recordar lo que eso significaba, y ahora que dejaba la última maleta en el suelo una gran sonrisa surcó su rostro. Sora también hizo lo mismo.
-Ahora sí, es oficial- dijo el moreno limpiándose el sudor de la frente -¡Tenemos una nueva "Roommate"!
-Bueno, sí… mientras busco un apartamento estudio.
-Mimi, ya, ¿Quieres? No vivirás en ningún otro lado. Vivirás con nosotros, al menos hasta que vuelvas a USA.
-Creo que regresaré a USA pronto entonces.
Repentinamente me vi flotando hasta terminar el hombro de Taichi tal y como un saco de patatas. Claro está, que no parecía pesar lo mismo al cargarme con tanta facilidad.
-¡Ay, Tai!
-Ya está dicho, princesa. No irás a ningún lado- empezó a caminar hacia el pasillo de las habitaciones, siendo seguidos por Sora que por segundos sonreía y luego su rostro se tornaba preocupado. Solo cuando ella creía que no la estaba viendo –De ahora en adelante… Esta será tu habitación.
Tai volvió a dejarme en el suelo, solo que esta vez con la puerta de una habitación abierta y conmigo en toda la entrada permitiéndome su vista completa. Era fácil darse cuenta a quien le pertenecía antes, ya sea por los colores o por el estilo simple y práctico, muy Koushirou Izumi. Claro, ya no se encontraban sus pertenencias, pero la calidez seguía ahí, y me gustaba la idea de ocupar una habitación con tan buenas vibras.
Di un paso adentro, y contemplé aquel espacio con una sonrisa luchando por asomarse en mis labios. ¡Me sentía tan a gusto imaginar que esta sería mi nueva habitación! El color menta de las paredes puede ser un poco paliducho para mi estilo, pero quizás cambiarlas a color blanco y combinarlas con unas cortinas rosadas para la ventana quedaría mucho mejor. Y aun recuerdo bien que en el centro de Odaiba había una tienda que vendían los cobertores más lindos que haya visto. Mi madre solía comprar los míos cuando de pequeña vivía en esta ciudad. También una alfombra rosa no vendría nada mal y…
En eso mis pensamientos se detuvieron al instante, recordándome un pequeño detalle del porque este momento no era tan perfecto como debería ser.
-Espera- dije, volteándome hacia mis amigos -¿Están seguros que quieren que viva aquí?
Sora rodó los ojos, cruzándose de brazos.
-¿Tenemos que dártelo por escrito?
-¡Eh, hablo en serio!
-Y nosotros también, Mimi- dijo después con una sonrisa, acercándose a mí. Seguramente mi puchero logró aquello, pues no es que el humor de Sora en el día de hoy ande en las mejores condiciones –Queremos que te quedes. Olvídate de lo que ocurrió ayer. Fue un comportamiento infantil de parte de Matt.
-¿Yamato Infantil?- reí -¡Creo que mi lado infantil es lo que hace que me odie!
-Ay, Mimi, por Dios, ¡Él no te odia!
-No, tienes razón. No me soporta.
Taichi rió por lo bajo y se acercó a nosotras, sonriente.
-Pues ya vas a ver que terminará queriéndote como nosotros. Sabes que los burros son lentos y hay que darles más tiempo.
-No.
Tai me miró desconcertado.
-De burro lo tiene pero de tonto.
-¡Jaja, tu lo has dicho!- me felicitó Taichi dándome un coscorrón en la cabeza, despelucándome el cabello –Bien, son las 7 de la noche…. Y no sé ustedes pero tengo un hambre de los mil demonios. ¿Qué tal si pedimos una pizza y vemos alguna película interesante?
-¡Suena genial!- concordé contenta, viendo como Taichi salía de la habitación para ir a llamar la pizza. Mi vista entonces se ubicó en el rostro de Sora, quien no se había percatado que una vez más su expresión era preocupada y que yo era lo suficientemente observadora como para darme cuenta –Sora…
Sus ojos me miraron sorprendida, para luego sonreír como si nada.
-Lo siento, ando distraída.
-Creo que la que anda en luto marital soy yo, no tú- le recriminé poniendo mis brazos en jarra, mirándola a la expectativa -¿Por qué no haces las paces con Matt y así estrenas el conjunto que te compré en Senza?
-Mimi, ¿Puedes ser una persona normal por un día y no pensar en el sexo? ¡Alteras mis hormonas!
-Con dos meses sin sexo salvaje a cualquiera se le dispararía las hormonas- contraataqué guiñándole un ojo.
Negó con la cabeza sin poder contener una leve risa, ya sabiendas que conmigo no se puede andar con mala cara. Además de Miyako, Sora era sumamente cercana a mí, también era mi mejor amiga, y era la voz de la razón del grupo completo. Quiero lo mejor para ella, y verla consternada por culpa de la discusión con Ishida me ponía mal, sobre todo al tomar en cuenta que la discusión había sido por causa mía. Ya tenía suficiente con mi etapa depresiva como para también estropear el mundo rosa de mi mejor amiga. No era justo.
Me acerqué a ella y le di un abrazo fuerte y lleno de cariño, siendo correspondida al instante.
-Gracias por todo, Sora. Que estés a mi lado en este momento significa tanto para mí…
-Para eso estamos las amigas.
-Sí. Y como tu amiga que soy, te pido que no discutas con tu novio por mi culpa- Sora se revolvió en mis brazos y yo me separé de ella para mirarla a los ojos –Créeme, es estúpido pelear con alguien que quieres tanto. Te lo digo por experiencia…
Entonces sentí aquel familiar nudo en la garganta y la misma sensación de angustia.
Quizás si… no hubiese peleado tanto con él… si no hubiese sido tan celosa… nada de lo que pasó hubiese ocurrido. Seguiría viviendo en nuestro precioso apartamento, con la oportunidad de despertar a su lado cada mañana y con poder abrazarlo para sentir el calor de su piel. Todo seguiría siendo perfecto, como tiene que ser…
-Mimi…- salí de mi trance y me di cuenta que ahora era yo quien andaba distraída. Sora me miraba con ojos compasivos sin alejarse un centímetro de mí –No pienses en él, ¿De acuerdo? Será nuestro Voldemort personal.
Sonreí.
-¡Hey, chismosas! ¡Vengan a ayudarme con las palomitas!- ambas miramos hacia afuera, escuchando entonces el sonido de cientos de pepitas cayendo al suelo y dispersándose. Seguramente el maíz –Oh, mierda.
-¡Tai!
Sora salió de inmediato de la habitación. Pude escuchar unos cuantos de murmullos antes de dirigirse a Yagami con ganas de matarlo, pues su tendencia a que todo esté perfectamente limpio no estaba siendo perfecta gracias a los actos desastrosos de mi moreno amigo. Y lo peor es que el pobre era cuidadoso, solo que no se le daba bien serlo mientras que una Monica Geller(2) vivía bajo el mismo techo que él. Quizás por eso ella y yo nos la llevábamos tan bien.
Me di la vuelta y continué observando mi nueva habitación. Era bonita, y me gustaba. Quise aproximarme a la ventana para apreciar la vista –que según Sora daba hacia un parquecito cercano-, pero la idea se esfumó de mi cabeza al oír la puerta de la entrada abrir y cerrarse. Y como Tai o Sora me avisarían si tienen que salir y no lo hicieron, eso solo significa una cosa.
Ishida.
-"¡Que incomodo!"- me mordí el labio inferior y miré dubitativa hacia afuera, debatiéndome si salir o no de la habitación. No podía asomarme y saludar a Yamato como si nada hubiese pasado y darle la bienvenida a Nuestro apartamento. Eso sería ridículo. Tampoco puedo hacerme la indiferente a lo Ishida Style y compartir con nuestros amigos como si él no existiera, ¡Eso solo complicaría las cosas! No digo que nos la llevemos de mil maravillas como dice Tai –no me imagino siendo la mejor amiga de él-, pero tampoco quiero llevármela precisamente mal, no quiero que el apartamento se vuelva un callejón donde perros y gatos se sacan las garras. Eso sería mil veces más incomodo, sobre todo para Sora y Tai. No podía hacerles eso.
Pero quedarme aquí hasta sacar raíces no era la solución. De alguna u otra manera terminaremos enfrentándonos. Aunque esperaba que sea de forma pacífica.
Inhalé lo más que pude, tratando de darme apoyo. Era ahora, o ahora. Si quería vivir tranquilamente en este lugar tengo que hacer las paces con él.
Pero a decir verdad, el tonto mil veces tonto había sido Yamato, ¡No yo!
