Bleach no me pertenece. Propiedad de Kubo Tite, historia original escrita por mí.
UNIVERSO ALTERNO
IMPORTANTE: en este capitulo se aplicará algo que se conoce como "barrera de idioma". No todos son multilingües, palabras en itálica corresponde al texto hablado en otro idioma (Francés).
Introspección: Enamorarse es fácil. Más aún, si tienes un paño a quien llorarle cada vez que te parten el corazón. Pero, estar a su lado tanto tiempo sin saber lo que esa persona siente por ti… Puede ser lo único que necesites ver en realidad… Antes de perder lo verdaderamente valioso… Y decidirte por actuar...
Sumary: ¿Cuántas veces miramos desde afuera, a esa persona?. Sin poder decirle, cuanto la queremos…
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ
Y todo el tiempo…
Φ Φ Φ Φ Φ
Por Ireth I. Nainieum
Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Capitulo III
"Paloma blanca"
Φ Φ Φ Φ Φ
"Si deseas que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!"
-Ambrose Bierce-
Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Hacia una semana de ese apasionante beso, en el Mercedes negro. Y desde entonces, se habían estado viendo a escondidas del padre de la chica. Más que nada, esta temía que su progenitor no mirase con buenos ojos esa nueva relación en la que andaba involucrada en ese momento. Los besos y caricias compartidas con él, la elevaban a un nivel completamente distinto. Era un hombre sumamente apasionante, y no lo negaba. Si este le pidiese algo más íntimo; estaba segura de que le respondería afirmativamente. Se revolvió incómoda en su cama, mientras llevaba lentamente su mano derecha hacia sus labios recordando en el proceso la tersura de los belfos masculinos. Se coloco en posición fetal y se mantuvo así un largo tiempo, sobre su lecho.
Esos roces, eran la oposición completa a todo cuanto había experimentado antes, en su joven vida. Era una sensación ambigua, que hacia que cada vez que él la tocase un escalofrío recorriese su cuerpo; y por instantes se sentía en el mismo cielo. Ukitake, era todo un caballero, un hombre completamente distinto a todos los que había tratado en el aspecto sentimental.
Suspiro.
Y se sentó en su cama. Tomo su celular y le marco. Al número que él le había dado, hacia una semana que comenzaron a salir. Uno, dos y al tercer repique el hombre le contesto.
—¿Rukia chan?
Silencio.
—¿Quieres hablar, Rukia chan?
Le comento calmadamente y sin perder la paciencia, ante la falta de respuesta de la mujer. Ukitake, se mantuvo a la espera.
—Yo…
Afonía, y él suspiro.
—¿Qué sucede –él le hablo- Rukia chan?
—Necesito verte
Esta respuesta dejo sorprendido al abogado, dada la franqueza de sus palabras.
—¿Cuándo –él le dijo- quieres que nos veamos?
—¿Puedes hoy –se abrazo- cuando salgas del trabajo?
Ukitake sonrió contra su propio celular.
—Claro, ¿puedes decirme que tanto te preocupa?
Rukia se dejo caer en su cama una vez más.
—Solo quiero verte…
Él se sintió feliz ante su respuesta.
—¿Dónde quieres que nos veamos –indagaba- quieres ver una película, ir al teatro, a cenar, o… –le daba opciones- podemos ir a mi apartamento?
Silencio.
—¡Cenemos!
Contesto apresuradamente Rukia, y roja por completo ante la petición. Antes de marcarle ya estaba dispuesta a entregarse a él. Pero…, luego de esto comprendió que aún no estaba lista. Quizás más adelante, si la relación se daba.
—Pasaré por ti a la universidad, como a eso de las…
—¡NO! –se irguió en su cama- ¡ahí, no! –se impaciento- ¡mejor dime donde nos veremos y llego puntual!
—¿No confías en mí?
Externo dolido ante la forma en que Rukia se había expresado, para rechazar su oferta.
—No, no es eso… -balbuceaba apenada- nadie sabe sobre esto y si mi papá se entera él…
—Te comprendo –hablo pacientemente- nos veremos en Shihōin a las nueve de la noche, ¿te parece?
—Ahí estaré –le dijo ella- hasta entonces
—Nos vemos, entonces Rukia chan
Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ
La llamada fue terminada. Ukitake, contemplo algunos segundos más su aparto y después lo coloco sobre su escritorio. Mientras observaba como era escudriñado seriamente por el hombre frente a él. Quien al parecer estaba bastante molesto por su conversación, porque respingo constantemente mientras hablaba con Rukia.
