Yo sé que vengo tarde, casi se acaba el sábado aquí. En fin, aquí tienen la continuación. Espero que les guste.
Disclaimer: los personajes de How to train your dragon pertenecen a Cressida Cowell y/o Dreamworks. El icon es propiedad de Eloa Ajz (pinterest)
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Mensajes en botella
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Capítulo 2
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Con el amanecer de un nuevo día, Astrid despertaba con el objetivo de volver a la costa y dejar el mensaje embotellado en el mismo lugar que lo iba a soltar el humano. No quería interferir en esa comunicación tan íntima. No sabía qué ganaba el chico con ello, pero no quería entrometerse.
Con ayuda de Storm, después de que el sol estuviera en medio del firmamento, volvió al lugar, llegando antes que el día anterior. No salió a la superficie, por miedo a encontrárselo y que la descubriera. Calculó y soltó la botella en el mar. La sirena y la delfín vieron cómo caía al fondo marino.
Astrid miró entristecida la botella. Quería saber más sobre aquello. Empezó a nadar. Volvió a las rocas del día anterior, dirigiéndose a la entrada de la cueva. Con todas sus precauciones, no lo encontró. Ni siquiera el bote que había visto el día anterior.
— ¿Crees que tardará mucho?
"No lo sé Astrid, los humanos tienen rutinas muy raras."
— Tengo que volver a casa antes de que mi madre se dé cuenta.
El sol estaba a medio camino entre el centro y el ocaso. Ella podía nadar todo lo rápido que quisiese, pero si esperaba a que el chico apareciese, podría no llegar a tiempo. Para su hermana, ella había ido a investigar a las fosas con Storm.
"Astrid, el sol ha bajado lo justo y lo necesario para que te dé tiempo a volver a casa"
— Tienes razón. Volvemos otro día.
Astrid y Storm se sumergieron. La sirena se sujetó a su compañera y juntas nadaron de vuelta a casa.
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Ya en Oniria, Astrid volvió a su cueva de coral para ocultar un poco su escapada. Tomó un manuscrito diferente al del día anterior, intentando encajar la nueva información conseguida.
Decidió que aquellos dichos de antiguos sabios no eran del todo ciertos. Aunque quizá tenía que hacer una gran comparativa observando a otros humanos, el que había visto el día anterior no le inspiró ningún sentimiento de venganza, ira o destrucción.
Aunque eso no lo sabría hasta que no lo viera a los ojos. Uno de los tantos dones que tenían las sirenas era que podían ver el aura de una criatura a través de sus ojos. Solo tendría que conseguir encararlo y arriesgarse a que la capturara o no.
— Decidido, mañana volveré allí.
— ¿Volver a dónde?
Camicazi había entrado sin permiso, cosa que sabía que molestaría a su hermana mayor, pero le importó poco. Siempre lo hacía y siempre se llevaba una regañiña. Esperó el grito enfadado de su hermana, echándole en cara lo irrespetuosa que era por entrar sin avisar, pero no lo recibió. Más bien, vio cómo su hermana cerraba de golpe el manuscrito que estaba leyendo. No era normal en Astrid verla sobresaltarse u ocultando algo, lo cual despertó la curiosidad en la menor, empezando a divagar en su mente.
— ¿Qué escondes Astrid?
— Na-nada — titubeó — Solo leía. — Frunció el ceño y la miró enfadada — ¿Qué te he dicho de entrar sin permiso?
— Ya… — Suspiró. Se cruzó de brazos e ignoró el comentario — ¿Vamos a la Coralina? — su vena adolescente volvió a salir, dejando aparcado el misterio de su hermana.
— Es algo tarde, ¿no crees? A mamá no le va a gustar…
— Si viene ella con nosotras, no. Vayamos a cenar fuera, por favor.
Y como si la hubieran llamado, Bertha entró en la habitación de su hija mayor.
— ¿Ir adónde? No estarás pensando en escaparte otra vez, ¿verdad?
— ¿Acaso es el día de "invadamos la cueva de Astrid"?
— Mamá, salgamos a comer. Hace mucho que no tenemos un día de madre e hijas. — habló Camicazi ignorando a su hermana.
— No me parece una mala idea — pensó Bertha — ¿Tú qué dices Astrid?
— ¿Saldrán de mi cueva si voy? — madre e hija asintieron — Entonces, vamos.
Las tres salieron hacia la Coralina, una especie de centro de ocio en Oniria. Buscaron su lugar de comida favorito y cenaron tranquilas, aunque la mente de Astrid no estaba centrada en el momento familiar que estaban teniendo. Bertha, notó la preocupación en su hija.
— Astrid, hija, ¿te pasa algo? — inquirió — Te noto algo preocupada.
— Eh… sí… digo no… — tenía una pregunta atascada en la garganta y tenía que dejarla salir — Mamá, ¿te puedo hacer una pregunta?
— Claro que sí.
— ¿Qué sabes acerca de los humanos?
Tanto Camicazi, como Bertha pararon de nadar. La miraron como si hubiera preguntado una locura. Aún así, su madre hizo su mejor esfuerzo por no hacer sentir mal a su hija.
— ¿Por qué lo preguntas?
— ¿Quieres volver a la superficie? — Camicazi hizo que en la mente de su madre algo hiciera clic y cambiara el gesto.
— ¡Claro que no! — protestó Astrid ante el atrevimiento de su hermana.
Bertha miró algo desconfiada a su hija y esperó una contestación por su parte.
— De verdad que no voy a volver, mamá. Es solo que… me interesa saber por qué tanta rivalidad, por qué tan de repente…
— Astrid… — suspiró — Oniria ya no tiene tratos con tierra firme porque de un día para otro, empezaron a rechazar nuestra existencia. Los pocos que todavía creían en nosotras, intentaban darnos caza para demostrarlo. Son criaturas que velan solo por sus intereses y que no se preocupan por nada ni por nadie.
