Capítulo 3: Encontrando respuestas.

El par de hermosos vampiros Morinaga y Souichi de ante mano comprendieron que Isogai sería maltratado e incluso torturado una vez que lo dejaran en el cuarto de interrogatorio, sin embargo debía resistir hasta que ellos investigaran. En la entrada uno de los guardias les dijo:

— Le hablaré a jefe para que sepa de su hallazgo, llévenlo a la sala de interrogatorios, esto seguramente lo querrá verificar él personalmente.

Al ingresar, notaron las paredes pintadas de un color crema pero adornadas con cráneos de vampiros, los colmillos son algo inconfundible respecto a su raza, lo cual ocasionó una gran indignación puesto que son demasiados congéneres caídos. Masacrar a los cazadores pasó por sus mentes al instante, sin embargo antes de desarticular esa banda de asesinos, su deber fundamental era indagar sobre el asesinato de los padres de Souichi y camuflarse con tal de evitar que las pruebas puedan ser destruidas.

Al contrario de su imaginación, un lugar bastante iluminado a pesar de la detestable decoración, aunque favorablemente sin luz solar que pueda quemar su sensible piel. Sin saber a dónde ir, caminaron con Isogai sujeto de una tela que lo envuelve, evitando que sus manos pierdan el contacto, con él dejándose arrastrar por el extenso pasillo. De inmediato se toparon con uno de los asesinos que se detuvo a mirarlos sospechosamente:

— ¿A dónde llevan a ese … ¿Acaso es un chupasangre?

— Si, lo atrapamos vivo porque hizo preguntas que no debió, seguro sabe algo. — respondió Morinaga sudando frío ante los cuestionamientos del extraño.

— Quiero ver eso. Los acompaño a la sala de interrogación. Hace tanto que no traen uno vivo.

Camino frente a ellos guiándolos hasta el lugar, donde introdujeron a Isogai y lo encadenaron a la pared preparada para eso. En la enorme sala pintada de café oscuro uno de los muros traía un sinfín de artefactos extraños, otros conocidos para la tortura, entre los cuales pudieron mirar martillos, navajas de todos tamaños, hasta katanas e incluso hachas. El tipo tomó una filosa katana y sonrió con maldad expresando:

— Creo que me voy a quedar con una mano de vampiro para mi colección.

No iban a permitir que lastimaran a Isogai de esa forma, sin haber revisado el lugar, tampoco el grupo de vampiros se consideran un grupo de asesinos, por lo que Souichi pensó en una respuesta para evitarles problemas:

— Nos dijeron que este vampiro será interrogado por el jefe en persona.

— ¿Qué no saben que el jefe está en Fukuoka de negocios? Recuerden que los recursos de la empresa dependen de los bienes expropiados, sin embargo tenemos que hacer muchos movimientos con tal de hacerlos legales.

— Supongo que debemos esperar a su regreso, o nos matará. — Mintió Morinaga.

— Claro que no, podemos jugar un poco con este gusano mientras tanto. — Refutó el asesino.

Levantó la enorme espada dispuesto a arrancar su trofeo. Isogai atado, amordazado y con la bolsa de tela tapando su rostro se sacudió lleno de temor, nunca imaginó perder una mano por una razón tan tonta, a pesar de que las extremidades les son regeneradas tardan bastante en conseguirlo, dependiendo el tamaño del corte, o del miembro perdido. Morinaga y Souichi con un golpe en la nuca dejaron inconsciente al asesino, remplazaron a Isogai con el cuerpo de aquél y lo amordazaron tapando el rostro del sujeto.

Salieron temerosos de ser descubiertos por la cámara de vigilancia y subieron hasta los cuartos superiores, ya que seguramente son las habitaciones principales del jefe de la organización. Pasaron por amplios salones de entrenamiento, hasta que una vez arriba se separaron de Isogai, el cual ingresó a un cuarto cerrado con llave; sin embargo utilizando sus trucos con un par de alambres, logró abrir aquella puerta. Ambos vampiros se quedaron fuera del lugar para vigilar y distraer a cualquiera que pudiera ser un peligro para la misión.

Al ingresar a la enorme habitación, observó un sillón acolchado, una computadora portátil sobre un amplio escritorio, algunas gavetas, vinos en una especie de vitrina y más trofeos de cráneos de vampiros, junto con extremidades de los mismos en formol. Decidió hurgar en las gavetas y encontró fotos gráficas de archivos interminables de los vampiros asesinados junto con descripción de los bienes expropiados, sin saber por dónde comenzar a buscar en esa pila de expedientes, púes no encontró ninguno con el apellido Tatsumi. Todos referían a los bienes robados, por lo cual intentó en la computadora, que desafortunadamente bloqueada con una contraseña no lo desanimó. Un par de movimientos de su desarmador bastaron para sacar el disco duro de la misma y volver a cerrar el aparato para no causar sospechas por el momento. Justificar todo en una descompostura o un traidor entre el grupo es mejor a que sepan que tienen pruebas para deshabilitar el grupo armado de asesinos y no escaparan o cambiaran su residencia.

Salió del lugar donde los chicos sujetos de las manos vigilaban su seguridad, además de pensar en una forma de salir sin ser descubiertos.

Ahora que tenían las pruebas no podían dejar al tipo atado sin que dijera que alguien infiltrado lo dejó en mal estado:

— Por qué no fingimos un robo y nos marchamos con el efectivo del lugar. — Dijo Morinaga con una astuta idea.

— Por supuesto. Eso y llevarnos a Isogai fingiendo estar muerto. — Afirmó Tatsumi, como en sintonía con Morinaga.

Volvieron al cuarto y revisaron cada centímetro hasta hallar la caja fuerte con una suma fuerte de efectivo. Tomaron el dinero volviendo al cuarto con el tipo atado para robar un saco de cadáveres y derramaron bastante sangre propia en el cuerpo de Isogai, de modo que lo arrastraron inmóvil hasta la entrada:

— Nuestro amigo se apasionó y mató al cerdo chupasangre. — Afirmó Souichi abriendo la bolsa y mostrando el aparente cadáver ensangrentado.

