Everytime we touch - Cascada.

- Genial trabajo chicos, nos vemos mañana.

Después de estar parte de la noche fuera, regresar a casa era uno de los mayores placeres que había podido sentir tras estos años. Con mucho esfuerzo, y mucha ayuda de mis seres más queridos, pude devolverme a mí mismo todo aquello por los que mis padres había luchado tanto.

Por eso estaba aquí, frente a la gran mansión Queen, que seguía intacta por fuera, pero con grandes cambios por dentro; el primero de ellos: nada de servicio. Es algo totalmente inútil e innecesario, Oliver, podemos hacerlo nosotros solos o… ¿acaso no tienes manos? Vamos, no me creo que sepas fabricarte flechas y no sepas fregar unos platos. Su voz apareció en mi cabeza haciéndome sonreír como un completo idiota.

- ¿Hola?.- Dije atravesando la puerta principal. Era tarde, pero sabía que estaría despierta.

- Por fin estas aquí.- Felicity apareció por la puerta que comunicaba la entrada con el salón, con su pijama de invierno, y su coleta totalmente despeinada. En su cara había preocupación, como cada vez que salíamos a alguna misión, pero, aun así estaba tan guapa.

Me acerque a ella con una sonrisa en los labios, y en ese momento su rostro paso de la preocupación a la timidez. Me encantaba verla así. Pase mi mano por su pelo, echando un mechón rebelde que se atrevía a tapar su cara tras su oreja, y sentí la electricidad. La misma que aparecía cada vez que nos tocábamos, y la cual parecía que no iba a desaparecer nunca, por mucho tiempo que pasase.

Sin pronunciar ni una sola palabra me acerque a sus labios, y los bese de una forma dulce pero intensa, como el hambriento que llega 5 días sin comer, y le das a elegir entre grandes degustaciones. Perdía la noción del tiempo en sus labios, podría estar horas besándolos sin enterarme, podía simplemente volar.

- Me alegra saber que todo ha ido bien.- susurró sobre mis labios una vez que nos separamos.

- ¿Cómo fue tu día?.- Dije agarrando su mano y entrando en el salón.

- Bien, mi jefe es un explotador, ya sabes, no hay quien le aguante, pero, al menos sabe que no tiene que pedir café.- Alcé mis cejas de forma divertida, tras las palabras de Felicity.

- ¿Ah sí? Quizás tenga que darle una paliza.

- No te lo recomiendo, por muy gruñón que sea, no se puede decir que se le ve en forma… yo creo que tiene que hacer mucho ejercicio. Algo con arco seguro, esos brazos no son normales.- dijo con una sonrisa.- ¿Y el tuyo?

- Bueno, creo que estoy enamorado de mi secretaria.- esta vez fue ella quien alzo las cejas escandalizada.- No sé que ha podido pasar.- Proseguí.- Quizás sean sus ojos azules, o su pelo rubio o esos vestidos tan cortos que lleva…

- No creo que sean tan cortos.- Me interrumpió Felicity, lo que me hizo estallar en una sonora carcajada. Frunció el ceño, y haciendo un mohín se alejo notablemente de mí en el sofá.- Idiota.

- Vamos Felicity.- Dije agarrando su brazo y acercándola a mí con total facilidad.- No ha sido una queja, mientras los lleves solo en mi oficina o cuando salgas a cenar conmigo.

- Capitán celos ataca de nuevo.- Dijo poniendo los ojos en blanco

- Vale, ya me callo.- Moví mis manos sobre mi boca como cerrando una cremallera, y la mire a los ojos apretando mis labios. Felicity sonrió ampliamente, y deposito un casto beso sobre ellos.

- Mañana es el gran día.- Comentó Felicity cambiando radicalmente de tema.- ¿Estas asustado?

- ¿Por qué debería?

- Es una noticia bastante importante.- Trago saliva.- Y bastante seria.

- Felicity, es una gran noticia, algo que me encanta anunciar. Además, mañana vendrán nuestros amigos a casa. Lo único que me asusta es que algún loco se entere y venga a atacarnos a nuestra cena.

- Más vale que no, porque he limpiado todo el salón hoy mientras estabas de guardia.- Sonreí cogiendo su cara entre mis manos, y le di un beso.

Había mentido, lo que más me asustaba era poder perderle. Felicity era mi pilar fundamental para todo. Sin ella, seguiría perdido en aquellos años en los que, aun estando en la civilización seguía encerrado en aquella isla. Ella fue como un barco que me saco de allí, y me llevo al sitio donde tenía que estar.

- ¿Nos vamos a dormir? Mañana va a ser un día muy largo, señorita Queen.

- Señorita Smoak.

- Por poco tiempo.

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Oliver se levanto de la mesa llamando la atención de nuestros invitados. Roy y Thea se miraron confusos, para después interrogarme con la mirada. No pude evitar la sonrisa, evitando mirarles directamente a los ojos. A mi lado Diggle tuve que coger a la pequeña Sara, que se había revolucionado para poder dejar que Oliver diera la noticia sin interrupciones mientras su embarazadísima mujer, miraba a Oliver expectante.

Oliver se aclaro la garganta antes de hablar, y me miro a los ojos, esperando una afirmación, que obtuvo cuando mi mano agarro la suya con confianza.

- Bueno, quiero que seáis los primero es saber esta noticia.- Comenzó hablando.- No soy bueno dando discursos, ya lo sabéis pero… esto…

- Vamos a casarnos.- Dije levantándome y cortando el angustiado discurso que Oliver estaba pronunciando.

Las reacciones fueron inmediatas; abrazos, besos, felicitaciones, preguntas… todo aquello que pasa cuando se anuncia la boda en un entorno tan familiar.

Cuando todo se calmo, mire al que sería mi futuro marido a los ojos, y sonreí ampliamente, agarrando su mano, la cual me atrajo hasta él, y me dio un dulce beso.

Iba a casarme con aquel maravilloso hombre, que pensó que nunca podría tener una vida fuera de Arrow. Que pensó que nunca más podría ser Oliver Queen. Que pensó que no podía querer a sus dos personalidades. ¿Yo? ¿Cómo no iba a poder hacerlo?

- Felicity Queen.- Interrumpió mis pensamientos Oliver, que estaba hablando con todo el equipo.

- Felicity Queen-Smoak.- Le corregí sonriente.

- Como no iba a poner Felicity alguna pega.- Rio Roy haciéndonos estallar a todos en una gran carcajada

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Oliver agarró mi cadera cuando todos habían desaparecido, y sentí esa descarga de electricidad que sentía cada vez que nos tocábamos. Y sabía que por mucho tiempo que pasará, aquella descarga siempre estaría ahí, y eso es lo que me hacía tan feliz.