Hola a todos!

Hoy no me explayare tanto, tuve un contratiempo y ayer no pude actualizar, sin embargo continuare haciendolo de manera regular hasta el capitulo 5 y despues lo hare mas espaciado, con el fin de darme tiempo de continuar con la historia.

En lo personal estoy disfrutando mucho como va todo, me gustaria saber sus opiniones para saber si les gusta o si hay algo no queda claro en la trama, les agradeceria mucho me lo hicieran saber :). Aun faltan unos capitulos mas para que salga Caspian, por que la trama esta algo larga aunque los capitulos no, pero espero terminarla lo mas pronto posible.

Sin embargo espero que la esten disfrutando tanto como yo escribiendola. Sin mas por el momento me despido!

Enjoy! :) :)


CAPITULO III

CAMINO A ANVARD


La palidez en los rostros de los tres monarcas hizo que todo el personal que se encontraban en la habitación, permanecieran en sus lugares observando. Un silencio sepulcral y un frio en el ambiente se apodero del comedor en que minutos antes se disfrutaba del típico ambiente ameno que caracteriza a Cair Paravel. Susan se dejo caer en su asiento con la carta de su hermana menor en la mano y Peter el sumo Monarca se la arrebato sin dar crédito a lo que había escuchado. Por su parte Edmund se alejo corriendo del comedor para dirigirse a la habitación de su hermana menor, esperando y deseando con todo su corazón que su hermana estuviera ahí y que esa fuera una broma como las miles que él le había jugado a ella durante esos años. Pero al entrar a la abovedada habitación la encontró tal y como el fauno dijo.

Los siguientes minutos fueron lo más angustiantes que pudieran haberse visto en el castillo desde hacía mucho tiempo. Todo el personal, animales y guardias del palacio buscaban por cada rincón a la Reina, sabiendo en su corazón que no la encontrarían allí. Edmund seguido de sus hermanos se dirigió a las caballerizas donde Philip su corcel se encontraba ya ensillado.

- Ed espera… - la voz de Peter lo detuvo - ¿A dónde vas?

- ¿Como que a donde? A buscar a Lucy por supuesto – le dijo tajante y continuo alistando a Philip

- Ni siquiera sabemos dónde buscarla Ed, probablemente se fue anoche… - susurro Susan con voz triste – a esta hora podría estar donde sea

- ¿Y que no haremos nada? Se dan cuenta que cualquier cosa puede pasarle allá afuera, está SOLA. ¿Cómo pueden pensar quedarse aquí sin hacer nada? Al menos yo no lo hare.

- Edmund haremos lo que tenemos que hacer pero si Lucy quería alejarse… - la voz de Peter disminuyo – no podremos obligar a volver aunque queramos, eso lo sabes bien. – el pelinegro se detuvo y recargo su cabeza en su potro. – Debemos de planear y tratar de buscarla sin que ella se percate que la vigilamos, ya no es una niña y debemos confiar en ella.

Aquella mañana todo palacio se había movido y el gran monarca Peter había enviado a águilas, dríades y otros animales parlantes a vigilar a lo largo de toda la tierra de Narnia, desde el Paramo del Farol, el Prado de las Danzas, el Bado de Beruna y el Gran Bosque.

Ya a media tarde mientras los tres Pevensie observaban y esperaban escuchar noticias de su hermana menor, el chillido de un águila real que aterrizo en el balcón de la sala de reuniones los saco de sus pensamientos.

- Largavista – el águila hizo una reverencia inclinando la cabeza y Susan hablo con una nota de esperanza en su voz – ¿has sabido algo de Lucy?

- Sus majestades hemos encontrado a Lyri la yegua de la Reina Lucy en el Paramo de la Gran Mesa de Piedra.

- ¿Ly estaba sola? – el sonido de pánico en la voz de Susan se hizo claro

- ¿Dónde está? – pregunto Peter intentando parecer tranquilo cuando sus ojos al igual que los de sus hermanos se reflejaba una inmensa tristeza y preocupación.

- La están recibiendo en las caballerizas – al instante Edmund seguido de los dos mayores salieron en esa dirección y al llegar encontraron a la yegua bebiendo agua, con un semblante triste. Al verlos se tumbo sobre sus rodillas en señal de respeto y bajo la cabeza. Edmund llego hasta ella y se coloco en cunclillas frente a la yegua.

- Su Majestad

- Ly has pasado por mucho… -le dijo dulcemente, el pelinegro sabia como quería su hermana a su yegua y no la dejaría sola de no ser necesario, y en esos momentos lo único que deseaba como todos los demás, era que Lucy no hubiese sido atacada durante su viaje. -¿Qué ha pasado Ly? ¿Dónde está Lu? - el corcel levanto la mirada y pudo ver la preocupación en todos y aunque tenía el deseo de contarles que la Reina Lucy se encontraba bien, ya para esas horas probablemente al abrigo de Archenland, por la fidelidad a su reina no podía hacerlo.