—Esa no ha sido una plática de buenos amigos, además ¿por qué ella tendría el número de tu celular? –lo enfrentó y recordó- ¡espera! –golpeo el escritorio- ¿acabas de invitar a Rukia chan a tu apartamento? –se cruzó de brazos- ¡¿estás mal de la cabeza Ukitake?!
—Kyōraku –suspiro al llamarlo- solo iremos a cenar –entrelazo sus dedos bajo su barbilla- y…
—¡No soy estúpido, Ukitake! –lo reprendió- así es como le hablas a tus amantes –sobo su sien- Rukia chan es una niña, para personas como tú y yo
Hubo un claro enfrentamiento visual entre los hombres.
—Pasa de los veinte –le recordó- ya para nada es una niña, Kyōraku
El mencionado rechisto su lengua con fastidio.
—¡Le llevas veinticuatro años! –silencio- más de los que ella tiene de vida –se reacomodo en su asiento- inclusive eres mayor que su propio padre –externo con franqueza- dime si continuas creyendo que mis palabras son meras falacias, Ukitake –afonía- sabes tan bien como yo, que ha tenido un sin número de altibajos en sus relaciones –lo miro seriamente- inclusive la has visto crecer –exhalo- Romeo, eres como un padre a sus ojos
Ukitake se levanto y camino hacia el gran ventanal de su oficina. Ahí se mantuvo un muy largo tiempo, admirando el cielo y el paisaje urbano bajo sus pies.
—Se que tengo cuarenta y seis años, Kyōraku –volteó hacia su amigo y lo encaró- mi juventud se alejo de mí hace ya mucho tiempo –suspiro- me siento solo –susurro- y tengo miedo de envejecer sin nadie a mi lado
Shunsui abrió sus ojos con sorpresa. Ambos hombres se conocían desde sus estudios universitarios en al facultad de derecho, y aunque Ukitake se encontraba en su año de egreso; ambos congeniaron desde el inicio. Y desde entonces, habían mantenido una entrañable y sincera amistad.
—Amigo –le hablo abiertamente- esa, no es razón para hacer que Rukia chan se encapriche contigo –se levanto- le arrebatarás algo más que su juventud a futuro. Y, es su oportunidad de conocer el mundo por sí misma –camino hacia él- y te arrepentirás en veinte años más –tomo aire- cuando la obligues a quedarse en casa por tener que cuidarte –toco su hombro- no te gusta ir a bares, antros, conciertos y todo lo demás que hacen los jóvenes de su edad –lo obligo a que lo mirase- cuarenta y seis años es un largo trecho que has recorrido, solo Ukitake
Afonía.
—Tú, tampoco deseas estar solo –se incomodo- ¿cierto, Kyōraku?
Se miraron fijamente.
—No te lo niego –miro la calle- mis intenciones con Nanao chan son serias. Pero, no hay punto de comparación con Rukia chan –lo miro de reojo- sabes tan bien como yo, que es una mujer divorciada con una hija de ocho años. Por otra parte, ella no ha tenido un novio que le dure más de un año –silencio- lo único más cercano a eso es Ichigo kun
—¿Ichigo kun?...
Repitió el hombre de cabellera blanca.
—Tú, lo sabes también como yo –suspiro- y todos en este lugar –le sonrió tristemente- que Ichigo kun esta enamorado de ella –le hablo Shunsui- Ukitake
—Lo se…
—Y, Rukia chan aún no se ha dado cuenta –golpeo su hombro con ligereza- pero, en el fondo creo que ella siente lo mismo por él…
Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ
Frente a frente se analizaban concienzudamente. Él frunciendo el ceño más de lo normal, y ella tenía una mirada de franco temor por el sujeto que la observaba tan impacientemente esa tarde. Cuando un golpe leve en su cabeza, dado con el lomo del libro dio por finalizado abruptamente la lección del día. Aunado al suspiro reprobatorio por parte del hombre, que lo había infligido.
—¡Oh, Kurosaki kun –sobo su cabeza- eso duele –le reclamo- me estás matando a mis pobres neuronas, con esos golpes!
Ichigo coloco una mano bajo su barbilla y alzo una ceja de manera divertida ante tal acotación.
