Capitulo 3
Hoy es el día. 14 de febrero.
Edward me llevo un enorme arreglo floral de rosas azules, Rosas azules! Jamás había visto rosas azules en mi vida, además de en feas fotos que estoy segura geeks demasiado ingeniosos hicieron con photoshop. Edward las hizo reales!
Paso todo el día tan pegado a mí como nuestro horario nos lo permitió.
Por la noche trague saliva. Estaba en su volvo con rumbo a no sé dónde. En serio estaba segura que iba a hacer eso? He seguido el contrato a pie de la letra. Además puede ser la única oportunidad que tenga de no morir virgen, siendo el único hombre al que no temo, todo lo demás seria violación.
Vendo mis ojos y me llevo empujando, subí escaleras y estoy segura no morí gracia a que él iba de mi lado deteniéndome en cada tropezón.
-ni te quejes, que solo a ti se te ocurre vendar y hacer que suba escaleras a una persona como yo. Si me querías matar pudiste haberlo hecho sin tanto esfuerzo – me calle cuando el abrió mi venda y me dejo ver la hermosa habitación en la que estábamos. Esto no era para nada un motel, estoy segura que era una suite. De donde saco una suite en pleno san valentin y en Forks! Estaba decorada en un marmolado blanco, la enorme cama estaba justo en medio con una vista excepcional al bosque desde el ventanal más grande que jamás había visto en mi vida. Podía ver las estrellas y la enorme luna por ahí, además de unas cuantas luciérnagas que hacían de una típica noche la más hermosa de mi vida. Cual miedo! Este hombre podía hacer conmigo lo que le vinera en gana! Merecía totalmente la pena después de todo lo que ha hecho por mí en tan corto tiempo.
Me empujo suavente en la suave y acolchonada cama dándome besos por todo el cuello. Jadié y el se separo enseguida.
-estas bien? Segura que quieres hacerlo? – segura no estaba, pero de que quería hacerlo, claro que sí!
- está en el contrato, no creo que me pueda negar – bromee enserio.
- no estoy jugando. – parecía tenso y demasiado serio.
- hazlo Edward, diviértete – no estoy segura que tan lejos podía llegar, pero no me costaba nada más que uno que otro trauma que seguro ganaría en una experiencia futura de igual manera.
El solo asintió una vez. Quito su camisa dejando que la luna y la escasa luz que las velas luchaban por proporcionar mostraran su pálida piel y abdomen ligeramente marcado, como puedo luchar contra eso? No puedo. Se apresuro a sacarme el vestido que Alice me había obligado a poner, lo deje sin renegar. Me puse nerviosa cuando él se me quedo viendo, pareciendo notarlo retiro la mirada de mi y siguió besando mi cuello, bajo por el hasta toparse con mi abdomen, siguió bajando hasta el comienzo de mi ombligo y luego se detuvo dudoso, lo anime a continuar con un asentimiento y sus ojos se volvieron a posar en mi cuerpo semidesnudo. Perdí el control por un segundo. Maravillándome a mi misma cuando no fue por miedo, si no por deseo, deseaba a este hombre incluso más de lo que yo misma podía aceptar. Agarre su cabello obligándolo a subir a mi altura y lo bese tanto como pude. El se quito su pantalón y lo lanzo lejos, como si de repente lo molestara y volvió al beso. Quito mi bra con manos expertas y beso mis alrededores, haciéndome gemir tan descontroladamente que creí que me convertiría en un animal. El pareció tomarlo como puerta de entrada y retiro sus bóxers, mis ojos se abrieron, definitivamente siendo demasiado inocente para disfrutar lo que tenia frente de mí. Era tan grande! Por un momento temí que me rompiera en dos. El sonrió ante mi reacción pero volvió a la seriedad cuando se puso arriba de mí. Quite como dios me dio a entender mi calzone esperando el ansiado dolor. Dolor que muto a placer a la tercera, cuarta, quinta… o por dios! Puede alguien ser tan feliz?
Desperté a su lado. Vi por la ventana el cielo nublado que siempre da sus buenos días a los pobladores de Forks. Con mi sonrisa de lado a lado disfrute verlo dormir a mi lado. No importaba que tanta fantasía o que tan real era lo que yo sentía por él. Pero definitivamente yo sentía algo por él. Algo fuerte por él. Y solo me quedaba medio mes más para disfrutarlo… lagrimas cayeron por mis ojos al pensar en la posibilidad de que él se fuera de mi lado. Me había hecho probar el Edén! Como esperaba que fuera feliz después de eso? Mi mente giraba entre si él sentía lo mismo. Pero como saberlo? El era simplemente tan bueno! Un gemino torturado salió de mi garganta antes de poder hacer algo al respecto, el se removió y giro apresurado para verme.