— Nos pidieron poner este cuerpo en la entrada de su apartamento ya que lo comparte con otros iguales a él para darles una lección, además que no tienen algo que nos pueda ser redituable. — Secundó Morinaga.

— ¡Eso es una excelente idea! Eso sacará a muchos de ellos de nuestra amada ciudad.

Tomaron la bolsa y la arrastraron hasta el auto que aparcaron en la entrada del lugar, donde metieron el «cadáver» en el maletero. Con dificultad entraron al auto sin dejar de tocarse, peleando por quien conduciría y cuál de ellos entraría primero, pues les era complicado pasar por la palanca de velocidades y llegar al otro asiento sin soltar la mano del otro:

— Yo conduzco y tú entra. — Expresó Souichi ordenando.

Tetsuhiro sin responder lo empujó y no les fue posible discutir a razón de que todavía estaban a la vista de los guardias en la entrada. Arrancaron el auto y escaparon inmediatamente. Mientras Morinaga conducía con Tatsumi sujetando su brazo, escucharon los golpes de Isogai en el maletero:

— A veces no soporto a ese sujeto, ¿Podemos dejarlo un rato ahí? — Dijo Morinaga.

— Deberías darle una oportunidad, no lo conoces como yo.

Recordó en esos momentos la forma de conocer a ese fastidioso tipo, del cual puede decir, tenerlo como único amigo…

Durante su primer año en la universidad siempre solitario alejado de todos estudiando en un rincón de la biblioteca, Tatsumi Souichi no soportaba a nadie, ni así mismo. Por su mal genio todas las personas que pudieran intentar algún acercamiento debido a su hermosa apariencia terminaban alejándose de su actitud tan desagradable; todos excepto Isogai Taichirou que lo abordó cierto día.

— ¡El temido príncipe de los vampiros!

— Disculpa pero ese título hace años que no es vigente.

— Bueno pero tú eres el chico de la familia Tatsumi.

— Si soy yo ¿Por qué no vas con tus amigos y me dejas en paz?

— Tiene como un mes que he querido charlar contigo, ya que me parece que eres muy listo te preguntaré ¿Qué caso tiene tener una realeza vampírica? Los simples humanos, al menos en nuestro país no la tienen. No crees que es algo sobreestimado y caduco que debe desaparecer.

Las acertadas preguntas de Isogai llamaron su atención, volviéndolo una persona interesante que lo hizo reflexionar y comprender las cosas desde un punto de vista más amplio a su cerrado mundo en el que todos están en su contra. La personalidad abusiva de su nuevo amigo que procuraba molestarlo haciendo bromas pesadas demasiadas veces, le consiguieron duelos a golpes uno contra el otro, de la misma forma contra otras personas, los cuales se tornaron entretenidos puesto que los estilos de pelea rivalizaron dando algunas victorias para cada cual. La velocidad era el arma más efectiva de Souichi, pero Isogai siempre tuvo trucos para derrotarlo.

Compartieron asimismo, el asunto de resolver el asesinato de los padres del ex príncipe, a lo cual Taichirou con contactos tanto humanos como vampiros lo llevaron a dar con el grupo de cazadores; puesto que la familia de Isogai pertenece a una subdivisión de la policía para mediar asuntos vampíricos y humanos. Por esa simple razón, al grupo de asesinos, necesitan no únicamente sacarle la información sobre la muerte de los papás de Souichi, sino desarticular por completo la facción por medios legales, razón para conseguir todas las pruebas posibles sin ser descubiertos.

Souichi regresó de sus pensamientos que lo abstrajeron por escuchar un reclamo de Morinaga:

— ¿Entonces tú y ese tipo sienten algo el uno por el otro?

— No seas absurdo. ¡Por supuesto que no!

— Olvidas que al tocarte siento tus emociones, sé que ese Isogai es especial para ti. Si no hubiera visto tus memorias pensaría que fueron amantes. Aunque quizá es porque aún no lo han hecho ¿Será que no te has atrevido a decirle que te gusta?

— ¿Qué cosas sucias acabas de decir? ¡De modo que estás celoso!

En medio de la calle el auto se desvió de un lado al otro, casi se estrelló en una de las esquinas a razón de la pelea en su interior. El pobre de Isogai en el maletero se golpeó una y otra vez por tanta sacudida, hasta que Morinaga se orilló y detuvo el vehículo.

— ¡Qué rayos te ocurre! Nos pudimos hacer daño o dañar gente común. Lo que tú tengas con Isogai no es de mi incumbencia.

— Te digo que no tengo nada con él, deja esos celos que sientes por mí, que lo único que busco es alejarme de ti lo más pronto posible.

— No creas que yo estoy en la gloria con tu detestable personalidad, que me hace sentir el fastidio que tienes por todo. Me muero por ser libre para volver a percibir todo de forma normal.

El silencio reinó hasta que de nuevo los golpes en el maletero los sacaron de sus miradas tristes que los rodearon luego de escuchar las frías palabras de uno hacia el otro.

— Mejor vamos por Isogai para que conduzca, así nadie peligrará.

— Esta vez yo saldré normal y tú atravesarás el auto. — Expresó Souichi siendo arrastrado sin poder reclamar nada hasta la salida donde se comenzaron a dar empujones, golpes y arañazos que terminaron nuevamente tumbados en el suelo puesto que no se soltaron para no padecer el hechizo.

Una vez que Tetsuhiro miró a Souichi teniéndolo debajo de su cuerpo lo besó siendo correspondido, hasta que un par personas pasaron por la calle mirándolos tan apasionados tirados junto a un auto en la acera. Las personas murmuraron y se alejaron de ahí prácticamente señalándolos.

Se levantaron en medio de palabras para justificar:

— Te besé para recuperar fuerzas. — Expresó el de cabello azul limpiando la comisura de sus labios.

— Yo respondí al beso porque el maldito hechizo me obliga.

Abrieron el maletero con Isogai saltando con reclamos:

— ¿Por qué tardaron tanto? Casi me asfixio en ese lugar, además estoy lleno de sangre y se está secando sobre mi piel, no soporto esta sensación. Después hacen que el auto me golpee. ¡Olvídenlo! Seguro estaban besuqueándose.

