Capítulo Tres
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Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece, su propiedad es de Akira Toriyama
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Espero que les guste
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Aviso: Este fic tiene temas muy sensibles: Llámese incesto, violación, y otras cosas.
Se recomienda discreción del lector.
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Tal vez, lo que evitaba que ella volviera escapar no es que Malaquite estuviera casi sobre ella dormida, debido a que cualquier movimiento podría hacerla despertar.
Había algo más que evitaba que Marron escapara, y era el dolor de haber escuchado la historia de Malaquite.
No sabía qué pensar, no sabía como actuar que no fuera abrazándola hasta que ella se quedó dormida después de llorar, como una pequeña niña.
Marron estaba pensativa, y su naturaleza amable evitaba irse de la situación sin arreglarla, sin convertir a Malaquite en alguien amable o al menos intentarlo.
La miró, se movía como un animalillo asustado, y sus ojos bajo sus párpados se movían rápido, demostrando que tenía una pesadilla.
Marron le acarició la mejilla suavemente, una caricia que al parecer logró calmar un poco a Malaquite. El sueño comenzó a invadirla y se recostó a la pared de la cueva a su espalda, y al final quedó completamente dormida.
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No podían ni mirarse a la cara, la vergüenza era grande en la situación.
A Krilin le pareció divertido, y Ren se echó a reír cuando Diecisiete le contó por teléfono la situación. Pero a los hermanos no les causaba diversión.
Aunque fuesen sus versiones malvadas, por decirlo así, sentían que aquello era muy íntimo. Ellos se querían, aunque fueran tan testarudos de no decirlo. Se amaban fraternalmente a su propia forma, como cuando Dieciocho le golpeó luego del torneo por el susto que le hizo pasar por su aparente muerte.
Ambos se amaban, pero de una forma tan fraternal y a su propia manera, que la noticia los traumaba.
Diecisiete se colocó el pañuelo naranja en el cuello, siempre le era reconfortante utilizar aquel implemento, pero no se le hacía bien usarlo junto a una réplica de su vieja ropa, aquella que usó al despertar en el laboratorio.
Dieciocho salió al patio, vestida también como si acabaran de ser activados por Gero.
Al androide le parecía increíble que ellos no hubiesen cambiado para nada, entendía el dolor de su esposa cuando se encontraba una arruga al borde de sus ojos y luego iba hacía él, notando que no envejecía.
—Madre ¿Crees que funcione? —dijo Trunks también saliendo, él llevaba puesto una réplica de la ropa que usó el muchacho del futuro.
—Claro que sí —dijo la científica muy segura de sí misma—. Diecisiete me dijo que él sintió el ki de Marron cerca a la isla que patrulla, así que de pronto ellas están allá.
—¿Tu plan es que recreemos una pelea entre el chico del futuro y nosotros? —preguntó Dieciocho.
—Exacto —aseguró Bulma—. Cuando Malaquite sienta el ki de Trunks, ella irá a verlo y los encontrará peleando. Seguramente va a intentar salvarlos, y ahí entre los tres la atraparán. No creo que vaya con Marron, pero lejos de ella tal vez podamos hallar su ki y encontrarla.
—Lo importante es alejar a esa mocosa de mi hija.
—Sí ¿Listo, Diecisiete? —preguntó la científica, el androide asintió.
Se cerró el asunto y los tres partieron para la isla que resguardaba el androide. Volaron en silencio, con la luz del sol pegándoles en la cara debido a que ya estaba amaneciendo.
Se habían tardado toda la noche en planear todo, y en ese tiempo, Dieciocho solamente se desesperaba más.
—¿Podrías tranquilizarte? —le dijo Diecisiete, su hermana frunció el ceño.
—¿Estarías tranquilo si una lunática secuestrara a Violet?
—Sí, porque sé que a su corta edad es capaz de patear traseros —aquello hizo que Dieciocho lo mirara atentamente—. Hermana, Marron es una chica fuerte, estoy segura que no va a dejar que la lastimen.
Dieciocho le brindó una sonrisa.
