Sorry, sorry sorry por la tardanza! Pero esq.. bueno, no tengo excusa, pero aquí dejo la continuación! Y gracias por tu magnifica ayuda Camy (bici) [a la tercera va la vencida viste? (:]

Los rayos del Sol empezaban a entrar por los huecos que dejaban las persianas.

- No sé porque las dejé cerradas – pensé.

La luz empezaba a cegarme, por lo que decidí a empezar a dar vueltas por mi cama a ver si volvía a encontrar la postura perfecta. Cuando decidí que ya era imposible volverme a dormir, con la ayuda de mis brazos me levante un poco, lo justo para respaldarme a la pared de la cama. Me quede así un buen rato, mirando por la ventana el maravilloso paisaje que me rodeaba, y escuchando a los pájaros cantar. Un ruido destrozo esa armonía. La mesita que tenia justo al lado de la cama empezó a temblar, gire la cabeza lentamente y me di cuenta que el culpable era mi teléfono, no paraba de vibrar. Lo agarré. Antes de contestar miré quien era.

- Booth – dije susurrando. Una leve sonrisa salió de mí sin darme cuenta.

Apreté el botoncito verde para contestar.

-Buenos días - dije contenta esperando una respuesta de Booth.

Pero no contesto nadie, solo se oía el 'pip-pip-pip' que hizo darme cuenta que no había nadie al otro lado del teléfono. 'Tardé demasiado?'

Pasaron muy pocos segundos cuando empezaron a golpear mi puerta.

- Bones, Bones... Estas bien? – Claramente, ese era Booth, quien más me llamaba Bones? Por su voz se podía decir que se le veía algo nervioso. Me pregunté cual sería el motivo.

- Si, Booth estoy bien, porque? No debería?' – Dije algo extrañada y levantando el tono de voz por encontrarse al otro lado de la puerta.

-A… bien, está bien. Como no me contestaste al teléfono, me preocupe…'

No lo oía muy bien, así que me levante de la cama y me dirigí a abrirle la puerta. Él entro antes de que yo pudiera decir nada.

- Woow Bones, así es como duermes por las noches? – dijo con los ojos bien abiertos fijados en mi.

Llevaba un pijama de seda algo cortito y de tirantes.

-Si…- dije algo avergonzada- estamos en verano, hace calor – era verdad, allí hacía mucho calor, y más por la noche.

Me dirigí rápidamente a buscar entre mi equipaje una bata para taparme. Booth me dedico una sonrisita, pero aún sin perder la vista de mi. No lograba encontrar la maldita bata, y para cambiar rápidamente de tema le dije:

- No te conteste porque no me dio tiempo a responder, y cuando lo hice ya no había señal- Booth continuaba mirándome con una sonrisa en la cara.

-Siento si te desperté… Es que al no responder me preocupé- dijo algo nervioso.

-No tranquilo, ya estaba despierta…- dije algo distraída al intentar encontrar mi bata. 'donde debe estar' pensé- porque me llamaste?-

-No… nada… me desperté. Y pensé en ti – Aquí es donde yo lo miré de nuevo, me llamó la intención esa frase. Vi que él seguía sin quitarme la vista de encima. Me gusta que se fijen en mi, y más Booth, pero en ese momento me sentía incomoda- Pensé en ir a lo del templo maya ahora? Te apetece?- agregó.

-Bien, pero que te parece si mientras yo me visto bajas al restaurante del hostal y reservas una mesa para desayunar? Muero de hambre. – Intenté una nueva manera para que Booth se fuera de esa habitación de inmediato, ya que a mi bata no le apetecía aparecer en este momento tan oportuno.

Booth asintió con la cabeza, y se fue. Cuando cerró la puerta sentí un gran alivio.

