Holi, antes de continuar tengo que decir que el Tony de este Fic es visiblemente vulnerable y sensible por los cambios hormonales que está sufriendo, por eso esta más sensible y todo el rollo, solo era eso.
Espero que os guste y si tenéis alguna duda hacedla sin miedo o por MP o rewied ^^
Capítulo 3: vulnerabilidad
Los días pasaban y el ánimo del multimillonario no mejoraba, se encerraba en total soledad en su taller y solo salía de él para ir a las pruebas que Bruce le hacía para comprobar su estado.
-Deberías salir un poco del taller. -Dijo el doctor mientras observaba uno de los resultado de las pruebas.- No es bueno que te encierres y más en tu situación actual.
Tony lo observó con hastío mientras ponía una mueca de desagrado lo que se veía adorable en su pequeño cuerpo. -¿Para qué os riais de mí? No, gracias.
Bruce suspiró, Steve les había contado toda la conversación de aquel día y desde entonces todos los demás vengadores habían intentado disculparse con el pequeño filántropo sin éxito.
-Sabes que no lo haremos.
Tony miró a su amigo con inseguridad agachando sus pequeñas orejas y jugando nerviosamente con su cola mientras negaba con un gesto ansioso agitando su pequeña cabeza. El científico pudo notar la inseguridad y desesperación proveniente de su pequeño amigo, que experimentaba en gran medida por la creciente sensibilidad que el castaño estaba desarrollando debido a los cambios hormonales en su gatuno cuerpo, y no supo más que hacer que abrazarlo con delicadeza y cariño demostrándole que él era su amigo y pasase lo que pasase no lo abandonaría. Justamente en ese momento Clint entró en el laboratorio.
-Oye, amor, ¿Por qué no dejas eso y te vien...? …oohhh Tiny Tony con mi Brucy –Dijo el arquero cambiando su cara de bobo a la de pocos amigos al darse cuenta de la situación.
-Oh, Clint, ¿Qué haces aquí? ¿No habíamos quedado esta noche? –Preguntó el nervioso doctor soltando rápidamente a su pequeño amigo.
Clint clavó sus analíticos y azules ojos en su novio para luego llevarlos al pequeño y apenado rostro del filántropo, fue entonces que se percató de sus orejas gachas y sus ojos llorosos y supo que se había precipitado sintiendo celos del pequeño hombrecillo así que suavizó un poco el rostro acercándose a ellos.
-Si. –Contestó besando al científico en la cara.- Pero te echaba de menos… -Después se dio la vuelta y repitió el gesto en el pequeño rostro del filántropo.- A ti también te echamos de menos.
Bruce miró a Clint con cierto brillo de celos, pero suspiro resignado sabiendo de sobra que el gesto del arquero hacía el pequeño genio era puramente inocente. Por su parte el multimillonario alzó sus orejas un poco sintiéndose más animado, y avergonzado, e instintivamente levantó sus brazos para ser levantado lo que dejó algo perplejo al espía, pero Bruce sonrío y lo levantó sin mucho esfuerzo dejándolo en el hombro del atónito arquero.
-Solo saldré si prometéis no hacer más bromas sobre mí….
-Pero… -Dijo Clint intentando defender lo mono que estaba el millonario, pero la cara de pocos amigos de su querido doctor le advirtió de que su vida sexual estaba en juego.- Vaaale, hablaré con Nat y Thor, pero no prometo nada de esos dos.
Tanto Tony como Bruce sonrieron y abrazaron al arquero dando al recién llegado capitán una cursi imagen que hizo que algo dentro del rubio se revolviera con un amargo sentimiento de celos.
-¡Steve! –Exclamó Tony mostrándole una sincera sonrisa, no sin antes levantar sus orejas, y saltando del hombro del arquero para llegar a la altura del supersoldado.- ¿Qué haces aquí? ¿No estabas de misión?
-Sí… -Contestó suavizando sus sentimientos de celos al ver al filántropo escalar su cuerpo con rapidez y destreza gatuna hasta llegar a su hombro sonriente.- Pero terminé antes de lo pensado y vine a ver como estabas.