Se detuvieron en lo alto, sobrevolando la isla y se miraron. Trunks se convirtió en super saiyajin y sacó su espada.
El espectáculo apenas comenzaba.
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Sintió el fuerte ki, tan conocido pero con un toque diferente. Los dientes de Malaquite rechinaron, la ira y el deseo de venganza ardía en su interior, sin embargo, el miedo también la calaba.
Miró a Marron que estaba urgando en la tierra con una vara, su cabello rubio y sus mejillas ya estaban sucias.
—¿Estás segura que no quieres ir al baño? —preguntó Malaquite, Marron levantó la vista sumergiéndola en aquellas lagunas azules.
—No, gracias —y volvió a su quehacer.
El ki era cada vez más fuerte, y la curiosidad era grande, más el miedo también lo era.
Pero Malaquite se quiso aventurar.
Se levantó y miró a Marron que la miraba por su acción. Se agachó un poco, y en contra de la voluntad de Marron le dio un beso en los labios, luego se dirigió a la salida, no sin antes asegurar que las cadenas de Marron estuviesen bien puestas para que no volviera a escapar.
—Volveré, amor mío —le dijo a la jovencita que se estaba limpiando la boca.
Alzó el vuelo, dirigiéndose a la señal fuerte de ki, sin darse cuenta que al alejarse, Marron aprovechaba para dejar que su ki se expandiera con tal de que la encontraran. Y que Krilin y Goku que habían estado escondidos en la isla esperando aquella señal, y cuando la encontraron se dirigieron en silencio a la cueva a salvar a Marron.
Malaquite enseguida encontró la escena, y era tan real que no parecía que estuvieran fingiendo.
Se lanzó, sin pensarlo dos veces, sin pensar que podía ser una trampa, al guerrero de cabello dorado que intentaba asesinar a sus padres.
No se imaginó que el guerrero no pusiera oposición, y menos, se imaginó que sus propios padres fueran los que la atraparan de los brazos.
—Con que tú eres Malaquite —dijo la androide Dieciocho con voz fría. Un temblor recorrió la espalda de Malaquite, preparándose para el golpe típico por meterse en medio de una pelea.
—¿Por qué, mamá? ¿Por qué, papá? —exclamó, tratando de soltarse de los brazos del androide Diecisiete.
—¡No somos tus padres! —exclamó la androide, provocando un temblor en la chica.
—Dieciocho… —reprendió el androide. La mirada azul en su hermana era fría, y él lo entendía, entendía el dolor de ella por su hija. Pero tampoco la chiquilla tenía la culpa de estar confundida—. Llevemosla mejor a la corporación cápsula.
—Ya encontraron a Marron —dijo Trunks, volviendo a su estado normal y colgando su teléfono. Le dio una mirada fría a Malaquite que volvió a temblar.
De la chica cruel y malvada que había llegado no había nada, ahora solo había una niña asustada.
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Diecisiete era el que llevaba a Malaquite, la escuchó sollozar un poco y sintió lástima por ella. Miró a su hermana que apenas tocó el piso, corrió hacia donde estaba siendo custodiada Marron. La androide, que pocas veces mostraba abiertamente lo que sentía, abrazó a su hija con tanto amor que provocaba que el corazón de cualquiera saltara.
Malaquite se estremeció.
—Cuanto amor… —susurró.
—¿No eran así contigo? —preguntó, la chica soltó una risita amargada.
—La única vez que mi madre me abrazó debió haber sido el día en que nací, y ni eso creo. Ellos eran unos seres sin corazón, que solo sabían destruir todo lo que tocaban, incluso ellos mismos —Malaquite miró a Marron, observó sus lágrimas y, aunque solo fue un día, estaba segura que ella lo había sentido más. Notó al hombre bajito que tenía abrazada a su ángel en esos momentos y ella supuso que era el esposo de la androide.
Bulma llegó, se acercó a Malaquite y le colocó unas esposas especiales que podían soportar incluso la fuerza de un Saiyajin.
