Capítulo 3
La Confesión

Notas: Este capítulo se lleva a cabo más tarde en la temporada, pero antes de ir a la Catedral Marina y encontrar el Talismán, alrededor del episodio 95 después del show de citas, donde Haruka y Michiru participaron.


La habitación estaba en penumbra la única luz venia de varias velas alrededor de la habitación que también emitían un leve aroma a fresas y crema.

No era nada especial, no era su aniversario o el cumpleaños de alguien, Haruka había decidido sorprender a Michiru y estaba en un estado de ánimo romántico.

La pareja estaba en la cama, Haruka estaba acostada en la parte superior de su amante besando su cuello mientras apretaba sus formas desnudas. Su mano derecha estaba entre las piernas de la aguamarina, acariciándola, mientras Michiru balancea sus caderas hacia delante. La violinista dejó escapar una serie de gemidos bajos sonando mas como un ronroneo al sentir como los dedos de su amante se hundían el ella y hacia que se elevara hacia atrás de la cama para presionarse más cerca de Haruka.

Hace varias semanas cuando compartieron su primer beso Michiru se había preguntado si Haruka era una buena amante, pero resultó que no era más que una buena amante, sino que era una amante increíble. Cada vez que hacían el amor Michiru sentía era llevada al cielo y sentía que se convertía en una con Haruka. Ella agarró el hombro de su rubia casi fundiendo sus dedos con su espalda, dejando en la corredora pequeñas marcas rojas detrás. Podía sentir todo su cuerpo tensarse, sabiendo que estaba cerca de su orgasmo. Haruka se alejó de besar su cuello para mirar a los ojos azules de Michiru haciéndole saber que ella estaba allí también. La piloto aceleró su ritmo metiendo con más fuerza sus dedos en Michiru y moviéndose más hasta que Michiru dejó escapar un grito de placer que parecía hacer eco a través de su apartamento. Haruka cayó en ella con la cabeza apoyada en el rincón del cuello de Michiru recuperando el aliento desacelerando y sintiendo que Michiru aflojaba su agarre de sus hombros, sabiendo que su diosa marina había dejado algunos rasguños. "Te amo." Dijo Haruka dándole un beso detrás de la oreja de Michiru quedándose ahí por un momento haciéndole a la violinista cosquillas con su aliento.

Hubo una breve pausa, el único sonido que había en la habitación era su respiración, ya que ambas recobraban el aliento; luego Michiru hizo una pausa y respiró hondo antes de decir. "Haruka ... yo ..." Ella respiró de nuevo y continuó, "Haruka eres increíble." Michiru cerró los ojos alegrándose de no mirar a Haruka pero sabiendo que la rubia la miraba. Ella sabía lo que la rubia estaba esperando de ella y sabia que no eran las palabras que habían salido de su boca. Y ahora podía sentir a su amante tensarse mostrando su desaprobación a lo que ella le había dicho.

La rubia dejó escapar un suspiro de decepción, saliendo de Michiru y colocándose a un lado de ella y acunándose con la chica de pelo verde, quedándose en silencio por un momento para luego solo decir. "Buenas noches Michiru." Cerrando sus ojos.

¿Cuántas veces le había pasado esto? Había perdido la cuenta hace un tiempo y cada vez el resultado era el mismo. Cada vez que Haruka lo decía Michiru se negaba a decirlo y cada vez que sucedía Haruka se decepcionaba. La rubia estaba empezando a preguntarse por qué ella no lo decía y por qué siempre evitaba el tema.

Michiru miró a su amante con el ceño fruncido en su rostro. Se dio la vuelta y se inclinó hasta acercarse más al rostro de Haruka quien permanecía con los ojos cerrados y le dio un beso en los labios. "Lo que hiciste esta noche fue muy dulce Gracias." Esperaba que unas palabras agradables y un beso robado pudiera distraer a Haruka, pero una pequeña parte dentro de ella sabía que no era posible, incluso se inclino para mordisquear suavemente su cuello.

"No fue para tanto." dijo ella con voz ronca apenas abriendo sus ojos sin querer mirar a Michiru. Ella estaba decepcionada, pero limita la ira, estaba enojada con Michiru por negarse a darle lo que ella quería. No, no lo que quería, lo que necesitaba y Lo que más daño le hacía a Haruka era no entender por qué Michiru no lo hacía, No podía ver ninguna razón que la detuviera, en los últimos meses habían llegado a estar verdaderamente cerca, conocían todo sobre la otra. Incluso habrían ganado el concurso del amor, si no se hubieran retirado.

"Ruka, ¿qué te pasa?" Preguntó Michiru mientras se alejaba del cuello de Haruka para mirarla mientras acariciaba su mejilla, sintiendo como ella se alejaba lamentando la pregunta que le hizo. Ella sabía lo que estaba molestando a su amante y era algo que había estado evitando durante un tiempo. Ella no sabía cómo decirle a Haruka o incluso cómo reaccionaría. Tal vez el miedo la detenía, pero cualquiera que sea la razón sentía que era más fácil la evasión que la confesión, aunque sabía que no sería capaz de evitarlo por mucho más tiempo. Haruka no esperaría mucho más y no podía evitar pensar lo que pasaría si Haruka se cansaba y ella no podía decírselo , perdería a la rubia?

"Nada." Haruka empezó a decir, ella no le había dicho nada a Michiru, no quería forzarla y quería darle su tiempo, pero ella no podía mas solo quería saber el por qué. Tenía que haber una razón. "Michí, Hemos estado juntas solo un par de meses y tal vez es demasiado pronto, pero yo te lo he dicho tantas veces y tu nunca lo has dicho."