-Aquí vamos- me dije decidida, caminando hacia la puerta para luego salir al pasillo de las habitaciones. Tenía las manos vueltas un puño como si me estuviera preparando psicológicamente para una batalla naval. En el pasillo crucé lentamente pero segura a la derecha, que daba hacia la cocina y continuamente hacia la sala. Y cuál fue mi sorpresa que en todo mi panorama visual, a unos pocos metros lejos de mí, se encontraba Yamato, con rostro serio, y que al notar mi presencia sus facciones cambiaron desde la indiferencia y luego a la vergüenza. Pero claro, seguro había sido mi imaginación.
-Mimi, ¿Puedes acercarte? Quiero decirles algo.
Tardé en reaccionar.
¿Ishida me había hablado?
-Ehm… Claro- respondí aún demasiado desconcertada, acercándome a la cocina disminuyendo los metros que me separaban del rubio y ubicándome al lado de Sora, que miraba a Yamato igual de sorprendida como yo.
Tai estaba a la expectativa, sentado en el sofá y con el control remoto en la mano. No le había dado chance de encender el televisor.
-Bien… Bueno- Yamato parecía una computadora procesando 100 GB de información, sin poder concluir en realidad lo que quería decir. Jamás lo había visto de aquella manera, dudoso, avergonzado y dispuesto. Miraba el suelo y las paredes pero en ningún momento a nosotros, y balbuceaba palabras que iniciaban una larga conversación pero parecía serle difícil sincerarse, por muy pocos pelos que tenga en la lengua.
Sora dio un paso hacia él, queriendo apoyarlo, pero Ishida no la dejó.
-Quiero… disculparme con ustedes- soltó finalmente, mirándonos a cada uno –Me comporté injustamente ayer. No sé que me pasó… pero sea lo que sea no fue excusa para haber sido grosero con ninguno. Estuvo mal de mi parte.
-Oye, hermano…- trató de interrumpirlo Taichi, sonriendo a medias y lejos de estar tenso –Tranquilo, no pasó nada. ¿Verdad, Sora?
Todos miramos a Sora, esperando su respuesta. Esta miraba fijamente a Yamato, enternecida pero a la vez conteniéndose. Bajó la mirada un poco dudosa, ahora era ella quien se estaba debatiendo si hacer las paces o no. Estuve a punto de patearla disimuladamente al darse de la dura, ¡Ya Ishida se estaba disculpando con ella! Más le valía no ponerse obtusa si no quería que…
-No tenemos nada que disculparte, Matt- dijo finalmente, pero al subir la mirada y mostrarse sin sonrisa de paz ni nada por el estilo supimos que no había terminado, y seguimos aguardando para que siguiera –Con la que debes disculparte realmente es con Mimi.
Oh, eso no era lo que esperaba.
Yamato me miró y las piernas me temblaron, nuevamente con la misma sensación de nerviosismo que podían causar sin esfuerzo alguno su intimidante mirada. Tuve más ganas todavía de patear a Sora, ¡Con lo que dijo, Ishida me terminará odiando! Encima que me meto a vivir con ellos así de la nada, también su novia dejará de hablarle hasta que se disculpe conmigo.
Desvié la mirada, ya prediciendo en mi fuero interno que vivir en este apartamento será la cosa más difícil que he hecho en mi vida.
-Disculpa por todo, Mimi.
Y claro, tampoco me esperaba aquello.
Miré a Yamato, sin poder creer que estuviera hablando conmigo. Me miraba igual de fijamente como estuvo mirando a Sora, y por alguna extraña razón no me sentí intimidada, ni mucho menos odiada. En su mirada pude denotar sinceridad, y por más imposible que parezca también pude ver remordimiento. ¿Acaso Yamato Ishida se estaba disculpando de corazón conmigo? No podía creerlo.
-Yo… está bien- dije, consternada, mirando a Sora que ya había cambiado su expresión completamente por uno lleno de alivio. Así que supongo que aquella disculpa podía creerse –Discúlpame a mí, por meterme a vivir aquí sin saber cómo te sentirías al respecto.
Había desviado mi mirada al decir mi improvisada disculpa, pero luego cuando volví a corresponder la de Yamato pude ver una sonrisa torcida dibujada en sus labios, una que rara vez he visto pero nunca antes dirigida hacia mí. Y por supuesto, aquello me había dejado bastante sorprendida.
Para ser un amargado de primera, tenía una linda sonrisa.
-Bien, ahora que estamos en paz…- soltó Taichi levantándose de su asiento, y acercándose al Ishida para envolver sus hombros con uno de sus brazos -¿Qué les parece si celebramos el éxito de la banda de Matt que no pudimos celebrar, y el tener a Mimi aquí con nosotros?
-Me parece una estupenda idea- concordó Takenouchi, mirando con ojos dulces a su novio.
Y entonces una vaga idea pasó por mi mente.
Quizás no sea tan difícil ser amiga de Yamato Ishida después de todo.
| Yamato |
-Ya llegué- dije con voz cansada, cerrando la puerta de mi apartamento tras entrar.
Pensándolo bien…
-¡Yamato, acabo de limpiar el piso! ¡Y mira como tienes los zapatos!
Vivir con Mimi Tachikawa era remotamente difícil.
Llevábamos compartiendo piso desde hace… ¿Cuánto? ¿Dos semanas, tres? No estaba seguro, pero desde el día que hicimos las paces ha sido un verdadero reto llevármela bien con ella. Quizás ahora era más llevadero, tomando en cuenta como había sido el primer día que vino al apartamento, pero Tachikawa no era una persona fácil, oh no, su personalidad era realmente chocante, ya sea por sus momentáneos caprichos o su inagotable energía optimista. Desde que llegó siempre está colaborando con algo, y por lo tanto siempre está presente en todo. No es como cualquier otro roommate, que a pesar de vivir bajo el mismo techo anda en su propio mundo. Mimi, en cambio, siempre quería ser partícipe del nuestro.
Y ya saben que no me gusta tanto la idea. Por no decir en lo absoluto.
Claro, hay que verle el lado bueno, como me dice Sora. Por muy insoportable que pueda presentarse compartir el mismo espacio y aire con ella, hay ciertos factores que antes nos afectaban y que gracias a su presencia ya no son molestia, ya sea en la renta del piso o la división de quehaceres en la casa. Le gustaba tener todo ordenado para cuando todos llegábamos a casa –como en este preciso instante- y siempre nos recibía con una sonrisa de oreja a oreja con alguna anécdota insulsa de lo que habrá ocurrido en su día, aunque tampoco es que haga mucho. Y aquello lograba animar bastante a nuestros amigos.
-¿Qué?
-Que acabo de limpiar el piso, Yamato. Pareciera como si caminaste sobre fango, así que sácate los zapatos y camina por todo el borde- la miré con una ceja enarcada, aún instalado en mi lugar, y verla con aquella pinta de ama de casa con pañoleta y delantal se me hizo muy gracioso, pero a pesar de tener la oportunidad de burlarme no lo hice, ¿Qué es eso de "Sácate los zapatos y camina por el borde"? ¡Es mi casa, camino por donde me dé la gana! -¡Hey, ¿Qué crees que haces?
Por supuesto, me saqué los zapatos –no era tan cabrón- y los dejé en la entrada, pero caminé por todo el medio y pasé por un lado de ella como si fuera parte de la pared, lo más indiferente que pude. Fue cuando ya estaba en el pasillo y estuve a punto de entrar a mi habitación cuando un trapo amarillo, húmedo, y sucio pegó contra la puerta de madera, cayendo al suelo en un sonido seco tras dejar levemente mojado en donde impactó. Como si aquello había sido mi imaginación, o como queriendo comprobar que aquella grosería había sido un accidente y no intencional, me di la vuelta poco a poco, para luego tener como panorama a una castaña parada junto con la cubeta de limpieza y con rostro furibundo. Todas las características que evidenciaban su culpabilidad.
Y, me perdonará Sora y Tai, pero de ésta ella no saldrá ilesa.
-Dime que no lanzaste eso.
-Si consideras que la cubeta está encantada y puede escupir el trapo sucio hacia tu dirección, entonces, bien, digamos que no lo lancé.
…Aquí arderá Troya.
-¿Quieres ser graciosa o qué?- la encaré completamente, manteniendo las distancias.
-No- como tratando de intimidarme, agarró su escoba de bruja con las dos manos y le dio la vuelta en el aire, dejando la parte del cepillo hacia arriba –Es solo que nadie me deja con la palabra en la boca, ni mucho menos ensucia lo que yo con tanto esfuerzo he limpiado.
-Nadie me dice que hacer.
-No. Nadie te enseñó a escuchar- soltó como si tuviera todo el derecho del mundo en decirme eso –Eres muy orgulloso, y puedo tolerar que seas así con los demás, pero no conmigo.
-¿Y si no, qué?