—Momo –la miro seriamente- bien sabes que aún te quedan millones más –le reinformo- además –se levanto- esta es la quinta vez que repasamos esta lección –tomo sus libros- ¿no has olvidado que falta muy poco para presentar los finales?
Comenzaron a caminar por el amplio jardín que poseía la facultad. Hacia momentos que ambos se encontraban repasando uno de los capítulos más complejos, y que definitivamente sabían que formaría parte del temeroso examen final del semestre.
Al inicio de sus estudios, se había hecho buen amigo de la aspirante a médica. Y le había causado en su momento, demasiada gracia la primera vez que la vio. Ese día, ella se encontraba frente a las listas de quienes conformarían parte del cuerpo estudiantil ese semestre. Por desgracia, esa pequeña mujer apenas podía ver sobre los hombros del resto. Imposibilitándole el hecho de buscarse entre los aceptados, él la ayudo y desde entonces repasaban juntos cada una de las lecciones.
Un curioso destino, una peculiar coincidencia.
Resulto que el novio y prometido de Hinamori, Kira Izuru se había matriculado en la misma carrera de su mejor amiga. Por lo tanto, era común que los cuatro se encontrasen constantemente en la universidad. Claro esta, cuando Rukia no tenía algún novio en turno.
Tanto Ichigo, como Momo anduvieron caminando y hablando de banalidades; iban rumbo a la cafetería. Se habían saltado el desayuno, almuerzo y la comida; por lo que a las seis de la tarde la necesidad de ingesta en ambos ya era un factor apremiante. No obstante, y antes de poder ingresar por completo fueron detenidos por la voz detrás de ellos.
—¡Hinamori chan, Kurosaki kun! –se les acerco- que bueno que finalmente los veo
Les hablo otro de los médicos y catedráticos de la facultad.
—¡Doctor Aizen! –le sonrió la mujer- ¿necesita algo?
El galeno se retiro brevemente sus anteojos.
—Por fortuna no es nada con usted, señorita Hinamori –la miro fugazmente- sino –observo a Ichigo- con usted –lo señalo con sus lentes- hace ya un buen rato que la doctora Unohana, ha intentado localizarlo Kurosaki kun –se los coloco- hay alguien que ha venido a verlo
Silencio.
—¿Hiciste algo, Kurosaki kun?
Le externo preocupada su compañera de estudios. Era sabido por la gran mayoría de los constantes problemas de actitud, y autoridad que caracterizaban el carácter del joven prospecto a médico. Más que nada, luego de la enorme disputa contra Ishida Uryū, hacia el inicio de la carrera en ambos. Debido al poco tacto de Ichigo para hablar sobre la gran mayoría. Había insultado sin saber al padre del muchacho, quien resulto ser el dueño del hospital donde trabaja actualmente su padre. Y quien gracias a su influencia en el sanatorio, por ser miembro de la junta directiva, Isshin no había perdido su empleo.
Y al final, además de la disculpa pertinente, tuvo que trabajar horas extras en el despacho Senbonzakura; para costearse sus tres primeros años de carrera. Cosa que odio al compartir tanto tiempo junto a Kuchiki Byakuya, quien resulto ser un feje atroz a palabras del propio estudiante. Después y sin explicación alguna, tanto Uryū como Ichigo se habían hecho buenos amigos. Muchos decían, que algo que influyo fue que Ishida se encontraba en la facultad de Administración. Sin contar ese hecho, estaban sus altercados con la pandilla Shiba, Arrancar y las rencillas ocasionales en las que se metía, al ser buen samaritano. Causaba asombro que no estuviese ya en la cárcel.
—¡Claro que no, Momo! –se sintió ofendido- esta vez no… -murmuro en voz baja- lo siento… -la miro- me temo que tendrás que comer sola hoy, e… -aclaro su garganta- irte sin mí, busca a Kira para que te lleve y dile que te esperé, o se las verá conmigo
Hinamori se despidió del galeno y le sonrió divertida por el comentario de Ichigo. Llamaría a su prometido para que la llevase a su casa más tarde. Ingreso a la cafetería, y a su sorpresa un par de polizones de enfermería se encontraban ahí. Por lo que más tranquila se dirigió hacia ellas.
—¿Kurosaki kun?
La llamada del médico lo saco de su vista en su amiga.