El sonrojo en ambos vampiros no se hizo esperar hasta que partieron rumbo al hotel con la finalidad de permitir a Taichirou asearse. Antes de salir del auto, Isogai se limpió con algunos pañuelos el rostro y cambió su chamarra por la de uno de ellos, con la finalidad de que en el hotel no supusieran que algo malo les ocurrió.

Se sentaron a la mesa con un par de vasos con sangre refrigerada bebiendo tranquilamente, esperando por Isogai el cual no salía de la ducha. Tetsuhiro no dejó de pensar tantas veces, en que quizá está entrometiéndose en el romance de Souichi y ese sujeto inquisitivo. La unión le permitió al chico rubio conocer irremediablemente las sensaciones de preocupación en Morinaga por lo que rompió el incómodo silencio:

— Isogai es el único amigo que he tenido, jamás ha habido algo más que amistad, simplemente no me gusta, ni yo a él. De hecho él siempre ha tenido un sin número de romances, debo agregar, "con mujeres", así que deja de pensar en eso qué no soporto esa sensación de vacío. No puedo imaginar lo que sentirías si yo fuera como tú con tantos hombres con los que te has acostado.

— Tiene más de dos años que no hago esas cosas, te lo dije, busco algo especial, alguien que me ame… tanto tiempo ha pasado que me preguntó si efectivamente es real eso del amor. ¿Te has enamorado alguna vez?

Miró la profundidad de los ojos miel que se derritieron ante su pregunta extraña. La sujeción de la mano que los unía se hizo más apretada. El latido se hizo veloz en ambos, la dopamina corrió por la venas, feromonas fueron liberadas envolviéndolos en la cálida sensación de paz y un deseo creciente de fundirse. Hasta que Souichi respondió con sinceridad:

— Nunca he creído en eso del amor, son simples feromonas como este hechizo. Sólo quiero tumbarte sobre esta mesa para meterte…

Antes de completar la frase, Isogai los interrumpió:

— Si quieren me voy unos veinte minutos.

Una profunda vergüenza azoró a los tipos bajo el hechizo que no pudieron mirarse. La única cosa que los devolvió a la realidad fue el disco duro en manos de Isogai, que volvió a decir:

— Entonces creo que llevaré este disco a los expertos que trabajan con papá. Nuestro trabajo terminó.

— ¿Entonces no podremos saber? — Preguntó Souichi.

— Estoy seguro que aquí están todas las pruebas que necesitamos para encarcelar a todos esos tipos, incluyendo al líder de esa organización. Créanme, yo también deseo saber quién es el culpable pero no tengo idea como extraer la información, de seguro que no es fácil. No creo que sea sólo la contraseña del sistema operativo, sino debe haber más impedimentos.

Morinaga pensativo transmitió esa sensación de tener una gran idea, por lo que hizo a su rival preguntarle:

— Bien, ¿Qué tienes en mente? Ya sé que tienes una buena idea.

— El disco duro tiene contraseña y seguramente los archivos deben estar cifrados para protección. Yo conozco a alguien que sabe meterse en cualquier sistema y evidentemente sacar la información de este disco duro será pan comido para él.

— Es una excelente idea, vamos a ver a tu amigo. — Dijo Taichirou sonriendo.

Antes de partir rumbo a Nagoya botaron al par de cazadores que tenían amarrados en el tejado, en un lugar alejado sin saber qué o quién los atacó. Recogieron sus maletas tomando un avión con dirección a Nagoya, llegando justo un poco antes del amanecer. Colocaron sobre sus cuerpos las enormes túnicas con capuchas con tal de contener los implacables rayos solares que no tardarían en inundar la ciudad. Nuevamente rentaron un auto, puesto que a pesar de que los humanos son conscientes de la existencia de los vampiros, son rechazados y reciben malos tratos cuando la gente los identifica. Partieron a un hotel con tal de descansar hasta que la noche cayera como todos los días.

Una vez en la habitación matrimonial, como todos los días intentado evadir el ardor sexual que los corroe, pues al estar totalmente a solas recostados en la enorme cama los cuerpos comenzaron a liberar esa necesidad, esa lujuria que tornó los pensamientos a besos caricias y a tocar el cuerpo ardiente de su compañero de habitación. Morinaga procuró fijar una idea alejándose lo más que pudo de la lujuria contenida:

— Quiero saber, en Tokio no respondiste lo que pregunté. ¿Te has enamorado?

La pregunta desconcertó a Souichi, su mente ávida comenzó a dejar de lado la excitación y respondió:

— No, es que esas cosas son para perder el tiempo. Tanto que tengo que hacer, que prefiero no pensar en algo tan superfluo. ¿Para qué quieres enamorarte? ¿Qué sentido tiene?

— Sentirte acompañado todo el tiempo, sin esa vacuidad que a veces me da ansiedad, como si no fuera a ningún lado.

— Pero te tienes a ti mismo, tu principal compañía para toda la vida eres tú.

— No es lo mismo, porque quiero alguien a quien contarle mis cosas insignificantes, también entregar mi afecto, compartir lo más simple pero importante de la vida, una caricia, un beso, una película, algún paseo, e incluso hasta discutir por cosas sin sentido.

Los pensamientos de ambos encontraron una pequeña ventana de paz durante sus horas de sueño, imaginar que quizás podrían compartir ese tipo de cosas uno con el otro sin decir absolutamente nada sobre ese asunto, pero entregando las emociones a través la unión mágica pero exenta del deseo pasional creado a la fuerza.

Los rayos solares vespertinos estaban por cesar, cuando el trío de vampiros listos para partir en busca de respuestas marcharon hasta un bar gay que recién abría sus puertas. El enorme lugar situado en la planta baja de un edificio bastante grande con tres pisos de altura.

Caminaron al interior tomando el ascensor hasta el segundo piso donde una enorme puerta con una cámara por encima los observó:

— Soy yo, ábrenos Hiroto. — Tocó a la puerta Morinaga.

Un sonido automático delató que la puerta estaba sin seguro. Ingresaron para mirar a un chico de cabello café en pijama frotando sus ojos.

— Angel-kun que sucede, apenas estoy despertando.

— Hiroto, te presento a mis amigos: Tatsumi Souichi e Isogai Taichirou. Necesito tu ayuda con. — Expresó Morinaga siendo interrumpido con:

— ¿Qué pasa Hiro corazón? — Expresó un chico saliendo de la habitación totalmente desnudo.