Y fue en ese momento como si el clásico silbido de"El bueno, el malo y el feo"(3) sonara para concretar la rivalidad que había entre ambos. Entre nosotros habían como 3 metros, y aquello era más suficiente para asemejarse a un duelo del lejano oeste. La única diferencia es que no vestíamos vaqueros, no hacía un desesperante calor ni tampoco había una bola de paja siendo guiada por el viento. Pero era fácil imaginarlo. Incluso, si de haber estado de un mejor humor, me hubiese reído al creer que en cualquier momento harían un zoom en nuestras miradas. Pero, claro, no estaba para reírme.
-O sino, verás.
Porque Tachikawa creía que con aquella pose amenazadora podía intimidarme, y como si con aquella escoba de hebras gastadas lograría mi subjetiva derrota cuando yo tenía un arma mucho más poderosa y rápida que aquella, y que lograría dar por terminada aquella absurda batalla visual.
Y como si de repente hubiese vuelto a tener 7 años de edad, tomé del piso el trapo sucio que ella hace segundos me había lanzado. Lo miré detenidamente mientras hacía una bola con mi mano, sintiendo la humedad del mismo y siendo un punto a favor de mis intenciones. Volví a centrar mi mirada en Tachikawa, amasando la tela y reconociendo la incredulidad en sus ojos. Sin duda se había percatado de cuál era mi vengativo plan, y más aún cuando le había sonreído con malicia.
Por suerte, tenía mucha mejor puntería que ella.
-Oh, no lo harás.
-Oh, sí lo haré.
Y con el sabor a victoria, en un movimiento rápido y preciso elevé mi mano con el trapo sucio para apuntarlo a Mimi y lanzarlo con la fuerza necesaria para lograr mi objetivo. Casi me sentí poderoso al contemplar el rostro estupefacto de la castaña mientras aguardaba temerosa mi ataque, sin tener mucho tiempo para reaccionar. No había podido esconder mi sonrisa del puro gusto al ver como el trapo sucio y húmedo terminó en su cara, como si fuera un pulpo abrazando todo su rostro. Todo había sido en cuestión de segundos.
Yo aproveché la oportunidad para abrir la puerta de mi habitación y entrar victorioso mientras escuchaba un chillido de disgusto por parte de ella.
-¡TE MATARE, IDIOTA!
Cerré a tiempo antes de que Mimi chocara contra mi puerta, golpeándola desesperada. Yo me apretaba el estomago de la risa contenida.
¡Ni Clint Eastwood hubiese sido tan rápido, eh!
-¡Eres un inmaduro, un desconsiderado! ¡Le diré a Sora y a Tai, ya verás, esto no se quedará así…!
Seguí escuchando sus chillidos, que eran como sonido de fondo mientras mis pensamientos señalaban satisfacción y gusto, y como si realmente Tachikawa no estaba insultándome hasta el tejido óseo de mi persona, caminé hacia mi cama y me tiré en ella, casi sonriendo del placer al sentir la suave tela de mis sabanas contra mi rostro. Quizás hayan pasado dos minutos para cuando Mimi había dejado de insultarme, alejándose de la puerta de mi habitación. Lo cual era bueno, porque al retomar el silencio lograba darme sueño.
En mi oportunidad para descansar con más ganas, alcancé las cornetas de mi Ipod, que estaba sobre la repisa de mi cama. Estaba puesto el mp3 de una vez así que lo único que tenía que hacer era prenderlo, y ajustar el volumen a uno no tan alto para no aturdirme.
In the time of chimpanzees I was a monkey
Butane in my veins and I'm out to cut the junkie
With the plastic eyeballs, spray-paint the vegetables
Dog food stalls with the beefcake pantyhose
Kill the headlights and put it in neutral
Stock car flamin' with a loser and the cruise control
Baby's in reno with the vitamin d
Got a couple of couches, sleep on the love-seat
Y, apenas justamente esa canción empezó a sonar por las cornetas, un ataque de risas divagó por mi garganta hasta hacerme reír como si hubiese escuchado el mejor chiste del mundo. Tuve que agarrarme el estomago de las risas, al no poder contenerlas. Y más cuando estiré el cuello para ver la pantalla de mi Ipod y confirmar el nombre de la canción, que a pesar de no ser mi estilo exacto de música, está dentro de mi lista de los más escuchados gracias a Tokumori, y a su dedicación por joderme la existencia con su extraño humor. ¡El muy cabrón la había metido sin yo darme cuenta! Y seguro esperaba un momento como este, en donde yo me encontrara encerrado en mi cuarto y pensando en la inmortalidad del cangrejo, para recordarme aquella canción.
Luego de habérmela dedicado con el estúpido comentario de "Brother, te sentirás identificado con ella", me tuve que encabronar al principio, al no verle la gracia con el hecho de meterse conmigo, pero cuando escuché cuidadosamente las letras no pudo haber sido mejor elegida para identificarme, tomando en cuenta lo deprimente que era algunas veces…
Someone came sayin' I'm insane to complain
About a shotgun wedding and a stain on my shirt
Don't believe everything that you breathe
You get a parking violation and a maggot on your sleeve
So shave your face with some mace in the dark
Savin' all your food stamps and burnin' down the trailer park
Yo. cut it.
Tokumori, bendito seas, cabrón.
Soy un perdedor
I'm a loser baby, so why don't you kill me?
(double barrel buckshot)
Soy un perdedor
I'm a loser baby, so why don't you kill me?
Tras haber dejado de reírme como un psicópata en la soledad de mi habitación y de darme cuenta que ya se me había ido el sueño, ubiqué mis brazos tras mi cabeza para apoyarme cómodamente. Por suerte, aquella canción me relajaba, era algo pegajosa, tomando en cuenta el movimiento inconsciente de mis pies por seguir el ritmo de la música. Además, me había sacado una sonrisa, una de las buenas, y aquello era bueno. Tuve un día ajetreado, por todo el rollo de la banda y todas las cosas que hay por hacer, los cambios de algunas cosas –muchas cosas-, y la organización de eventos que tendremos apenas nuestras nuevas canciones salgan al aire.
Me olvidé de lo mal que me sentó tener que cantar una canción comercial e incoherente como single principal del álbum, también me olvidé de la llamada de mi mecánico para avisarme que tendré que dejar la moto otra semana… Y por supuesto, la insípida discusión con Tachikawa había pasado al olvido, y la verdad, si era tan infantil como para irle con el cuento a Sora y a Tai, me daba igual. Porque soy un "Loser", y me sabía a mierda todo.
Forces of evil on a bozo nightmare
Ban all the music with a phony gas chamber
'cuz one's got a weasel and the other's got a flag
One's on the pole, shove the other in a bag
With the rerun shows and the cocaine nose-job
The daytime crap of the folksinger slob
He hung himself with a guitar string
A slab of turkey-neck and it's hangin' from a pigeon wing
Miré el techo distraído, pensando en cosas. Recordé que debía llamar a Tk para comentarle la noticia, que por cuestiones de tiempo no habíamos podido hablar de ello. Aunque seguro con el asunto de su universidad y Hikari no creo que pueda ir a tomar algo. Además, no es como si yo tuviera mucho tiempo también, sabiendo que debía reunirme mañana a las 11 am para una prueba de sonido en el estudio de grabación. Como Louis tiene un asunto pendiente con su trabajo –es empleado de una tienda de música- no podría empezar a grabar inmediatamente, así que lo mejor fue programarlo para otro día.
Saqué el celular de mi bolsillo, marcando por memoria el número de mi hermano. Sin bajarle volumen al equipo, me llevé el aparato plano y pequeño al oído, para escuchar entonces los típicos repiques antes de contestar una llamada.
You can't write if you can't relate
Trade the cash for the beef for the body for the hate
And my time is a piece of wax fallin' on a termite
who's chokin' on the splinters
-¿Alo?
-Hola, Tk- saludé, contento de escuchar su voz -¿Qué tal?
-¡Hermano!
En el fondo de la llamada me pareció escuchar algo grande caerse al suelo, más específicamente un cuerpo humano, cosa que confirmé al escuchar un adolorido "¡Ay!" al momento del impacto.
-¿Tk?
-¡Acá estoy! ¡Al fin puedo comunicarme contigo!- se voz era algo impaciente –Te he llamado un montón de veces, pero parece que tu celular sirve para estar apagado en vez de recibir llamadas, ¡Kari me ha contado! ¡Enhorabuena!
-Ya va, ¿Cómo Hikari se pudo enterar primero que tú?- un segundo después, comprendí –Ah, claro. Tai.
-No; Sora. Kari la llamó para preguntarle algo, no recuerdo qué, y Sora le comentó sobre lo tuyo… ¡Felicidades, hermano!