- No lo sé… salimos anoche poco después de que todos se fueron a dormir, yo ya estaba recostada cuando llego con su capa de viaje y me pidió salir. Dijo que se sentía cansada, necesitaba un paseo nocturno… - todos los presentes observaban a la yegua expectantes esperando que continuara con la historia – caminamos por la orilla del Gran Océano, la reina iba seria no decía nada, por lo que yo supuse que tenia cosas que pensar. Continuamos el camino hasta inicios del Gran Bosque, donde ambas ya cansadas decidimos comer fruta silvestre y descansar un rato, yo tarde un tiempo en dormirme, pero cuando al fin lo logre no desperté hasta esta mañana, y ella ya no estaba ahí. La busque por todos los alrededores, pero no la encontré… - Susan se tapo la boca y una lagrima bajo por sus mejillas, Edmund bajo la cabeza y Peter camino de un lado a otro.

- Pudo pasarle cualquier cosa… - susurro Peter comenzando a perder la calma con la que se había mantenido todo el día.

- Si su majestad me permite – hablo nuevamente Ly – estoy segura que ella se encuentra bien, y pido una disculpa a sus majestades por mi descuido ante la reina, pero teníamos mucho tiempo que no pasábamos un tiempo como el de anoche solo en compañía una de la otra, por lo que realmente fue un descanso placentero hasta que desperté. Sin embargo como ustedes saben, nuestro sueño es mucho más ligero que el de cualquier otra criatura por lo que se que nadie ataco a su majestad, fue ella la que decidió marcharse sola, ya que aunque en un inicio yo creí que fue un sueño, se que la reina me beso la cabeza y dijo "Perdóname por dejarte así, volveré pronto a casa", y encontré junto a mí las mejores frutas que hubiera podido encontrar en todo ese bosque, por lo que estoy segura que fueron dejadas ahí como regalo de mi reina.

Cuando termino de hablar nadie dijo nada, pues todos esperaban saber qué decisión tomarían los Reyes ante aquella situación. Y aunque la preocupación en el rostro de todos no se había alejado, en sus miradas se reflejaba más tranquilidad al saber que Lucy se encontraba bien.

- Has hecho bien Ly – le dijo Edmund palmeando suavemente su cabeza y se puso de pie.

- Bien, entonces debemos confiar en Lucy y saber que cuando aclare sus pensamientos volverá a nosotros. – Susan sollozaba tristemente y Peter la abrazo, mientras se dirigía hacia sus guardias y centinelas. – no dejen de vigilar toda Narnia, si llegan a ver a Lucy solo notifíquenoslo, y no la pierdan de vista. – en ese momento la mirada de Edmund cambio y sin previo aviso corrió hacia su caballo Philip y de un brinco lo monto.

- Regresare en un par de días Pete… - el gran Monarca lo miro y asintió

- ¿A dónde iras? –

- Archenland – y sin decir mas dijo unas palabras a su corcel y salió fuera de los muros del palacio de Cair Paravel.

Philip galopaba rápidamente en dirección a las tierras del Rey Lune, monarca de Archenland mientras por la cabeza del menor de los Pevensie solo tenía la idea de interceptar a su hermana ahora que sabía, iría a pie durante el resto del camino. Si continuaban a paso constante, podrían alcanzarla para antes del siguiente amanecer.

- Vamos amigo, tenemos que alcanzarla antes de que llegue a Anvard…

…..

A la media tarde, Lucy ya había dejado atrás las orillas del arroyo cristalino y los frondosos bosques, y ahora se encontraba caminando al atardecer por un altiplano rocoso que anticipa su pronta llegada al reino vecino. Sabía que debía de apresurarse ya que de no hacerlo la noche la atraparía atravesando el cinturón montañoso que la separaban de su destino. La reina cansada tomo un poco del agua el rio en una pequeña botellita que le preparo su amigo fauno, antes de continuar su camino, y como él le aconsejara, reponer su comida antes de alejarse de los bosques.

En más de una ocasión la chica podría haber jurado sentir la mirada de alguien seguirla en su trayecto, pero se calmaba sabiendo que ahora ya estaba a las afueras de Narnia por lo que las posibilidades que alguien la descubriera era mínima.

Con dificultad continuo su camino por la vereda sinuosa, procurando no desviarse con los diversos caminos que con el tiempo se habían formado en aquella zona montañosa, y es que aunque conocía el camino, había decidido no irse por la vereda llana por la que normalmente toman al ir en carruaje, esto debido a que aquella zona es más transitada por comerciantes y viajeros entre las dos naciones y era más fácilmente que fuera descubierta. Además sabía, que en dado caso que sus hermanos decidieran buscarla, nunca pensarían que tomaría aquel complicado camino.