La sirena recordó el mensaje en botella que había recogido de ese humano y pensó que no coincidía con lo que su madre decía.
— Pero…
— No me importa con qué humano te hayas encontrado en tu excursión a la superficie, no son buenos. No quiero que te juntes con ellos. ¿Me has oído?
Astrid miró sorprendida a su madre. Su tono expresaba un sentimiento cercano al odio y al rencor. Miró a su hermana, igual de sorprendida que ella por las palabras de su madre.
— Yo… — titubeó — Sí mamá, no lo haré.
Sabía que sería una de las cosas que prometía y que no cumpliría.
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Varios kilómetros más allá de Oniria, no muy lejos de la costa, un pequeño bote flotaba sobre la superficie marina. Era luna llena y la nostalgia invadía al navegante.
Llevaba consigo varios papeles y una botella de cristal con tapón de corcho, dispuesto a repetir su ritual de todos los días desde que perdió a su madre.
— Siento no poder hablar contigo mamá, pero sé que si lo hago, lloraré.
Terminó de escribir su mensaje y lo metió en la botella. La tapó y la tiró al mar.
Se quedó más rato del que debiera observando el cielo. Tan lleno de estrellas como de luz la cara de su madre cuando aún estaba en vida. Sin duda alguna, eso era exactamente lo que le hacía falta a su padre: ella. Él aún intentaba superarlo, pero su padre… se temía lo peor.
Empezaba a refrescar, así que decidió volver a la cueva, dejar su bote y regresar a casa con su padre.
Serían tiempos duros para los dos.
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Independientemente de lo que su madre le había hecho prometer, el querer volver a la superficie y comprobar si todo aquello era cierto, fue más fuerte que ella.
A la mañana siguiente, su madre se fue y tanto ella como Camicazi fueron a sus clases. Astrid apenas se pudo concentrar, sus pensamientos estaban muy lejos de la fosa en la que se encontraban.
Su concentración en la lección volvió cuando la palabra "humanos" se convirtió en el centro de discusión.
— Como saben o deberían saber, hace ya poco más de dos siglos que Oniria no hace tratos con la superficie. Antes intercambiábamos escritos, mercancía y joyas. Pero desde que los humanos decidieron colgar nuestras colas como trofeos en su pared, la relación se marchitó.
Justo lo que le había dicho su madre el día anterior.
— Sin embargo, he de confesar que mientras algunos solo buscaban fama y fortuna al cazarnos, otros pocos, se esforzaron por hacer que no se perdiera el contacto. Puedo afirmar que mis antepasados mantuvieron la relación hasta sus últimas consecuencias.
Ahí estaba un pequeño argumento que contradecía el de su madre.
— Pero si ahora somos enemigos ¿por qué no les declaramos la guerra? — la voz de otra alumna de familia guerrera se alzó entre las demás sirenas.
— Porque sería una insensatez. — empezó a explicar la maestra, pero Astrid dejó de prestar atención.
Si alguien documentado, afirmaba que no todos los humanos eran igual de destructivos, entonces sería verdad. Su madre se equivocaba en esa pequeña parte.
¿Intercambiaban documentos? Esa tarde no iría a superficie, iría a la biblioteca y se informaría un poco más acerca de los humanos. Tenía que concentrar toda la información accesible para crear sus propias teorías.
Espero que les haya gustado esta... confrontación. Tiene que haber un poco de historia en todo esto. Aviso que estoy escribiendo esto sobre la marcha, así que si me demoro en actualizar será por falta de doña inspiración - esa desgraciada tiende a desaparecer cuando el instituto acaba - pues eso.
Contesto:
videl S S: Aquí tienes la continuación, espero que te guste. Saludos.
nahisasuhias: El espíritu aventurero de Astrid es algo que quería destacar. En el siguiente se verá más de eso. Y sobre las cartas, habrá más en capítulos futuros. Saludos.
nina: Lo sé, no hay muchas historias con sirenas de por medio. Yo estoy sorprendida de estar escribiendo esto, pues es algo raro. A ver qué sale. Lo dicho, mucha gente nacimos en mayo ¡Felicidades atrasadas!
navid: Me alegro que te gustara la carta. Saludos desde España.
KatnissSakura: Soy impredecible jaja okno. Espero que siga pareciéndote interesante, todavía no se cómo irá esto. Saludos.
MeimiCaro-chan: Uh, pues tendrás que esperar para ver si se encuentran o no. La botella la ha dejado donde estaba y está a la espera de conseguir otra. Saludos.
Cris Haddock Flynn: Me alegro que te guste, espero que este capítulo también. Saludos.
aileen: No te voy a negar de que es Hiccup, aunque por ahora no se diga oficialmente. Espero que te haya gustado. Saludos.
Astrid H: Me encantaría actualizar más rápido, pero apenas tengo medio capítulo escrito del siguiente y me gusta tener algo escrito como back up y así no atrasarme. Este fic tiene actualización los sábados hasta nuevo aviso. Me alegro que te guste, saludos.
Guest: me alegro que te gustara, aquí tienes la continuación. Saludos.
Muchas gracias por leer y comentar *10 reviews, imaginen lo feliz que me hicieron**muy feliz*, también agradecer a los follow/favorite Cathrina 57, Denisse W H D, Lady Aira H H, nahisasuhias, the-rider-sel, SkyllerFirstLight, nesari22, Angela Magic, videl S S, Cris Haddock Flynn, mariadelmonte, laloquita co, MeimiCaro-chan
Sin más que decir por ahora, hasta la próxima semana,
Heimao3