-Gracias, Tk, te llamaba para eso, pero ya veo que no es necesario que te diga "¿Adivina qué?"- entorné los ojos -¿Cómo estas?
-Genial. Estoy esperando por Kari, viene a estudiar conmigo para un examen de Literatura que tenemos pronto- hay algo que dicen que cuando llamas por teléfono a una persona, y esta sonríe mientras habla contigo, tú te darás cuenta de ello. Bueno, es cierto, y apostaba toda mi colección de CDs a que mi hermano estaba sonriendo entusiasmado. Literatura era su materia preferida en la universidad, y era lo más lógico, sabiendo que había elegido como meta Ser escritor. Y Literatura y Hikari al mismo tiempo y en el mismo lugar suponía una gran sonrisa para él –Tú, cuéntame, ¿Qué tal todo?
Soy un perdedor
I'm a loser baby, so why don't you kill me?
(get crazy with the cheese whiz)
Soy un perdedor
I'm a loser baby, so why don't you kill me?
(drive-by body-pierce)
-Todo bien, Tk, muy bien. Cansado porque he estado en reuniones de la banda todos los días, ni siquiera he compartido bien con los muchachos porque…
-¡Rayos! ¡Se me olvidó!- dijo de pronto, interrumpiéndome -¡Matt, necesito que me hagas un favor! Le había dicho a Mimi que la visitaría hoy, pero no recordaba que tenía que estudiar con Kari hasta tarde, ¿Puedes decirle, por favor?
Y la sonrisa fraternal que tenía en la boca se me borró por completo, y el ambiente agradable que reinaba en mi cuarto por supuesto se acabó.
-Ehm… Bueno, el problema es que no estoy en mi casa, Tk, y…
-¿No?- pausa –Matt, no es por nada, pero si no me equivoco lo que suena a chatarra son tus cornetas…
-Hey, no suenan a chatarra. Solo están un poco usadas, es todo.
-Entonces sí estás en tu casa…
Mierda.
-Hermano, ¿Es en serio? ¿Aún tienes diferencias con Mimi?- guardé silencio no porque me haya descubierto de la manera más obvia, sino porque buscaba una palabra más adecuada en vez de diferencias, que comparándola con nuestra terrible relación no podían ser más que simples "diferencias" –Pensé que al crecer tú serías más maduro que yo.
-¡Un poco de respeto, por favor!- gruñí.
Mi hermano, y por supuesto su querida novia, fueron uno de los primeros en enterarse de la esforzada convivencia entre Tachikawa y yo. Y es que, al ser un grupo bastante unido y grande no pasaba mucho tiempo para enterarse de las cosas. Por ejemplo, cuando mi hermano se había dado cuenta que le gustaba muchísimo Hikari, primero me lo había dicho a mí, por supuesto, y aunque yo en ningún momento pretendí contarle a alguien más, Tk ya se lo había contado a Sora para pedirle un concejo, y en una de nuestras conversaciones entre Sora y mías con respecto a la vida de nuestros amigos Tai nos escuchó, quien malinterpretó todo y en vez de ser un poco más discreto se encontró con su hermana para darle una de ESAS charlas, en las que él especificó con detalle que estaba feliz porque finalmente ella y Tk ya están juntos, pero que debían ser cuidadosos y blah, blah, blah… Cabe destacar, que ella no tenía idea de lo que Taichi le hablaba, hasta que él dijo "¿Qué no era que ya son novios, pues?".
Y así fue como ambos terminaron siendo pareja. Y era por ello que era imposible guardar un secreto entre nosotros… por ejemplo número dos, mi agotadora "amistad" con Tachikawa.
-Matt…
Me masajeé la frente, recordando que estaba hablando con mi hermano, y que así como Sora y Tai, él sabía como hacerme sentir mal cuando cometía mis errores… o me comportaba de manera injusta. Como lo hice hace unos minutos…
Pero es que… ¡Mimi es tan estresante! ¡Era imposible llevármela bien con ella!
-Takeru, ¿Cómo pretenden todos ustedes que ella y yo seamos amigos ahorita cuando nunca lo fuimos como por 10 años…?- bufé cansado ya con el tema –No pueden esperar que nos la llevemos bien viviendo bajo el mismo techo, tomando en cuenta lo diferentes que somos.
-No son tan diferentes.
-Lo somos- recalqué –Y no entres tu también al club de "Yamato es una mierda con Mimi", que eres mi hermano.
Pude escuchar un suspiro de parte de él, como si al igual que yo también estuviera cansado del mismo tema.
-Hermano, yo solo te pido que seas un poco más condescendiente con ella, aunque no lo creas, se parecen bastante, solo que sus personalidades chocan…
-¿Chocan? Tk, acaba de haber una guerra nuclear con un trapo mojado y sucio hace unos momentos, ¿Y te parece que son simples diferencias?
En eso, una voz familiar se escuchó en el fondo de la llamada, y por lo que pude deducir era Kari, quien recién había llegado.
-Hermano, debo dejarte que ya. Piénsalo, ¿De acuerdo? Kari te manda saludos, y manda a decir que pongas a trabajar tu emblema… que no es mala idea.
-Adiós Tk, y saludos para Kari también.
Colgué la llamada, y un minuto después me había dado cuenta que Beck ya había dejado de sonar y que Undisclosed Desires estaba deleitando mis oídos con su ritmo musical. Claro, no le había prestado atención porque estaba muy ocupado enojándome con la conversación. Y con la tendencia del universo por recriminar mis actitudes con lo que yo considero la personificación de lo insoportable. Al parecer hay un complot por tratar de hacerme sentir mal.
Pero de cierta manera ellos tenían razón, ¿Hasta cuándo seguiríamos con lo mismo? Éramos adultos, y andábamos comportándonos como niños, y Sora y Tai no son nuestros padres para que anden recriminando nuestro comportamiento infantil. Supongo que en ese aspecto sí debíamos darle punto y final, al menos para poder vivir tranquilamente bajo el mismo techo. Si es que era posible, por supuesto.
Mientras que el coro de una de mis canciones favoritas resonaba en mi habitación fui acomodándome para poder levantarme de mi cama con toda la flojera del mundo. No por levantarme, sino por hacerle caso a mi consciencia, y a las estupideces que a veces dice mí hermano. Dejé que la música siguiera sonando y me levanté para luego dirigirme hacia la puerta, dudando si abrirla o no al tener la manilla en mi mano. Pero debía hacerlo, por nuestros amigos, y si quedaba en mí el solucionar estos ridículos altercados entonces dejaré a un lado mi orgullo y hablaré con Tachikawa como un adulto. Porque eso soy, y eso es lo que hacemos cuando cosas así se presentan… ¿No?
Salí de mi habitación y miré el pasillo cauteloso, confirmando que en donde antes había lanzado el trapo ya no se encontraba una Mimi vuelta una fiera, en cambio, todo estaba reluciente tal cuando había llegado a casa. Para mi sorpresa, al mirar al final del pasillo en dirección a la entrada, en donde siempre ubicábamos nuestros zapatos estaban los míos, sin nada extraño que los diferencie de la última vez que los vi, hace unos cuantos minutos. ¿Acaso Tachikawa no los había quemado? ¿Ni se los había regalado a nuestra vecina, que tanto odio nos tiene por ser un grupo de "Chamacos que se drogan y hacen orgias"? Casi me sentí arrepentido con mi actitud, al considerar a la castaña capaz de aquella barbaridad, así que con más intenciones que antes seguí el sonido de algo siendo cortado sobre una tabla para cortar. Imaginé que sería Mimi quien estaba en la cocina, obviamente, pues aún era temprano para que los chicos llegaran.
Caminé con pasos torpes, o no tan confiados como los que suelo dar, y al asomarme en la cocina pude divisar fácilmente a la castaña, quien estaba de espaldas a mí, aún con su pañoleta blanca con dibujos ciertamente hindúes y aquel delantal rosa que había comprado días antes, según nos contó cuando nos mostraba sus compras ansiosa. A decir verdad, me sentí un poco mal en ese momento, cuando no se encontraba chillando o diciendo disparates sin sentido se veía como una persona bastante madura, con ese aire concentrada.
¿Es que acaso he sido yo el inmaduro en todo este tiempo? ¿El mimado?
Mimi estaba pasando por momentos duros, según me había dicho Sora, y que estaba madurando muchísimo con todo lo que le estaba ocurriendo.
-Ehm… Mimi…
La chica siguió cortando, seguramente tomates para la ensalada de esta noche, que nos tocaba a mí y a ella hacerla. La falta de respuesta se me hizo por mi desconsideración en haberla dejado cocinando sola, cuando yo también debería colaborar en ello cuando hoy era nuestro turno de hacer la cena.
