Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Galeradas
III. Nunca, pero a veces
Cuando estaba en aquel lugar, me preguntaba cómo se verían las nubes desde arriba. Es una pregunta de la que ahora sólo quedan ristras.
Lo veo sentado, con un libro a su costado, bastante lejos como para pensar que alguien lo olvido o que alguien lo quiere olvidar ahí. Sobre la portada, unas letras negras, bien marcadas y lo suficientemente llamativas, tienen cautivo su nombre: «Takaishi Takeru». No sé si es su nombre la causa de las cosquillas bajo mi lengua, o la inevitable sensación de orgullo.
Desde hace rato que ha estado observando las nubes con una mirada similar a la que yo ponía al ver el cielo, aunque la suya es infinitamente más afligida.
¿Sabes? Las nubes que veo ahora son hermosas.
Ya no puedo llorar por nadie, pero a veces lo hago. Es un secreto que ninguno de mis seres queridos debe saber. Lo hago cuando lo veo a él, encadenado a caminos sin continuación, entonces algo que no existirá más en mí se quiebra, y quiero preguntarle, «hey, ¿cómo se ven las nubes desde abajo». Porque yo lo olvidé.
¡Gracias por leeeer!
