Un capítulo corto.

Por si no lo saben esta semana estaré actualizando a diario ya que es mi semana libre, por así decirlo. No se acostumbren.


Capítulo 3: Algunas Cosas Nuevas.

Al día siguiente la diosa de cabello rosa se presentó de nuevo. La saludo con una amable sonrisa a la cual Hinata correspondió.

La diosa se acercó y le extendió las manos, dudosa, la chica las tomó, sacó los pies de la cama e intentó caminar. Al principio fue difícil, todos sus músculos estaban aún adormilados y no le respondían muy bien, por suerte la diosa estaba ahí para ayudarle. Después de unos minutos Hinata por fin pudo marchar sola.

Se volvió para agradecerle a su acompañante, ella le sonreía. Hinata hizo una profunda reverencia, pero unas manos le incorporaron de nuevo, la diosa negó con la cabeza, al parecer ella no quería que hiciese eso. Que extraños eran en ese lugar.

Hinata se sintió cansada y se sentó en una silla que tenía al lado, enfrente de ella se encontraba un espejo. La chica miró su reflejo y se asustó: lo que veía era una joven de aspecto descuidado, con los cabellos enmarañados y la piel sucia. Al parecer la diosa comprendió que no le agradaba en absoluto verse así; la tomó de un brazo y le indicó que la siguiera.

Le condujo hasta otra habitación, le ayudó a quitarse la ropa, al parecer le sorprendió algo en el cuerpo de Hinata, pero ella no supo qué. La diosa de cabello rosa le dejo quieta en un sitio, giro una manija y al instante cayó agua tibia encima de la joven. Que bien se sentía aquello, su cuerpo poco a poco terminaba de relajarse.

Hinata se divirtió dándose su baño, hacía mucho que no disfrutaba de uno. Al menos desde que….era mejor no recordarlo. Sintió que su cuerpo estaba limpio, que maravilloso; pero su cabello aún estaba sucio. La diosa giro la manija y el agua dejo de brotar. Tomó un frasco y le puso un poco del líquido espeso al cabello de la chica, le tallo y Hinata miró sorprendida la espuma, solo había visto aquel líquido en el baño de su media hermana, la princesa Hanabi. De nuevo la diosa dio vuelta a la manija y el agua volvió a caer. Cuando la espuma se hubo ido y Hinata parecía estar del todo limpia, la diosa volvió a cerrar la fuente de agua.

Hinata temblaba, sentía mucho frío ahora que el líquido tibio no caía. La diosa le extendió algo con que cubrirse, era suave y olía bien. Regresaron a la alcoba en que Hinata dormía.

La mujer de ojos jade le dio ropa y le ayudo a vestirse, pues algunas prendas que le ofrecía no sabían muy bien como colocarlas. Luego la condujo hasta el espejo y Hinata tomó un cepillo y peinó sus largos cabellos, estos estaban más suaves y dóciles que los de Hanabi.

De nuevo la diosa se acercó, le puso otra vez la pomada curativa en las heridas de su espalda; se alejó un poco para ver a la joven Hinata. Se veía hermosa, si él la veía sin duda pensaría lo mismo. Se sonrieron. Hinata se quiso levantar, pero la diosa le detuvo. Se acercó a un cajón que estaba junto al espejo, lo abrió y extrajo algunas cosas. La diosa tomó un tubo diminuto, lo abrió y aplicó su contenido en los labios de la asombrada chica, esta sintió como se hacían más suaves. Luego tomo un pequeño estuche y también lo abrió, con un pequeño aparato le colocó algo de polvo en los ojos y las mejillas. La diosa le invitó a mirarse en el espejo.

Así lo hizo. Jamás creería que ella podría llegar a verse así de hermosa. Con la mirada le agradeció a la diosa, esta le sonrió.

Tras algún tiempo, se escuchó como tocaban la puerta. La diosa hablo y al instante otra mujer hermosa de cabellos rubios entró con una charola. Hablaron un rato, cuando terminaron la diosa rubia le dirigió una sonrisa a Hinata y se marchó dejado la charola.

La mujer se acercó con ella en manos y la dejo ante Hinata. Era comida. La chica devoró todo, realmente tenía hambre, y a los dioses no les importaría que mostrara tan pocos modales. Cuando termino su comida devolvió la charola a su benefactora.

Debía de ser muy tarde. Hinata se acurrucó en la cama y al instante se durmió.


Como dije, capítulo corto.

Gracias por leer.