Ella había limpiado la casa, y ahora estaba cocinando, todo ella sola, y yo comportándome como un crío encerrándome en mi habitación…
-Mimi, yo… disculpa por lo de antes. Me comporté como un idiota y…
-¡AY!
El chillido de dolor me hizo callar durante mis pobres disculpas, y apenas vi el cuchillo más afilado de nuestra cocina caer al suelo me preocupé, principalmente porque estaba manchado de un color perturbadoramente rojo y que alertaba mis sentidos con solo verlo. Incluso el suelo había sido manchado gracias a ese líquido rojo.
-¡Mierda, Mimi!- alarmado me acerqué a ella rápidamente, confirmando mis sospechas al oír sus sollozos. Se había cortado, ¡Se había cortado mucho! -¡¿Dónde te cortaste? ¡Muéstrame!- al ver que la chica no quería moverse la tomé por los hombros e hice darle la vuelta, desesperado gracias a su llanto y por las gotas de sangre en el suelo y en la tabla de madera, con los tomates picados.
Miré su rostro primero, el cual en conjunto con sus hombros se encogían del dolor, y al bajar mi mirada me espante con la mancha rojiza en su delantal, y una de sus manos prensando a la otra como queriendo ocultar la cortada, o quizás tratando de detener la hemorragia.
-¡Me duele mucho!- dijo con voz ahogada, sin parar de llorar. Yo me desesperé aún más.
-¡Mimi, tranquila, todo estará bien! Mírame- tomé una de sus mejillas para hacer que sus ojos color miel me miraran y así poder calmarla poco a poco, pero apretaba los parpados del dolor… aquello no me gustaba –Muéstrame la cortada, ¿Puedes mover el dedo? ¿Te cortaste mucho?
Ella asintió con la cabeza, y poco a poco fue soltando su mano para mostrarme la que había recibido el daño, la cual estaba toda ensangrentada. Con cuidado y delicadeza la tomé para poder detallar la cortada, que no conseguía. Para toda aquella cantidad de sangre debía de ser un corte profundo, es más, no me sorprendería ver un tajo de piel faltante. Seguí buscando la cortada con mirada estudiosa, sin importarme mancharme las manos con su sangre. Estaba realmente preocupado por ella.
Pero mientras seguía buscando aquel estúpido corte misterioso, algo me desconcertó bastante. Una risa. Una suave, que se esforzaba por ser disimulada, y al subir mi mirada pude ver el movimiento de los hombros de ella, como cuando uno ríe, y después para sorpresa mía noté como prensaba los labios como tratando de contenerse. No faltó mucho para que viera mi rostro y mi expresión de confusión, y apenas lo hizo explotó en una sonora carcajada que retumbó en todo el apartamento y en mi cabeza. Fruncí el ceño molesto porque no entendía de qué rayos se reía, si se supone que estaba sangrando y llena de dolor. Porque le dolía, ¿No? Se cortó con el cuchillo.
Entonces, solo me tomó un segundo para darme cuenta de todo. Un segundo que necesitó mi cerebro para atar cabos y comprender qué era lo que sucedía. Un segundo en donde ella se reía a carcajadas y se apretaba el estomago, en donde yo me daba cuenta que Mimi se reía porque no le dolía nada, y no le dolía nada porque no se había cortado, por lo tanto, aquella sustancia rojiza y abundante no podría ser sangre. Porque no había cortada.
Y no había cortada porque Mimi me había visto cara de pendejo.
| Mimi |
Me apreté el estomago, y tuve que encorvarme un poco al no poder aguantar las risas.
-¡CA…CAISTE!- grité mientras Yamato soltaba mi mano "herida", dejando caer las suyas a cada lado de su cuerpo, con rostro estupefacto -¡PENSASTE QUE…PENSASTE QUE ME HABIA LASTIMADO, Y CAISTE!
Exploté nuevamente en risas, y más luego de ver la mandíbula desencajada del rubio, quien aun no parecía salir de su asombro. Jamás en mi vida me había reído tanto, o con tantas ganas. Llevaba aguantando desde el momento en que escuché a Yamato salir de su habitación, incluso me tuve que reganarme internamente, al creerme incapaz de llevar a cabo mi plan de venganza. Cual, por supuesto, ¡Había sido todo un éxito! ¡Es que miren no más el rostro de él, no podía ni creérselo!
-¿Esto…? ¿No…?
Supe que lo que balbuceaba era si lo realmente me había hecho daño o no, así que sonriendo con suficiencia le mostré mi mano con claridad para que vea que en serio no tenía nada, y que todo había sido obra de una broma muy genial de mi parte.
Quizás un poco pesada pero… ¡Valió la pena!
-No tengo nada- le mostré ambos lados de mi mano.
-¿Y lo rojo es…?
-Salsa de tomate, con un poco de vainilla y agua… Por eso el color oscuro. Quedó genial, ¿Verdad?
-Pero estabas llorando.
-Oh, vamos, Yamato, ¿Me vas a decir que nunca fingiste estar enfermo de pequeño para no ir a clases? Bueno, esto es lo mismo- le dije mientras caminaba hacia el lavaplatos. Abrí el grifo dejando caer el agua sobre mis manos, para quitarme el tono rojizo de mi piel -La diferencia es que soy mejor actriz, me gané varios premios en las obras del colegio. Supongo que no se me ha olvidado cómo actuar, ¡Jeje!
Mientras terminaba de lavarme las manos, me preocupé por no volver a escuchar la voz de Yamato, quien se suponía que debería estar reprochándome, insultándome, ofendiéndome o burlándose de mí. Pero en lugar de ello, un absoluto silencio era lo único que había, y un poco extrañada me fui dando la vuelta hasta encarar otra vez al rubio, que me miraba fijamente.
Lo que no esperé es que aquella mirada fuera rencorosa e intensa, y que estaba fija sobre mí como si fuera alguna clase de blanco perfecto. No pude evitar sentirme intimidada, o nerviosa, que es como suelo sentirme cada vez que Yamato me miraba de esa manera, y la verdad era fácil darse cuenta que el chico no estaba nada contento, por no decir en lo absoluto. Si fuera posible seguro en cualquier momento se le verían las venas mientras la piel se le va pintando de color verde, para luego crecer y transformarse en gorila mutante gigante sin pelos y de un color tan vomitivo como el verde. Sin ofender.
Pero lo que jamás esperé fue que recogiera el cuchillo del suelo, lo ubicara encima de la tabla de cocina para luego marcharse. Sin más ni más. Y yo tuve que parpadear varias veces para reaccionar.
¿Eso era todo?
El escándalo, los reproches, los gruñidos, ¿Qué pasó con todo eso? ¡Había hecho al pie de la letra cada paso de mi plan!
-Oye- le llamé, repentinamente molesta por no haber escuchado nada de él -¡Espera!- Lo seguí al pasillo, al ver que no se detenía, y al notar que también pretendía entrar de nuevo a su habitación, me escandalicé -¡Te estoy HABLANDO!
Y al parecer eso era lo que hacía falta para detenerlo, y atraer su atención, porque había volteado a verme con la misma cara rencorosa con la que me miró tras comprender que todo había sido una bromita.
-¿Es qué te encanta dejar a una dama hablando sola?- le recriminé.
-¿Dama?
Aquella palabra sonó como si la hubiese escupido.
-No, Mimi, tú no tienes nada de dama, ni de princesa, ni de buena- dijo de pronto, poniéndose poco a poco rojo de la cólera. Me encogí del miedo -¡Eres una persona despreciable, que le hace bromas pesadas a idiotas como yo! Idiotas, porque me preocupé por alguien como tú, y te juro, Mimi Tachikawa, que será la última vez que lo haga, ¡Por mí córtate la yugular, que ni cuenta me daré que te desangras en el piso!
-¡Pero tú…!
-Así que no, ¡NO eres una dama!- me interrumpió sin darme la oportunidad de hablar -¡Vete al infierno!
Avergonzada, humillada, e insultada, sentí unas insoportables ganas de llorar mientras escuchaba cada palabra. Pude haberme defendido, pero mis labios no se movían, ni mis piernas ni el resto de mi cuerpo. Era como si el veneno que destilaba la voz de Yamato me hubiese paralizado, y yo era alguna clase de plaga de la que él se quería deshacer. Jamás lo había visto de esa manera tan… no sabría explicarlo, ¡Tan enfadado, tan rencoroso! Me miraba como si yo fuera una especie de gusano, con repugnancia, y aquello no podría ser de lo más desagradable, considerando que él se había comportado como un estúpido durante estas semanas. O sea, yo sabía que yo no le agradaba, o que le costaría mucho más que a los demás el adaptarse a mí. Pero de eso a esto era inaudito, ¡Él había empezado todo, él había aclarado la guerra entre nosotros al dejar caer esos zapatos embarrados al suelo! ¡Yo lo que hice fue vengarme, cruelmente, pero lo hice! Porque si él pensaba que me quedaría con los brazos cruzados viendo como me insulta en mis narices estaba muy equivocado…. O bueno, al menos en este preciso instante se había ido con la suya, al dejarme paralizada con aquella mirada asesina.