Ya entrada la noche y siendo guiada únicamente por la brillante luz de la luna que coronaba el cielo, a lo lejos Lucy pudo divisar la majestuosa figura del palacio de Anvard a lo alto de una gran colina. La fresca brisa había comenzado a hacer que la chica temblara un poco pero sin tener deseos de atrasar más su llegada, se coloco nuevamente el gorro de viaje y continúo a paso lento.

Al llegar a la muralla que bordeaba el castillo, se acerco sigilosamente a la puerta pero esta se encontraba cerrada, cuando un centinela se asomo escuchando el sonido de la puerta y ella inmediatamente se escondió en la zona sombreada del portal. Sabía que si daban aviso de su llegada al castillo, le seria simplemente imposible volver a salir de ahí. El centinela al no ver a nadie, decidió bajar en persona a verificarlo. Al abrir la puerta y asomarse, Lucy sigilosamente entro a sus espaldas escondiéndose detrás de los carruajes reales detenidos frente al portón.

- Seguro habrá sido algún gato montes... todo tranquilo, ciérrenlo ahora – en ese momento las puertas se cerraron y Lucy suspiro tranquila. Su mirada se dirigió al palacio el cual se encontraba a media luz, sabía que por ser tarde todos sus ocupantes se encontraban ya durmiendo.

- Ya estamos cerca – se dijo a si misma animándose y se escabullo en dirección a la entrada lateral del palacio.

Lucy conocía perfectamente aquel palacio, casi tan bien como su propio Cair Paravel, y es que el tiempo que había pasado con Aravis en él, la había llevado a considerarlo como su segundo hogar. Es por eso que en ese momento se odiaba a si misma al tenerse que esconder como un intruso cualquiera en un lugar que era tan especial para ella. La reina tomo varios pasillos hasta dirigirse a una escalinata de mármol más pequeña la cual era secundaria al palacio y daba directamente a las habitaciones de los invitados del palacio, y es que era ahí donde se encontraba la habitación de su amiga.

El rey Lune le había querido dar una habitación especial en el ala principal junto a la de su hijo mayor Cor (prometido de Aravis), pero ella se había negado rotundamente, alegando su estatus como invitada, aceptando el cambio únicamente después de su matrimonio con el príncipe. La realidad era que la chica deseaba algo de espacio personal puesto que ambos hermanos, Cor y Corin, llegaban a ser algo pesados estando juntos, discutiendo por todo, convirtiéndose en un espacio de paz y tranquilidad su habitación en el ala este del palacio. Aquel pensamiento hizo que la chica sonriera divertida, puesto que de una manera extrañamente parecida, padecían del mismo mal.

Pronto llego a una habitación con una gran puerta de roble simple y sin siquiera llamar entro abriendola suavemente, mientras se asomaba lentamente. Al verla recostada ya en su cama sonrió y cerró la puerta detrás de ella. El cuarto solo se encontraba iluminado por el fuego de unas cuantas velas en el tocador de la chica. Silenciosamente se sentó al borde de la cama y movió lentamente a su ocupante.

- Mmm… ya te dije que fue jaque Corin – Lucy contuvo una carcajada y la movió nuevamente

- Ari… Ar… despierta… - los ojos de la chica se abrieron lentamente y restregándoselos e intento reconocer a la persona frente a ella, al hacerlo se levanto rápidamente

- ¡LUCY! – la reina le tapo la boca haciendo señal de silencio y la soltó. Aravis había despertado completamente al ver a su amiga en tal estado: su pelo enmarañado estaba pobremente recogido en una cola, su capa, rostro y ropa estaban llenos de polvo y tierra y tenía un aspecto tan cansado que era casi imposible que alguien que no la conociera pensara que era la mismísima reina Lucy de Narnia. - ¿Qué te sucedió? ¿Por qué estas así? ¿estás bien? – la aludida sonrió dulcemente

- Te explicare todo amiga mía, solo que ahora… - en ese momento el suave gruñido del estomago de la chica la hizo sonrojar y Aravis sonrió divertida

- Te traeré algo de comer, y me contaras todo con detalle. Ahora toma algo de mi ropa y ve a bañarte para que puedas descansar.

- Gracias – le sonrió sinceramente la castaña y Aravis salió por la puerta sigilosa como gato.

Lucy suspiro tranquila, sabía que ahora estaba a salvo y aunque no podía permanecer mucho tiempo ahí, debía de confiar que antes de que alguien llegara a buscarla, ella habría podido partir segura de aquel lugar. Por el momento aceptaría aquel baño que en realidad necesitaba con urgencia.

CONTINUARA...


GRACIAS POR LEER!