—Discúlpeme, señor
—No te preocupes –le sonrió amablemente- vamos, que ya llevas un gran retraso
Caminaron juntos a la oficina de la rectora de la facultad, y el hermetismo silencioso le resultaba desesperante a Ichigo. Junto a la extraña incomodidad que el hombre a su lado le generaba, cada vez que compartían alguna conversación. Y antes de que él mismo intentase hablar con él, el galeno se le adelanto.
—Es una lástima el saber que pronto dejaras de ser estudiante de Tōdai, el próximo semestre –doblaron en una esquina- Kurosaki kun, será una gran tristeza el perder a tan buen estudiante
Ichigo esbozo una sonrisa incierta.
—Lo dudo –rasco su mejilla- aún, hay muy buenos alumnos además de mí. Momo, es un buen ejemplo de ello
—Claro, no lo niego –lo miraba de soslayo- pero, nunca antes habíamos tenido a nadie que desde el examen de admisión tuviese las mejores notas continuamente –se detuvieron- las tuyas son las más altas jamás registradas
—¡Ah!
Externo incierto ante el halago.
—Me fue difícil el hacer esa carta de recomendación –se cruzó de brazos- eres el primer estudiante que tengo que es capaz de pasar todos mis exámenes –lo felicito- cuando tengas tiempo y antes de que te vayas, pasa a visitarme en mi oficina
—Claro, doctor Aizen
Finalmente Ichigo ingreso a la oficina de la rectora. Una de las sillas estaba ocupada, comprendió enseguida que se trataba de la psicóloga de Montpellier.
—Lamento la demora –externo apenado a las mujeres- el doctor Aizen me dijo que tiene tiempo buscándome, doctora
—No te preocupes –lo tranquilizo su también catedrática- ya te había hablado de ella –miro a la mujer- ella es Neliel Tu Odderwank, ha venido para hablar contigo
Él miro a la mujer, antes de proceder a saludarla correctamente. No parecía mayor de treinta años, y eso lo asombro. Ella era distinta a como se la había imaginado por, por primera vez. Alta de piel ligeramente bronceada, con una larga y llamativa cabellera. Aunado a esto, estaba su muy provocativo atuendo que portaba. Consistía básicamente de una minifalda que adornaba sus largas piernas, así como la coqueta blusa blanca.
—Mucho gusto, soy Kurosaki Ichigo
Dudo al no saber como debía de dirigirse a una mujer extranjera.
—Francés
Musito suavemente al momento de levantarse de la silla y mostrar su mano, al típico saludo occidental. Al instante, Ichigo la estrecho contra la suya.
—Hablo varios idiomas –le sonrió- por desgracia el japonés no forma parte de mi repertorio, y tampoco deseo hablar en ingles por el momento
—No se preocupe…
Ichigo la miro confundido y ella rápidamente comprendió.
—Llámame, Nell –se soltaron de las manos- ¡oh! –se impresiono- tienes un bonito acento en tu habla –lo halago- bastante cercano al que se habla en el norte de Francia –se cruzó de brazos- ¿has estado alguna vez en mi país?
—Me temo que no –hablo el varón- aún, no tengo ese placer…, Nell
—Ni te preocupes, ni te sientas mal por llamarme por mi primer nombre tan pronto –suspiro- en Francia no es común el hablarse tan secamente –le informó- debes de aprender a ser más abierto en ese aspecto
—¿Ichigo san?
Volteó hacia la rectora.
—¿Te importaría –le hablo ella- llevar a cenar a Neliel san? –comento levemente apenada- la facultad te dará dinero para ello
Iba a tomar, algo de efectivo de la caja chica. Más el estudiante la interrumpió de su tarea.
—Por favor –toco su hombro ligeramente- no es necesario Doctora Unohana –la soltó- yo pagaré
—¿Seguro? –le dijo- que conste que me ofrecí
—Claro, doctora –camino hacia la extranjera- se le apetece algo en específico
—Algo tradicional japonés
—Como usted quiera
Juntos abandonaron la oficina, no sin antes despedirse de la galena. Instantes después, su celular volvía a sonar consistentemente. Lo tomo y contemplo el número marcado, era el mismo que había estado evitando responder por días. Suspiro y lo guardo una vez más. Poco después, tocaron a su puerta.
—Pase
Vio ingresar a su asistente, la cual caminaba de manera apresurada hacia su escritorio.
—¿Isane san?