Un fuerte portazo me sacó de mi corto trance, y para cuando ya había recuperado mi capacidad para hablar Ishida no se encontraba en el pasillo, sino encerrado en su habitación.
El sonido de la música aumentó a un considerado volumen, y yo concluí que nuestra conversación había terminado. Y por supuesto, cualquier posibilidad de una relación amigable entre Yamato y yo.
.
.
.
-Oigan, chicos, ¡Esto quedó buenísimo!
La voz de Tai había roto finalmente el silencio en la cena, logrando que todos volvamos a la realidad, porque cada quien parecía estar metidos en sus cabeza. A excepción de mi extrovertido amigo, que estaba más concentrado en todas las texturas de la comida que en el sospechoso silencio y falta de interés por conversar de parte de Yamato y mía. Sora, en cambio parecía tener idea de que algo pasaba, ya que nos miraba con ojos estudiosos, lo cual se entendía, con el ceño fruncido de Yamato y mi manera brusca de comer –pues aún estaba muy indignada con lo que me había dicho- era fácil darse cuenta que aquí ocurría algo.
Y no se imaginan como fue cuando estuvimos cocinando… Dos personas que no se toleran y no se soportan en un espacio tan reducido como una cocina de un apartamento estudio era como escuchar el "Tic" "Toc" de una bomba, sin ver cuánto tiempo lleva. Fue una tortura, ¡En serio! Y necesario, ya que a ambos nos tocaba la cena en este día, y a pesar de las diferencias y el odio mutuo nos tuvimos que dedicar en cocinar algo que nuestros amigos pudieran ingerir para recuperar energías, y por suerte algo que no se notara que fue hecho en un momento tenso e incomodo. La verdad, al principio pensé que debía ser yo la encargada de todo, debido a nuestro último altercado, pero me alivió bastante al volver a verlo, con intenciones de colaborar con la cena como bien hemos hecho durante todos estos días. Alivio porque, bueno, no es como si se me diera muy bien el cocinar… Por suerte las ensaladas y yo nos la llevamos muy bien.
Le di otro bocado a la comida, dándome cuenta que inconscientemente me había servido más ensalada, como un acto renuente a comer cualquier cosa que cocinara el Ishida. Por la cara de Tai seguro quedó exquisito todo, pero probar lo que él había hecho era como una traición contra mi moral. Nota personal: No se puede confiar NUNCA en el enemigo. Y mucho menos luego de haber escuchado de sus labios literalmente "Por mí córtate la yugular, que ni cuenta me daré que te desangras en el piso". ¿Qué se puede esperar de alguien que te suelte algo como eso?
-Eh… ¿Es mi imaginación, o aquí alguien quiere ver muerto al otro?
-No, no es tu imaginación.
Sora me había mirado con ojos muy abiertos, e ignorando por completo su mirada yo me dediqué a mirar de forma insinuante al rubio pendejo que tenía en frente, de una forma que él sólo supo entender a qué me refería con mi comentario seco. Y sin duda me entendió, porque casi pude sentir nuestras miradas mandándose rayos y relámpagos amenazadoramente como si fuéramos una improvisada imitación de Zeus. Es como cuando juras y perjuras que las miradas matan, y nuestros amigos no tardaron mucho en darse cuenta de ello.
Antes Yamato podía lograr hacerme sentir mal o humillada. Pero ya no. Ahora yo vivía aquí también, y tenía tantos derechos como él. Y si el quería guerra, ¡Pues guerra tendrá!
-Matt, Mimi, ¿Qué ocurre?- averiguó Sora, ya concluyendo con firmeza que algo ocurría -¿Han peleado de nuevo?
-No sé- respondió Yamato para sorpresa de todos, que no nos esperábamos oír su voz -Es difícil decirlo si con la persona que discutes tiene serios problemas mentales.
¡Lo mataré!
-¡Pues, cualquiera tendría un derrame cerebral al lidiar contigo!- contraataqué -¡No se te puede hacer una broma porque actúas como un imbécil!
-Yo estaba perfectamente hasta que tú me jodiste el día con tu "Sácate los zapatos, Yamato"- hizo una barata imitación de mi voz, con una mueca fea y tonta que solo logró enfadarme aún más -¿Es que tienes que ser tan insoportable para pedir una simple cosa?
-¡Te lo pedí de buena manera!
-¡Ni siquiera dijiste Por Favor! Dos palabras, ¿Puedes deletrearlo o también es muy difícil para ti?
-¡UY, TE VOY A…!
-¡CHICOS!
Todos nos paralizamos, y resulta que Yamato y yo nos habíamos levantado e inclinado levemente hacia adelante apoyándonos sobre la mesa, como con ganas de sacarnos los ojos aún con testigos. Yo me apené por mi comportamiento, y aparentemente él también, pues ambos habíamos recuperado la compostura y vuelto a sentarnos, dejando el cuchillo y el tenedor en un lugar menos peligroso que en nuestras manos. Supongo que nada afilado estaría seguro con nosotros por los momentos.
Sora nos fulminó con la mirada, y repentinamente me sentí como una niña chiquita siendo reganada por mi mamá.
Hay cosas que nunca cambian…
-No sé qué rayos ocurrió entre ustedes dos hoy- inició su sermón, todo ante la sorprendida mirada de Taichi, que ya ni se molesta por intervenir en los sermones –Pero ya está bueno, ¿No creen? Entiendo que no debe ser fácil vivir bajo el mismo techo, pero no son solamente ustedes quienes viven aquí, ¡Tai y yo también vivimos aquí! Y merecemos un poco de tranquilidad.
Bajé la mirada encogiéndome poco a poco en mi asiento. Una vez más mi querida y sabia amiga tenía toda la razón.
-Por eso, lo único que les pido es tolerancia, NO que se vuelvan mejores amigos, NI que tratan de serlo- miró a Yamato –Matt, somos novios, y sabes que te quiero, pero te estás comportando como un niño con eso de la era de hielo cuando no tienes razones para pelear. Y Mimi…- ahora me tocaba a mí –Somos mejores amigas, y sabes que me encanta que vivas con nosotros, pero debes estar consciente que a veces eres malcriada para pedir las cosas.
Mamá Sora había hablado y todos nos quedamos callados escuchando atentamente su sermón. Me daba pena tener que ser regañada como una niña de 5 años, pero también me molestaba, ya que Yamato ha sido muy injusto desde que llegué a este lugar. Admito que no se lo estoy poniendo fácil con mis actitudes, ¿Pero él acaso intenta llevársela bien conmigo? Obviamente que no. No hace falta conocerlo para saber que no me soporta, y sentirme de esa manera no me agrada.
Pero justamente en ese momento mi diminuto celular había empezado a vibrar. Lo tenía en el bolsillo de mi pantalón, y no pude ignorarlo al escuchar un segundo después el inicio de "We found love", de Rihanna, y que había elegido como tono de llamada. Los chicos me miraron curiosos hasta que tuve el artefacto en mis manos, mirando la pantalla un poco extrañada de quien podría estar llamándome. Sonreí de inmediato al reconocer el remitente, y excusándome con mis compañeros –sabiendo que la conversación que implicaba el respeto entre Yamato y yo no ha terminado aun- me levanté de la mesa para luego ir a mi cuarto, sabiendo que era de mala educación hablar por teléfono en la mesa.
-¡Hola, mamá!
Cerré la puerta de mi nueva habitación para un poco de privacidad. A diferencia de antes, las paredes eran de un color perlado y el mobiliario había cambiado por uno moderno y de tonos claros. Mi cama, tan cómoda como la que fue en mi casa anterior, combinaba con las cortinas y la alfombra que aquel distinguido color rosado que me caracterizaba. Sora me había ayudado bastante con la decoración de mi cuarto, e incluso me acompañó a comprar todo lo que necesitaba para sentirme nuevamente en casa. Aunque claro, mi cuarto anterior no era rosado, por petición de Michael.
-Hola, hija querida- me encantó oír su voz, aunque tiendo a escucharla dos veces por día, como mínimo -¿Cómo estás?
-Bien, mami. Acabamos de cenar, ¡Hice una ensalada espectacular!
-¡Vaya, que delicia!- su suave risa maternal me hizo sentir pequeña otra vez –¿Cómo están los chicos?
