Capitulo 2

"Encuentros de otra dimensión"

"No tenía idea de que trabajaras en Los Ángeles, jamás pensé encontrarme contigo", la rubia reía mientras buscaba una mesa con la mirada

"Si, es una sorpresa, luego de…"

"Diez años", termina la frase

Luego de que me dejaras un día de invierno… Hubiese sido una frase más acorde a los pensamientos de Rachel, pero sonríe de forma nerviosa

Quinn siempre la ponía nerviosa.

"¿llevas mucho tiempo aquí?"

"Dos años apenas"

Ambas ya sentadas en la mesa se miran

Rachel realmente no sabía cómo reaccionar o comportarse. Pero la amabilidad siempre era su prioridad, no importa quién estuviera en frente

"Que bien, yo llevo meses, es muy poco pero me he adaptado"

La rubia parecía relajada, nada era forzado en su hablar, Rachel solo se debía hacer la idea de que en realidad la tenía en frente

La morena no sabía si calificar aquello como interesante o extraño. Nunca tuvo contacto con Quinn luego de graduarse y en lo que quedo del tiempo en que vivieron en Ohio nunca volvieron a verse o cruzar palabras más allá de un "buenos días" o "permiso" que a la rubia no parecía importarle y a la morena le dolía

Ahora estaba sentada con nada más y nada menos que Quinn Fabray en un pequeño restaurant a cinco cuadras del edificio de Los Ángeles Times. Luego de que la misma rubia le pidiera que hablaran y tomaran algo rápido, si es que tenía el tiempo.

Ni siquiera sabía como había aceptado aquello porque no asimilaba tenerla en frente y después de todo ¿Ir a tomar algo como amigas de toda la vida? También era extraño el simple hecho de que Quinn la hubiese invitado. ¿Invita a tomar algo a todo aquel que no ha visto en diez años?

Era tan surrealista… Tanto como Sam teniendo una novia por más de un mes.

Tal vez era porque paso muchos años de su vida imaginando que un día se la podía encontrar por la calle. No lo iba a negar, era así de tonta

Incluso se imaginaba varios escenarios dignos de una novela de bajo presupuesto, pero ninguno parecía tan extraño hasta ese día donde la mujer de ojos avellana, impecablemente arreglada; con un vestido de flores estampado, muy veraniego, sentada con sus impolutos zapatos de tacón alto y piernas perfectamente cruzadas, le comentaba que estaba haciendo aquel día en el periódico donde ella trabajaba.

"¿Estuviste en la oficina de Nick? No te vi"

"¿El señor McMillan?", Rachel asiente, "Se ofreció para hacer el reportaje sobre la reapertura de nuestra empresa y nuestro primer evento aquí, fue muy amable. Santana trabajo con él en New York una vez"

"¿Y a que te dedicas precisamente? ¿De que tratan esos eventos?", inquiere curiosa

"Organizadora de eventos y Relaciones Publicas. Decidí intentarlo con Santana y resulto, en las grandes ciudades es un buen negocio", sonaba como una empresaria

"¿Qué tipo de eventos?"

"Todo tipo de eventos, desfiles, cenas, fiestas de gala e incluso cumpleaños de gente muy famosa. Tenemos un buen equipo"

Parecía complacida con lo que decía y en lo que trabajaba

"Me alegra mucho", se limita a comentar y rebotaba levemente su pie en el suelo, acomodando sin necesidad de vez en cuando sus lentes.

Pasados los minutos ya no se sentía tan cómoda, volvió a caer en el agujero de los Pitufos. Había viajado a otra dimensión y si no es porque jamás olvidaría la cara de esa chica, ahora mismo pensaría que estaba en otra vida, como cuando le entregaron el sobre rojo

Quinn toma un sorbo de su taza de Té y la mira fijamente a través de sus ojos avellana, parecía analizarla con mucho cuidado y sin tapujos

Bueno, habían pasado diez años después de todo y tal vez tenía ciertos cambios

Rachel se pierde por un instante en esa mirada que antes la cegaba y ahora, con el paso del tempo, parecía más penetrante y sexy que nunca

¿Estaría Quinn casada? De repente se pregunto eso porque la rubia siempre parecía ser ese tipo de chicas que buscan el éxito de la mano de un príncipe azul.