Tony amplió su sonrisa mientras sus mejillas tomaban un precioso color rosado provocando que su imagen fuera aún más adorable. La verdad era que últimamente sentía una gran calidez y seguridad cuando estaba con el rubio, no solo eso, era verdaderamente feliz en su compañía, cosa que no había sentido nunca, ni siquiera con su querida Pepper. No lo creía posible, pero poco a poco se iba dando cuenta de sus sentimientos por el símbolo de América, lo que lo alegraba y lo asustaba al mismo tiempo. Quería alejarse de él, pero el estar un solo día sin la presencia de su apuesto capitán le era una insoportable tortura. Suspiro bajando un poco sus orejas y abrazando un poco el cuello del soldado cosa que no pasó desapercibido para el resto de sus compañeros en la sala, ni siquiera para la razón de su agonía.
-¿Tony, te encuentras bien? –Preguntó Steve algo preocupado.
El multimillonario asintió en silencio haciendo un poco más de fuerza en su agarre, no quería separarse de él, pero tenía miedo de todas esas nuevas sensaciones que el rubio le estaba provocando y también temía que todo ese "enamoramiento" fuera solo un efecto secundario de su transformación y cambio hormonal. Volvió a suspirar y soltó su agarre para poder mirar a la pareja observadora.
-Légolas, habla con los dos que faltan, esta noche cenaré con vosotros y no quiero ni un comentario.
El arquero le sonrío y salió a toda velocidad arrastrando al pobre doctor para poder dejar a los dos jefes solos.
-Entonces, ¿Comerás con nosotros? –Se escuchó la voz de Steve cuando estuvieron solos.
Tony estaba en su hombro sentado de espaldas a su cara, parecía que estaba reflexionando algo muy importante y debía reconocer que su gesto pensativo se veía adorable, siempre lo había pensado, incluso antes de que pasara todo esto de TonyCat, pero ahora al tenerlo tan de cerca podía ver todos los pequeños detalles como las pequeñas arrugas en su ceño que no llegaba a estar fruncido o el pequeño puchero que se formaba en sus labios. Decidió callar y memorizar esa expresión para poder recrearla más tarde en sus dibujos. Solo fue sacado de su analítico estudio por los avergonzados orbes castaños de Tony que ahora lo miraban con un nuevo brillo.
-Sí… -Susurro algo inseguro manteniendo sus orejas gachas.
Steve decidió tomarlo en brazos y acariciar su pequeña cabecita insistiendo el roce en las gatunas orejitas produciéndole pequeños y placenteros escalofríos en el cuerpecito en sus manos que Steve no llegaría a notar sino fuera por los casi inaudibles suspiros del genio.
-Oye, ya que he vuelto de misión y estoy de descanso ¿Por qué no duermes conmigo como cuando eras gato? –Preguntó Steve recibiendo una confundida mirada de parte del filántropo.- Me preocupas, sé que has estado durmiendo estos días entre las cajas del taller.
-Jarvis, traidor. –Se limitó a decir.
-Lo lamento señor. –Se escuchó la suave, pero solemne voz de la IA.
Steve no pudo evitar reír al ver el claro puchero en los labios de su pequeño amigo. Era muy lindo, demasiado lindo, es decir, era Tony, sí, en un tamaño reducido y con orejas y cola de gato, pero seguía siendo la misma figura que su castaño compañero. Quizás Tony ya le parecía lindo antes de todo esto y por eso le parecía ilegal el nivel de, ¿Cómo lo llamaba los chicos raros esos obsesionados con las caricaturas japonesas? Ah, sí, Kawaii. Y es que casi como en esas caricaturas donde la chica linda tiene ese fondo rosa con flores cuando el chico la ve, el veía lo mismo cuando miraba a Tony y era demasiado para su anciano corazón. Se estaba enamorando, ¡Y de un hombre! su madre lo mataría por solo pensarlo, por no hablar de que era el hijo de su difunto amigo Howard, ¿Que diría el ingeniero si estuviera vivo? Lo mata fijo. Intentó sacar esos locos pensamientos de su cabeza agitándola y picando la boca del felino Stark con su dedo para quitar ese adorable puchero recibiendo un mordico en respuesta.