-Muy bien, Sora siempre te manda saludos. Y Tai a cada rato me dice que vengas rápido que quiere comer de nuevo aquella lasaña que tú haces…
-¡Ay, pues ve y dile que con gusto lo haré cuando él venga! Lamentándolo mucho no podremos ir a Japón pronto, mi amor.
-¿Qué?- el puchero que se me dibujó en la cara fue obvio hasta para mi madre, que estaba a miles de kilómetros de distancia -¿Por qué, mami?
-Hija, la empresa de tu padre está teniendo ciertas complicaciones… Está pasando por mucho stress y… bueno, en realidad te llamaba para hablar de eso.
-¿Qué ocurre? ¿Sucede algo malo?
Me preocupé por mi familia, por supuesto, ya que la voz de mi madre sonaba menos animada de lo usual. Además, ella había planeado venir en unos pocos días con mi padre, para compartir en familia de nuevo y visitar a mis abuelos, que viven en Hokkaido. Pero escuchar que aquellos planes habían cambiado no me sonaba bien. Mucho menos cuando mis padres estaban entusiasmados con la idea.
-Cariño… Te pasaré a tu padre, ¿De acuerdo?- antes de ello me parecía haber escuchado la voz de él en el fondo, incluso percibí una disimulada discusión, pero traté de no prestarle atención –Mimi, hija mía, ¿Cómo estás?
-¡Papi!- quise animarme por escuchar su voz, pero no pude -¿Qué ocurre? ¿Todo está bien?
-Sí, princesita- sonreí por aquel apodo –Pero hay algo de lo que debemos hablar, cariño.
-Claro.
-¿Cuándo pretendes regresar a Japón?
Vaya pregunta.
-Eh, bueno, aún no estoy segura, papá, ¿Por qué?
-Porque el decano de la universidad me llamó para avisarte que debes regresar cuanto antes, Mimi, y por lo que tengo entendido no puedes continuar la carrera en Japón- pausa –Que estés allá sin hacer nada no me parece fructífero para tu futuro, hija.
-Papá…
-Así que mamá y yo pensamos que, si lo que necesitas es un sitio donde vivir, puedes vivir con nosotros, hija, pero debes regresar, ¿Entiendes?
-Papá, no- dije de pronto –No quiero regresar a USA, ¿Entiendes?- repetí -O por lo menos no por ahora- ya la expresión de mi rostro había cambiado –No es que necesite donde vivir, yo sé que puedo vivir con ustedes, lo que necesito es aislarme un poco para poder recuperar el control de mi vida, ¿Sabes? No es fácil seguir como si nada luego de lo que ocurrió.
-Lo sabemos, Mimi- la voz de mi madre me hizo dar cuenta que la llamada estaba en altavoz –Pero aquí tienes toda tu vida hecha, todas tus cosas están aquí… Y Michael.
Mi corazón se detuvo y en cuestión de milisegundos había empezado a hiperventilar. Mis manos temblaban y el pecho me dolía con solo pensar en articular una palabra. Me dolía tanto…
Mi silencio pareció ser una seña para que mi madre continuara torturándome con solo nombrarlo. En mi mente se había plantado con fuego la imagen de mi ex novio mirándome, sonriéndome, amándome. Una imagen que me desplomaba cada vez que recordaba lo lejos que me encontraba de la realidad, y como aquel príncipe encantado se había transformado en mi peor pesadilla, ya que no había noche que no sufriera por él, ni día que no le pensara.
-No para de venir… se ve tan triste. Deberías responder sus llamadas, amor. No seas injusta con él…
Pero con el dolor recordaba también la fortaleza que adquiría día a día, y como con ella sabia pelear contra la pesadilla.
-¿Injusta?- bufé, ignorando por completo el respeto que le debo a mi madre -¿Quién fue el infiel en la relación? ¿Quién jodió todo lo que teníamos de años y años de amor y esfuerzo?
-¡Mimi, no te expreses así!
-No, sí me expreso así… ya que no pienso perdonarlo nunca en mi vida- dije con toda la seguridad que pude haber tenido jamás –Y para que deje de atormentarlos como mártir, puedes decirle de mi parte que se vaya olvidando de mí, ya que NO pienso regresar a USA por un buen tiempo…
-Espera, ¿Qué hay de tus estudios, Mimi?- continuó mi padre, esta vez sin el tono cariñoso -¿Qué piensas hacer con ellos?
-Pues los congelaré hasta que decida regresar- guardé silencio por unos segundos –Quizás un semestre, o dos…
-¡¿Qué?
Pegué un brinco al escuchar la severa voz de mi padre, quien toda la vida ha empleado conmigo el cariño más empalagoso que le puede ofrecer un padre a su hijo. Incluso me asusté, no acostumbrada ser hablada así por él antes.
-No te quedarás más que otra semana allá, Mimi- siguió tras darse cuenta que no podía hablar, y autoritario y severo continuó exigiéndome –Mañana mismo te compraré el pasaje, y no me importa si pataleas y te enojas conmigo, me harás caso, señorita.
-¡Pero, papá!
-De lo contrario…- gruñó –Me temo que tendrás que arreglártelas sola, Mimi, porque no pienso seguir pagando por tus caprichos. Tú decides.
Continuará…
Notas de la Autora:
Vaipedia :D
(1)Puente Arcoiris: El puente Rainbow Bridge es un puente colgante tendido sobre la parte norte de la bahía de Tokio, en Japón. Conecta al puerto de Shibaura con la isla artificial de Odaiba. Las lámparas que penden de los cables y por la noche iluminan el puente de rojo, azul, verde y blanco, son alimentadas por energía solar.
(2)Monica Geller: Monica Elizabeth Geller-Bing es un personaje de ficción de la serie popular Friends, interpretado por Courteney Cox. Monica es conocida como la "madre" del grupo. También era conocida por su personalidad obsesiva con la limpieza y su naturaleza competitiva.
(3)El bueno, el malo, y el feo: Il buono, il brutto, il cattivo es una película del género spaghetti western estrenada en 1966. Fue dirigida por Sergio Leone y protagonizada por Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach. La trama gira en torno a tres pistoleros que luchan por encontrar un tesoro durante la Guerra de Secesión (Guerra Civil estadounidense).
Pues, hola a toooodoooos! :D Vai de vuelta, como bien lo prometió!
Disculpen la tardanza en serio, pero como bien avise en el cap anterior estuve de viaje por 3 semanas e incluso este mismo Lunes regrese a casa, y créanme que no fue para acostarme en la cama y para sacarme los mocos –jaja-, ya que llegue trabajando como una negra –expresion venezolana, refiriéndonos a los esclavos de la época colonial, donde se decía que trabajar duro y sin descanso era trabajar como un negro- entre diseños por aquí y diseños por alla. Me he dado cuenta que lo de la vida va en serio, y que haberme graduado no significaba descansar xD Ay, me acuerdo cuando de chiquita me preguntaba que quería ser de grande… y ahora me pregunto como carajos puedo ser pequena de nuevo.
Anyway, mi viaje estuvo muy bien y gracias a todos por sus buenos deseos :D Posiblemente tenga que viajar de nuevo por una semana y media cerca del 18 de junio, pero tratare de actualizar antes para que no estén esperando tanto de nuevo por el capitulo.
Aviso que si quieren seguir adentrándose en esta historia tienen que tomar en cuenta que soy una persona con tiempo limitado, y que únicamente escribo y actualizo en mis momentos de descanso. Disfruto un monton esto, escribir y que lean –me encanta revisar a cada rato si hay un nuevo rr! xD jaja- pero no puedo dejar mis cositas a un lado, y por lo tanto puede que siempre se presente alguna posibilidad de ausencia, pero no por ello de abandono, ya que por algo llevo escrito unos cuantos caps que le siguen a este, para prevenir. Ya ven que estoy preparada :P Por favor, no se desmotiven en leer, ya que eso me desmotivaría a mi. Y recuerden, un rr corto o largo, gordo o flaco, no importa como sea, siempre será bien recibido, asi que no duden en escribir. Estare encantada en leer sus opiniones :)
Bien, hablando del cap. Supongo que este ha sido por ahora el que mas Mimato tiene, aunque indirectamente. Este seria el capitulo de la mala convivencia entre ambos, que es bastante obvia. Comentando sobre algun que otro detalle: Los papás de Yamato se divorciaron luego de que Matt cumpliera 7 añitos, y me pareció una buena idea incluir la anécdota del Hiroaki. Ya sabemos que Matt es un chico maduro y reservado, pero antes de que sus padres se divorsiaran seguro fue un ninio cualquiera, con sus pataletas y todo. Beck es un grupo particular que tiene alguna que otra canción que me gusta mucho, como por ejemplo "Loser". Tambien hice presencia de mi tan adorado Muse, que con su Undisclosed Desires no hay momento en que no pueda moverme el piso. Simplemente amo esa canción, totalmente recomendable.