Los tres chicos procuraron mirar hacia las paredes o el suelo con tal de ignorar el momento incómodo. Hiroto rió un poco recalcando burlonamente:

— ¿Qué nunca han visto un hombre desnudo? Cariño mejor ve a ponerte la bata que incomodas a las señoritas vírgenes.

Morinaga expresó finalmente al retirarse la pareja de Hiroto:

— Veo que sigues siendo el mismo. ¿Puedes ayudarme?

— Primero lo primero ¿Ese lindo chico es tu novio? — Preguntó Hiroto guiñando un ojo a Tatsumi.

— ¡Por supuesto que no! — Dijeron en coro Souichi y Tetsuhiro.

— ¿Entonces por qué razón se toman de las manos?

— Alguien nos lanzó una maldición, a Souichi y a mí, en la que si dejo de tocarlo moriré.

— Ya entiendo, pero es tan lindo y se ven tan bien juntos que imaginé que son una pareja. Lástima pues es un hombre muy atractivo… Entonces dime qué necesitas de mí.

Le explicaron a grandes rasgos todo el asunto con la organización de cazadores de vampiros y la familia Tatsumi, razón por la que Hiroto respondió:

— Será un placer ayudarlos a capturar esa banda de criminales y encarcelarlos.

Hiroto un buen amigo de Morinaga, al cual conoció en uno de los tantos viajes a bares en la ciudad de Nagoya, ambos en busca de llenar el corazón con sexo en aquellos días de juventud. Estudiaron la universidad cada uno en una facultad distinta. Afortunadamente para Tetsuhiro su querido amigo estudió ingeniería en sistemas computacionales, motivo por el que se volvió un hacker experto que solía robar las fotos privadas de sus atractivos compañeros de clase. Siempre conseguía meterse a computadoras ajenas con tal de agrandar su colección de pornografía. De esa forma, al salir de la carrera, se volvió un genio para hacer programas y antivirus los cuales le son muy redituables, a tal grado que compró su propio bar, dedicándose a administrarlo y a la vez continuar con su pasión por las computadoras.

Invitó a todos a alimentarse en el bar mientras él se acicaló al lado de su flamante novio. Un rato después, bajó al lugar y los llevó a su oficina en la última planta del edificio. En las oficinas llenas de aparatos, un par de servidores junto con varios monitores, colocó el disco duro a una de sus múltiples computadoras y usando sus conocimientos, luego de un rato logró violar la seguridad del cifrado de los archivos.

— Lo logré chicos, tienen que ver todos los datos que están aquí. ¿Sabían que nombraron a su organización como «ILUMINEM»? Es horrible ver cuantos de nuestros congéneres han sido asesinados por estos brutos. Miren que guardar tantos datos son pruebas que los hundirán hasta que se congele el infierno.

Souichi corrió al instante a levantarse de los sillones, jalando a Tetsuhiro de donde se encontraban sentados, esperando por los resultados.

— ¡Tú! Amanerado. ¿Puedes buscar si están mis padres los Tatsumi?

— Soy Hiroto, por favor… — Tecleó rápidamente y expresó: — Por aquí hay mucha información, pero seguramente el líder es el que se encarga de firmar todos estos papeles para mover el dinero de la compañía. Se supone que es una compañía de inversiones, pero en realidad está encubierta, lo que si aparece es la firma en todas partes junto con su nombre: «Furude Kunihiro». ¡Los encontré! Aquí están los Tatsumi.

El corazón de Souichi se detuvo, recordó el haber ido a la policía a recoger los restos de sus padres. Fue ahí donde le comentaron sobre el asesinato en una situación misteriosa sin tener sospechosos ni culpables. Los asesinos quizá alguna orden de fanáticos con odio injustificado contra los vampiros. Él siempre estuvo seguro que no fue una casualidad, ni mucho menos un caso sin culpables; que de alguna forma alguien los asesinó de forma planeada y organizada. Pero hasta ese día comprendió que el saber la realidad sobre la muerte de sus padres no se los devolvería, sino desmantelar esa organización de cazadores le daría un poco tranquilidad, ya que nadie volvería a sufrir lo que él.

Al revisar los archivos en la memoria, descubrieron los estados de cuenta a partir del año del asesinato de los Tatsumi. Una gran suma de dinero les llegó meses antes para financiar los inicios de la detestable organización, todo a nombre de una renombrada compañía «Inversiones Morinaga». Lo cual enfureció a Souichi sobremanera, las lágrimas salieron de sus ojos. La indignación recorrió cada fibra de su ser:

— ¿Entonces todo es verdad? Tus padres mandaron matar a los míos para quedarse con el poder. Siento tanto asco de estar unido a una persona como tú, que prefiero morir a seguir tomando tu mano.

Un fuerte jalón soltó el agarre pero al instante Morinaga lo abrazó, apreciando la resistencia de su querido rival, pero le remarcó con seguridad:

— Espera un segundo, siente mi corazón y escucha los susurros de mis pensamientos. Sabes que yo no tengo nada que ver en eso porque estoy convencido que mis padres no tienen nada que ver, debe ser un error.

— ¡No te creo! ¡Suéltame!

— Créeme por favor, debemos investigar y te aseguro que si ellos mataron a tu familia o deshonraron a nuestros congéneres yo mismo te entregaré sus corazones. Al igual que el mío con tal de que encuentres algo de paz.

El compás de latidos se volvieron uno, compartieron no la sed de venganza sino la necesidad de encontrar la verdad y hacer valer la justicia. Souichi bajó las manos que habían empujado afanosamente a su rival para devolverle el abrazo y llorar en su pecho escuchando los latidos que tranquilizaron y estabilizaron su mundo nuevamente.

Esa misma noche partieron directo a Fukuoka ahora con Hiroto para ayudarles en todo lo que les pudiera resultar útil, a razón de que no permitiría que su mejor amigo le ocurra algo sin darle una mano.

