Capítulo 2

En el imperio oscuro:

Imaginaos una habitación oscura, plagada de tonos rojizos, negros y plateados, y llena de objeto valiosos de aspecto gótico, candelabros, calaveras, extraños cuadros que parecen tener vida... Las paredes rodeadas de espejos que no dejan escapar ni un solo reflejo. Y en medio de esta habitación una cama. Una gran cama, rodeada por cortinas de seda negra, bordadas en oro. En los innumerables muebles de madera, miles de velas iluminan las más siniestras escenas que acontecen en la habitación de la que os hablo desde hace años.

El ritual había finalizado con éxito, y sonreí complacida mientras saboreaba la última gota de sangre derramada aquella noche. Chupé lascivamente mis dedos mientras mi amante de turno esperaba aterrorizado mi llegada. Le oía temblar y gemir sobre mi cama, ¿quién diría que aquel ser insignificante era un hombre? Más bien parecía un cordero, un pequeño y débil cordero.

De pie frente al espejo más grande dejé mi larga melena caer sobre mi espalda, los rizos me hacían cosquillas mientras se deslizaban por ella, y pinté mis labios del carmín más intenso que tenía, me sentía radiante. Miré por última vez el reflejo de mi imagen y entorné mis ojos en un gesto de maldad, su verde luz me retornó. Afortunadamente la noche aún no había terminado, y todavía me quedaba un poco de diversión.

Me acerqué a mi victima sensualmente despacio como una gata que acecha a su presa, aquella situación me divertía mucho, su rostro aterrorizado, esperándome mezclado con la excitación de saber que iba a poseerle.

Me aproximé a la cama de madera dónde yacía y me incliné sobre su rostro.

-¿te parezco bella?- le pregunté mientras clavaba una de mis uñas en su mejilla como una niña juguetona.

Soltó un pequeño grito de terror, y su rostro se tensó, aún más, al notar como la sangre resbalaba por su mejilla.

No pude evitarlo, y comencé a reír, reí a carcajada limpia.

-¿soy bella?- repetí, y esperé sus respuesta, mientras lamía con gusto la sangre de la pequeña herida que le había causado. Se contorsionó.

Le miré a los ojos, unos intensos y hermosos ojos miel, lastima que pronto fueran de un cadáver, y le insté a contestar.

-Er.. e…. eres la mujer mas bella que conozco- tartamudeó aterrorizado.

-Gracias- y simulé una sonrisa tímida- Me ha gustado tu respuesta- le dije- quizá te perdone la vida.

No lo iba a hacer, sin embargo, me encantaba infundirles un último atisbo de esperanza a mis víctimas antes de acabar con ellas, el horror sería mayor.

De pronto la pasión me inundó y agarré violentamente sus rubios cabellos mientras le besaba con una mezcla de dulzura y de violencia que a todos les desconcertaba.

Volví a mirarlo a los ojos, y le sonreí con malicia, me dispuse a acariciarlo mientras le desnudaba, quería excitarle.

-¿te gusta?- le pregunté, mientras recorría con mi lengua sus pechos.

-Como respuesta lanzó un gemido.

-Ya veo que sí- volví a sonreír, entonces con rabia mordí con fuerza su cuello hasta que le causé una profunda herida de la que emanaba una gran cantidad de sangre, me encantaba la sangre. Lanzó un grito estremecedor que me excitó mucho, entonces le desnudé con prisa y me senté a horcajadas sobre él. Con qué horror me miraba, y qué excitado estaba a su vez. Muy despacio me quité la cara lencería de seda negra que me había puesto para jugar esa noche y le poseí. Sin juegos, sin preliminares, únicamente incitada por la pasión y el deseo.

Disfruté de su cuerpo hasta que hube saciado mi último deseo, y después terminé mi ritual., saqué mi daga de plata, y con un limpio corte rajé su cuello en dos.

Al fin estaba satisfecha.

-¡Guardias!- grité con fuerza. Y al momento dos de mis hombres más fuertes se llevaron al cadáver que pocos minutos antes había sido un delicioso juguete para mí.

Me incorporé, volví a mirarme en el espejo, donde cabía toda mi silueta, adornado con las más siniestras cenefas, y enmarcado con madera oscura. Ahora si vi un reflejo complacido de mi persona, todo mi cuerpo estaba manchado de sangre. Cerré los ojos y respiré profundamente, hasta que mi corazón se hubo recuperado de la excitación. Me puse una negra y fina bata de gasa oscura y me acosté, aquella noche podría dormir plácidamente.

Serían las nueve de la mañana cuando desperté de mi descanso, hacía calor, y sudaba, respiraba agitadamente, aquella noche había soñado con algo, el rostro de un hombre que me causaba una extraña sensación, como un nudo en el estómago agridulce.

No pude dejar de pensar en él ¿por qué había soñado con él? Además ¿era un pirata?, no podía dejar de preguntarme si ese hombre existía, pues era algo extravagante como para vivir en los tiempos que corrían, pelo largo y moreno recogido en nudos desordenados, adornos raros que pendían del mismo, extraña barba recortada y atada en dos finas trenzas, sin embargo lo que más me desquiciaba eran sus ojos, sus intensos ojos color chocolate, que parecían taladrar a todo aquel que osara mirarle.

Pensé durante horas, llegué incluso a obsesionarme, sin embargo llegué a la conclusión que más alivio me causaba, todo había sido un sueño.

Me di un baño en una gran tina de agua caliente que mis esclavos habían preparado la noche de antes, quería quitarme los restos de los juegos de la noche, que ya empezaban a emitir un olor desagradable. Estaba sumergiendo mi cabeza, sumida en el hombre de ojos intensos cuando mi sacerdote irrumpió en mi habitación.

-Emperatriz- Saludó sin mirarme directamente a los ojos.

-Ahora me estoy dando un baño, ¿por qué me interrumpes?- le reproché irritada- ¿acaso quieres morir?

-No mi señora- Me contestó asustado.

-¿Qué deseas Magnus?- pregunté mientras jugaba con la espuma que había en la superficie del agua-Espero que sea algo importante.

-Si señora, es referido al ritual del equinoccio de primavera, el oráculo ha señalado a la muchacha virgen que debemos sacrificar este año.

-¿y bien?- pregunté con interés, me encantaban las nuevas noticias de mis víctimas.

- Su nombre es Eva- siguió el sacerdote informándome- Y es la hija del Rey Jorge de Tereme, una pequeña isla al este del caribe.

Aquello parecía que tornaba interesante- ¿y qué tiene de particular este caso? Por que me parece que hay algo que te preocupa- estaba intrigada

Debemos darnos prisa por capturarla, pues se unirá en matrimonio la próxima semana, perdiendo así la virtud.

Aquello parecía un verdadero desafío, y me gustaba la acción así que sonreí para mis adentros. Me incorporé decidida:

Entonces prepara a mis veinte mejores hombres, quiero que en tres días que la chica sea nuestra presa.

Continuara…

¡Buenas chicas! Quería daros las gracias por seguir leyendo mi fic, que la verdad tengo que reconocer que es desconcertante, y al principio un poco aburrido, sólo os pediría que me tengáis paciencia ya que con el paso del tiempo todo encajará y espero que os guste más.

Un beso a todas y Os doy las gracias especialmente a "Jackelin Sparrow" y "Andrómeda No Sainto" por haber dedicado un poquito de vuestro tiempo a escribirme un review, muchísimas gracias "Apañas".