Por ser Halloween, Alya, Nino, Adrien y Marinette se reunían afuera de la escuela como un punto de encuentro antes de ir a pedir dulces.

Adrien estaba disfrazado de vampiro mientras que Marinette de bruja.

El rubio se acercó a la azabache con una sonrisa.

-Que linda bruja me encontré, me da ganas de chuparle toda la sangre. - dijo acariciando el cuello de Marinette y ella retrocedió.

-Por favor señor vampiro, no lo haga, no quiero perder mi sangre y verme obligada a convertirlo en mi gatito. - pidió siguiendole el juego mientras tapaba su cuello con sus manos.

-Pero quiero chupartela. - dijo mientras la tomaba de los hombres y los dos sonreían.

Los dos morenos en cambio estaban algo sonrojados.

-Lo diré, dejen ése jueguito por que lo estoy malpensado a un nivel inimaginable.- dijo Nino y su mente sucia por imaginarse quien sabe que cosa mientras Alya asentía y los otros dos se separaron apenados ya que se les olvidó que no estaban sólos.

Nino estaba disfrazado de hombre de negro mientras que Alya llevaba una remera blanca que tenía escrito la palabra "disfraz".

Adrien sólo tuvo permiso de salir hasta las ocho de la noche pero cuando le dijo a su padre que antes iría a buscar a Marinette a su casa, el hombre agarró a su hijo de los hombros y le dijo que no era necesario volver a casa hasta mañana y que lo enorgullesca.

Seguro que le dijo éso por que él también quería dulces y tenía vergüenza para salir a pedirlos, no hay otra explicación lógica.

-Muy bien, como sé que si andan solos a la noche se pierden o los secuestraran, nos dividiremos. Nino irá con Marinette y yo con Adrien. -dijo la morena y todos la miraron por los equipos que formo.

-¿Por qué no nosotros dos?- preguntó Nino el cual no se sentía cómodo con la mirada fría de Adrien.

-Si van ellos dos juntos, el riesgo de ser secuestrados o que se pierdan es más grande y decidí ir con Adrien por que lo quiero interrogar. - explicó mientras tomaba a Adrien del brazo y lo arrastraba con ella.

Marinette y Nino se miraron entre si y sonrieron.

No había nadie quien los controle así que podían hacer todas las payasadas que querían.

Un mensaje le llegó a Nino, lo leyó y palidecio.

"Si pierdes a mi amiga o te unes a sus locuras, prepara tu funeral."

Siempre había alguien que lo arruinaba todo.

-Lo siento Marinette, debo comportarme y cuidarte o Alya me asesina. - exclamó el moreno y la azabache gruño molesta.

Y ella que quería ir al cementerio y fingir que revivia a los muertos.

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Con Adrien y Alya.

-¡Dulce o truco! - Dijo el emocionado chico mientras la señora que los atendió los miraba raro.

-¿No son grandecitos para esto? Los dulces son para los niños. - le cerró la puerta en la cara y Adrien suspiro profundo.

¿Por qué sólo los niños recibían dulces mientras que él un portazo?

Se acercó a Alya y fueron a otra casa.

-Por cierto ¿qué querías preguntarme?

La morena lo miró por un rato.

-Sé honesto conmigo Adrien ¿qué es lo que sientes en verdad por Marinette? No te preguntó lo que son, te preguntó que sientes. - preguntó de forma directa y el rubio se sorprendido.

¿Qué era lo que él sentía en verdad por Marinette?

Eran buenos amigos, si, pero... ¿cuáles eran sus sentimientos?

Nunca lo había pensado y posiblemente no lo iba a hacer si Alya no se lo preguntaba.

-Seré honesto contigo, veo a Marinette como a alguien muy especial para mí, éso es lo único que te puedo decir con certeza. - respondió mientras Alya parecía meditar un poco en la respuesta y asintió.

-Por ahora me conformo con ésa respuesta pero más adelante quiero algo completo.

Adrien sonrió.

