Capítulo 3, de mi relación con el neko

– ¡Goenji-baka! A comer, dice Natsumi que si no bajás ahora mismo te quedás sin cenar – apareció Kazemaru gritando en mi habitación.

– ¡No grités neko! – le dije molesto /Le digo neko porque un día, mientras él hablaba con Tachimukai, lo escuché que ronroneaba como
gato, no sé para qué, pero desde ese día le digo neko cuando me molesto/

– ¡No me digas neko! No lo soy… – hace berrinche como niño pequeño.

– Meow, meow – me reí al pasar por su lado.

– Baka… – me dijo – un momento… ¿Por qué rayos tenés la campera de Endo-kun? – me preguntó casi gritando.

– Mmm… no sé… – dije mirando la campera y cagándome realmente de risa por dentro – me la dio hoy a la tarde, cuando estábamos
junto… es que yo tenía mucho frio.

– ¿Por qué rayos tenias frío y por qué estabas con él? – me preguntó suponiendo yo que sé /Jejeje, si sé que se imagino…/

– Ah… no me acuerdo… – dije tomando la campera de Endo que estaba colgada en una silla.

– Ah, Goenji, vamos a comer – llegó Endo, haciendo que Kazemaru se girara a verlo – Kazemaru-san, vos también bajá a cenar o Haruna-san se va a enojar con los dos – dijo con su típica sonrisa.

Jajaja, soy muy malo, sí señor. Antes de que los tres saliéramos camino al comedor, se me dio por hacer enojar a Kazemaru.

– ¿Después de cenar vas a venir a mi cuarto? Acordate que me dijiste que ibas a venir para que, ya sabés, sobre eso – dije mirando de reojo al defensa.

– Obvio Goenji – me respondió con una boba sonrisa.

Suspiré feliz, sacándole más de un gruñido de enojo a Kazemaru. Para colmo, a Endo se le había dado por decirme Goenji solo, sin kun ni
san. Eso decía que teníamos muy buena relación. Yo era completamente feliz…
Apenas llegamos al comedor, Kazemaru se fue con su grupo de cotorras, de seguro a contarle todo lo que había pasado. Yo lo miraba por sobre el hombro, como si fuese un ser superior; es que así me sentía: superior que Ichirouta, por haberle ganado de nuevo. Esto parecía una locura, ese baka y yo estábamos peleando por ver quién era más astuto como para molestar más al otro con respecto a Endo. Una batalla para ver quién molestaba más al otro en definitiva.
Noté que las cotorras hablaban más que de costumbre, es más, Kazemaru se levantó antes que todos de la mesa, mejor dicho, ni siquiera comió. Le resté importancia.
Terminé de comer al rato, aunque me quedé en el comedor, charlando con Kidou bajo la mirada acusadora de Fudo.

– Kidou-kun, a veces me da miedo hablar con vos, pareciera que Fudo-san me va a matar si me acerco un milímetro más a vos – confesé
mirando con un poco de temor al chico en cuestión.

– No es nada, no creo que Akio-kun te vaya a hacer algo – me respondió tomando algo de agua.

– ¿Akio-kun? – lo burlé.

– Etto… Fudo-san, quise decir Fudo-san – me dijo completamente rojo.

– A mi no me mientas – y me acerqué a su oído – a vos te gusta Fudo-san y no digas que no.

Grave error, me acerqué demasiado a Kidou. Apareció Fudo a lado mío con una mirada de odio. Rápidamente me paré y me fui al lado de Endo, el cual estaba siendo acosado por Hiroto.

– Nee, Endo-kun, ¿ya terminaste de comer? – interrumpí. Me molestaba demasiado la cercanía entre Hiroto y Endo. El intento de marciano
era capaz de violarse a Endo allí mismo.

– Si, vamos – determinó Endo salvándose del pelirrojo que me miró con odio como muchos otros lo hacían también en ese campamento.

¿Qué puedo decir? Me gusta llamar la atención.
Estaba bien, todo estaba marchando a la perfección con Endo. Había logrado llamar su atención y ya me haría caso en todo lo que le pidiese. Fuimos a su cuarto para charlar sobre mi problema.
Cuando estábamos por entrar, me di cuenta de que su cuarto estaba abierto, él no era de dejar su habitación abierta... De hecho, si Endo era cuidadoso en algo, era en cerrar su cuarto. No quería que nadie entrara allí sin su permiso ¿Por qué? no sé aún la razón.