"Haruka ya sabes lo que siento por ti." Dijo Michiru presionando otro beso en los labios de Haruka. Poniendo su mano izquierda en su pecho y empezó a mover un dedo sobre un pezón de Haruka provocando una gemido de la rubia. "Tal vez tengo que mostrártelo?" Michiru se acerco y se subió encima de la rubia, lamiendo su pezón y luego con su dedo empezó a hacer círculos en el sabiendo que los pechos de Haruka eran muy sensibles y que era la forma más rápida para despertar Haruka.

"Michiru ..." dijo Haruka sintiéndose excitada de nuevo y rápidamente agarró la mano de Michiru. "No, Michiru no quiero que me enseñes, Quiero escuchar que me digas. Te amo. ¿Me lo dirás? ¿O sería una mentira si lo hicieses?" Haruka le rogó a su amante. Ella nunca le había preguntado directamente, pero su necesidad de escucharla pesaba más. Necesitaba saber la respuesta, no importaba cuál de ellas era.

Michiru cerró los ojos apretándolos por un momento. "No sería una mentira." Dijo apenas en un susurro.

"Entonces dilo. Por favor Michiru dime que es lo que sientes por mí." Haruka le declaró. Sabía que Michiru sentía lo mismo que ella, pero una parte de ella necesitaba escucharlo, Para darle a sus sentimientos una voz.

"No puedo." Dijo Michiru con lágrimas formándose en sus ojos.

"¿Por qué?" dijo Haruka sin darse cuenta de que ella también tenía lágrimas en los ojos.

"Porque tengo miedo." Dijo Michiru todavía encima de Haruka sintiendo como sus brazos comenzaban a temblar.

Haruka miró a su amante y luego limpio sus mejillas con sus. "Michiru a que le tienes miedo?"

"Tengo miedo de que si lo digo, entonces será real." Dijo Michiru apoyándose en Haruka. No dijo lo que sentía y lo único que podía hacer era esperar y ver si Haruka aceptaba su razonamiento.

"Michí, bebé porque está mal que lo que sentimos sea real?" dijo Haruka a Michiru tirando hacia ella para darle un beso y empezó a acariciar suavemente sus mejillas con sus pulgares.

"Si es real y te pierdo por el silencio. Yo ... no sé si podría seguir sin ti. Pero si no lo digo entonces tal vez no se sentiría real y no dolería tanto ". dijo Michiru dejándose caer en brazos de Haruka. Ella sabía que Haruka no caería en batalla, nada podría pasarle a la magnífica Sailor Uranus, pero sólo en caso de que sucediera no podía correr ese riesgo. Sólo la idea de no tener a Haruka hizo sismo en su corazón.

La rubia abrazo a Michiru frotándole las manos a la espalda. Pensó en lo que dijo Michiru, era muy parecido a lo que ella había sentido cuando pensó que si no confesaba su amor entonces no dolería tanto si no cumplían la misión. "Michiru." Haruka dijo en voz baja.

Ella levantó la cabeza mirando a Haruka con los ojos enrojecidos apenas notando que los ojos de Haruka también eran de color rojo, esos ojos verdes podían quitarle el aliento. "Por favor, Haruka no me pidas que te lo diga. Lo hago Haruka, pero no puedo decirlo. No puedo correr ese riesgo. Sabes que detener el silencio es más importante que cualquiera de nosotras."

Haruka estaba empezando a odiar esa excusa, el silencio, siempre allí impidiendo estar juntas o ser una joven pareja normal. En algún momento Haruka sólo deseaba no haber sabido nada del silencio y ser dos adolescentes normales. Pero sin el Silencio nunca se hubieran encontrado. Si no existiera el silencio Michiru la hubiera visto siquiera? Haruka se quedó callada por varios minutos antes de besar a Michiru en la mejilla. "Está bien no voy a pedírtelo más. Es tarde deberíamos dormir un poco tenemos clase por la mañana."

Michiru asintió y apoyó la cabeza en el hombro de Haruka cerró los ojos un instante antes de abrirlos de nuevo. "Haruka."

"¿Sí?" dijo la rubia acomodándose en la cama para estar más cómoda. Michiru todavía estaba acostado en ella, pero era más pequeña y realmente no era una molestia. A la corredora le encantaba estar tan cerca de ella.

"¿Estás segura de que estás de acuerdo con esto?" Preguntó Michiru.

"Sinceramente," dijo Haruka finalmente. "No estoy de acuerdo con eso. Saber que mi novia me ama pero que no me lo quiere decir. ¿Cómo se supone que voy a sentirme?"

"Haruka," dijo Michiru pero Haruka la detuvo.

"Déjame terminar. No estoy bien con eso, pero te amo, así que encontrare una manera de estar bien con ello." Dijo Haruka besándola. "Quiero escucharte decirlo, pero no quiero presionarte y perderte. Así que supongo que estaré bien con eso."

"Haruka." Dijo Michiru con la voz quebrada. Ella quería decirle a Haruka que la amaba, besarla y repetírselo hasta que se quedara sin voz, pero no podía dejar de lado su miedo.

"No discutamos más." Dijo Haruka abrazándola. Ella todavía quería escuchar a Michiru confesarle su amor pero haría cualquier cosa por Michiru y no insistirá más. "No voy a pedirlo de nuevo. Lo dirás cuando estés lista."

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Continuara