A pesar de lo que implicaba el hecho de sacrificar a sus propios padres, Morinaga había resuelto el enfrentarlos, de ser culpables entregarlos a las autoridades y ofrecer su propia vida como sacrificio para remendar el error; después de todo no podría mirarse al espejo luego de sentirse parte de algo tan horrible. Silenciosamente imploró al cielo porque de alguna manera todo fuera un gran error y el nombre de su compañía familiar no sea parte de aquellos hechos violentos.

En el camino, Souichi percibió su estómago comprimido, lleno de temor y preocupaciones que no pertenecían a él, todas provenientes del chico de cabello azul que miraba el paisaje en la distancia durante todo el trayecto hasta Fukuoka. No dijo una sola palabra hasta que Hiroto interrumpió las reflexiones de ambos:

— ¿Entonces qué pasa si se sueltan?

— Es una horrible sensación, un dolor que cubre todo el cuerpo, nos asfixia. — Expresó Tetsuhiro vívidamente.

— ¿Por qué razón los maldijeron y quién fue? — Inquirió Hiroto.

— ¡Qué clase de estúpidas preguntas son esas! ¿Si supiéramos no crees que ya habríamos matado al culpable? — Recalcó Souichi.

— ¿Pero no le dirán al buen Hiroto que deben tener sexo para que la señora Matsuda pueda deshacer la unión? — Dijo burlonamente Isogai.

— ¿Cómo te atreves a contar nuestras intimidades con este tipo? — Regaño Souichi intentado ahorcarlo con una mano.

— No te preocupes, no creo que sea necesario, hemos aprendido a coexistir sin enlazarnos y no hemos muerto. Además, si todo sale mal y mis padres son culpables, podrás matarme y acabar con nuestra maldición. Seguramente si yo muero podrás ser libre. — Planteó Tetsuhiro con resignación.

La sensación de tristeza invadió el ambiente, nadie tuvo la osadía de decir algo más, puesto que el sacrificio de un vampiro que empeña su palabra, es algo casi como una ley que no se podía evadir.

Souichi repensó las cosas, en realidad no pretendía dañar a ese tipo que ha llegado a conocer, el cual es tan noble que a pesar de no tener culpa alguna, ofrendaba su vida con tal de entregarle la justicia que había pedido toda su vida. Comprendió finalmente que la «justicia» no es algo que pueda tomarse tan literalmente, de manera que asesinar a los Morinaga a cambio de sus padres no fue algo en sus planes. Sin embargo, tranquilizar al vampiro a su lado diciendo aquello, no es algo que pudiera ser simple de expresar o por lo menos eso sintió.

El silencio continuó hasta su llegada a la mansión Morinaga en el centro de Fukuoka. Ingresaron al lugar los cuatro compañeros de viaje, llegando directamente a una de las habitaciones en las que sus padres leían.

Irrumpiendo sin anunciarse Tetsuhiro habló de inmediato:

— Madre, padre necesitamos hablar urgentemente.

La sorpresa en los rostros de los reyes no se hiso esperar, por lo que respondió su madre:

— Adelante hijo ¿qué sucede?

Souichi contuvo la ira. Tetsuhiro lo miró suplicante, con tal de que, antes de acusarlos pudieran cuestionar de manera civilizada, por lo que respondió a su madre:

— Tenemos pruebas de que «Inversiones Morinaga» financió la compañía de cazadores de vampiros unos meses previos al asesinato de los padres de Souichi.

Hiroto sacó su computadora portátil y enseñó los movimientos bancarios junto con papelería legal escaneada que demostró completamente los tratos sucios con la compañía «Iluminem». El padre de Morinaga se levantó a mirar los papeles en la computadora, parecía no asustado sino molesto, por lo cual se defendió:

— Esto no es posible Tetsuhiro, tú sabías que nosotros investigamos por varios años la muerte de los Tatsumi. ¡Tiene que ser una broma! Vamos a ver los archivos de la compañía, tengo todos los papeles para demostrarles que esto es una falsificación. Cada movimiento bancario es autorizado por mí y por el contador, además yo siempre superviso las inversiones, no es posible que el dinero saliera de aquí.

Revisaron las cajas llenas de papeles con los comprobantes de cada una de las inversiones; afortunadamente todo ordenado por fecha les facilitó encontrar la caja con el año al que concernían los papeles escaneados que tenían. Sacaron una enorme carpeta con el mes de abril al que corresponden las pruebas, encontrando algo extraño, los papeles de la misma fecha y año contenían otro logo y el nombre de la compañía no es «Iluminem» sino «Bathory»; aunque coincidentes con la firma del señor Morinaga, la del entonces contador de la empresa, el señor Junya y el dueño de la empresa Furude Kunihiro.

— Les dije que algo estaba mal con todo esto, honestamente no recuerdo todas las inversiones, algunas han ido mal y no han sido redituables. A pesar de ello, nunca he firmado dos papeles distintos para un mismo trato, esto fue una trampa de Junya, el solía cerrar muchos de los tratos para ayudarme con el trabajo. No obstante, me parecería increíble que él hiciera una cosa de ese estilo. Debemos revisar los movimientos bancarios, no creo que en realidad los fondos cayeran en una compañía así. Además una vez que invertimos en las compañías como socios minoritarios, recibimos informes mensuales junto con el crecimiento o pérdidas de la misma.

Buscaron los papeles con los informes de la empresa sin encontrarla entre las cajas. Ningún movimiento, ni el valor de la compañía, ni su existencia. En la computadora teclearon Bathory sin hallar tampoco rastros.

— ¡Esto es una trampa! Yo no tenía idea de este fraude. Si Junya estuviera vivo podrían interrogarlo pero murió hace algunos años y sólo queda vivo su hijo. Se retiró luego de algunos meses de la muerte de los padres de Tatsumi, dijo que prefería empezar su propia compañía de inversiones. No puedo creerlo, confié en él.

De inmediato el padre de Morinaga fue por una pila de papeles sobre la investigación de la muerte de los Tatsumi. Entre ellos, que los asesinos provenían de un culto desconocido, sin darles alguna pista adicional, con excepción de que los Junya estaban implicados.

— Yo iré con ustedes, no puedo permitir que las cosas queden así, debemos hablar con el hijo de los Junya. Creo que se llama Masaki. — Expresó con preocupación el padre de Tetsuhiro.