-estas bien? – realmente le importaba? O simplemente era muy bueno fingiendo que si?
-si – solo eso fue lo que mi voz alcanzo a pronunciar.
- no te hice daño cierto? – eso me dio risa. Si, definitivamente mi trastorno mental es más que una simple fobia. Voltee a ver su bulto.
-estarías feliz si así fuera? – pregunte en broma. El sonrió pero al segundo se cayó.
-amo tus cambios de ánimo – dijo demasiado serio. No era cierto. El simplemente no podía amar nada de lo que viniera de mí. Sonreí a duras penas sin el valor necesario para contestarle algo. – tienes hambre?
-más de la que puede admitir una señorita – él se rio y su risa hizo que mi llanto quedara en el olvido. Disfrutaría los últimos días que me quedaran con él. Y no aria nada cuando terminaran.
Comimos y dormimos otro rato. En silencio rogaba porque Charlie se haya creído el cuento de que me quede con Alice y no se le ocurra ir a verificar. No quiero problemas con mi padre.
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Los días pasaban dolorosamente rápido. Edward se volvió un poco distante y me eche la culpa. Tan mal lo hacía!? Pero es su culpa también, que esperaba de mí, yo le advertí de mi virginidad!
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Esa mañana desperté con un fuerte dolor en el pecho. Hoy era mi ultimo día con él! El ultimo! Llore mientras me bañaba, desenrede mi cabello y vestí con pesar, creo que se reflejo en mi vestuario. Mis mallas negras, falda floreada mayormente negra y el sweater escolar que combinaban a duras penas con mis botas cafés basura me hacían lucir bien con esfuerzo.
Baje y desayune sin Charlie a la vista. El volvo plateado apareció en mi ventana. Con la cabeza baja entre en el. Edward me saludo con un beso pareciendo no notar que día era hoy. Lo correspondí a duras penas.
-Carlisle tiene una cena esta noche. Quieres venir? – subí la cabeza para ver sus ojos verdes.
-claro – lo tomaría como despedida.
-tendrás que pedirle permiso a Charlie. Será en Seattle – asentí.
-soy mayor de edad Edward no te preocupes.
- solo no quiero al sheriff detrás de mi toda mi vida – bromeo. Fui incapaz de reírme, voltee hacia la ventana y no hablo en todo el camino. Vi las gotas de liguera lluvia bañar la ventana del volvo. Reflejaba exactamente mi estado de ánimo.
Llegamos y él se bajo primero, abrió mi puerta y me ayudo a bajar, un gesto que seguro extrañaría cuando el ya no lo hiciera más. Me sonrió y acompaño a mi primera clase, como siempre lo hacía. Al dejarme deposito un beso, luego me vio a los ojos.
-sonríe un poco. No quiero el mundo crea que soy tan mal novio – quise decir algo, lo que sea, algún comentario ingenioso que me sacara del oyó al que yo misma salte, pero no podía. Solo asentí y me aleje de él, viéndolo desaparecer de mi vista por el pasillo hacia su clase.
Por la noche espere por el sentada en mi living, llevaba un vestido azul rey y unos tacones que estaba segura me tumbarían a el primer paso, fue mi culpa por obedecer a Alice. Mi cabello estaba medio recogido y suaves ondas caían libres por mi cara y cuello. Podía decirse que no me veía tan mal. Luego el llego por mí, llevaba un traje que lo hacía ver como el dios que estoy segura que era, haciéndome ver como si yo fuera solo a un buen restaurant y el a conocer a la mismísima reina!
-te vez hermosa – dijo, yo estaba en total desacuerdo con él. Sin poder dejarlo de ver repetí lo que él dijo.
-te vez hermoso – el rio como solo él puede haciendo que mi corazón gritara en protesta. Recuerda Bella, te lo ganaste sola! Este trato es como comprar drogas, estoy comprando mi propia muerte y adicción.
-suelen decirme algo parecido –volvió a reír. – vamos? Aun nos quedan varias horas de camino.
Asentí y me deje llevar, el silencio grito todo el camino. Cuando llegamos a Seattle creí estar afónica por el poco uso de mi voz estas últimas horas. Pero gracias a dios aun podía saludar cordialmente. No estaba segura con que motivo era la fiesta, lo único que notaba era lo elegante que se veían todos. Me sentí una pulga a comparación con los vestidos de noches de esas damas. Me arrepentí de no haber elegido aquel vestido jinda que Alice quería ponerme, pero ya era tarde para eso.