Era muy rara la vez que hablaba con Alya y nunca habían estado ellos dos sólos pero aún así eran amigos, le daba un poco de miedo las locuras en la que se metía la chica pero eran amigos.

-Por cierto, seguro que Marinette estará triste por que a ella tampoco le van a dar dulces.- dijo con una sonrisa y Adrien sacó su celular.

-¿Hola? Quiero 30 tonelada de dul...

-¡Éso es mucho, no la malcries!

-Cinco kilos de golosinas.

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Con Marinette y Nino.

-Dulce o truco. - dijo la sonriente chica mientras el hombre que le atendió se sonrojaba.

-Toma todos los dulces que tengo y mi billetera. En una semana vuelve que tendré listo los papeles de mi casa para que sea tuya. Yo me iré a vivir con mis padres. - dijo el hombre mientras su mujer aparecía de atrás, le daba unos dulces a Marinette, uno a Nino y se llevaba a su marido de la oreja.

-¡Cielos! Otra persona que me da una canica que se hace pasar por dulce. - se quejó el moreno mientras iban a otra casa.

-Es raro, a mí me están dando más dulce que cuando era niña, incluso ésa pareja de abuelos me dijeron que pasé de vez en cuando a jugar al ajedrez y charlar con ellos. - dijo una alegré pero confundida Marinette.

El moreno sonrió mientras la miraba.

-Es obvio que a ti te van a dar dulces; eres simpática, amable, gran parte de París te conoce por hacer la portada de un músico famoso, aparecer en un vídeo con una cantante, tener un tío reconocido mundialmente como el mejor chef, la mejor amiga de la chica que entrevistó a Ladybug, Chat noir y al mismísimo Howk Moth y si éso fuese poco, eres linda. - explicó con alegría y la azabache se alejó un poco de él.

Nino se dio cuenta de lo que dijo y se asustó.

-¡No lo mal intérpretes! Eres linda pero yo amo locamente a Alya y por favor no le cuentes que dije que la amo y sobre todo ¡No le digas a Adrien que te dije linda o encontrarán mi cadáver en una carreta en el desierto! - grito de manera histérica y Marinette parecía estar mirando algo atrás de Nino.

-Están atrás de mí ¿verdad?

Marinette asintió y se volteó para ver como Alya se contenía la risa y como Adrien miraba para otro lado con seriedad.

-Tierra, por favor, tragame.

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Luego de que los morenos se despidieran, Adrien se ofreció a acompañar a Marinette a su casa.

-Éso no se vale, ¿por qué a ti te dieron dulces y a mí no? Soy apuesto, millonario y un modelo. - habló con celos mientras Marinette comía un chupetin (piruleta, paleta o como le digan)

-Con saber que eres millonario creo que la gente te querría dar caramelos envenenados por envidia, literalmente. - explicó la azabache y Adrien se inflo de cachetes.

No era justo.

Primero Alya la separa de Marinette casi toda la noche, luego nadie le da dulces y ahora tenia que soportar la sonrisa presumida de Marinette por que obtuvo dulces y él no.

-Como sea, ¿cuál será mi castigo y tu premio? - preguntó de mal humor y la ojiazul lo miró confundida.

-¿Premio? Adrien, esto no era una competencia, sólo nos salimos a divertir por que creeme, si fuese una competencia estarías llorando y yo tendría mi casa de jengibre. - dijo con "humildad" la protagonista.

Adrien gruño notoriamente.

Si se trataba de usó de suerte, seguro él perdería así que desde ahora mejor no apostaría a la suerte.

-Muy bien. Di "¡Ah!" - habló la azabache mientras se ponía delante de Adrien el cual se sorprendio al momento en que ella le dio su dulce.

-Felíz Halloween Adrien, hasta mañana. - se despidió antes de irse corriendo a su casa la cual estaba a metros de ellos.

El chico quedó parado en su lugar por un rato mientras se ruborizaba y comía su paleta.

-Felíz Halloween, mi bella bruja.