Disclaimer; Exto es una adaptación del libro "Eternidad" de Alizon Nöel. Los personajes son de Naruto, Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.


Capitulo 1 |Parte 2|


Segundos después de que entre el Sr. Jiraiya, me bajo la capucha apago el iPod y finjo estar leyendo el libro. Ni siquiera me molesto en levantar la vista cuando alguien dice:

- Chicos este es Naruto Uzumaki. Es de Konoha y a partir de ahora vivirá aquí. Bien Naruto puedes ocupar el sitio vacio que esta al fondo del aula, el que esta alado de Hinata. Tendrás que compartir su libro hasta que tengas uno.
Naruto esta buenísimo. Lo sé sin necesidad de mirarlo. Me concentro en el libro mientras el avanza hacia mí, porque ya se demasiadas cosas sobre mis compañeros de clases. En lo que en mí concierne, un momento más de ignorancia es una autentica bendición.
Sin embargo según los pensamientos más íntimos de Temari no Sabaku, que está sentada justo dos filas delante de mí, "Naruto Uzumaki está como un Tren".
Su mejor amiga, Matsuri, está totalmente de acuerdo.
Y también el novio de Matsuri, Gaara, pero esa es una historia muy diferente.
- Hola. – Naruto se sienta en el sitio que esta alado del mio y mi mochila hace un ruido sordo cuando él la deja caer al suelo.
Le devuelvo el saludo con un gesto de la cabeza. Me niego a mirar más allá de sus brillantes botas negras de motociclistas, que son más del tipo GQ que de los Ángeles del infierno. Unas botas que parecen muy fuera de lugar entre las chanclas colorines que suelen pintar la moqueta verde.
El Sr. Robins nos pide a todos que abramos nuestros libros por la página 133, así que Naruto se inclina hacia mí antes de decir:
- Te importa si lo compartimos? –
Yo bacilo asustada por su proximidad, pero deslizo el libro hacia él hasta que se balancea al borde del pupitre. Y cuando el acerca la silla para acortar la pequeña distancia que nos separan, algo pitando hacia la parte más alejada de mi asiento y me escondo bajo la capucha.
El ríe por lo bajo, pero, por supuesto que no lo estoy mirando, no tengo ni idea de por qué. Lo único que sé es que parece alegre y divertido aunque también algo más.
Me agacho a un más; apoyo la mejilla en la palma de mi mano y clavo los ojos en el reloj, decidida a pasar por alto todas las miradas asesinas y los comentarios que me dedican mis compañeros, cosas como: "Pobrecillo en nuevo….¡Tener que sentarse alado de la rarita, con lo bueno que esta!".
A la hora del almuerzo todo el mundo habla ya de Naruto.
- "¿Has visto al nuevo, ese tal Naruto? Esta como un tren…Es tan sexi…" "He oído que viene de konoha" "No…creo que es de la aldea del sonido"…"Da igual…de alguna otra aldea"…"Estoy decidida a invitarlo al Winter Formal* " "Pero ni siquiera lo conoces!…." "No te preocupes, lo hare…..".

- ¡Dios mio! Has visto a ese tal Naruto?

Tenten se sienta a mi lado y me observa con atención a través de su largo flequillo, cuyas puntas desfiladas le llegan justo por encima de los labios de color rojo obscuro.
- Hay no me digas que tú también estas igual! ¡Por favor!...-sacudo la cabeza y le doy un mordisco a mi manzana.

- No dirías eso si hubieras tenido el privilegio de verlo- replica ella mientras saca la magdalena de vainilla de la caja de cartón rosado y lame el glaseado de la parte superior siguiendo su rutina diaria.

- ¿Estáis hablando de Naruto chicas? – susurra Tobi, que se sienta en el banco y apoya los codos sobre la mesa. Sus ojos negros-grisáceos se pasea entre nosotras y una sonrisa aparece en su rostro infantil. - ¡Esta como un queso! ¿Habéis visto sus botas? Son tan Vogue….Creo que voy a invitarlo a ser mi próximo novio.