Diecisiete se liberó de la adolescente, sin embargo, permaneció en su lado mientras ella estaba sentada en el muro, aún observando a la familia.
—Ver que mamá en este tiempo hizo una familia es muy… extraño —miró al androide— ¿Tú también tienes familia, papá?
—Sí —contestó, aunque era extraño para él escuchar que le dijera papá aquella extraña.
Malaquite volvió a quedarse callada.
—Soy un monstruo sin remedio —dijo.
—Todos tenemos remedio —le respondió Diecisiete. Vieron cuando la familia se le acercó, Dieciocho miraba hacia otro lado, tratando de esquivar la mirada de la joven.
—Marron me contó todo —le dijo y la miró, los ojos azules, tan parecidos, conectándose—. No es tu culpa que seas así, no es tu culpa que nuestras versiones del futuro te trataran de forma tan inhumana.
—Yo… —esta vez habló Marron, y a Malaquite le brillaron los ojos cuando la miró— te perdono —le dijo la joven—. Todo esto, esto no es tu culpa en sí, como te dije, tu forma de ser te lo inculcaron esos monstruos.
—¿Qué me harán? —preguntó Malaquite.
—Estaba pensando que no podía dejarte encerrada —dijo Bulma llegando al lugar, los había dejado solos para que tuvieran aquel momento familiar—, pero tampoco puedo soltarte por el mundo. Podría mandarte a tu tiempo, pero no sé si seguirás haciendo maldades.
—Yo…
—Puedes reformarte aquí —le dijo Bulma con una sonrisa—, quedarte en este tiempo, unirte a la civilización. Si tú quieres, claro. Porque no se me ocurre otra idea.
—Yo…
—Dejaré que lo pienses —y volvió a dejarlos solos, había escuchado la puerta sonar. Malaquite sintió que algo en su corazón se calentaba, no comprendía porque la trataban con amabilidad, cuando ella había hecho algo malo.
—¿Por qué me tratan así? —preguntó. Esta vez fue Krilin el que le respondió.
—Porque todos se merecen una segunda oportunidad.
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La vio con Violet caminando a su lado, una risa juguetona bailaba en sus labios y sus ojos verdes brillaban con diversión. Diecisiete se acercó sin decir palabra a ellas.
—¿Qué haces aquí? —le preguntó.
—Debía contemplar el espectáculo —dijo Ren burlándose. Le dio un suave beso en los labios a su esposo y luego, el hombre tomó en brazos a la niña.
Malaquite y Dieciocho los miraron, la segunda sabiendo por lo contado por Marron el papel que tuvo Ren en el futuro, y la primera reconociéndola de inmediato.
Se levantó del muro y se acercó a la familia.
La familia del androide Diecisiete, su padre.
Ren le brindó una sonrisa enseguida, a modo de saludo.
—Hola, Malaquite.
—Pero te mataron… —fue la respuesta de la chica, a modo de saludo, desconcertando a la zoóloga.
—¿Qué?
—Ella se refiere a su futuro —aclaró Marron.
—En el futuro de ella, tú eras esclava de Diecisiete y yo te maté al encontrarte con él —dijo Dieciocho. Todo el asunto de ella y Diecisiete la incomodaba mucho, sobre todo saber que celaba también de esa forma a su hermano ¿Tan monstruo era que fue capaz de quitarle la vida a una mujer embarazada? Aunque también, era posible que acabara con su sufrimiento.
Ren codeó a su esposo.
—Eh, ni en el futuro en que eras un monstruo pudiste resistirte a mis encantos ¿No? —aquello hizo que Diecisiete soltara una risita. Y tan solo esa risita desconcertó a Malaquite, sonaba tan diferente a la que le escuchó en su tiempo. Esta era sincera, llena de amor, a diferencia de la malvada con la que ella creció.
Miró a su padre, sonriéndole a la zoóloga y a la pequeña niña de cabello violeta en sus brazos. Se veía tan feliz, tan cálido.