– Emm, Endo-kun ¿vos dejaste tu cuarto abierto? – le pregunté.

– Para mí que si, al menos eso creo – me dijo algo preocupado – o tal vez no, sabés que soy muy despistado.

Me dio mala espina ver su puerta abierta. Entramos y bueno, no fue del todo agradable la vista que obtuvimos.

– Kaze-chan… – dijo penosamente – ¿Qué haces?

Estaba Kazemaru acostado en la cama de Endo… debo decir que también estaba… ¿vestido de neko? Sip, con las orejitas y la colita. Se puso completamente colorado al verme al lado de Endo. Supongo que estaba allí para jugar un rato con Endo, de eso era de lo que hablaban las cotorras. Inmediatamente se paró y se puso a la defensiva.

– ¿Cuántas veces te dije que no te aparezcas así en mi cuarto? – Le retó Endo – es como la onceava vez desde que estamos en el
campamento.

– Quiero hablar con vos – le dijo acercándosele sensualmente, sin importarle que yo estuviera allí.

– Pues yo te gané – dije tomándolo del brazo y sacándolo de la habitación.

Admito que me vi como novia celosa.

– No jodás, andate, quiero estar con mi cuchicuchi – me contestó abrazando a Endo.

– Kaze…– dijo Endo tratando de zafarse.

– Pues tu cuchicuchi debe estar guardado en tu cajón. Anda con él a masturbarte y dejame de joder – dije completamente enojado y salido
de mis casillas – ¿o me tengo que tragar el cuento de que de tu cuarto vienen gemidos porque estás con una mina o un tipo?

– Tsk, ¿y vos? Que andas… – trató de decir pero le puse una mano en la boca.

Lo hice porque lamentablemente y no sé cómo, él sabe muchas cosas vergonzosas mías y no daba para que Endo se enterara.

– Ya te ibas ¿verdad Kazemaru-san? – y lo empujé de una buena vez a afuera de la habitación.

– Me la vas a pagar Goenji-baka…

– Para tu cumpleaños de voy a regalar un traje de conejito, creo que te quedaría mejor – le grité mientras se iba.

Cerré la puerta. Estaba que me hervía la sangre. ¿Cómo diablos iba a aparecer ese baka, neko o conejito en la habitación de Endo así? Era un idiota. Casi lo mato a golpes. ¡Lo juro!
Endo me tocó el hombro, tratando de tranquilizarme.

– No te preocupes, siempre lo hace, ya estoy acostumbrado.

– ¿Acostumbrado a ver a tu amigo vestido de neko? – pregunté irónicamente y me imaginé a Fubuki de neko… creo que le quedaría mejor el de lobito.

– Ya estamos solos ¿Qué te pasa? ¿Qué problema tenés?

– Endo… ¿vos te enamoraste alguna vez? – le pregunté mirando el techo.

– Si… – dijo medio risueño.

– ¿Y cómo se siente? – le pregunté ¿Qué se yo por qué se lo pregunté?

– Genial, te sentís en las nubes, un perfecto baka. Si es que te corresponden, si no, te querés tirar a un pozo lo más hondo posible – me
dijo rascándose la nuca.

– Te voy a hacer una pregunta… ¿de quién estás enamorado?

Y si, lo tuve que preguntar. Si no me iba a corresponder, me quería enterar antes de declararme.

– Creo que no vale la pena, ya debe tener novia…

En ese momento tenía ganas de comérmelo en una forma muy pervertida.

– Dale, decime…

Juro que se estaba que se me salía el corazón. De una maldita vez, quería que me dijera quién era el dueño de su corazón.

– ¡Mamoru-chan! – dijo Fuyuka golpeando la puerta.

– Luego hablamos ¿dale? – Asentí estúpidamente con la cabeza – ¿Qué querés Fuyuppe-chan?

– Necesito que me ayudes con unas cosas – completo Fuyuka y se lo llevó a Endo.