— Junya Masaki. — Expresó Tetsuhiro con intranquilidad.

Souichi se quedó pensativo con respecto a las evidencias encontradas. Por una parte podría ser una trampa para inculpar a los Junya engendrada por los Morinaga con tal de limpiar su nombre y enlodar el de un muerto. Sin embargo el nombre del vampiro implicado retumbó en sus oídos, incluso la forma en la que lo pronunció el mismo Tetsuhiro con tristeza, lo obligó a recordar aquella historia su primer amor con Masaki, por lo cual en el camino discretamente le preguntó sin que los demás escucharan:

— ¿Ese tal Masaki es el mismo del que me hablaste?

— Si, fue él.

Un extraño presentimiento cubrió a Souichi sobre hacer preguntas sin tener algún plan de protección, razón por la que usando su celular, discretamente le informó a Isogai por medio de mensajes que se infiltrara mientras ellos hablan con el tal Masaki.

En una mansión alejada de la ciudad, arribaron todos al lado del preocupado padre de Tetsuhiro.

— Yo me quedaré aquí mientras ustedes entran, esos asuntos son familiares, simplemente no me corresponden. — Expresó Isogai de acuerdo al plan, a pesar de ello no esperaron que Hiroto dijo también:

— Creo que tienes razón, yo me quedo.

Souichi, Morinaga y su padre, arribaron a la entrada de la mansión; en la cual los recibió uno de los sirvientes haciéndolos pasar al recibidor para anunciarle a Masaki de los invitados no esperados. Luego de unos cortos minutos:

— ¿A qué debo este placer? Los Morinaga y el antiguo príncipe Tatsumi. — Expresó con hipocresía Masaki.

— Tenemos evidencia que tu padre malverso fondos de la compañía, los usurpó para armar una organización de cazadores de vampiros. — Dijo el señor Morinaga.

— Ya veo… creo que finalmente llegó el momento. Vienen solos a mi casa con pruebas incriminatorias y esperan salir ¿vivos?

Un grupo de hombres armados salieron de las sombras, humanos y vampiros por igual vestidos en togas con el símbolo de la asociación Iluminem. Armados con unas enormes ballestas, espadas, entre otras armas con la finalidad de matar vampiros.

— ¿Qué pretendes amenazándonos con estás personas? ¿No sabes que soy el rey?— Preguntó con angustia el padre de Morinaga.

— Un rey caduco, que puede ser sustituido por un poder superior, como esta nueva alianza entre vampiros y humanos, por supuesto que no todos en ella lo saben. Los humanos son tan ingenuos cuando el temor los hace odiar a otras razas, son fácilmente manipulables, ya que me han llevado hasta donde estoy. Ahora domino el mercado, tengo poder y dinero, por tanto seguramente podré manipular la evidencia de que el pobre rey Morinaga fue asesinado junto con su amada esposa en su mansión, al lado de su hijo marica. Sin olvidar al antiguo príncipe, tus padres descubrieron todo antes de tiempo, sabían de hecho que mi padre estaba por desfalcar fondos para meterlos a una compañía en Tokio, pero nada de esto sería realidad de no ser por la ayuda de los Furude, ellos armaron la parte de la alianza. ¿Verdad Kunihiro?

Detrás de Masaki salió un hombre bastante parecido al señor Morinaga, sonrió con presunción.

— Así es Masaki, tenía que demostrar que no importa si fui despreciado por ser un simple humano, mejor dicho sólo la mitad pues mi padre un asqueroso chupasangre que despreció a mi madre, Furude Misuki.

— ¿Misuki? ¡Esa mujer era una enferma mental! — Gritó el señor Morinaga.

— No te atrevas a hablar así de mi madre ¿Cómo debería decirte? ¿Papá? ¡Claro que no! ¡Tú menos que nadie merece un título así!

— Era mi compañera de la universidad mientras yo salía con mi querida novia, la cual se volvió mi esposa un tiempo después. A esa desagradable mujer yo le tenía lástima pues siempre estaba solitaria y sólo porque una vez le ayudé con sus libros cuando se cayeron de sus manos, supuso que me enamoré de ella. Posteriormente me comenzó a acosar, no me dejaba tranquilo, incluso mi esposa tuvo que intervenir y hablar con ella. Pero todo no terminó ahí, fingiendo pedir disculpas me drogó y abusó de mí, pues cuando desperté estaba atado a una cama y una nota en mi pecho. Jamás volví a saber de ella ¿ahora vienes a decirme que eres el producto de un ultraje a mi persona?

— ¡Cállate! ¡Tú no sabes nada de mi madre! ¡Te regodeas a pesar de tener un hijo marica unido a otro hombre igualmente marica! Pues ahora imagina quién tomará tu lugar, alguien que puede tener descendencia, ¡no como ese príncipe sin huevos!

Ahora todo cobraba sentido. Los padres de Souichi asesinados por descubrir los enfermizos planes de los Junya para hacerse del poder, pero no sólo eso, sino el hecho de que la madre de Kunihiro llena de resentimiento toda su vida, sembró rencor contra la familia que aquél hombre que ella amó alguna vez.

Kunihiro a sus veinte años, ansiando venganza por la vida que le fue negada, dio casualmente al servicio de los Junya como asistente del padre de Masaki. De esa forma se le ocurrió usar el nombre de Kunihiro para empezar su organización. Nada como un humano mitad vampiro para controlar otros humanos, utilizar los odios raciales con la finalidad de hacerse de poder y riqueza. De esa forma ninguna cosa les impediría su objetivo, tomar el control tanto de los humanos como de los vampiros, sin nadie que pudiera impedírselos.

El rostro de los Morinaga estaba atónito, ninguno pudo decir ni una palabra más, aunque el silencio fue roto por Souichi, el cual esperaba poder retrasar todo con tal de que su amigo Isogai los ayudara:

— ¡No soy ningún marica! — Retuvo el aliento antes de expresar: — ¿De modo que asesinaron a mis padres por poder? Pero de que te sirve, la realeza vampírica es prácticamente encargarse de ayudar a que nuestros congéneres puedan vivir con equidad.

