¿Qué había pasado y que hacia yo aquí?
Busque a Alice con la mirada, pero ella no se encontraba por ningún lugar. Intente gritar su nombre, pero mi garganta estaba demasiado seca y mi lengua no quería seguir mis ordenes.
Mis brazos no se movían ni mucho menos mis piernas.
Mire a mi alrededor donde nadie estaba, solo unos cables pegados a mi; intente levantarme y sentí un dolor en la parte baja de mi espalda que me hizo recostarme de nuevo. Un pequeño y bajo chillido salió dentro de mi boca y entonces sentí que todo se oscurecía a mi alrededor...
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Abre los ojos, mi mente me gritaba. Pero tenía miedo de ver a lo que me estaba enfrentando.
Abre los ojos Bella, me decía a mi misma. Pero sentía la urgencia de apretarlos y no abrirlos nunca, nunca mas.
Alguien toco suavemente mi brazo y por la sorpresa de sentir unos dedos fríos y finos sobre el me empujaron a abrir mis ojos.
Era un hombre, alto y de espaldas anchas con una media sonrisa en su cara tenia ojos amarillos y por lo poco que podía ver, era muy pálido para ser de este lugar.
Me asuste y sin quererlo comencé a temblar.
¡Estúpida!
-Hola. – Su voz me hizo dar un brinco anticipado y me di cuenta que tenia un asentó extraño. Una mezcla de irlandés y australiano. – Mi nombre es Edward. – Dijo sonriente.
-¿Qué hago yo aquí? – Hasta yo misma me sorprendí de mi pregunta y mi voz. Que estaba tan ronca que por poco no la reconocí.
-Tu planeta ha cambiado.
¿Qué?
-¿Mi planeta? – El asintió, se veía tan joven…
-Así es Bella. Venimos de otro lugar, con la misma forma física que tu, pero con mas inteligencia y poder.
¿Me estaban jugando una broma?, había leído libros sobre este tipo de cosas extraterrestres, pero jamás pensé que estos de verdad existían.
-¿Estas jugando conmigo? – Sentí una lagrima bajar por mi mejilla. ¿Dónde estaban mis padres y alice?
-No, esto para nada es un juego. Tu planeta fue invadido Bella.
Genial, invadido. Mierda.
-No entiendo.- Respire con profundidad intentando parar los temblores que mi cuerpo tenían - ¿Quiénes lo invadieron? Y… ¿Por qué?
El pensó un momento esto, sosteniendo mi mirada.
-No puedo responder eso.
-¿Cómo? – En mi pecho se abría un hueco que estaba dispuesto a tragarlo todo dentro de mi. - ¡Me tienen secuestrada en este lugar! - Intente calmarme pero no funciono - ¡Tienes que decirme algo!
El negó con la cabeza.
-No quiero volver a sedarte. – dijo sentándose a mi lado, quise apartarme lejos. Pero estaba amarrada a no se que lugar, solo sabia que lo estaba. - Necesito que me digas si tienes familia y donde están.
Chille dentro de mi, ¡Por supuesto que no!
No los tomaras a ellos como lo hiciste conmigo.
-Mis padres murieron cuando yo tenía dos años. Y soy hija única.
El reviso unos papeles que tenía en mano, y en su mirada no había más que compasión.
-Aquí dice que vivías con tus padres.
-No recuerdo haber vivido con ellos nunca. – Voltee mi cara para que no observara la mentira en mis ojos - ¿Dónde…. – Me detuve, no sabia si la habían atrapado.
-¿Dónde que?
-Nada. – Mentí, pero el lo noto. Y dijo algo que me sorprendió.
-¿Alice? – Pregunto, y al ver que le preste más atención que antes asintió. – Ella esta bien, esta del otro lado del cuarto.
-¿puedo verla? – Al ver que el estaba indeciso supuse que era nuevo en esto – Por favor. – rogué, no era de las que hacia puchero a los demás. Pero puedo jurar que estuve apunto.
-No puedo, lo siento.
El se levanto, pero antes de que desapareciera de mi vista le hice la pregunta que quería hacerle desde un principio.
-¿Qué nos van a hacer?
El se quedo dudando un momento con la mano en la manilla de la puerta.
-Volverlos como nosotros.
….
Si mi cara no mostraba el pánico que sentía por dentro, estaba segura que hacia bien. Por fuera muy fuerte, por dentro destruida.
El salió sin decirme más, solo se movió hacia la puerta y camino más allá de ella.
Mis lagrimas nublaban mi vista, pero pude visualizar el cuarto en donde me encontraba, parecía cuarto de un psiquiátrico, solo que no tenia una camisa de fuerza pero estaba totalmente amarrada.
Intente varias veces de quitarme las cosas que tenia encima de mi, pero solo pude lograr que me sedaran dos veces, cuando volví a despertar Edward se hallaba a mi lado revisando la maquina que hacia pitidos.
Las preguntas le daban vueltas a mi mente, Pero estaba segura que no podía hacer nada.
Quería imaginar que mis padres estaban bien, o que habían escapado a algún escondite que según yo mi padre tenía.
Pero sabia que eso no existía y que de seguro ellos estaban tan atrapados como yo, aunque la esperanza en mi seguía firme.