Tenten entorna sus ojos amarillos.
- Demasiado tarde ya me lo he pedido yo.

- Lo siento, no sabía que te molaban los tipos que no son góticos. –Tobi sonríe y pone los ojos en blanco mientras retira el envoltorio de su sándwich.
Tenten se echa a reír.
- Si tienen ese aspecto, sí. Ese tío esta buenísimo, te lo juro; tendrías que verlo. Sacude la cabeza, fastidiada por el hecho de que no estoy dispuesta a unirme a la diversión- .Es…¡La Bomba!
- Tú no lo has visto? – Tobi agarra su sándwich mientras me mira con la boca abierta.
Clavo la mirada en la mesa, preguntándome si debería mentir. Están armando tanto jaleo que parece que es la única forma de librarme. Pero no puedo hacerlo. A ellos, no. Tenten y Tobi son mis mejores amigos, mis únicos amigos. Y tengo la impresión de que ya les guardo bastantes secretos.
- Se sento a mi lado en la clase de lengua – admito finalmente. –Nos obligaron a compartir el libro. Pero en realidad no lo vi bien.

- ¿Os obligaron?- Tenten se aparta el flequillo a un lado para tener una visión clara de la rarita que ha dicho algo semejante. –Valla debe de haber sido un infierno para ti. ¡Qué horror! – hace un gesto de exasperación y suspira-. No te haces una idea de la suerte que tienes, de verdad. Deberías sentirte agradecida.

- ¿Qué libro? – pregunta Tobi, como si creyera que el titulo va a revelar algo de lo más trascendente.

- Cumbres Borrascosas – me encojo de hombros y dejo el corazón de la manzana sobre la servilleta antes de envolverla con ella.

- ¿Y la capucha? –Pregunta Tenten- ¿La tenías bajada o subida?

Lo pienso un momento y recuerdo habérmela subido cuando Naruto se acercaba a mí.
- Hummm…creo que subida- respondo – Sí subida, seguro.- afirmo con la cabeza.
- Bueno menos mal –murmura ella al tiempo que parte la magdalena por la mitad- lo último que querría es que la Diosa De Cabello Hermoso entrara en la competición.
Doy un respingo y bajo la mirada hasta la mesa. Me da vergüenza que la gente diga cosas como esa.
- Valla, ¿Y qué pasa con Tobi? ¿A él no lo consideras un competidor? –pregunto en un momento de desviar la atención de mí para concentrarla en alguien que realmente pueda disfrutarla.

- Menuda estupidez – afirma Tenten – Naruto y Tobi no juegan bajo la misma liga. Lo que significa que ese aspecto de modelo irresistible no te va a servir de nada.
- ¿Y tú como sabes que liga juega él? – Pregunta Tobi con los parpados entornados mientras le quita el tapón a la bebida que tiene. - ¿Cómo estás tan segura?.

- Tengo un radar para los gays –afirma ella al tiempo que se golpea la frente con el dedo. –Y Créeme, ese tío, no sale registrado.

Naruto no solo está en mi clase de lengua de primera hora, y en la clase de Arte que tengo a sexta hora , sino que también ha aparcado el coche al lado del mío. Y aunque hasta el momento he logrado no ver más allá de sus botas, sé que mí periodo de gracia está a punto de llegar a su fin.
- ¡Madre mía, está ahí! ¡Justo a nuestro lado! – susurra Tobi con ese tono agudo y cantarín que reserva para los momentos más excitantes de la vida.- Y valla cochazo que tiene un BMW negro y brillante con las ventanas tintadas. Bonito, muy bonito. Vale esto es lo que voy a hacer; voy a abrir la puerta para golpear la suya de manera "accidental", y eso me dará una excusa para hablar con él. – se da la vuelta a la espera de mí consentimiento.
- No te atrevas a rallar mi coche. Ni el suyo. Ni ningún otro – Le dijo al tiempo que hago niego con la cabeza y saco las llaves.
- Está bien- Hace un mohín – Destrózame los sueños si quieres, pero hazte un favor y échale un vistazo y después dime que ese tío no te vuelve loca. Está como para desmayarse.

