◊≈ Ocaso y Amanecer ≈◊

Capítulo 3

Ser el prometido de un Lord Oscuro, era algo que Regulus comprendió con el tiempo, no era algo sencillo.

Su estatus de acompañante era un secreto a gritos, donde pocos lo sabían, donde una minoría era conocedor de dicha verdad.

El segundo cambio más grande de su vida se dio en Hogwarts, en su sexto año.

Donde paso de ser uno del montón en un nido de serpientes, cosa que ciertamente no le disgustaba para nada. Cambio a ser el centro de todas las miradas y atenciones de su propia casa. Decía algo sin importar que fuera y todos escuchaban sus palabras, algo le disgustaba e intentaban cambiarlo, intentaban increíblemente complacerlo, más los años superiores que buscaban ganar la simpatía del Lord para entrar a su círculo, lo que conseguía una buena influencia… o un prometido con poder.

Por suerte nadie fuera de las casa de Slytherin era consciente de aquello, y si en algo destacaban las serpientes puertas afuera, era en saber mantener un secreto perfectamente oculto, en las caras de todos.

No importaba el año del estudiante, ya nadie se metía con él, no fuera que antes se metieran con su persona, pero siempre estaba aquel que le lanzaba su mirada punzante al saberlo el segundo heredero de los Black, por deserción de su hermano Sirius, ya era de conocimiento público la desheredación de su hermano. Ahora esas miradas brillaban por su ausencia, era algo que agradecía, pues aunque se hubiera acostumbrado a esas miradas, no era algo que tolerara del todo. A pesar de todo, pero el respetaba y admiraba a Sirius por ser capaz de ir en contra de su madre.

Su sexto año era especial por otro aspecto, y era que sus citas con su Lord no se detuvieron por el impedimento de las clases, donde retomaban su curso de ir ambos conociéndose ahora en las salidas ocasiones a Hogmeade, donde su Lord, Tom siempre solía esperarle en un punto en concreto, lejos del pueblo o en las tres escobas.

Luego de allí tomaban un rumbo desconocido para el menor, siendo una cita que duraba las horas del paseo y algunas veces, un poco más.

Su relación con el Lord era otra cosa que lo tenía con sus pies en las nubes, y al borde del abismo mismo a cada paso que daba.

En ese tiempo había conocido más de su prometido, de los que muchos pudieran jactarse de conocer, pues dudaba con sinceridad que alguno de sus padres o sus seguidores más viejos fuera consciente, de que Lord Voldemort, era en realidad un mestizo y no un sangre pura, como todos creían.

Las salidas entre ellos eran algo que había avanzado mucho, sus salidas eran desde ir a caminar simplemente hablar y conocerse, hasta ir a teatros a ver obras que encantaban al menor, yendo a veces a encontrarse en zonas de duelo donde se enfrentaban frente a frente, en duelos de espadas y magia.

Como era de esperarse el Lord siempre ganaba, pero no era algo que a Regulus le importara del todo, no le importaba perder contra el Lord, especialmente porque en cada combate, iba aprendiendo más de él, de lo que había aprendido con sus años de aprendizaje con un profesor particular que sus madres le impusieron de joven.

Aunque ciertamente, su relación con el hombre... se había ido ya más allá de lo imaginado.

Todo comenzó con un beso, que le robo en un encuentro candente de esgrima, al estar cuerpo a cuerpo, frente a frente, todo avanzo un poco más con un roce entre sus cuerpos, en un baile de salón donde asistieron en una ocasión, donde el Lord demostró ser un excelente bailarín entre el montón.

Y en esos momentos, roces, besos, repetitivos y constantes ya no eran suficiente, no para Regulus con su etapa de adolescencia, quien a cada roce o beso tomado del mayor, sentía su cuerpo arder sin control, con un calor inmenso inundando sus entrañas y expandirse por su cuerpo, en una suave oleada de excitación.

Como pasaba en ese mismo momento.

Regulus estaba otra vez en el cielo, aferrado a la túnica del mayor, quien se hallaba apenas inclinado sobre él, mientras sus labios danzaban en un beso apasionado, donde el menor soltaba constantes jadeos y gemidos de placer, en ocasiones rozaba pecaminosamente sus cuerpos, como buscando más del mayor.