Alzo una de sus cejas curiosa al verla tan azorada y casi enmudecida.
—¡Doctora! –exclamo alarmada- ¡¿ha visto a la mujer que acompaña a Kurosaki san?! –le faltaba el aire- ¡¿qué clase de persona ha traído el chico?!
—Es una psicóloga
Le indico pacientemente, mientras tomaba algunos de sus documentos y procedía a revisarlos.
—¿Psicóloga? –se alarmo- ¿de dónde?
Retsu dejo su pendiente, y se acomodo placidamente en su silla. Sobo su sien un par de segundos.
—Lo que te diré, es algo que necesito que mantengas en total silencio hasta que Ichigo san este dispuesto a comentarlo –le dijo seriamente- ¿ha quedado claro, Isane?
Φ Φ Φ Φ Φ
Φ Φ Φ Φ Φ
El camino hacia el estacionamiento fue demasiado tortuoso para el estudiante. Lo único que agradecía, es que la mujer a su lado ignoraba los comentarios a su persona; o eso creía. Nell, por otra parte a pesar de desconocer en la totalidad el lenguaje reconocía muy bien las miradas lascivas y ademanes que iban dirigidos a ella.
—Lo lamento –se sentía incómodo- vera… -sobaba su nuca- mis…
—No hay necesidad de que los justifiques –lo interrumpió- ya estoy acostumbrada a esto
—Debería vestirse de otra manera –sugirió- y tal vez así la dejarían tranquila –le abrió la puerta del copiloto- bueno, es mi humilde opinión
Instantes después encendió su Corvette negro, al cual había bautizado con cariño Zangetsu.
—En ocasiones –retomo la plática la mujer- como personas no somos capaces de seguir los sabios consejos –cruzó su piernas- ¿me equivoco? –lo miro decidida y sin temor alguno- todos somos muy buenos dándolos –se estiro- pero, pocos los ponemos en práctica
—¡Ah!
Era la forma en la cual Ichigo, solía zanjar tajantemente las conversaciones que no le interesaban. El resto del camino por fortuna para ambos, transcurrió en silencio. Nell, admiraba como niña pequeña los edificios a su alrededor, y poco a poco vislumbraba como la zona urbana comenzaba a cambiar radicalmente. Al final, las estructuras a su alrededor eran mucho más antiguas y conservadoras. Al cabo de veinte minutos más, él aparco en la única estructura nueva en ese distrito. Se trataba de un estacionamiento de tres pisos.
—Vamos –le indicó al abrirle la puerta- habrá que caminar –miro sus tacones- ¿segura de poder andar con eso –señalo- un par de metros más?
Le externo al comprobar el alto de sus zapatillas.
—Por supuesto –camino frente a él- con estas bellezas me he amanecido bailando
Caminaron hasta llegar a lo que a los ojos de la francesa, era una estructura de lo más común. En realidad todo en ese sitio le resultaba demasiado simple a su gusto.
—Este es uno de los restaurantes más antiguos y tradicionales de la ciudad –le indico cuando entraron- tal y como me pidió
Fueron recibidos por una de las tantas meseras, la cual portaba el tradicional kimono. Ichigo, le informo a la francesa que debía dejar sus zapatillas en la entrada, para evitar dañar el piso de madera. Instantes después los llevo a una habitación, donde comerían a solas al parecer. Minutos después, el varón pidió algunos de sus platillos preferidos y de esta manera la camarera los dejo solos.
—¿Cómo se llama este lugar?
Se sentía extraña a sentarse en el suelo para comer, y dado el largo de su vestimenta tuvo serias dificultades.
—Shihōin
—Veo
Miraba divertida la decoración del lugar. Paso otro tiempo en total silencio. Hasta que la mujer se decidió a romperlo.
—¿Cómo prefieres ser llamado? –coloco sus codos en la mesa- primor
—Ichigo
—¿A secas?
—Supongo –la interrumpió ligeramente irritado- que lo comprobó cuando la doctora Unohana me llamo
Nell esbozo una gran sonrisa.
—Por supuesto –le afirmo- como ya te dije antes, Ichigo –miro el techo- tienes un muy buen acento, y tu francés es excepcional. Debes de estarlo practicando constantemente –lo miro- ¿no es verdad?
—Platico con alguien casi a diario –le informo- que vive en Francia
—¿Es una chica?
Ichigo le afirmo con su cabeza.