-¡Auch! –Exclamó el rubio anotando mentalmente que Tony también tenía los dientes de gato.- No seas malo.
-¡Eres tu quien ha empezado! –Chilló erizando su cola.
-Vale, -Suspiró.- Lo siento. ¿Y bien? ¿Es un sí o un No?
El millonario rascó sus orejas nerviosamente pensando los pros y los contras de la petición, pero la posibilidad de poder dormir acurrucado entre los fuetes brazos del capitán era demasiado tentadora como para no aceptarla, así que finalmente sonrió al rubio y asintió en respuesta.
-Lo siento pequeño hombre de metal, en ningún momento deseé mal sobre ti. –Dijo Thor apoyando su mentón y manos en la mesa acuclillándose para poder estar a la misma altura que el pequeño hombre sentado en la mesa y, como no, poniendo ojos de cachorrito. Tony se rascó un poco los ojos al ver por un segundo a un gran Golden Retriever en vez de a Thor. "Esto de ser semigato me está afectando mucho" pensó.
-Ya sabes que lo intentaré. –Dijo la viuda negra como disculpa.
Tony sonrió tímidamente y se acercó a Thor. Miró al rubio dios a los ojos y con una sonrisa juguetona alzó sus orejas y golpeó suavemente la frente de su amigo.
-Tranquilo grandullón, solo es que últimamente estoy más sensible, por ser un gato y todo eso. No te culpes.
Thor le devolvió la sonrisa y lo atrapó entre sus brazos dándole un quizás demasiado fuerte para su pequeño cuerpo abrazo. Steve corrió a separarlos en cuanto vio el primer gesto de dolor en su pequeño genio.
-¡Thor! –Vociferó un enfurecido capitán abriéndole los brazos para dejar libre a un adolorido tony que se sobaba su pequeño cuerpecito con una ligera mueca en cara.- ¡Mide tu fuerza! ¡¿Acaso quieres matarlo?!
Thor se encogió un poco en su silla como un niño al ser regañado, no sin antes quedarse en Shock mirando al capitán con la boca y los ojos abiertos como platos, como el resto de sus compañeros. Era la primera vez que Steve gritaba enfurecido, sí, lo habían visto alzar un poco su voz cuando discutía con Fury sobre alguna misión o con Tony cuando tenían sus tontas peleas, pero nunca lo había hecho tan alto como ese día, por no comentar la intensa mirada llena de enojo y fuego que el pobre asgardiano estaba recibiendo de su parte.
-Está bien Steve, no me ha hecho nada. –Intentó tranquilizar el filántropo a su rubio protector dando una de sus despreocupadas sonrisas marca Tony Stark.
-¡Claro que no te ha hecho nada, como que lo he parado a tiempo! –Continuó en el mismo tono pero esta vez hacia Tony.- ¡Si no lo llego a hacer te podría haber roto la espalda o haberte matado! ¡¿Es que no te das cuenta?!
-¡No soy de cristal Steve! –Exclamó el millonario con una voz fuerte y sonora aun viniendo de un cuerpo tan pequeño.
-¡No, eres un gatito! ¡Y eres más vulnerable que nunca, así que piénsate mejor lo que haces!
Después del último comentario la sala quedó en silencio. Por un segundo Steve creía que lo había hecho entender pero la siguiente imagen del millonario le arrancó el corazón de pecho. Poco a poco las orejas de tony se fuero bajando hasta pegarse casi por completo a su cuero cabelludo mientras sus ojos se llenaban de inseguridad y dolor mirando sin parpadear a los azules orbes del cap hasta que no pudo más y los desvió dolido y casi temblando.
-¿Más vulnerable que nunca? –Casi susurro.- ¿Eso es lo que he sido siempre? ¿Una vulnerabilidad en el sistema llamado Vengadores?
Todos, incluso Thor, se quedaron en silencio asimilando la pregunta del multimillonario. Es verdad que en un inicio si lo pensaron, pero después de todo este tiempo juntos, Tony era una parte esencial del equipo sin la que los vengadores estarían incompleto. Parece que tardaron demasiado en pensarlo pues de un salto Tony se bajó de la mesa y se escabulló a su taller con un simple "Ya no tengo hambre" Steve salió detrás de él, pero esta vez no llegó a tiempo para entrar antes de que la puerta se cerrara.
