Es cortito, pero espero que les guste XDDD
- Mycroft no te das cuenta que estoy ocupado?, creo que es muy mal educado de tu parte interrumpir en una situación íntima y más si traes publico extra - y ahí estaba Sherlock, con una sensualmente jodida voz, echándole más leña al fuego.
John podía sentir la divertida sonrisita que se formaba en los labios de Sherlock.
¿Situación intima? ¿Público extra?, aquellas palabras habían distraído la mente del doctor por algunos segundos, JODER EL AÚN ERA HETEROSEXUAL … aún lo era ¿no es así? Negó levemente antes de volver su atención al "público", el rostro de Lestrade era todo un poema, al parecer obligaba a sus escasas neuronas a procesar toda la escena, debatiéndose entre lo que veía y lo que creía. Po otro lado la expresión de Mycroft solo demostraba que estaba, más y más enojado. Joder, ALERTA MÁXIMA.
- Sherlock – El doctor llamó a su compañero de piso con un suave susurro en un estúpido intento de meter algo de lógica común en ese caótico cerebro. Solo pedía un poquito de tacto, ¿acaso no se daba cuenta de la actitud iracunda de su hermano?los iba matar, bueno por lo menos al doctor. Pero al moreno parecía no importarle, es más le encantaba contradecir a su hermano mayor y lo demostró estrujándolo aún más contra su cuerpo, haciendo que su virilidad roce, corrección prácticamente se clave entre las nalgas del doctor.
Pobre John, tuvo que morderse la lengua para no gemir ante las acciones de Sherlock. Solo pudo bajar la cabeza para ocultar su sonrojo, ¿sonrojo? Joder parecía una fresa. Pero ya no había nada que hacer, se había rendido, el aroma que desprendía el cuerpo de Sherlock era suave, pero embriagador, su calor corporal era agradable y le hacía sentir cómodo, hasta se podría decir que seguro, olvidando por completo que eran observados y que su vida peligraba. Ser estrujado por esos brazos resultó la gloria misma, no le importaba morir en ese momento o eso creía hasta que ….
- Sherlock, esta es la hora a la que dije que iba venir, ni más ni menos, ¿no podías hacer tus "cosas intimas" con el doctor antes o después de nuestra reunión? – Ahora todo tenía sentido, con esas palabras Mycroft le había dado información suficiente para entender la actitud del caprichoso niñito que lo apresaba entre sus brazos. Al pobre doctor casi se le cae la quijada, inicialmente ya que al procesar la información su cuerpo se llenó de rabia e impotencia, apretó los puños sobre sus rodillas con tal fuerza que podía sentir sus uñas clavándose en su carne. No era para menos, John creía que Mycroft lo odiaba por lo que supuestamente estaban haciendo, pero resulta que solo interfería en una reunión de importancia nacional y el doctor era objeto con el cual Sherlock se entretenía para joder a su hermano y "no hacer la tarea". Malditos Holmes y sus malditas peleas.
- Podría pero John es un rebelde, cuando quiere algo lo quiere ya, si se pone de mal humor se desquita conmigo y me castiga, tú no tienes que soportarlo... yo si –
Pero ¡QUÉ CARAJOS! El doctor se giró inmediatamente, bueno en lo que pudo, para encarar al menor de los Holmes, no solo por semejantes palabras soltadas, si no por el tonito de voz que había utilizado para decirlas. Sherlock estaba al borde de las lágrimas con esa carita de niño bueno confesando ser víctima de los más terribles castigos, maldito manipulador, grandísimo descarado! vaya numerito, definitivamente el mundo del espectáculo se había perdido de un gran actor ya que si existía una víctima dentro de esa sala era John Watson, quien tuvo, tiene y tendrá que soportar esa y muchas otras "ocurrencias" del moreno durante su convivencia, la cual era peor que un matrimonio ya que no existía la posibilidad de divorcio. Es en ese momento cuando el rubio se dio cuenta que, al aceptar vivir en el 221B Baker Street había firmado un pacto con el diablo, imposible de romper. Sherlock sabía que se había pasado, que la había jodido pero como siempre trató de salir limpio mostrándose frágil, tierno y adorable, pero esta vez la treta no le iba funcionar, claro que no. John ya conocía su jueguito y estaba realmente en enfadado, esta vez le daría de probar de su propia medicina. Si quería jugar, pues ambos jugarían.
- Sherlock, si me hubieras dicho que tenías trabajo que hacer, no hubiera comenzado a "jugar"-
Aprovechando el leve desconcierto que causó sus palabras, John se levantó mirando fijamente al moreno, sonriéndole de lado mientras usaba sus dotes de conquistador, esas que usaba en sus noches de cacería, se sacó sensualmente el suéter de lana y la colocó sobre la entrepierna del moreno mientras se apoyaba en el respaldo del sillón para poder agacharse más, quedando a escasos milímetros de su rostro. Sus alientos chocaban, la mirada aturdida de Sherlock solo lo incitaban a seguir y así lo hizo, a través de la gruesa tela de su suéter apretó el miembro del moreno, arrancándole un sonoro gemido, quizás de dolor, quizás de sorpresa, quizás de placer, solo Sherlock lo sabía. Quizás fue el adorable sonrojo sobre las mejillas del moreno o lo tentador que resulto ver sus carnosos labios entreabiertos, lo que había hecho que John se lanzara sobre ellos devorándolos, reclamándolos ávidamente como suyos, lamiendo, mordiendo, sangrando, disfrutando de cada gemido que acallaba, de cada estremecimiento que terminaba en la entrepierna del moreno mientras lo besaba, mientras lo masturbaba. Quizás fueron segundos, quizás fueron minutos, no lo sabía, solo sentía la estúpida necesidad de oxígeno y por eso se separó de aquellos labios, lamiendo el leve hilo de saliva que descendía entre ellos. Levantó una ceja al notar la expresión que el gran Sherlock Holmes tenía en ese momento, oh por dios era la gloria misma. Le dio un último besito en los labios mientras retiraba su mano de la entrepierna de su presa, escuchándolo gemir levemente por dejarlo con aquella notoria erección, eso había levantado el ego del doctor al infinito y más allá, dándole la confianza suficiente para encarar al "público extra" con una pícara sonrisa, mostrándose complacido al notar las indescriptibles expresiones de Mycroft y Lestrade.
Caminó hacia ellos, pasó entre ellos y cogió su cazadora se estaba dirigiendo hacia la puerta para marcharse, pero faltaba la cereza, el golpe final ...
- Ahora tendré que ir a "jugar" a otro lado, es lo malo de tratar con principiantes que ignoran totalmente el tema – Fueron las últimas palabras de John HAMISH Watson antes de marcharse del 221B Baker Street.
TRAIGAN EL LÁTIGO!