Aunque si estuviera casada se lo hubiese dicho… ¿O no? Ya estaba comenzando a divagar, así que trata de alejar los pensamientos que no iban al caso…

Que día tan extraño, jamás se imagino que terminaría de esa forma. Un premio y Quinn Fabray frente a ella.

Espera… ¡Había ganado un Pulitzer!

"¿Y qué tal tu familia?", trata de retomar la conversación luego de relamer sus labios por el sabor de la bebida

"! Oh, Sam!" , se da un pequeño y gracioso golpe en la frente al recordar

"¿Quién es Sam?"

"Mi mejor amigo", teclea algo rápido en su teléfono, "le prometí que nos íbamos a ver en un rato para celebrar y lo olvide completamente"

"No sabía que tenias compromisos", se lamenta y la mira curiosa "¿Y qué tienes que celebrar?"

Rachel suspira y sonríe. Volvieron a ella todos los fuegos artificiales que llevaba en su cabeza desde la noticia.

"Gane un premio de periodismo", su sonrisa se hizo aun mas grande

"¿En serio?", alza las cejas sorprendida y sonriendo levemente

"Si, uno muy importante por un trabajo que publique a inicios de año", volvió a Rachel la gran sonrisa contagiosa

"Wow, eso es magnífico Rachel", la mira divertida por la emoción contenida de la morena.

Quinn la mira con dudas y hace el amago de levantarse, pero se detiene, dos segundos después... Lo hace

Esperen. ¡Qué piernas! ¿Qué tipo de crema hidratante usaba? ¿Y su perfume…Que delicia

Ya, concéntrate Rachel. No tienes 17 años

Quinn le da un medio abrazo de forma muy fugaz y regresa a su asiento

"Muchas gracias", evidentemente nerviosa Rachel correspondió el rápido gesto de cariño.

Eso lo hizo todo más extraño, pero lo disfruto.

La Quinn Fabray que conocía no solía ser de esa manera tan espontanea. A menos que estuvieran encerradas en su habitación y sin embargo en aquella época, aun dentro de la habitación todo parecía distante la mayoría del tiempo.

Rachel soñaba con cambiarlo pero no pudo… Eso era evidente

"¿Y vas a celebrarlo dijiste?", interesada Quinn pregunta a una pensativa morena

Rachel por un momento se recordo que tenia a Quinn en frente y dejo de pensar en Quinn

"Si, con Sam", reacciona nerviosa como si la rubia se hubiese dado cuenta de sus pensamientos

"¿Solo con Sam?", alza una ceja

"Si, es mi mejor amigo y Tina no viene hasta el fin de Semana"

"¿Y no tienes novio o novia? ¿Tina es la misma Tina Cohen del instituto?"

Quinn parecía ahora mas interesada de lo que una vez fue

"No me gustan los chicos y si, es esa misma Tina", dijo sin más probando su Té

"Entonces tienes novia", Quinn se divertía

Nunca borraba su sonrisa, parecía extremadamente feliz y eso a Rachel le alegraba en la misma proporción que le incomodaba.

Era difícil leerla cuando era así, aunque para ella las personas que reían al extremo y todo el tiempo sin razón aparente, resultaban ser poco felices. Una teoría algo perturbadora, pero lo seguiría creyendo

Pensaba en los payasos, pintados y vivaces, actuando y viviendo de sonrisas pero no siempre felices al fin y al cabo

"No, no tengo ninguna pareja", mira la taza casi completa sobre la mesa.

Parece que cuando Quinn estaba cerca a ella se le cerraba la garganta.