Cuando ya me había duchado y vestido, me decidí salir de la habitación y dirigirme hacia al restaurante del hostal. Para ello tuve que bajar las escaleras que comunicaban con la recepción. Salí al jardín, ya que la puerta de entrada al restaurante estaba allí. Había mucho sol, lo que me hizo cerrar los ojos. Entre al restaurante. Estaba prácticamente vacío. Solo lo ocupaba una pareja mayor, de unos 60 años y Booth. Escogió una mesa al lado de una gran ventana la cual tenía vista a ese magnífico jardín. Él lo estaba observando. Llevaba unas gafas de sol para que la luz del exterior no le molestase. Supongo que escucho mis pasos acercándome a él por lo que se volteo hacia mí. Se quito las gafas. Se las colgó en esa camisa blanca que llevaba, con dos botones desabrochados. Me sonrió. Le sonreí.

Me senté en la silla enfrente de Booth. Era una mesa para dos. Vi que ya estaba el desayuno servido.

- Me tomé la molestia de pedirte el desayuno. Espero que no te importe. – Esa sonrisa no lograba irse de su cara. Me encantaba.

- No! Gracias. Elegiste bien. – Me sorprendió que no me hubiera pedido una tarta o una de esas cosas que tanto le gustan a Booth y que desea que también sea así en mí. Eran unos cereales con leche y un buen zumo de naranja.

Vi que el también me había esperado para empezar a desayunar.

Hubo un gran silencio entre nosotros mientras comíamos. Era algo incomodo. Decidí sacar algún tema para hablar, lo que fuera.

- Llamaste a la policía local para que vinieran a la escena del crimen? – No era un gran tema pero mejor que ese silencio…

- No, me dijeron que en ese templo hay siempre un grupo de guardias que en teoría nos tienen que informar sobre el caso - Seguidamente le dio un mordisco a su gran trozo de tarta de manzana.

- Bien… - Deseaba que él dijera algo. El silencio entre dos personas es algo que no me gusta.

Terminamos de desayunar. Los temas de conversación que dimos entre el desayuno no fueron mucho más largo que ese, cosa que me hizo tener unas ganas locas de ir al templo ya. Fuimos a recepción a pedir el taxi para que nos llevara allá. Cuando llegó nos subimos a la parte trasera. En ese momento me llegó a la mente el día que llegamos a este pueblo y entramos al taxi, como me miraba Booth y como bien me sentía. El camino hacia el templo fue algo largo e incomodo a la vez. No hablamos mucho, se puede decir que tuve más conversación con el taxista al decirle donde íbamos que con Booth en el viaje. Eso sí, no me paraba de mirar, no sé si era porque sabía que yo también lo hacía o porque estaba interesado en hacerlo. Era la típica escena de miradas que había visto en muchas películas y había leído en muchos libros… yo le miraba y él me miraba justo cuando yo apartaba la vista, y cuando nuestras miradas se encontraban sonreíamos y después de pocos segundos la volvíamos a perder entre el paisaje de la ventana. Solo me llamó la atención un momento en que cuando nuestras miradas coincidieron no se separaron y fueron seguidas por una sonrisa. En ese momento Booth quiso decirme una cosa, lo sé porque su boca se abría y empezó a balbucear intentando decir algo, pero no conseguía descifrar que. Pero como de costumbre, el taxista interrumpió.

- Llegamos señores –Dijo mirando por el retrovisor.

Aparte rápidamente la vista a Booth y giré la cabeza hacia adelante, dirigiéndome al conductor.

-Gracias. Puede venir a buscarnos por la noche?- Como no nos podíamos llevar el cadáver a ningún sitio, teníamos que analizarlo allí, no podríamos regresar al hostal hasta la noche. El taxista asintió.

-Tanto tiempo tardaremos Bones? – dijo Booth con voz decepcionante… - Es muy pronto… - cerró la puerta del taxi en la que habíamos salido los dos.

- Si Booth, se tiene que analizar todo, y luego ponernos en contacto con los del Jeffersonian para que nos ayuden un poco, es mucho trabajo.

- Está bien Bones…- se quito esas gafas de sol que llevaba colgando de la camisa y se las puso.