Salude a el padre de Edward quien venía con una mujer que no se separaba de el, vi a Edward viéndola de la peor manera que esos ojos podían.
Bailamos. O más bien el me impulso sobres sus pies, comimos y se puede decir que disfrute mi última noche a su lado.
Nos sentamos en nuestra mesa, la supuesta novia de el doctor no dejaba de ver a Edward y este solo la ignoraba. Trate de distraerlo lo más que pude. De la nada se paro y dirigió a un pasillo sin decirme nada, me quede muy quieta, la rubia mujer me veía como si me fuera a comer.
-desde cuando conoces a Eddie – no tenía que ser una genio para adivinar que a Edward no le agravada el diminutivo.
-hace un tiempo – conteste seca.
-wow – se burlo. – soy Carmen por cierto. Perdón por no presentarme antes. Carmen Flatt, tía de Edward – claro, lo imagine cuando menciono el apellido de soltera de su madre. Pero que hacia ella tan acaramelada de Carlisle? Opte porque no me importaba.
La mujer siguió haciéndome platica, la cual denegué y solo conteste con sis o nos cuando era requerido.
Edward no volvía así que me excusé para ir a buscarlo. No era propio de él dejarme sola.
Camine por los largos pasillos alfombrados y poco iluminados, tanta elegancia y no pueden poner una buena lámpara!
Y justo como había empezado todo, los gritos de Edward me guiaron por el pasillo, esta vez una voz acompañaba su monologo, la voz de Carlisle. Me pare esta vez lejos de la puerta, pero en un lugar donde escuchaba, alguien debería haberme dicho que espiar es malo.
-y tú crees que eso está bien! – grito Edward colérico. Se escucho un suspiro desesperado – como lo esperaba.
-la amo hijo.
- no me llames así! – grito con voz quebrada. – no soy nada tuyo! No mientras te niegues a ver lo que ella te está haciendo… se aprovecho de la muerte de mi madre! Es una salta…!– un fuerte golpe me hizo querer entrar. Segundos después se escucho silencio y luego pasos coléricos. Me retire un poco, vi a Edward salir con la majilla roja, sus ojos verdes resaltados por el rojo de sus escleróticas, sus puños cerrados tan fuerte que creí que sangrarían. Me vio intensamente antes de pasarme de largo. Corrí de tras de él importándome un cacahuate su padre. Maldije mil veces los endemoniados sancos que Alice nombraba como plataformas, aun así seguí corriendo, como es que camina tan rápido?
Salí de un golpe al aire frio del Seattle nocturno. Corrí desesperada buscándole, casi entrando en pánico cuando no lo encontré. Lo quería cerca, quería calmar su ira, su dolor. Como podía su padre andar con la hermana de su fallecida esposa? Cuando perdí las esperanzas de encontrarlo, ahí estaba. Parado viendo hacia lake Union, no estábamos muy lejos, el evento era en courtyard marriott así que no le tomo mucho el llegar ahí.
Me pare detrás de el, esperando que el hiciera un movimiento contra mí. Cuando no lo soporte mas lo gire hacia mí. Sus ojos mostraban tristeza, desesperanza… lo abrace antes de darme cuenta de lo que hacía. El me sorprendió devolviendo mi abrazo. Caímos los dos en el frio suelo, la luna estaba en su tope, justo media noche. Nuestro contrato estaba sellado, terminado. El ya no tenía que estar más a mi lado y yo no tenía que estar más con él. Me separe de él y lo vi a los ojos. El me detuvo la mirada y lagrimas cayeron por sus mejillas, haciéndome sentir importante, inútil…
-se acabo – susurre. El me beso haciéndome callar. Me atrajo más a su lado y yo casi por inercia me acomode alli, sintiendo su calor, su olor… no quería que se acabara, quería estar cerca de este hombre para siempre! – No quiero que acabe – me atreví a decir. Bastante ya me había puesto en ridículo. Mi corazón iba a romperse igual, no importaba como.
- no tiene porque acabar – afirmo haciéndome verlo a los ojos, tratando de buscar en el deje de broma que debía de tener. – Te amo – afirmo haciendo que mi alma se volviera gelatina. Lloré temiendo despertar. – te amo! – repitió secando mis lagrimas y fundiéndonos en un beso.
Jamás el último.
FIN
lo iba a subir mas temprano! lo siento!
espero les haya gustado mi three-short.
feliz y amoroso día!
If you could you keep it together
For a moment in time?
Then you'd see that I'd be,
Your excuse for a lover.
Your own mountain to climb.
You would see.
I left my shoes under your bed,
but I left my body outside.
How did I get back into this mess?
I kept telling myself the temptations would do me in,
And they did.
snowmine - let me in
OXOX