Lo único que puedo decirles por ahora es que tengan PACIENCIA, ya que el Mimato viene, pero todo a su debido tiempo. No puedo montarlos uno encima del otro de un momento a otro, no tendría gracia. Asi que por favor sean pacientes, que les aseguro que lo bueno se hace esperar. Todo ira avanzando gradualmente, desde la indiferencia, al odio, luego la amistad y… bueno, ya saben que sigue.
Errores, ya saben, teclado gringo. Seguro se me habra escapado algun que otro... Disculpen por ello!
Que opinan? Que tal les pareció este cap? Que piensan del ultimátum de los padres de Mimi? Y que pasara en el siguiente capitulo con ella?
Por que el signo de interrogación nos jode tanto?
Ya, tengo sueno y hambre xD
En fin, encantada como siempre con sus rrs, aquí los respondo con puro gusto, que me he divertido un monton leyéndolos! :D
Eri-sshi: Tan bella mi Eri-chan siendo la primera en comentar! *.* Pues lo del secuestro dejame pensarlo xD y lo de tener un Tai para nuestra libre disposición, ¡Avisame si sabes donde comprar semejante papachongo! Que yo también me derrito con los hombres asi –los chicos malos como Matt enamoran, pero a los buenos como Tai simplemente los amas xD-. Y jaja, si, es mas probable que me consigas en una Senza, y mas cuando hay rebajas juju! gracias por tu paciencia y por tu comentario, Eri! Siempre los leo con entusiasmo ya que me identifico un monton con ellos xD Somos Venezolanas, después de todo! Un kissisote y mil gracias por escribiiir! *.*
Mimi Hyuga: Querida! Que agradable leer tu rr, ya que no hizo otra cosa mas que sacarme una sonrisota y animarme con esta historia! No quería que entre Sora y Matt haya una química especial debido a que, obviamente, no terminaran juntos. De alguna manera ambos se complementan, pero no lo suficiente como para tener una relación tan fuerte como lo es por ejemplo Sora y Tai. De todas maneras con el pasar de los capítulos veras a que me refiero exactamente! Muchas gracias por leer y escribir, estoy super contenta con la buena acogida de esta historia! Espero que te haya gustado este capitulo, que ha tenido un poco de Mimato –muy poco, pero hubo xD-. Nos vemos pronto! :D
LadyMimato: Al ver tu rr lo primero que me dije fue "este ha sido el rr ganador!", Jaja! Me alegra un monton que el capitulo sea de tu agrado, y lo de la sociedad de Mimatos no suena nada mal xD Y como escritora que eres me halaga muchísimo que disfrutes mi historia! Bueno, no podría decirte como reaccionara Sora con la relación que habrá en un futuro entre Mimi y Yamato, pero si puedo asegurarte que no será nada agradable, después de todo es una situación bastante complicada. Y concuerdo contigo y con Eri, Tai es el hombre de nuestros sueños que no se digna en aparecer xD o en existir. A Matt lo amo, todas lo amamos, pero Tai es una cosa que UY! Si me atendiera como mesero tampoco tendría problemas en preguntarle si esta en el meno también jaja Y no te dare adelantos lo de Tai y de Mimi, pero válgame, eres perceptiva! Jajaja Y no te preocupes, con tal de que puedas entender la historia no hace falta que leas esa escena en particular! :D Y en Venezuela también usamos chanchullo xD jaja Y lo la escena del palmito, me identifico un monton con Tai! Por mi me como una lata entera de esos bichos! Son taaaan buenos! *.* Y bueno, fue realmente difícil escribir la discusión entre los chicos, y mas la de Sora y Yamato. En cuanto a lo de la soledad, si no mal recuerdo hubo una escena en Digimon Adventure en donde Matt se aparto y quedo completamente solo y Sora lo consolo, animandolo. Recuerdas cual? A eso me refería! Anyway querida, encantada con tu super mega hiper comentario! Gracias por leer y escribir, que para mi un rr vale un monton! Espero que haya gustado el cap :D Un kiiiiss!
Vicucha: Hola Vicky! Que genial tenerte por aquí! Bueno, respondiendo a tus preguntas, lamento informarte que si, Sora y Matt tendrán intimidad –despues de todo son novios, y adultos-, pero nada comparado a como será entre Mimi y Matt. Y en cuanto a Mimi, si, ella sabe del tema por experiencia, ya que además de haber tenido un monton de anios con su ex, vivieron juntos! Que bueno saber que hayas disfrutado el cap! Me contenta mucho en serio! :D Quizas el Mimato tarde un poco en llegar, pero puedo asegurarte que cuando llegue vendrá con todo! Mil gracias por leer y escribir! Siempre son bien recibidos tus rrs! :D Saludoos!
Vitta Love: Fue un viaje estupendo, mil gracias! *.* Espero que la espera haya valido la pena :) Un kiss y gracias por tu comentario!
NibiruStar: Querida, que bueno que consideres agradable como se esta desarrollando la historia! Como bien dije antes, estoy tratando lo mas posible de seguir la línea de lo que fue Digimon 0.2. No quiero que sea un mundo alterno, por lo que trato de ser bastante realista con el Mimato. Como no hubo una mistad antes entre ambos vamos poco a poco, pero te aseguro que todo vendrá a su momento debido! Eso si, nada será en vano! Muchas gracias por leer y por escribir! *.* Un kiss!
Rolling Girl: Rolly! Tranquila, que la desaparecida en actualizar soy yo, don't worry xD Pechugas y traseros, creo que eso ha impactado mas en mis lectores que el mismo Sorato en esta historia jaja y supieras que yo puedo tolerar –hasta cierto limite- el sorato, o al menos por ahora no me ha desagradado escribirlo, pero te juro que ya no aguanto por iniciar con el mimato! Que no esta lejos :D Y bueno, si me pareció buena idea de que la relación entre Sora y Matt no sea "tan" especial, porque de ser asi estoy no seria un Mimato, ya que en realidad la relación especial, única e inigualable será entre Mimi y Matt… Se entiende. Y concuerdo contigo, Yamato malo, muy malo! Pero es que necesito un poco de renuencia entre ambos xD después de todo en Digimon no es como si hayan sido unidos –que creo que por eso somos Mimatosas xD-. Ya veremos como se dan las cosas –o ya veras tu, que yo ya lo se, jujuju-. Jajaja, pobre Mich! Venga, que el tio no es tan malo. Solo le monto cachos a Mimi y mando a la basura unos cuantos anios de relación u.u cabron xD Es mejor ponerse en los pies de alguien antes de opinar, y en mi opinión creo que Mimi esta actuando de forma humana. Vamos, no debe ser nada fácil seguir en un ambiente que te recuerde a quien te traciono :( y JAAAJAJAJA claro que le debe sexo! Yo creo que hasta el alma le debe, por todo lo que le esta haciendo a la castana te aseguro que lo hare sufrir un poquito *risa misteriosa* no dire nada jujuuu :P Rolly querida, encantada como siempre con tus rrs, que lejos de aburrirme por lo largos lo que hacen es ilusionarme un monton con la historia! Espero que hayas disfrutado este cap :D Un kiss gigante y nos vemos prontoooo!
0-aThErY-0: Querida! Muchas gracias por tu comentario y por leer, estoy super contenta de que te haya gustado! Creeme que no hay mas premio que ese, ya que lo único que busco es entretenerlos :) Me siento halagada y muy aliviada, espero que este cap no te haya decepcionado, que a pesar del atraso prometi en actualizar! Un kiss gigante y muchísimas gracias por leer y dejar un rr, que valen oro para mi! SALUDOS! :D
Mimi Andrade: Jajaja lamento un monton lo del Sorato, a unas cuantas les causa efectos vomitivos pero es necesario para el transcurso de esta historia! Tranquila, el Mimato no tardara en llegar! Un kiss y gracias por tu rr! *.*
Princesa de Rosa: Gracias por tu comentariooo! Pues, obviamente pensamos igual –despues de todo fui yo quien escribio todo xD-, Matt ha sido todo un malvado con Meens y me parece que Sora siempre será la indicada para poner en su lugar a quien sea. Que bueno que hayas disfrutado el cap :D Mil gracias por tu rr y por leer, estoy realmente feliz! Un kiss! :D
UN KISS GIGANTE PARA TODOS! Mil gracias por sus fascinantes rrs, estare entusiasmada por sus comentarios sobre este cap y por aquellas elocuencias que sueltan que no hacen otra cosa mas que matarme de la risa –oh, vaya, aun estoy viva, soy inmortal! :O- nos vemos prontoooo!
Y también gracias a ti por leer :D Y animate, que el botoncito de abajo no muerde, ñum ñum :-B
Atte.
Vai