/ Nota mental: ahorcar a Fuyuka por haber interrumpido mi momento con Endo-kun / fue lo que pensé. Iba a salir corriendo, la iba a agarrar de los pelos y la mandaría con boleto de ida sin vuelta a Inglaterra para que Edgar la obligara a ser su esposa y dejarme a Endo para mi solito.
Me fui a mi cuarto. Me tiré en mi cama y hundí la cabeza en la almohada ¿Cómo podía ser que no pudiese hablar con Endo más de cinco minutos seguidos? Parecía que TODO el campamento se había puesto en mi contra. Pero TODO. Primero, las burlas, después Kazemaru,
luego Fuyuka y ahora ¿Qué venia? ¿Kiyama a amenazarme con una espada galáctica al estilo Star Wars? Pues, no tan así, pero…
Al día siguiente, me levanté con un terrible dolor de cabeza. No había podido dormir en toda la maldita noche. Se habían escuchado gemidos toda la maldita noche, supuse que Kazemaru me había hecho caso y había estado con su cuchicuchi Aunque creo que no fue así, tal vez Fudo se violó a Kidou otra vez, porque por lo que ví, mi amigo tenía una cara de que lo lleva el diablo.

– ¿Qué te pasa Goenji-san? – me preguntó Haruna con una linda sonrisa y dándome una taza de café.

– Anoche no pude dormir, ahora estoy que se me parte la cabeza – le aclaré con una sonrisa fingida.

– Hai… yo tampoco pude dormir, del cuarto de Yutto-nii venían ruidos raros… Le voy a decir al entrenador Kudo que te sentís mal y que no
vas a entrenar ¿dale? – me ofreció con una sonrisa de inocencia.

– Arigatou Haru-chan, no hace falta.

– Si que hace falta… así no vas a entrenar… tienes una cara… creo que te engrapaste – me dijo tocándome la frente.

– No, debe ser el calor – traté de zafar.

– Goenji-san, tenés temperatura, mejor andá a tu cuarto y descansa.

– Pero…

– Pero nada, vos andá que yo ahora te llevo algo para que puedas terminar de desayunar. Le voy a decir al entrenador que te engrapaste. De seguro es porque ayer saliste afuera con la lluvia – me ordenó.

Pesadamente, me levanté de mi silla y me fui a mi cuarto. Lo que sí, fue que no vi a Endo en el comedor para desayunar, de seguro de habría dormido. Ese pibe siempre lo hace.
Antes de llegar a mi habitación, Kazemaru me detuvo.

– Endo-kun no bajó porque debe estar demasiado cansado, estuvimos toda la noche dale y dale. No sabés, es una bestia. Yo le pedía que parara porque no daba más y él seguía como poseído – me dijo al oído.

– ¿Endo? Pero si anoche estuvo conmigo – le contesté de lo más seguro – ¿de dónde creíste que venían los gemidos?

Kazemaru quedó congelado, con lo firme que había sido, de seguro se tragó tal cuento. Su cara era toda una poesía. Le pedí permiso y entré a mi cuarto.
Me tiré en mi cama y me comencé a retorcer de risa. El muy idiota se me había querido hacer el que había dormido con Endo y lo di vuelta así nomás, lo mejor es que se creyó el cuentito. ¡Si los gemidos venían de Fudo y Kidou! Seguro yo le iba a creer que había hecho el amor con Endo. No soy idiota.

– ¿Goenji-san? – Me preguntó entrando a mi habitación Haruna – te traigo un té y algo para comer, tratá de descansar por favor – me pidió.

– Claro Haruna, domo arigatou – le agradecí – cierto, ¿sabés si Kazemaru estuvo hablando con Endo-kun anoche?

– No, estuvo ayudándome a mí a terminar un proyecto para el club de periodismo ¿por?

– No, por nada, arigatou – agradecí con una sonrisa en mis labios.

Haruna se fue de mi cuarto. Pasaron unos minutos, hasta que escuché unos grititos de alegría que venían de la planta baja, y la dueña de los grititos no parecía ser de otra persona que aquella chica que nos atemorizaba a todo el equipo.

– Nanami… – susurré esperando aquel calvario que nos provocaría la hermana menor de Endo…

Y? Les gustó? Nee, Nanami es una OC mía, saluda Nanami.
Nanami: Hola!
Fudo: y ahora me cambias por una OC?
Nya fudo, no digas eso... yo te quiero mucho *saca un peluche de fudo y lo abraza* Nanami es solo una amiga fujoshi que me va a ayudar en muchas cosas jua jua jua jua
Muchas gracias x comentar... o aunque sea por leer ^^ tecnicamente me olvidé del fic en FF, gomene!
Bueno, nos vemos!
PD: la conti será: Capítulo 4, de hermanas insoportables.

Sayo!~~