Pero técnicamente no era así, no solo por la chica. Cuando ella estaba nerviosa en general se le cerraba la garganta, no comía ni bebía mucho de nada. En consecuencia, en su vida era algo común y específicamente desde los 13 años comenzó a ser común

"Entiendo… Mira, te quería preguntar algo", la morena alza la vista interesada e incitándola a continuar, "es sobre el reportaje, me gustaría que lo hicieras tú, si es posible", muerde su labio esperando la reacción de Rachel

"Si Nick, es decir… El señor McMillan te dijo que él lo haría, es probable que lo haga."

"Si, pero creo que estuvo más pendiente de mis piernas que de lo que fuera que le estuviera diciendo", arruga la nariz

Rachel se sonroja por sus pensamientos porque en su lugar también lo hubiese hecho, al menos disimuladamente. Ya había mirado mucho las piernas de Quinn, así que no tenía nada que decir el respecto.

Pero era Nick y era un idiota

"Es un cretino, pero es mi Jefe y es quien dirige ese departamento, no creo que me de ese labor si se ofreció él mismo"

"Pero podemos hablarlo con él, además ahora tienes un premio, deberían considerarlo", bromea

"¿Por qué quieres que lo haga yo? ¿Por el premio?", trata de bromear también, aunque si tenía curiosidad de saber si era por ese detalle

"Porque te conozco desde hace tiempo y sería bueno que trabajáramos en algo, además puedes ver a Santana"

No, no quería ver a Santana, absolutamente no.

"Está bien", pero acepto

"Perfecto", Y ahí estaba de nuevo la sonrisa que nunca apartaba de su rostro.

Ellas eran tan diferentes que causaba gracia.

Quinn siempre con aquella elegancia que más de una vez le otorgo ser la reina del baile en McKinley, mientras que ella era torpe y algo descuidada en su andar

Quinn solía usar ropa de última moda y ella era feliz con sus Jeans y su suéter de dibujos, a rayas o unicolor. Amaba los suéter

Quinn siempre había tenido cientos de amigos y ella podía contar los suyos con una mano, sobrando incluso dedos.

Quinn generalmente era muy segura de sí misma, hablaba sin titubeos y sonreía con aparente placer, pero ella no, ella era insegura de joven y muy reservada de adulta. Aunque su autoestima había aumentado con el paso de los años, nunca se considero tan sexy como para poder conquistar a alguien como Quinn o incluso como Sam, su mejor amigo.

Pero era por eso que justamente una vez se llego a quedar enganchada de la rubia, por sus contrastes y diferentes formas de ser.

A su apreciación, si cabe destacar, jamás la conquisto y la ruptura sin anestesia de Quinn lo dejo en claro

Luego del adiós todo fue oscuro para la pequeña morena, termino el resto del día llorando en su habitación mientras escuchaba el disco completo de la banda Queen. Porque Freddie Mercury siempre era una buena opción para sus oídos

Incluso en eso eran diferentes porque Quinn lo odiaba.

Ya estaban fuera del lugar, dos tazas de Té para Quinn y media para Rachel fueron la excusa de aquel improvisado y extraño encuentro

"Me alegró mucho poder hablar contigo, Rachel", sonaba sincera, pero la morena no sabía si para ella era algo placentero o un intervalo fugaz de aquel confuso e interesante día

Maldita sea, era extraño, no sabía cómo tratarla y no sabía que sentía al respecto de su sonrisa que no parecía cambiar nunca

"Si, fue bueno verte", murmura y mira sus pies fugazmente

"Sigues siendo tan… Tú", mueve la cabeza de lado a lado y juega con el teléfono en sus manos

"¿Eso qué quiere decir?"