El me miro sonriente, y mi corazón dio un vuelco inexplicable..
-Tus sedantes saldrán de tu cuerpo antes que te des cuenta, pero deja de intentar zafarte. Cuando hagas eso seguro te quitaran todo eso de encima. – Dijo el sonriente – No somos el enemigo.
''No somos el enemigo'' las palabras resonaron en mi mente.
¿Cómo no lo eran? Si querían convertirme como ellos. Y yo no sabia que eran ellos.
-¿No lo eres? – Lo mire con ira. Quería matarle, ahora mismo.
-No lo soy. – Respondió. Su mirada estaba tranquila.
-Entonces déjame salir, déjame ver a mi amiga y volver a mi hogar.
-No te haremos daño – Se acerco a mi con las manos levantadas y pronuncio mi nombre con cuidado – Bella.
-¿No? Solo me volverán como ustedes, pero según tú no me harán daño.
Me voltee del otro lado de la cama, Esperando a que todo esto fuera mentira o que por un minuto desapareciera.
-¿Cómo podríamos invadir un mundo donde hay seres diferentes a nosotros? – Susurro el a mis espaldas – Tenemos que hacer algo, si queremos vivir en armonía con ustedes.
La cólera subió poco a poco por cada parte de mi cuerpo, extendiéndose hasta mi garganta, de donde salieron palabras que nunca habría dicho si esto no hubiese pasado.
-¿Y porque no se largan y nos dejan con nuestro mundo en paz?
El apareció mágicamente a mi lado y toco mi mejilla con mucho cuidado, me aparte de su tacto, pero note que su toque había dejado rastro de erizamiento en mi piel.
-Ya estamos aquí, nuestro mundo ha sido destruido.
-¿En serio? – pregunte con sarcasmo - ¿Y que culpa tenemos nosotros?
-Ninguna, bien es cierto – Suspiro y se alejo un poco de mi para concentrarse en los papeles que tenia en mano – Pero, pensamos llegar a un acuerdo con ustedes y venir… es solo que ustedes son mas complicados.
No, pero si les parecía mejor venir de la nada.
-¿No te das cuenta de lo que hacen ustedes? Llegan, invaden y ya se hacen dueño de el y sus habitantes.
-Por eso les damos una oportunidad. Tenemos la suficiente fuerza para eliminarlos a todos, pero somos gente de paz. Y nuestro acuerdo fue dejarles vivir.
Cerré los ojos dejando que sus palabras flotaran en mi mente.
-¿Qué harán con nosotros? – Pregunte llenándome de valentía, que pronto se esfumaría y las lágrimas llegarían.
-Cambiaremos su mentalidad, y nuestros poderes serán transmitidos.
-¿Lavados de cerebros quieres decir? – Era imposible ser una chica ruda con edward, el mientras me hablaba no decía las cosas con malas intenciones, como si nos conociéramos desde hace años. Además, sus ojos estaban llena de una paz inexplicable.
El sonrió. Y a mí por supuesto no me causo risa esto.
-Si lo quieres ver así, esta bien. – Tomo un mechón de mi cabello que se extendía en mi frente. – En mi mundo, todos manejábamos elementos. Tierra aire agua y fuego. Pero era un elemento por persona.
-Yo manejo el Aire, y mi familia igual.
-Y que, ¿Nos volverán manejadores de elementos? – Le pregunte molesta, no se porque lo estaba. O si sabia, Edward era amable, y me trataba bien. Matarlo seria algo trágico para mí. Por eso estaba molesta, eso es todo.
-Si. – Prosiguió con un suspiro – Veras, no se como explicarlo.
-No lo expliques.
-Me veo en la necesidad de hacerlo. – Sus ojos se clavaron en mi – nosotros tomaremos a todos los humanos, y les daremos un elemento. Porque si se lo damos solo a algunos, se mataran unos contra otros. Podrán utilizarlos para el bien, pero para el mal también. Y hemos visto este mundo desde hace un tiempo, y no son muy cariñosos con ustedes mismos – Se carcajeo por un momento, y su sonrisa era sincera y brillante.
-Entonces? – Rodé mis ojos - ¿Nos volverán a todos bichos raros para que no lo usemos contra los que no los tengan? Y así todos podremos vivir en paz.. y bla bla.
-Si no podemos vivir en paz, estarán los Volturi para ayudar con eso. Ellos serán los guardianes del mundo.
Los únicos guardianes de el mundo que conocí fueron los que estaban en contra del bullying y de los que no cuidaban el planeta, pero los militares, policías, y agentes estaban mas llenos de corrupción que nosotros mismos.
Y es por esto que ellos vinieron, para salvarnos de nuestra propia destrucción, no es que este con ellos. Pero, a lo mejor su raza era la esperanza que nosotros queríamos para el mundo insalvable en el que vivíamos.
Sin embargo, no dejaba de odiarles por tenerme aquí. Y porque por su culpa pronto me volvería en un monstro.
-¿Recordare algo de mi vida?
-No.
Y por si fuera poco, me quitarían mi identidad. Lo que soy.
Espero les guste.
Disculpen la tardancita, intentare publicar mucho antes! gracias..