-Justo en la herida. –Susurro Clint observando la puerta por donde los dos hombres habían salido.- Esta vez Steve la ha cagado.
-Con lo sensible que está Tony en este momento ese comentario ha sido una bomba atómica en sus sentimientos.- Le apoyó Bruce
Natasha fue la única que se percató de la cara de sufrimiento que tenía el asgardiano.
-Thor no fue tu culpa. –Le calmó la mujer posando la mano en su hombro.- Pero Steve tiene razón, controla un poco la fuerza de ahora en adelante y todo saldrá bien.
Thor observó a la pelirroja espía aun con duda, pero al ver su sonrisa se calmó y asintió devolviéndole la sonrisa.
-Tony, Déjame entrar. –Gritó un desesperado capitán aporreando la puerta de metal sin recibir respuesta.- Tony, nadie te considera una vulnerabilidad en el equipo… Y… Yo estaba cegado por el enfado y lo he dicho sin pensar, sabes que nunca pensaría eso de ti.
Al seguir sin respuesta el capitán se rascó la nuca desesperado y en un momento miró la puerta de metal con cierto brillo extraño en los ojos. "A situaciones desesperadas, medidas desesperadas"
-Tony… -Suspiró apoyando su cabeza en el metal-. Y… Yo no me puedo concentrar cuando estoy cerca... Quiero decir… Me preocupo demasiado… Quizás sea porque te tengo más aprecio que a los demás que no puedo dejar de pensar en ti como un niño que debe ser protegido… y ahora más que nunca… Por favor, déjame entrar y disculparme cara a cara.
Pasaron unos segundos y el seguro electrónico de la puerta se escuchó y esta se abrió poco a poco dejando paso al capitán. Tony estaba sentado en una de las mesas de espalda a la puerta, el rubor en sus mejillas era más que evidente, parecían pequeños tomatitos cherrys, pero aun sintiéndose feliz por las palabras de su adorado capitán no se quiso darse esperanzas y pensó que las palabras del capitán eran por ser el hijo de Howard, el último resquicio con su pasado.
-Tony… -Susurro el cap rodeando la mesa y colocándose enfrente del pequeño filántropo.- Tony lo siento, eres una de las personas más valientes que he conocido y tus actos, aunque en ocasiones caóticos, son los de alguien que lo da todo por los demás, por eso me preocupo…
-Pero soy una vulnerabilidad –Contestó fijando la mirada en algún punto detrás de Steve, no estaba preparado para ver de frente esos orbes azules que lo hacían suspirar como una niña enamorada.
-No, Tony, no lo eres –Contestó de inmediato.- Puede que la primera vez que luchamos juntos lo pensase, pero lo pensé de todos, no éramos un equipo, pero ahora sí y las flaquezas de uno las cubre el otro y eso también te afecta a ti. Somos seres humanos, no dioses, Tony, todos tenemos debilidades y eso no nos convierte en débiles. Además siempre estaré ahí para ayudarte.
Tony finalmente fijó sus ojos en los del capitán que brillaban con determinación y arrepentimiento y supo que todas esas palabras no eran solo eso, palabras, eran una promesa de compañerismo, de amistad o de quizás algo más, y finalmente cedió.
-Creo que me estoy perdiendo Cap. –Contestó con una media sonrisa.- Nunca antes habría hecho esa escenita.
-Si –Rió el Capitán.- Lo más seguro es que me hubieras batallado hasta acabar peleándonos con los puños o sin hablarnos durante un mes.
Tony asintió y se dejó caer en la pequeña silla que Clint le había tallado, era sorprendente saber lo habilidoso que era el arquero con la madera, costumbre decía siempre evadiendo el tema cuando le preguntaban.
-¿Lo de esta noche sigue en pie? –Preguntó el rubio algo inseguro.
Tony observó analítico al supersoldado y, aunque estaba aún dolido, decidió aceptar la oferta con una gran sonrisa. Por nada en el mundo se perdería la oportunidad de dormir en los brazos más deseados de América.