Pongo los ojos en blanco y me esfuerzo por pasar entre mi coche y un Volkswagen escarabajo mal estacionado en una posición tan extraña que parece que quisiera montar a mi Miata. Y, justo cuando estoy a punto de abrir la puerta, Tobi me baja la capucha de un tirón, me quita las gafas de sol y corre hasta el asiento de acompañante, donde me insta con gestos poco sutiles de la cabeza y el pulgar a mirar a Naruto, que está de pie alado suyo.
Y lo hago, bueno, no podía evitarlo para siempre. Así que respiro hondo y alzo la mirada.
Y lo que veo me deja sin habla, incapaz de parpadear o de moverme siquiera.
A pesar de que Tobi me hace señas con las manos, a fulminarme con la mirada y hacerme todos los gestos que se le ocurren para que aborte la misión y regrese al cuartel general, soy incapaz. En realidad me gustaría hacerlo, porque sé que me estoy comportando como el bicho raro que todo el mundo cree que soy, pero me resulta del todo imposible. Y no solo porque Naruto es increíblemente guapo, con ese cabello brillante y rubio que le llega justo por encima de los hombros y se ondula alrededor se sus esculturales pómulos, sino porque cuando gira la cabeza hacia mí y se levanta las gafas de sol para clavarme la mirada me doy cuenta de que tiene unos ojos azulados que me resultan extrañamente familiares, y unas pestañas tan abundantes que parecen postizas. ¡Y qué labios! Tiene una boca grande e incitante, con la forma perfecta el arco de Cupido. Y su cuerpo es grande, esbelto y duro, cubierto de arriba abajo con ropa negra.
- Hum, ¿Hinata? ¿Konnichi wa? Ya puedes despertar. Por favor…-Tobi se vuelve hacía Naruto y suelta una risa nerviosa.- Perdona a mi amiga, por lo general lleva la capucha puesta.
Lo cierto es que se que debería dejar de mirarlo. Necesito dejar de mirarlo. Pero Naruto tiene los ojos clavados en los mios, y el color de su iris empieza a oscurecerse al tiempo que una sonrisa asoma sus labios.
Con todo, no es el hecho de que esté como un tren que me tiene paralizada. En realidad no tiene nada que ver con eso. Se debe sobre todo a la zona que rodea su cuerpo, desde su gloriosa cabeza hasta la punta cuadrada de sus botas negras de motociclista, no es más que un espacio vacío.
No hay color. No hay aura. Ningún despliegue de luces palpitantes.

Todo el mundo tiene un aura. Todos los seres vivos están rodeados por remolinos de color que emanan de su cuerpo. Un campo de energía irisada del que ni siquiera son consientes. Y no es que sea algo peligroso o espeluznante; no es nada malo, tan solo una parte del campo magnético visible…bueno, visible al menos para mí.
Antes del accidente ni siquiera había oído hablar de esas cosas como esta. Y era incapaz de verlas, por supuesto. Sin embargo desde que me desperté en el hospital, empecé a ver colores por todas partes.
- ¿Te encuentras bien?- pregunto la enfermera pelirroja, que me observaba con nerviosismo.
- Sí pero ¿por qué está rodeada de un color rosado?-Entorne mis parpado confundida por el resplandor en tonos pastel que la envolvía.
- ¿Que por qué…. qué?-Hizo un esfuerzo por ocultar su preocupación.
- -está envuelta en un remolino rosado que rodea todo su cuerpo, sobre todo la cabeza.
- Vale cielo..Tú descansa mientras voy en busca del médico- me dijo antes de salir de la habitación hacia el pasillo.

No fue hasta que después de haberme sometido a varios exámenes oculares, escáneres cerebrales. Y evaluaciones psíquicas cuando aprendí que debía guardármelo para mí misma...


Chins up, Smiles on.