—¿Es tu novia?
—Para nada –relajo su cuerpo- la conocí un día por casualidad en Internet, se llama Senna
—¿Cómo nuestro río más famoso? –se rió- que pequeño es el mundo
—¿Y supongo que te vas ir a vivir con ella? –seleccionaba cuidadosamente sus palabras- ¿intentas acaso formalizar alguna relación?
Ichigo despeino su cabellera.
—En lo absoluto –respondió con total sinceridad- a Senna, no le gustan los hombres –expreso incómodo- me lo ha asegurado varias veces, por ello su novia no se molesta cuando charla conmigo –indico- de hecho, fue ella quien me ayudo a contactar a Montpellier –la miro seriamente- en realidad cuando llegue le agradeceré en persona a Senna por su infinita ayuda
La forma en que le respondió no dejaba en duda, la total veracidad y sinceridad de sus palabras.
—Retsu, me comento que tu padre es médico –bostezo- perdón, es bueno saber que desees continuar con la tradición familiar
Ichigo chasco su lengua con fastidió, al tiempo que rodaba sus ojos con hastío.
—El viejo, para nada es una motivación para ello
Memoró rápidamente la actitud infantil de su padre.
—¿Qué hay de tu madre?
—Mi mamá, es arqueóloga de campo –le informo- ahora que mis hermanas y yo estamos grandes, ella retomó más a fondo su antigua profesión –recargo sus manos en el piso- dejo eso cuando nací yo –recordó- pero casi siempre hacia traducciones de jeroglíficos
—¿Y dónde esta ahora?
—Ella…
Tocaron en la habitación, y varias meseras ingresaron con sus alimentos. Nell, admiro la simplicidad y suntuosidad de su próxima ingesta; y casi sintió pena por deber comerla. Ambos decidieron en total silencio, que primero comerían y luego se dedicarían placidamente a la sobremesa. Al cabo de varios minutos más, por fin le habían dado término a su cena. Les retiraron los platos, y les sirvieron un té de jazmín. De manera rápida, Ichigo consulto su reloj; se sorprendió al saber que faltaba poco para que dieran las nueve de la noche.
—Mi mamá –continuó con la conversación-se unió hace poco a un equipo ingles, y ahora esta ayudando a la Universidad del Cairo –exclamo orgulloso- mi hermana Karin esta en su primer año en la Universidad de Sofía (1), estudiando Ciencia y Tecnología; por otra parte mi hermana, Yuzu también estudia ahí solo que opto por Artes Liberales –tomo aire- y mi padre… -exclamo aburrido- esta especializado en pediatría
—¿Y, tú en que piensas especializarte el final?
Nell, entrelazo sus dedos bajo su barbilla.
—En oncología (2), específicamente como oncólogo médico (3)
Esto la impresiono.
—Debes tener una gran integridad para tomar esa especialización –acomodó un mechón de su cabello tras su oreja- es muy desgastante el tratar con este tipo de pacientes, y además con sus familiares –tomo aire- más que nada cuando los primeros quedan ya desahuciados –dijo francamente- no es fácil el ver morir a una persona -se bebió de un solo trago su té-
—Eso lo se –externo al cabo de algunos minutos- pero, es la única que deseo estudiar
Silencio.
—¿Por qué, Ichigo?
—La persona que me enseño francés –miro al mesa- murió de eso hace mucho tiempo… -memoraba- el día que la conocí, fue cuando ingrese al jardín de niños –cerró sus ojos- llevaba de la mano a una niña, casi igual a ella. Solo que esta pequeña iba llorando, todo el camino –sonrió alegre al recordar- Hisana san, era su nombre –abrió sus ojos y miro a Nell- ella murió de cáncer hace ya nueve años
—Podemos, dejarlo aquí
Sugirió la francesa, más Ichigo continuó.
—Yo…, no sabía que ella estaba enferma –suspiro- al menos, no en ese entonces. Fue dos años después de conocernos en el jardín de niños –movió su cuello- que Rukia comenzó a ir a mi casa tan a menudo –se entristeció- era divertido en ese entonces, cuando se quedaba a comer, jugar y dormir –tomo aire- prácticamente pasaba más tiempo con mi familia que con la suya, pero…
Ichigo organizaba sus pensamientos.