Entramos en el templo. Estaba todo muy oscuro. Solo había algunas antorchas que iluminaban el camino del cual yo no veía el fin. Un hombre algo alto nos pregunto quién éramos. Al decir que éramos la doctora Brennan y el agente Booth de Estados Unidos que veníamos a examinar el cuerpo que había sido encontrado en este templo, se extrañó.

-Puede decirnos donde se encuentra la victima?- Dije algo despacio al ver que no entendía muy bien el inglés.

- Lo siento doctora pero ya se llevaron el cuerpo y las pruebas necesarias.

- Que que?? - Dijo Booth gritando.

- Tranquilo Booth debe ser un error…

- Eso espero!

- No doctora, ayer vino un grupo de gente de su país y dijo que se lo llevaba para resolver el crimen. Yo mismo les dije donde estaba el cadáver.

- Voy a llamar a Cam-Dijo Booth rapidísimo cuando el agente de allí nos informaba de la situación.

- Sí, será mejor.

-Cam! Se puede saber porque no hay cuerpo muerto en el templo? – dijo algo mosqueado – No, de verdad que no hay nada. Si.. eso me temo, llama al FBI de mi parte y cuéntaselo todo, yo informare a las autoridades de México. Gracias Cam.

- Y… que paso? –Dije algo interesada en el asunto.

- Robaron el cadáver! Alguien se entero que íbamos a abrir caso, supuestamente el responsable de la muerte, y decidió llevárselo para que no lo descubriéramos.- Dijo Booth sin apartar la mirada del agente del templo.

- Genial.. – dije sarcásticamente

- Lo siento, yo no sabía exactamente quien lo tenía que venir a buscar, me dijeron que eran de Estados Unidos y les llevé hasta allí!

- Si.. ya.. Genial!

- Y ahora qué hacemos? El taxi no llegara hasta la noche… - dirigiéndome a Booth.

- Pues no lo sé, salgamos de aquí!

Salimos del templo y nos dedicamos a dar una vuelta por los alrededores para ver que había por allá. Nos adentramos bastante, pero valió la pena, encontramos una cascada preciosa donde poder descansar, comer y hablar hasta que se hiciera de noche y el taxi nos viniera a buscar.

Encontramos unas piedras grandes lo justamente cerca como para tocar el agua que caía como para no mojarnos con las salpicaduras. Nos sentamos allí y sacamos agua y comida. Empezamos a hablar, hasta que salió el tema de ¿y qué haremos ahora?

- Y que se supone que tenemos que hacer durante estos 7 días que estamos en México? No podemos irnos a Washington antes, aquí solo pasa un avión por semana, estamos muy alejados de la civilización.

-Ah, es verdad! Lo olvidé! Pues que remedio, tendremos que quedarnos. Mira, no esta tan mal, me vendría bien algo de vacaciones para relajarme un poco. Y con una compañía excelente – Me guiñó el ojo y le dedique una sonrisa.

- No hay mucho que hacer por aquí Booth, te vas a cansar de mi – dije refunfuñando. Booth me miraba con cara de felicidad, sus ojos tenían más brillo que siempre.

- Como que me voy a cansar de ti? Tu no me conoces, tengo mucha paciencia. Jaja, no Bones es broma, no puedo cansarme de ti, me encanta tu compañía. – Mi mirada se perdió entre la de él, levantó su mano, me acarició la mejilla y me dijo – que te quede claro ok Bones, nunca me voy a separar de ti. Nada nos va a separar. – La distancia que nos separaba se iba haciendo más pequeña, yo me sentía como nunca, mi corazón iba a mil y no sabía qué hacer, porque tampoco podía moverme, y menos hablar. Booth finalmente quitó la mano de mi mejilla.

- Me apetece un bañito en el rio, te apetece? – yo no respondí, aún estaba en estado de shock, mi mente no paraba de pensar diferentes motivos por los cuales Booth me hacia esto.- Bones?

- ehh?? Un baño? Aquí? Ahora? Cómo? – aún estaba intentando volver a la realidad.

- si Bones, un baño en el rio, aquí, y ahora, quieres?