Aunque el Lord nunca iba más allá de un beso, siempre lograba controlar las reacciones del joven, con suaves roces de sus manos sobre su cintura, sobre su espalda, roces constantes que derretían al adolescente, haciéndolo arder por dentro y derretirse en sus manos, conociendo el principio del éxtasis que le provocaba solo con sus roces más profundos de sus manos.

Tom aparto lentamente sus labios de los de Regulus, mordiendo el inferior lo justo para arrancarle un suave quejido por la separación.

-Tom…- se aferró a sus prendas, jadeando –no te detengas…- replico buscando sus labios, pero el mayor se apartó con una sonrisa ladeada.

-Lamento contradecirte Regulus, pero ya debes marcharte

-¿Qué?- parpadeo y miro sobre el hombro del mayor, notando lo tarde que era, hizo una mueca de desagrado y le miro –puedes hacer que me quede un poco más, no sería la primera vez que lo haces

-Es verdad, pero hoy no es el momento- se inclinó y puso un beso sobre sus labios –tengo cosas que hacer, y quería verte antes de iniciar algo…

El joven se quedó en silencio, abrió apenas más de lo necesario sus ojos y le miro.

-Acaso…

-Así es- dijo sin acabar el joven sus palabras, entendiéndose ambos a la perfección –mantenme informado de lo que pase en el colegio y la vieja cabra- le acaricio la mejilla mirándole a los ojos, carmesí y azulados viéndose de frente, intenso fuego brotando de ellos –confió en ti

-No te preocupes…- se estiro y le beso casto –ten cuidado…

El hombre sonrió de lado.

-Recuerda quien soy, Regulus…- el muchacho no pudo más que sonreír

-Un Lord maniático y deseoso de grandeza

Lo vio alejarse en silencio, desaparecer ante sus ojos y acaricio en el momento sus labios, deseando sentir sus besos un segundo más. Suspiro desganado y se giró, para ver el castillo a lo lejos, sin más opciones se alejó en esa dirección, para volver a mezclarse con los demás alumnos.

Los días pasaron, no tuvo noticias de su prometido, pero sí pudo ver noticias en el Profeta, que hablaba superficialmente sobre los movimientos del nuevo Lord Oscuro al que le daban poca importancia, pues los Aurores lograban de momento mantenerlo controlado. Lo único que se repetía constantemente es la incógnita de quien era el cabecilla de aquel movimiento.

-"Espero que estés bien…"- pensó cerrando los ojos y dejando de lado el periódico al tiempo que tomaba sus cosas para ir a la primera clase de aquella ocasión.

-¿Preocupado?

Se sobresaltó, miro a un costado, solo para ver a Severus a su lado caminando, le sonrió a su amigo, causando que este le devolviera una más discreta de segundos.

-Un poco, no sé qué pensar, el…

-Estará bien- replico apenas, cerrando su libro de golpe –de haberle pasado algo serias el primero en saberlo

Hizo una mueca, mirando al frente.

-Lo sé, pero eso no evita que me preocupe Severus

Sonrió suave ante su respuesta, abriendo el libro para seguir su lectura.

-Es lo que pasa, cuando amas

Regulus le miro, sonriendo divertido y miro al frente más relajado, decidiendo a dejar de lado sus preocupaciones, confiando en la seguridad de su prometido.

Ya había pasado una semana, sin noticia del Lord, habiendo momentos donde Regulus estaba ansioso, nervioso incluso muchas veces notablemente irritado y los que pagaban por esto eran sus compañeros. Claro que estaban también los días en que estaba bien, pasándosela bien con sus compañeros de casa.

Una mañana, estaba desayunando con sus amigos, cuando vio con sorpresa ver aparecer a su cuervo mensajero, el mismo que planeo hasta pararse con total elegancia en la mesa. Estiro una pata graznando, mirando a su dueño, quien en segundos tomo el pergamino enrollado, para leer la nota, acelerándose su pulso de reconocer, la elegante y refinada cartografía.

"Reg, no te preocupes que estoy bien. Todo va perfecto en mis ideas. En especial las que estas incluso. Todo está listo, cuando salgas del colegio nos uniremos legalmente, por eso cuando lo hagas, aparecerte directamente en mi casa, tus compañeros te escoltaran hasta aquí.