—Al cabo de un tiempo, ya no era divertido –rasco su cabeza- día a día, Hisana san se veía mucho más débil –bebió un poco de su ya frío té- frágil, casi al borde de romperse y fue así durante mucho tiempo…
Silencio.
—Cuando teníamos siete años, finalizo la primera parte de su tratamiento, le hicieron una cirugía y después recibió una quimioterapia…
—Con que me digas quimioterapia te comprendo –le informo- honestamente no necesitas darme tantos términos médicos, Ichigo
—Ya veo –tomo aire y continuo- al cabo de un año terminaron sus idas al hospital, sin embargo debían de pasar cinco años más para que estuviese fuera de peligro –se rió de sí mismo- mis padres y los ella nos ocultaron todo. A Rukia y a mí nos dijeron que su operación fue para extraer piedras en sus riñones –sonrió tontamente- y cuando recibía las quimioterapias y algunas radiaciones estaba el pretexto del trabajo del padre de Rukia, y así fue hasta que cumplimos once años –exhalo- Hisana san sufrió una fuerte recaída, hasta entonces nos dijeron la verdad… -miro hacia la pared- a partir de ese día, Hisana san ya nunca volvió a ser la misma –se le formo un nudo en su garganta- paso el resto de su vida entre camas de hospitales
Afonía
—Fue, cuando comencé la costumbre de visitarla casi a diario –suspiro- y un día la escuche hablando en un idioma que desconocía
—¿Qué decía?
Nell, intentó romper un poco la tensión del momento, para facilitarle a Ichigo el que siguiera hablando.
—Jamás desistas de tus sueños, nunca mires hacia atrás, siempre hazlo al frente y estos se realizarán
—Una hermosa frase Respondió la mujer.
—Quede tan maravillado por la forma en que fue pronunciado, que le pedí que me enseñase a decirlo, pero… -sonrió recordando- Hisana san, me dijo que mejor me enseñaba el francés –tomo aire- ella trabajaba como traductora en un gran consorcio antes de casarse
En ese momento, Ichigo dejo de hablar por completo. Al parecer, el momento más duro de la conversación estaba a punto de ser narrado.
—Cuando..., teníamos trece años… -se tensó- mi madre nos recogió del instituto, a Rukia y a mí –el nudo en su garganta se manifestó nuevamente- ella estaba furiosa, porque la habían obligado a cancelar su cita con su novio –suspiro- pero, mi mamá le informo que su padre lo había ordenado –afonía- Byakuya, su padre –le comento a la extranjera- llegó al cabo de varias horas más. Antes de eso estábamos jugando con la consola, y cuando nos vio entro en mi habitación, de inmediato mis padres me obligaron a ir a la sala –recordó- yo estaba nervioso, jamás los había visto que se comportaran así y al cabo de varios minutos escuche los gritos enfurecidos de Rukia –se tranquilizo, para no entristecerse más- chillaba una y otra vez "mentiroso" "mentira"…
Silencio.
—¿Paso algo más?
Ichigo bajo su cabeza, y con ese sencillo gesto le afirmo silenciosamente.
—Rukia, se encerró en mi armario durante horas –jugaba con sus dedos distraídamente- su padre le suplico que la acompañase a despedirse de su madre, sin embargo, ella continuaba gritándole. Al final, él tuvo que regresar solo al velorio –trago saliva con dificultad- ni siquiera mis padres lograron convencerla –miro a Nell- a las cinco de la madrugada, baje con ella a la sala y nos fuimos a decirle adiós a Hisana san
—¿Qué hiciste para sacarla de ahí?
Ichigo le rehúyo la mirada.
—No necesita saber eso…
Nell esbozo una sonrisa divertida, una vez más el arisco joven regresaba a su cáscara de frialdad. Ese episodio en su vida privada, seguramente poseía un misticismo especial en el casi médico.
—¿Podría saber de que murió ella?
Externo de la forma más sincera y honesta posible.
—Cáncer de mama
Afonía.
—¿Por eso la medicina y oncología?
—El cáncer… -pensaba el varón- es casi seguro padecerlo si alguien cercano a ti la sufrió –se levanto- por lo que la posibilidad de que Rukia la desarrolle a futuro es muy alta
—¿Quieres cuidar de tu amiga de infancia?
También se puso de pie.
No hubo respuesta. Ichigo le abrió la puerta y abandonaron la habitación.