— ¡Oh si ayudar a otros! Qué buenos han sido los Morinaga y los Tatsumi, recibiendo las cuotas de las empresas vampíricas. Que eficientes han sido estos años cuando desaparecieron algunas familias de vampiros adineradas, al igual que algunas de simples humanos y no pudieron resolver los casos, ni tenían idea que tuvieran alguna relación. Pobres de ustedes viviendo de una riqueza que han heredado, que les es traída por medios políticos. — Expresó Kunihiro.

— No te atrevas a insinuar que soy un haragán, yo trabajo en la universidad, soy investigador, por si no lo sabes tengo períodos vacacionales. No se respecto a Tetsuhiro, del cual no he escuchado nada sobre su vida laboral. — respondió Souichi intentado distraer la atención.

— ¡Qué dices! Yo tampoco soy un flojo, por si no lo saben yo también soy investigador en la universidad de Nagoya, e igual que tu estoy de vacaciones. No porque sea un príncipe tengo que vivir de los ingresos de mis padres.

— Por eso tu estilo de pelea es tan malo, te la vives en un laboratorio. — Expresó riendo Souichi.

— Tú que dices, también eres investigador y no veo que sepas pelear mejor que yo, además estás mucho más flacucho y débil, seguro que en una pelea acabaría contigo fácilmente.

— ¡Ya basta! ¡Aprésenlos! Los quiero vivos, necesito algunas respuestas y códigos de seguridad de las cuentas bancarias. — Gritó Masaki.

Escuchar que la orden fue no matarlos les dio el pretexto perfecto para defenderse, no podrían permitir ser apresados de forma tan sencilla, ya que si unían sus poderes podrían hacerse mucho más poderosos de lo normal.

Souichi y Tetsuhiro al instante se besaron ardientemente prendiendo la pasión de su hechizo. Las armas amenazadoras se dirigían a ellos sin poder tocarlos, nadie podía lastimarlos mientras ellos usaran el poder de su unión. Algunos golpes directo a sus rostros que recién se separaron del beso, fueron evadidos con certeza actuando como un individuo a pesar de tener una mano sujetando con fuerza a su compañero. La fuerza se les multiplicaba con cada rose seductor que los incitaba a llevar lo más lejos posible las sensaciones de placer, sin embargo totalmente concentrados en inmovilizar a los asesinos.

— ¿Entonces soy muy malo peleando? — Preguntó Morinaga soltando una patada al rostro de uno de los tipos que intentó someterlo.

— Sólo digo que soy mejor que tú.

— Ya lo probaremos. Cuando nos separen pelearé contra ti y verás que te derrotaré fácilmente.

Un poco antes de la batalla, en la parte trasera de la mansión, Isogai y Hiroto habían entrado a un par de oficinas en la parte superior, subiendo por las escaleras de servicio. Revisaron encontrando las pruebas para demostrar que absurdamente el líder de una organización anti vampírica es en realidad un vampiro, Junya Masaki. De inmediato les intrigó escuchar gritos de discusión, por lo que vieron a sus amigos rodeados por más de treinta guardias en togas, e inmediatamente buscaron armas para bajar en su defensa ¿Cómo podrían detenerlos a puño limpio? Afortunadamente hallaron la sala de entrenamiento repleta con armas de defensa. Algunos palos para golpear, espadas sin filo, todo con la finalidad de entrenar a los asesinos.

En medio de la pelea se aparecieron ambos para ayudar a sus amigos, le dieron un par de armas a cada uno incluyendo al padre de Morinaga que tenían que defender con destreza puesto que era el más débil de todos, a razón de que ya lo tenían sujeto dos de los cazadores.

— Padre no te separes de nosotros, te cuidaremos.

Los golpes zumbaron, aún en desventaja todo parecía ser simple, pelear con toda su fuerza para salvar sus vidas. Hiroto e Isogai encargándose de algunos guardias por separado, con algo de dificultad, pero sin darse por vencidos. Morinaga padre algo fuera de práctica con trabajo impedía ser apresado, por lo que su hijo y Souichi debían evitar a toda costa que lo atraparan.

Usando un enorme báculo de metal, los chicos unidos giraron empujando a los guardias que los rodeaban, además repartiendo golpes directos las cabezas, luego simplemente soltaron el báculo para sujetarse de ambas manos y tal como bailarines de ballet se alzaron usando uno al otro para atezar golpes directo a los rostros, a los estómagos e incluso derribaron a varios en medio de un abrazo giratorio. Masaki intervino con un certero golpe a la cabeza, desmayando a Morinaga padre, e inmediatamente lanzándolo lejos:

— Lleven este arriba, lo necesito para interrogarlo. Ya estoy cansado de esto, se rinden ahora o mueren. — Sin esperar por la respuesta exclamó con molestia. — Correcto ¡Mátenlos a todos!

Isogai y Hiroto fueron los primeros en soltar sus armas y levantar las manos, por lo que los ataron juntos golpeándolos un poco en la esquina de la enorme habitación.

Souichi y Tetsuhiro no pensaron rendirse, el fuego en sus ojos no se extinguiría hasta que ambos acabaran muertos o vencieran, sin embargo ahora que la orden es matarlos, los cazadores no dudaron en usar las filosas armas para atacarlos con soltura. Un firme beso fue dado con velocidad antes de continuar con la batalla, siendo interrumpido por una espada cerca de sus cabezas.

Evadir tantos guardias resultó imposible. Morinaga advirtió que una estaca sería dada justo en el corazón de su compañero, por lo que lo hizo aún lado recibiendo el impacto en su vientre, siendo atravesado de un lado al otro. La sangre brotó de su boca tosiendo un poco mientras sacó la estaca de su cuerpo liberando un chorro de su sangre. El poder que los unía se debilitó, por lo que Souichi intentó escapar con él mientras su herida intentaba sanar, por lo que prácticamente lo arrastró.

— Muérdeme ahora idiota, sino tu herida no sanará.

— No, si lo hago te debilitaré también.

Las piernas le fallaron a Tetsuhiro, de manera que unos segundos después, los rodearon los guardias restantes con filosas armas apuntando a todas partes de su anatomía. Masaki al fondo de la habitación no hizo ningún movimiento, esperó para ver la muerte de ambos. Pero al tenerlos a su merced, se moría por preguntar una cosa:

— Se merecen un aplauso, poderosos vampiros, demasiado poderosos para mi gusto. Necesito saber que usaron para volverse así. Podemos hacerlo de forma fácil o difícil, tengo a sus amigos atados allá atrás como verán y voy a arrancarle el corazón a uno de ellos a menos que me digan su secreto.