"Tímida y extraña"

Quinn soltó una pequeña risa irónica como si estuviera recordando algo y eso a Rachel no le termino de agradar

"Bien", acomoda levemente su cabello detrás de la oreja y oprime sus labios

"No es nada malo, es solo que…", mueve la cabeza de nuevo riendo, como buscando palabras, "Olvídalo, gracias por darme tu numero"

Rachel asiente tranquila, pero no sonríe

"Espero hablemos pronto, te llamare para saber que te dijo tu Jefe y yo igualmente pediré otra cita"

"Yo hablare con él mañana"

"Adiós, Rachel", se acerca únicamente para darle un leve apretón en el hombro.

La morena se limita a sonreír solo por amabilidad y la saluda con la mano a lo que la otra se aleja para subir a su auto

Un Mercedes color blanco, en el cual tuvo el placer de sentarse para dirigirse al restaurant en ese extraño trayecto.

"¡¿Seguro que no quieres que te lleve?!"

Quinn ya en el vehículo alza la voz.

"No, gracias, estoy bien", afirma para luego ver como la otra le daba una última mirada entendiendo y se alejaba

Como había cambiado su día.

"Tina no me creerá nada de esto", se dice a si misma


"Eso quiere decir que eres como una celebridad en el periodismo"

"No Sam, solo tengo un reconocimiento, muchos lo tienen", trataba de convencerlo

"¡Pero es un premio importante!"

"¡Lo sé y me abrirá puertas!, pero no soy una celebridad", reía divertida

Sam insistía en que debían darle un asenso al siguiente día, que la entrega de los premios debía ser como los Oscars o los Grammy, porque ese tipo de galas eran cosas importantes.

Rachel solo lo escuchaba y jugaba con la servilleta sobre la mesa. También veía en su teléfono los comentarios en instagram. Había subido una foto del sobre y muchos amigos de las redes ya la felicitaban

Al final convenció a Sam de que una cena y algunos tragos en un bar era mejor que una disco.

A ella no le gustaban esas cosas, el ruido, la gente desconocida cerca de su cuerpo y las luces que siempre parecían penetrar en la piel

Tampoco era muy buena bailarina, se defendía y a su consideración tenia buen ritmo, pero no le encontraba lo divertido a menos que estuviera con varias copas de mas y eso era poco común en su vida.

"Creo que Sam esta en lo cierto, mereces algo mas"

"Mi chica si que sabe", la besa

Y esa fue Kitty, la nueva novia de Sam, la había conocido una noche antes cuando tocaba en un bar con su banda y ya se trataban como de toda la vida, eso era muy común en su amigo, aun así no podía negar que esta chica rubia y de grandes ojos le caía mejor que las anteriores

"Debo ser paciente, tal vez me consideren ahora que tengo el Pulitzer... Pero no sera mañana"

"Lo harán, te lo aseguro", Sam y su costumbre de siempre hablar con la boca llena

Tanto Kitty como Rachel hacen una mueca de asco.

La rubia se disculpo y fue al baño mientras ella se quedo en la mesa con Sam que no paraba de comer todos los pasa bocas.

Uno detrás de otro, ventajas de su gran boca.

De repente su teléfono vibra y sonrió pensando que era Tina. La chica llevaba enviándole mensajes desde temprano mientras bromeaba sobre el premio.

Este es mi número. Yo te llamare pronto – Quinn Fabray

Eso no se lo esperaba, no tan pronto.

Y sonrió.

"¿Por qué te ríes? Ganar un premio te está haciendo loca", Sam lo dice mas para él mismo

Rachel efectivamente estaba sonriendo y decide responder

Guardado. –RB

Minutos después

Fue bueno verte, Berry y felicidades por tu premio, una vez mas –QF

Y Rachel volvió a sonreír mientras su amigo se burlaba, Kitty preguntaba que sucedía y estaba recibiendo la 6ta llamada de su madre aquel día.

¡Todo era extraño! Pero se sentía tan maravilloso...


"Ella llego aquel día y me sonrió dándome la excusa perfecta para olvidar el tiempo"