Más la sorpresa no fue grata para ninguno de los dos. Rukia y Ukitake caminaban frente a ellos. Ichigo se detuvo, así como Nell, la cual se extraño ante la situación. Y siendo extranjera y mucho más abierta, no tomo a mal el acercarse bastante a él y tocar gentilmente su pecho preocupada.
—¿Qué te sucede?
El joven estudiante, recupero la compostura.
—Rukia –se acerco a ella- Ukitake san…
Estaba nervioso y no sabía que decir en lo absoluto. Al parecer la situación entre ellos iba realmente en serio, y eso lo entristecía grandemente. Finalmente, Nell lo empujo ligeramente y casi lo hace chocar contra Rukia. Volteó receloso el estudiante y antes de cualquier posible reclamo la francesa lo jaloneo hacia la caja. Había sido descortés, y la extranjera lo sabía perfectamente. No obstante, y dado lo contado hasta el momento; había confirmado lo evidente.
Él, estaba perdidamente enamorado de ella.
Por otra parte, el par recién llegado miraron extrañados toda la situación. Ya en su mesa, Ukitake comenzó con su plática.
—No sabía que Ichigo kun saliese con alguien
—Ni yo…
Externo dolida, y el tono de voz empleado fue fácilmente reconocido por el abogado. No eran celos, era algo más profundo.
—¿Pasa algo, Rukia? –tomo su mano y la acaricio- estas muy tensa
—No pasa nada… -retiro su mano- Ichigo, no me dijo que estuviese con alguien… -coloco sus manos sobre su vientre- es…, una mujer, realmente hermosa…
Su rostro se entristeció. Y algo en su interior la hizo sentirse terriblemente mal, e incómoda cuado esa mujer lo toco. Ichigo, jamás permitía que alguien además de ella se le acercase tanto. Por lo que esa fémina entonces, si debía de ser alguien especial en su vida.
—¿Rukia?
Ella le sonrió falsamente, y de esta manera trascurrió el resto de la velada. Rukia estuvo demasiado distante con Ukitake, y casi no le prestaba atención cuando este le hablaba. Así las dos horas de cena, fueron una angustia para ambos. Se despidieron en el estacionamiento, con cortos y fríos besos. No hubo ningún roce esta vez.
Para cuando Rukia llego a su casa, su padre ya se encontraba por primera vez antes que ella. Y sin esperar alguna palabra de su progenitor, corrió prácticamente hacia su alcoba. Una vez dentro, ingresó en un diminuto armario que poseía. Y ahí, se quedo en silencio. Preocupado Byakuya toco en su puerta, y al no tener respuesta ingreso. La tela de su vestido fuera del clóset obsoleto le indico donde se encontraba agazapada.
—¿Qué te pasa Rukia?
Intento abrir, pero ella se lo impidió.
—¿Rukia?...
Alzo ligeramente su voz.
—Quiero estar sola, papá –suplico- por favor –rogó- vete
Sabiendo que nada podía hacer, y luego de varios minutos más salió cumpliendo sus deseos. Ya fuera, escucho los sollozos de su hija. Byakuya suspiro, y su celular sonó. Miro agradecido el número y contesto, Unohana finalmente lo había llamado.
Dentro del armario, Rukia lo sabía…
Estaba sola..., y esa noche, esa mano amiga que siempre estaba ahí a su lado por ella; no la sacaría de donde se encontraba. Ichigo, no iría por ella. No estaba celosa, entonces ¿por qué le dolía tanto el pecho y no podía dejar de llorar?... Esa angustia y desesperación, hacia mucho que no la sentía.
"Somos los mejores amigos"
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Capitulo IV
"Las palabras que nunca diré"
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Notas de la autora:
+ La "paloma blanca", en este capitulo es Hisana. Para quien no lo haya comprendido.
+ Masaki, no esta muerta en esta historia. Pero, vive en Egipto.
+ Rukia no siente celos de Nell, eso debe quedar completamente claro.
Glosario:
+ (1) Universidad de Sofía, es una universidad privada de Japón, cuyo campus principal está localizado en Yotsuya, un área de Chiyoda en Tokio.
+ (2) Oncología, es la especialidad médica que estudia los tumores benignos y malignos, pero con especial atención a los malignos, esto es, al cáncer.
+ (3) Oncólogos médicos, son quienes utilizan los fármacos antineoplásicos, es decir, la quimioterapia y la inmunoterapia.
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
Nos vemos
Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ Φ