- lo siento pero no traje nada para meterme en el agua

- ni yo, pero eso es lo de menos, la cuestión es no mojar la ropa, así que nos la quitamos y listos. – Puse los ojos en blanco, la idea de que Booth me propusiera desudarnos y meternos en un lago e una selva inmensa perdida en medio de México me encantaba, pero no podía aceptar.

- Creo que no Booth

- Oh.. Bones, como si no me hubieras visto desnudo antes… Te acuerdas del día que entraste en mi baño? Y tranquila, que a mí no me importa verte desnuda, ya ha visto muchos cuerpos en el largo de mi vida. Y no hace falta desnudarnos, en ropa interior ya sirve – El seguía sonriendo. El problema no era que él me viera desnuda, el problema era al yo verlo desnudo a él, ya me costaba respirar cuando estaba a su lado como para estar a su lado cuando él estuviera desnudo.

- No se Booth…

- Ohh.. Venga Bones.. Hace mucho calor, nos irá bien! – En ese momento Booth se quitó la camisa blanca que llevaba, me lo quede mirando.

- Esta bien Booth, pero rápido.

Me levante y me acerque a él. Se estaba quitando los zapatos. Yo me empecé a desnudar también. Lo hice lo más rápido que pude, no sé porque en realidad, nunca me importó, pero estaba algo nerviosa, con lo que me tiré al agua antes que Booth!

Los dos estábamos metidos en el rio, el agua fría estaba genial, apetecía mucho con ese calor. El nivel del agua nos llegaba justo para cubrirnos por encima el ombligo. Estuvimos un buen rato nadando y sumergiéndonos en el agua hasta que Booth decidió acercarse a mí. Yo estaba justo debajo de la cascada, y no le vi venir. Sentí una mano fría encima de mi hombro que mi hizo dar la vuelta. Lo vi, allí estaba él, con su torso desnudo y todo mojado. La cascada nos estaba mojando a los dos. Él estaba enfrente de mi me tenia cogida con sus dos manos en mis hombros, hasta que una de ellas decidió subir por mi cuello hasta llegar a mi rostro. Me empezó a dar caricias con su dedo. Yo estaba inmóvil, no sabía exactamente qué hacer. Se fue acercando cada vez más a mí, hasta que llego un momento que lo único que nos separaba eran dos centímetros. Podía sentir la respiración de Booth encima de mí, y seguro que el también podía sentir la mía. Nuestras narices se tocaron, justo después, nuestras frentes. El agua fría de la cascada no paraba de caer encima nuestro, yo ya empezaba a tener frio, estaba temblando. Tenía unas ganas locas de besarlo, pero no quería destrozarlo todo. Nuestros labios estaban separados por poco más de un centímetro, deseaba que Booth acortara la distancia entre nosotros. La mando que tenia encima de su hombro bajo por mi espalda. Decidí abrir los ojos, y me encontré con lo suyos, me miraban fijamente. Decidí dar el paso yo. Subí mis manos hasta el rostro de Booth, y allí es cuando lo iba a besar, lo miré fijamente pocos segundos y…

[No podía aguantar más, no podía parar de mirarla, el agua caía encima de ella. Yo tenía unas ganas locas de acercarme a ella y besarla, pero creí que eso era una mala idea por lo que me quede en la otra punta del rio. No, di media vuelta y me dirigí hacia ella, en ese momento se giró, yo le puse la mando encima del hombro. En ese momento ella se dio la vuelta y se me quedó mirando, sin decir nada. Puse mi mando encima de su rostro, lo acaricié. Poco a poco me fui acercando a ella. Puse mi frente encima de la suya, no aguantaba más, me decidía a besarla, pero no estaba seguro de hacerlo, y si me rechazaba?. En ese momento abrió los ojos, me perdí en su mirada, nunca vi unos ojos tan infinitamente bonitos. Ese momento me decidí a besarla, pero algo me contuvo, sus manos empezaron a subir por mi espalda hasta llegar a mi cara, nos quedamos así pocos segundos hasta que…] FIN DEL CAP!

No me maten! Continuaremos pronto, o eso espero! (:

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