Miró a su madre, también con esa calidez en ella. Ese miedo de perder a Marron, ese alivio al encontrarla. Ese fuego en su mirar, dispuesto a atacar a quien se atreviera a hacerle daño a su hija o a su esposo.
Su corazón se estremeció.
Ellos eran tan felices ahí, y le dolía que nunca pudo tenerlos de esa forma en su tiempo.
Ellos eran felices, con sus familias.
¿Qué podía hacer ella ahí?
Pero también ¿A dónde ir?
Miró el hueco que dejó en el laboratorio de la científica, ella le había ofrecido ayudarla a reformarla.
¿Podría ella, hija de dos monstruos reformarse? ¿Podría ella, hija de dos monstruos volver a la sociedad?
¿Podría ella, hija de dos monstruos amar sanamente?
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Dos años después
—Si me traes aquella pieza, estaría agradecida —dijo Bulma estirando el brazo hacia Malaquite, la adolescente asintió y fue a buscar la pieza que le pedía la científica, su maestra.
En dos años, Malaquite había decidido reformarse, y bajó el ala de Bulma, que enseguida el esposo de su madre había dicho que era fanática de salvar almas perdidas, pudo hacerlo.
La científica le enseñó a contar, a leer, a escribir, y descubrió una habilidad en la ingeniería nata en la semiandroide. Una habilidad que ella estaba segura que explotaría.
De vez en cuando, muy pocas veces y eso era porque Bulma hacia sus fiestas, volvía a verse con las versiones de sus padres de ese tiempo. Podía verlos tan felices, con sus familias.
Supo que su padre tenía dos hijos más.
Y le alegraba verlo tan feliz.
Aún se sentía extraña cuando Trunks se acercaba a ellas en el taller. Su rostro jamás se le olvidaría, y siempre trataba de mantenerse al margen con el muchacho.
—Malaquite, linda —llamó Bulma— ¿Quieres abrir la puerta? —habían estado ocupadas en el proyecto que realizaba la científica que no habían escuchado la puerta. La adolescente de cabellos rubios y negros se acercó a abrirla, sabiendo que la señora Brief no estaba.
Apenas la abrió, la figura en la puerta hizo que su corazón saltara. Pero que saltara tan alto que sentía que podía tocar el cielo.
La sonrisa de Marron era dulce, y llevaba el cabello rubio suelto, tan limpio y sedoso que ella quiso pasar sus manos entre las hebras.
—Marron —la saludó.
—Malaquite ¿Quieres salir? Aún me debes una cita —aquello la hizo sonrojar un poco ¿Cita? ¿En qué momento le había pedido una cita?
Recordó entonces, cuando se metió aprendiz de Bulma, y recordando lo que le había dicho Marron en la cueva, le había pedido una cita.
Pero Marron la había rechazado, pero le dio una luz de esperanza.
—Cuando ya estés completamente reformada, y no sientas odio en tu corazón, saldré contigo.
—¿Y cuando lo sabré yo? —y Marron le había dado la más hermosa de las sonrisas.
—Yo lo sabré.
Y ahí estaba, con un vestido blanco que la había ver tan pura, y Malaquite no anhelaba dañarla, tan solo hacerla feliz.
Su corazón saltó de felicidad a la vez que se calentaba.
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FIN
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Nota: AAAAAAAGGGGGHHHHH! Luego de meses sin actualizar ¿Adivinen a quien le dio el arranque de inspiración?
Las kabdksbdksbdkdbd
Debo admitir que este final no era el original que tenía en mente, pero definitivamente lo ADORO.
Adoré escribir todo, que no tengo espacio para decirlo por partes.
Se los juro.
Que Malaquite quedará siendo aprendiz de Bulma me gustó hacerlo, y el comentario de Krilin es por Yamcha y Vegeta, ya saben, ambos comenzaron como villanos en la serie y vino Bulma y los reformó (? XD
Y el final, ay! Se los dejo abierto con la posibilidad de Yuri (lo siento, está en mis venas XD)
No tengo más nada que decir, joder.
Espero que les haya gustado y disculpenme por la demora