Te saluda, tu amado.

T.R"

Sentía su corazón palpitar aceleradamente en su pecho, la emoción brillando en sus ojos. Aun así despacio enrollo el pergamino y lo guardo, para mirar a su alrededor. Pudiendo ver como alguno de los estudiantes marcados por Tom, también recibían sus respectivas notificaciones y ordenes, antes de que las notas desaparecieran de sus manos.

-Parece que tu día se acerca

Sonrió a su amigo, que ante él le miraba en silencio, testigo de la felicidad que en si irradiaba.

-Lo se…- se ríe y miro a lo lejos, a la mesa de los Gryffindor.

Pudo ver a su hermano divirtiéndose y riendo con sus amigos, que se empujaban o golpeaban amistosamente.

-No puedes decirle o siquiera invitarlo- le recordó ligeramente severo

-Lo se Severus- murmuro y suspiro, volviendo su mirada a la comida –pero es mi hermano… y quisiera que estuviera en mi unión…

Su amigo bufo y miro de reojo, antes de ver al menor de los Black, permaneciendo en total silencio.

-¡Sirius!

El mencionado se detuvo y se giró sorprendido, viendo a Regulus unos pasos por detrás de él, abrazando sus libros con fuerza contra su pecho.

Al ver aquello enarco una ceja, para ver ahora a James y sus amigos, que observan con curiosidad al menor de los Black.

-Hey Cornamenta luego seguimos hablando de 'eso'- dijo despreocupadamente –aquí mi pequeño brote de maldad necesita de su hermano de luz- le guiño juguetón

James puso los ojos en blanco, ante los apodos poco interesante que a veces, a su amigo se le ocurrían.

-Estaremos donde ya sabes- dijo sin más –nos vemos Regulus- se alejó con calma, seguido de Remus y Peter.

Cuando los tres estuvieron lejos, Sirius miro hacia su hermano menor, que permanecía en silencio viéndole. Algo incómodo, rasco su nuca, hacia demasiado tiempo que no tenía una charla de 'hermanos' con el menor y se sentía ya raro hablando con él. Pues las pocas veces que habían hablado, por una u otra razón, siempre terminaban discutiendo por las decisiones que él había tomado y lo alejaron del menor.

-Y bien Reg ¿Que sucede?

El susodicho se removió en su lugar, respiro profundo y miro a Sirius.

-Me voy a casar en unos días- aquello sorprendió a Sirius, quien enarco ambas cejas

-Oh…

-Con un hombre mayor que yo

-…

-… ¿Sirius…?

El susodicho pareció reaccionar, saliendo de su sorpresa. Su semblante se puso serio totalmente y por segundos Regulus temió que explotara allí mismo ante lo que había dicho.

-¿Quién es?

-No puedo decirte- replico leve –solo quería informarte que me casare

-Supongo por esas palabras, que no estoy invitado a la boda de mi hermanito- replico leve, vio a su hermano menor removerse, negando ante sus palabras -… Por Merlín Reg…- llevo una mano a sus ojos, tapándoselos y bufando nervioso -¡aun eres menor de edad! ¡Madre no puede estar considerando…!

-Lo considero y se va a hacer, nada que digas o hagas cambiara eso- le silencio de una, dejando a Sirius boquiabierto

El mayor bufo, nervioso miro alrededor, antes de ver al menor a los ojos. Se acercó y le tomo firme de los hombros, mirándole a los ojos.

-¿Lo amas?- pregunto con total seriedad

Regulus sonrió suavemente y con solo eso Sirius lo supo.

-Con toda mi alma, hermano

Mirada intensa del mayor al menor, mirada suplicante por parte del ultimo, ambos chocaban con intensidad, hasta que al final, uno de los dos termino cediendo a lo que era inevitable.

-No quiero que te lastimen…

-Él no me lastimara, sé que me ama igual que yo a el

Sirius le soltó, retrocedió revolviendo su cabello, en gesto nervioso, mirando por uno de los grandes ventanales, en silencio.

-Cuando será

-Aún no se, solo… deseaba que fueras el único en saberlo, al fin de cuenta…- le miro con una sonrisa –eres mi hermano