— Es una maldición, una boda vampírica mal hecha que no nos permite dejar de tocarnos. — Dijo Morinaga antes de ser testigo del asesinato de su amigo Hiroto.

— Perfecto, entonces quiero verlos morir por la maldición. ¡Sepárenlos! — Expresó Masaki.

Al instante los cazadores arrastraron lejos a uno del otro, las manos entrelazadas de ellos se sujetaron con el mayor ahínco que pudieron, no iban a permitir ser separados tan sencillamente. Los ojos preocupados no dejaron de apartar la vista uno del otro, sin embargo la angustia no fue a razón de su propia vida, sino que ahora no deseaban ver morir a esa persona tan especial. Finalmente la fuerza de dos hombres a cada lado de ellos hicieron que las manos se separaran hasta observar las puntas de los dedos soltarse para sentir ese dolor por todo el cuerpo:

— ¡Tetsuhiro, resiste por favor! — Grito con zozobra Souichi.

Los ataron con enormes cadenas rodeando sus cuerpos para no perder de vista la dolorosa y lenta muerte de ambos chicos. Colocaron uno bastante próximo al otro, las venas se saltaban en los brazos, temblando de dolor sumergidos en un agonizante tormento. Apretaron los ojos por el sufrimiento y se podían escuchar las respiraciones agitadas conteniendo los quejidos de dolor. Pasados algunos agónicos minutos, Tetsuhiro débil por la cortada enorme que tuvo que cicatrizar, miró a su antiguo rival con una profunda tristeza conteniendo su propio malestar, al cual continuaba unido por medio del hechizo:

— Souichi… debí haberte entregado mi cuerpo, tenerte por completo cuando pude… porque sabes… no importa si tu correspondes mis sentimientos o no… Yo te amo.

Los temblores en su cuerpo cesaron, su respiración se detuvo, cerró sus ojos ante su amado y dejó de moverse al instante.

Souichi gritó en una profunda pena:

— ¡Tetsuhiro nooo! ¡Despierta! ¡Maldición! No seas cobarde y resiste. ¡Estúpido maldito! No me vas a dejar aquí sin haber tenido esa pelea que prometiste… Idiota. — Su voz se hizo profunda y extraña, casi demoniaca cuando dijo la última frase: — YO TAMBIÉN TE AMO.

Una poderosa fuerza lleno cada parte de su cuerpo. Al instante las enormes cadenas se partieron en pedazos y salieron despedidas en todas direcciones; la mayoría quedó empotrada en la pared, incluso algunos de los guardias que se encontraban ahí quedaron gravemente heridos. Los que no se lastimaron corrieron a tratar de subyugar a Souichi que se levantó de golpe como poseído. Se movió tan veloz que inmovilizó a todos los guardias e incluso levantó a Tetsuhiro, dejándolo por instantes en el aire retirando la cadena que lo rodeaba y usándola ató a Masaki. Antes de que el cuerpo de Tetsuhiro tocara el suelo, con una total devoción lo abrazó recostándolo sobre sus piernas. Las amargas lágrimas bajaron de sus ojos hasta tocar el rostro de Morinaga. Tembló sin poder pronunciar palabra, el nudo en su garganta lo atenazó, miró la piel más pálida de lo normal, sus sentidos no consiguieron percibir la calidez de su corazón, ni el acompasado sonido que le permitía descansar todas las noches desde ese tiempo que estuvieron unidos. Besó los helados labios, sintió lo inerte del cuerpo en sus manos y recordó que el contacto los hacía más fuertes por lo que arrancó su propia camisa al igual que la de Morinaga para abrazarlo. En medio de sus poderosos brazos, colocando la cabeza inerte en su hombro, lloró amargamente y no pensó dejarlo ir, no podía marcharse sin él, no lo permitiría:

— Despierta ahora maldito haragán, sino vuelves conmigo nunca te lo perdonaré. No puedes obligarme a sepárame de ti, ni quiero hacerlo nunca. Porque yo te amo, escuchaste ¡maldición yo te amo! … Por … favor.

Los segundos se hicieron dolorosamente largos, no podía ser cierto, ese hombre tan molesto, pero a la vez tan dulce, encantador y lleno de una pasión abrasadora, se marchó de su lado. Nunca en toda su existencia se sintió tan solo, ni aún con la pérdida de sus padres, hasta que una débil voz en su oreja respondió como curando su dolor al instante:

— Yo te amo más…

En vez de reclamar por su extraña forma de responder, volvió a besarlo sin poder dejar de llorar en sus labios. Cuando su aliento volvió a la tranquilidad, el beso finalizo. Souichi tenía su corazón hecho nudos, no sabía qué hacer ni qué decir, lo único que pudo articular fue un regaño inmerso en sentimientos de amor:

— No vuelvas jamás a asustarme así, no soporto que te burles de mí porque no quiero que nadie nos separe. A propósito yo te amo más.

— No creo que podamos competir porque lo que yo siento es superior.

— ¡Hey chicos! Luego pelean por quien ama más a quien, ¿pueden desatarnos? Necesitamos ir por la policía antes de que despierten los cazadores. — Expresó Isogai al fondo del enorme cuarto atado a Hiroto.

CONTINUARÁ…

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Cierto! Lo prometí para el martes, lo que sucede es que se alargó un poco, sin embargo creo que disfrutaron que estuviera así. La pasión y la sensualidad las dejaré para el siguiente que será el final, en dado caso que no lleguen las musas y me pidan continuación. Respecto "El arrepentido deseo de cumpleaños" El día jueves finalicé mi parte y sólo quedamos en espera por la parte final escrita por Gaby. Como no tuve objeciones el siguiente por actualizar será "La respuesta".

Como siempre Gaby muchas gracias por ese conmovedor dibujo que me inspiró a darle emoción a la trama.

Espero sus comentarios ¿Qué tal las escenas de acción? Espero haber mejorado un poco luego de las que hice en "Héroe para mí".